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<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD Journal Publishing DTD v3.0 20080202//EN" "http://dtd.nlm.nih.gov/publishing/3.0/journalpublishing3.dtd"> <article article-type="research-article" dtd-version="3.0" xml:lang="es" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">


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				<journal-title>Revista Internacional de Sociolog&#x00ED;a</journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0034-9712</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">ris.2018.76.3.17.39</article-id>
            <article-id pub-id-type="doi">10.3989/ris.2018.76.3.17.39</article-id>
			 
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				<subject>ART&#x00CD;CULO / ARTICLE</subject>
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				<article-title>La formaci&#x00F3;n de coaliciones electorales contranaturales. Solidaritat catalana y las elecciones generales de 1907</article-title>
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					<trans-title>The formation of unnatural electoral coalitions. Solidaritat Catalana and the 1907 national election</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">La formaci&#x00F3;n de coaliciones electorales contranaturales. Solidaritat catalana y las elecciones generales de 1907</alt-title>
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					 <surname>Lago Pe&#x00F1;as</surname>
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			<aff id="U1">Universidad de Santiago de Compostela</aff>
			
			<author-notes>
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					ORCID iD: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0002-1500-6291">https://orcid.org/0000-0002-1500-6291</ext-link>
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			<pub-date pub-type="epub">
				<day>30</day>
				<month>09</month>
				<year>2018</year>
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			<pub-date pub-type="collection">
			<year>2018</year>
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			<volume>76</volume>
			<issue>3</issue>
			
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#x00F3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>La investigaci&#x00F3;n emp&#x00ED;rica sobre las preferencias favorables a la formaci&#x00F3;n de coaliciones electorales se ha centrado en partidos con afinidad ideol&#x00F3;gica. En este art&#x00ED;culo argumento que la coordinaci&#x00F3;n electoral tambi&#x00E9;n se produce entre partidos ideol&#x00F3;gicamente distantes con preferencias derivadas afines. Para comprobar estos argumentos recurro al estudio de una coalici&#x00F3;n electoral entre partidos antagonistas. Analizo la participaci&#x00F3;n de <italic>Solidaritat Catalana</italic> —integrada por carlistas, regionalistas y republicanos— en las elecciones generales de 1907, por medio de un modelo de coordinaci&#x00F3;n electoral. El an&#x00E1;lisis emp&#x00ED;rico recurre a informaci&#x00F3;n de la articulaci&#x00F3;n de Solidaritat Catalana; la legislaci&#x00F3;n electoral; las elecciones generales de 1901, 1903, 1905 y 1907, y las elecciones provinciales de marzo de 1907.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>Empirical research on preferences about the formation of electoral coalitions is focused on ideologically proximate parties. In this paper I argue that electoral coordination also takes place between ideologically non-proximate parties, but with similar derived preferences. To test this argument I examine the case of an electoral coalition between antagonistic parties, Solidaritat Catalana —formed by carlistas, regionalistas and republicanos— in the 1907 national election. I employ a model of electoral coordination. The empirical analysis relies on information about Solidaritat Catalana, the electoral law, and the results of the 1901, 1903, 1905 and 1907 national elections and the March 1907 province election.</p>
			</trans-abstract>


			<kwd-group xml:lang="es">							
				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Coordinaci&#x00F3;n electoral</kwd>
				<kwd>Expectativas</kwd>
				<kwd>Incentivos</kwd>
				<kwd>Preferencias derivadas</kwd>
				<kwd>Tasa de descuento</kwd>
			</kwd-group>
											
			<kwd-group xml:lang="en">
				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>Derived Preferences</kwd>	
				<kwd>Discount Rate</kwd>
				<kwd>Electoral Coordination</kwd>
				<kwd>Expectations</kwd>
				<kwd>Incentives</kwd>
			</kwd-group>
		
		</article-meta>
	</front>		
	

	<body>	
			
		<sec id="S1">
			<title>INTRODUCCI&#x00D3;N</title>

			<p>Para el saber convencional, basado fundamentalmente en la evidencia acumulada sobre alianzas electorales en pa&#x00ED;ses democr&#x00E1;ticos tras la Segunda Guerra Mundial, la probabilidad de que los partidos se coordinen decrece cuanto mayor es su distancia ideol&#x00F3;gica (Golder <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2006</xref>). Sin embargo, durante la primera ola de democratizaci&#x00F3;n (1828-1926), en Europa la formaci&#x00F3;n de coaliciones electorales entre partidos ideol&#x00F3;gicamente distantes es un fen&#x00F3;meno habitual. Por ejemplo, en Francia radicales y socialistas se presentan juntos a las elecciones legislativas de 1902. En Espa&#x00F1;a <italic>Solidaritat Catalana</italic> (SC), creada a comienzos de 1906 e integrada por carlistas, regionalistas catalanes y republicanos, concurre a los comicios de 1907 en las circunscripciones catalanas. En Alemania el Partido Popular Progresista (FVP) y el Partido Socialdem&#x00F3;crata Alem&#x00E1;n (SPD) forman en 1912 una alianza en la segunda vuelta de las elecciones. Finalmente, en Dinamarca la alianza de radicales y socialistas resulta victoriosa en los comicios de 1913.</p>

			<p>¿C&#x00F3;mo se puede explicar, entonces, la coordinaci&#x00F3;n entre partidos antagonistas en las elecciones del primer tercio del siglo XX? El argumento que sostengo en este art&#x00ED;culo es que las coaliciones en Francia, Espa&#x00F1;a, Alemania y Dinamarca que se apuntan al inicio no son casos an&#x00F3;malos o debidos al azar. La coordinaci&#x00F3;n electoral no es funci&#x00F3;n &#x00FA;nicamente de la proximidad ideol&#x00F3;gica. Tambi&#x00E9;n puede ocurrir que partidos alejados en el espectro ideol&#x00F3;gico tengan <italic>preferencias derivadas</italic> afines. Esto es, partidos que ordenan de la misma forma las alternativas a partir de sus expectativas sobre las consecuencias de las reglas y pr&#x00E1;cticas institucionales, como el r&#x00E9;gimen de libertades o las reglas electorales (Benoit <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2004</xref>; Tsebelis <xref ref-type="bibr" rid="CIT38">1990</xref>). Estas preferencias derivadas similares posibilitan que partidos ideol&#x00F3;gicamente distantes pueden alcanzar un acuerdo electoral.</p>

			<p>El objetivo emp&#x00ED;rico de este art&#x00ED;culo, m&#x00E1;s all&#x00E1; de las evidencias anecd&#x00F3;ticas que se muestran, es el de comprobar la plausibilidad de la coordinaci&#x00F3;n electoral entre partidos antagonistas como primer paso de una investigaci&#x00F3;n m&#x00E1;s amplia. Para ello se recurre al estudio de una coalici&#x00F3;n electoral que pone en cuesti&#x00F3;n el saber convencional (Gerring <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2007</xref>). Esto es, se reconstruye la relaci&#x00F3;n causal entre partidos ideol&#x00F3;gicamente distantes con preferencias derivadas similares y la formaci&#x00F3;n de una alianza electoral. El caso seleccionado es el de SC y su participaci&#x00F3;n en las elecciones generales de 1907. Su inter&#x00E9;s anal&#x00ED;tico radica en una de las caracter&#x00ED;sticas que presenta, particularmente exigente para comprobar la posibilidad de coordinaci&#x00F3;n electoral se&#x00F1;alada: se al&#x00ED;an partidos con una marcada distancia ideol&#x00F3;gica. </p>

			<p>El resto del art&#x00ED;culo se divide en cuatro secciones. En la segunda se exponen los argumentos. La tercera secci&#x00F3;n incluye la metodolog&#x00ED;a y los datos utilizados en la investigaci&#x00F3;n. En el apartado siguiente se presenta el an&#x00E1;lisis emp&#x00ED;rico de las motivaciones pol&#x00ED;ticas, los incentivos institucionales y pol&#x00ED;ticos y las expectativas de carlistas, regionalistas y republicanos que propician la participaci&#x00F3;n de Solidaridat Catalana en las elecciones de 1907. El quinto apartado recoge las principales conclusiones y se esbozan posibles l&#x00ED;neas de investigaci&#x00F3;n.</p>
		</sec>
		
		
		<sec id="S2">
			<title>ARGUMENTOS</title>

			<p>La coordinaci&#x00F3;n electoral entre partidos se refiere a un conjunto de procesos mediante los cuales conciertan sus acciones para ganar m&#x00E1;s esca&#x00F1;os o carteras en el gobierno (Cox <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2000</xref>). Modelada por medio del juego estrat&#x00E9;gico <italic>la batalla de sexos</italic>, dicha coordinaci&#x00F3;n se explica por la interacci&#x00F3;n entre preferencias similares, elevadas tasas de descuento, incentivos institucionales —el sistema electoral—, incentivos pol&#x00ED;ticos —los beneficios netos de la coordinaci&#x00F3;n para cada partido— y expectativas electorales favorables (Blais e Indridason <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2007</xref>; Golder <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2006</xref>; Cox <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1997</xref>). En la literatura las preferencias similares se equiparan a la proximidad ideol&#x00F3;gica entre los partidos. Frente a ello, en este trabajo se argumenta que, ante la presencia de tasas de descuento, incentivos institucionales, incentivos pol&#x00ED;ticos y expectativas propiciatorios la coordinaci&#x00F3;n electoral tambi&#x00E9;n es posible entre partidos antagonistas si tienen preferencias derivadas afines. Dada la naturaleza de la cuesti&#x00F3;n planteada no se introducen otros elementos anal&#x00ED;ticos, como la relaci&#x00F3;n causal de las alianzas electorales con la negociaci&#x00F3;n postelectoral o las coaliciones de gobierno (Bandyopahyay, Chatterjee y Sj&#x00F6;str&#x00F3;m <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2011</xref>; Golder <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2006</xref>).</p>

			<p>Para el saber convencional la sinton&#x00ED;a entre partidos es m&#x00E1;s f&#x00E1;cil cuando sus preferencias ideol&#x00F3;gicas son cercanas. As&#x00ED;, en las democracias actuales de Europa Occidental, es m&#x00E1;s probable que dos partidos de izquierda compartan pol&#x00ED;ticas que un partido comunista y otro dem&#x00F3;crata-cristiano (Golder <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2006</xref>). Sin embargo, partidos que guardan cierta distancia ideol&#x00F3;gica pueden converger en una coalici&#x00F3;n electoral. Basta observar el comportamiento electoral de las organizaciones socialistas durante la primera ola democratizadora para comprobarlo (Reid y Chapman <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">1995</xref>; Luebbert <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1991</xref>).</p>

			<p>En el seno de la II Internacional se plantea la posibilidad de formar alianzas electorales con partidos republicanos o radicales, considerados partidos burgueses. Los defensores de esta estrategia electoral insisten en sus efectos positivos sobre la democratizaci&#x00F3;n. Para ellos, la distancia ideol&#x00F3;gica con estas organizaciones no constituye una barrera infranqueable a la hora de establecer este tipo de acuerdos t&#x00E1;cticos. La se&#x00F1;alada coalici&#x00F3;n electoral entre radicales y socialistas daneses propicia la Constituci&#x00F3;n de 1915. En B&#x00E9;lgica liberales y socialistas se presentan juntos en 1912 para defender el laicismo, el sufragio universal y un conjunto de reformas sociales. </p>

			<p>En t&#x00E9;rminos generales, la competencia electoral en una democracia estable es un escenario m&#x00E1;s entre varios posibles. Por ello, la formaci&#x00F3;n de preferencias afines puede ir m&#x00E1;s all&#x00E1; de la cercan&#x00ED;a ideol&#x00F3;gica entre los partidos. Los procesos de democratizaci&#x00F3;n o las <italic>contraolas</italic> antidemocr&#x00E1;ticas, por citar dos marcos pol&#x00ED;ticos recurrentes, favorecen que partidos alejados en el espacio ideol&#x00F3;gico tengan preferencias derivadas similares. Esto es, ante la creaci&#x00F3;n o amenaza de destrucci&#x00F3;n de instituciones pol&#x00ED;ticas, el orden de elecci&#x00F3;n de las diferentes opciones responde a la l&#x00F3;gica de un juego estrat&#x00E9;gico de dos fases. En la primera fase los partidos derivan sus preferencias sobre las alternativas institucionales a partir de sus expectativas sobre los pagos en la segunda fase (Benoit <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2004</xref>; Tsebelis <xref ref-type="bibr" rid="CIT38">1990</xref>).</p>

			<p>Las reglas y pr&#x00E1;cticas institucionales sobre asuntos como qui&#x00E9;nes pueden votar, las elecciones competitivas o qu&#x00E9; libertades y delitos o faltas competen a los tribunales militares constituyen <italic>instituciones redistributivas</italic>: los beneficios de una parte de la sociedad se producen a expensas de la otra. Como lo normal es que los partidos dispongan de informaci&#x00F3;n y conozcan estos conflictos distributivos, deciden en funci&#x00F3;n de los resultados esperados. A causa de ello, resulta factible que partidos alejados en el espectro ideol&#x00F3;gico tengan preferencias derivadas similares. Un partido republicano y otro socialista pueden estar de acuerdo con el sufragio universal por las consecuencias esperadas de la ampliaci&#x00F3;n del voto, por ejemplo, a los trabajadores industriales. Partidos antagonistas y excluidos pueden coincidir en el rechazo de la manipulaci&#x00F3;n electoral realizada por los partidos gobernantes, para aumentar su n&#x00FA;mero de esca&#x00F1;os. O estos mismos partidos pueden querer la libertad de prensa, reuni&#x00F3;n y manifestaci&#x00F3;n y estar a favor de la desaparici&#x00F3;n de los tribunales militares que juzgan a detenidos por participar en protestas, para reducir los costes de la movilizaci&#x00F3;n ciudadana. En otras palabras, las instituciones redistributivas generan condiciones favorables para que partidos ideol&#x00F3;gicamente distantes puedan compartir el mismo orden de elecci&#x00F3;n de las diferentes opciones institucionales. </p>

			<p>Esta sinton&#x00ED;a de preferencias sobre las reglas y pr&#x00E1;cticas institucionales propicia la coordinaci&#x00F3;n electoral a pesar de las diferencias ideol&#x00F3;gicas. Los partidos tienen un incentivo para coordinarse y ganar esca&#x00F1;os frente a competidores que defienden resultados institucionales contrarios a sus objetivos pol&#x00ED;ticos comunes. Siguiendo con los ejemplos anteriores, se podr&#x00ED;a tratar del sufragio restringido o la limitaci&#x00F3;n de las libertades democr&#x00E1;ticas. De lo expuesto se puede extraer la siguiente hip&#x00F3;tesis, que completa el modelo de coordinaci&#x00F3;n electoral: cuanto menor sea la distancia entre las preferencias derivadas de partidos antagonistas, m&#x00E1;s probable ser&#x00E1; la alianza electoral.</p>

			<p>En definitiva, la coordinaci&#x00F3;n electoral entre partidos ideol&#x00F3;gicamente distantes constituye una posibilidad que no ha merecido toda la atenci&#x00F3;n requerida en las investigaciones emp&#x00ED;ricas. La gran mayor&#x00ED;a de los datos de que disponen actualmente los especialistas se refieren, casi exclusivamente, a partidos con afinidad ideol&#x00F3;gica de democracias posteriores a la II Guerra Mundial (Golder <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2006</xref>). Pero la robustez del modelo de coordinaci&#x00F3;n electoral hay que ponerla a prueba tambi&#x00E9;n ante coaliciones de partidos antagonistas. </p>

			<p>Por otra parte, las alianzas electorales entre estos partidos tambi&#x00E9;n dependen de las tasas de descuento, los incentivos institucionales, los incentivos pol&#x00ED;ticos y las expectativas recogidos en el modelo de coordinaci&#x00F3;n electoral. La tasa de descuento se explica por la racionalidad instrumental de las elites. Caben dos posibilidades, que de nuevo se pueden ilustrar con los debates y decisiones en el marco de la II Internacional. Los partidos socialistas pueden optar por una estrategia a corto plazo y, en consecuencia, darle prioridad a lo que acontece en determinadas elecciones. Por ejemplo, socialistas que se coaligan con republicanos para alcanzar una mayor&#x00ED;a parlamentaria. O, por el contrario, deciden apostar por una perspectiva a medio o largo plazo. Es el caso de un partido socialista que espera aumentar sus votos y esca&#x00F1;os si se presenta en solitario, y mantiene su programa electoral a lo largo de varias elecciones; o que tiene el temor de perder el apoyo de una parte de su electorado si participa en una alianza electoral con un partido burgu&#x00E9;s (Cox <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1997</xref>). </p>

			<p>El sistema electoral es una combinaci&#x00F3;n de reglas, f&#x00F3;rmulas y mecanismos que traduce los votos emitidos en esca&#x00F1;os asignados a candidatos o partidos. Dado que el grado de coordinaci&#x00F3;n de los partidos depende de cu&#x00E1;ntos votos hacen falta para conseguir los esca&#x00F1;os, los incentivos institucionales para coordinarse aumentan cuanto m&#x00E1;s desproporcional es un sistema electoral<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref>. Por tanto, las estrategias de las elites pol&#x00ED;ticas se reducen cuanto m&#x00E1;s <italic>fuerte</italic> es un sistema electoral (Lago <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2004</xref>; Cox <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1997</xref>; Sartori <xref ref-type="bibr" rid="CIT37">1994</xref>; Duverger <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1987</xref>). </p>

			<p>La coordinaci&#x00F3;n electoral tambi&#x00E9;n depende de que los partidos puedan o no conseguir esca&#x00F1;os, o del n&#x00FA;mero de votos que puedan acumular por s&#x00ED; solos. Los distritos electorales re&#x00F1;idos, con acuerdos entre partidos rivales o con <italic>equilibrios no duvergerianos</italic><xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref>, generan incentivos pol&#x00ED;ticos para la coordinaci&#x00F3;n electoral: por esta v&#x00ED;a se pueden conseguir m&#x00E1;s actas de parlamentario. En t&#x00E9;rminos generales, cuanto mayores sean las ganancias de la coordinaci&#x00F3;n para cada partido, m&#x00E1;s probable ser&#x00E1; su alianza electoral (Blais e Indridason <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2007</xref>). </p>

			<p>En la coordinaci&#x00F3;n electoral las expectativas son esenciales. &#x00DA;nicamente cuando las elites pol&#x00ED;ticas disponen de informaci&#x00F3;n sobre los posibles efectos de sus acciones, pueden anticipar los resultados y alterar, en su caso, su comportamiento. Es necesario que sepan qu&#x00E9; alternativas electorales est&#x00E1;n en condiciones de obtener esca&#x00F1;os y cu&#x00E1;les no, para que la alianza electoral les facilite una ganancia que, de otro modo, no lograr&#x00ED;an. Por ello, uno de los desaf&#x00ED;os de los acuerdos entre partidos ideol&#x00F3;gicamente distantes es que sus respectivos partidarios apoyen a candidatos de sus compa&#x00F1;eros de alianza. En otras palabras, la certidumbre sobre las posibilidades electorales de los diferentes partidos resulta indispensable para que pueda tener lugar la coordinaci&#x00F3;n (Cox <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1997</xref>; Lago <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2004</xref>). </p>

			<p>En definitiva, las cinco hip&#x00F3;tesis para la investigaci&#x00F3;n emp&#x00ED;rica de la coordinaci&#x00F3;n electoral entre partidos antagonistas, que funcionan interactivamente bajo la condici&#x00F3;n <italic>ceteris paribus</italic>, son las siguientes: </p>

		
			
				<list list-type="bullet">
					<list-item>
						<p>H<sub>1</sub>: Cuanto menor sea la distancia entre las preferencias derivadas de los partidos, m&#x00E1;s probable ser&#x00E1; la alianza electoral.</p>
					</list-item>
					
					<list-item>
						<p>H<sub>2</sub>: Cuanto m&#x00E1;s altas sean las tasas de descuento de los partidos, m&#x00E1;s probable ser&#x00E1; la alianza electoral.</p>
					</list-item>
					
					<list-item>
						<p>H<sub>3</sub>: Cuanto m&#x00E1;s desproporcional sea un sistema electoral, m&#x00E1;s probable ser&#x00E1; la alianza electoral.</p>
					</list-item>
					
					<list-item>
						<p>H<sub>4</sub>: Cuanto mayor sea el beneficio neto de la cooperaci&#x00F3;n para cada partido, m&#x00E1;s probable ser&#x00E1; la alianza electoral.</p>
					</list-item>
					
					<list-item>
						<p>H<sub>5</sub>: Cuanto m&#x00E1;s favorables sean las expectativas electorales, m&#x00E1;s probable ser&#x00E1; la alianza electoral.</p>
					</list-item>
				</list>
		</sec>	
			
		<sec id="S3">
			<title>METODOLOG&#x00CD;A Y DATOS</title>

			<p>La investigaci&#x00F3;n explica por qu&#x00E9; carlistas, regionalistas y republicanos se coaligan y pueden acumular m&#x00E1;s esca&#x00F1;os que concurriendo en solitario en las elecciones generales de abril de 1907, mediante el modelo de coordinaci&#x00F3;n electoral presentado en el apartado anterior. La decisi&#x00F3;n de coaligarse depende de las preferencias derivadas, las tasas de descuento, los incentivos institucionales, los incentivos pol&#x00ED;ticos y la informaci&#x00F3;n sobre las posibilidades electorales de SC. Carlistas, regionalistas y republicanos poseen preferencias derivadas similares y elevadas tasas de descuento. El sistema electoral de la Restauraci&#x00F3;n es mayoritario. El Partido Liberal (PL) y el Partido Conservador (PC), incapaces de manipular los resultados electorales como en comicios anteriores, se coordinan en todos los distritos <italic>uninominales</italic> donde se presenta SC, su rival m&#x00E1;s fuerte. Con las cercanas elecciones generales en perspectiva y los resultados de las elecciones provinciales de marzo de 1907 en mente, los dirigentes carlistas, regionalistas y republicanos saben que SC puede incrementar el n&#x00FA;mero de esca&#x00F1;os de los partidos coaligados gracias a la concentraci&#x00F3;n de voto. </p>

			<p>El estudio de las preferencias derivadas, las tasas de descuento, los incentivos institucionales, los incentivos pol&#x00ED;ticos y las expectativas electorales combina el an&#x00E1;lisis cualitativo y cuantitativo, y se realiza a partir de informaci&#x00F3;n proveniente de la minuciosa investigaci&#x00F3;n realizada por historiadores y polit&#x00F3;logos de SC y de la movilizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica y electoral en Catalu&#x00F1;a desde finales del siglo XIX. Sin esta intensiva investigaci&#x00F3;n sobre qu&#x00E9; ocurre no se podr&#x00ED;a responder a la pregunta planteada en este trabajo: por qu&#x00E9; ocurre. </p>

			<p>Las preferencias derivadas y las tasas de descuento propiciatorias se observan al comparar las estrategias electorales —reconstruidas por los investigadores a trav&#x00E9;s de cartas, &#x00F3;rganos de prensa o manifiestos electorales— de carlistas, regionalistas y republicanos antes de SC y durante el proceso de formaci&#x00F3;n de la coalici&#x00F3;n electoral. Los incentivos institucionales vienen dados, sobre todo, por la Ley Electoral de 1878, que establece las reglas, f&#x00F3;rmulas y mecanismos que traducen los votos emitidos por los electores en esca&#x00F1;os. Los incentivos pol&#x00ED;ticos se conocen a trav&#x00E9;s del an&#x00E1;lisis de las huellas dejadas por la movilizaci&#x00F3;n de los partidos opositores —que se traduce en la autentificaci&#x00F3;n del sufragio y en el aumento de sus votos y esca&#x00F1;os— en las elecciones generales de 1901, 1903 y 1905 y las elecciones provinciales de marzo de 1907; la actitud de las autoridades en v&#x00ED;speras de las elecciones generales de 1907, y la coordinaci&#x00F3;n electoral de liberales y conservadores en 32 de los 34 distritos uninominales de Catalu&#x00F1;a en los comicios de 1907, aunque acaban retir&#x00E1;ndose en quince de ellos. La informaci&#x00F3;n sobre las expectativas procede de los resultados alcanzados por SC en las elecciones provinciales de marzo de 1907. </p>

			<p>Los resultados electorales de las elecciones generales de abril de 1907 se recogen en el anexo. Hay 34 circunscripciones uninominales —se elige un &#x00FA;nico esca&#x00F1;o— y dos <italic>multinominales</italic> —Barcelona, con siete esca&#x00F1;os y Tarragona-Reus-Falset, con tres esca&#x00F1;os— en Catalu&#x00F1;a. SC obtiene cuarenta de los 44 esca&#x00F1;os en disputa (91 por ciento); de los cuatro restantes, tres son para el PC (7 por ciento) y uno para el PL (2 por ciento). En los comicios de 1905 liberales y conservadores ganan veintis&#x00E9;is esca&#x00F1;os (59 por ciento); los republicanos, once (25 por ciento) y los regionalistas, siete (16 por ciento). En 190 SC gana en treinta de los 32 distritos uninominales donde se presenta. Asimismo, esta coalici&#x00F3;n electoral resulta victoriosa en los dos distritos multinominales. Como en estos distritos el voto es limitado —hay una proporci&#x00F3;n entre los votos de cada votante y los esca&#x00F1;os del distrito; 5/7 en Barcelona y 2/3 en Tarragona-Reus-Falset—, SC adopta la estrategia de copar todos los esca&#x00F1;os. Sus dirigentes dise&#x00F1;an un plan para la distribuci&#x00F3;n de votos y electores.</p>
		</sec>

		<sec id="S4">
			<title>AN&#x00C1;LISIS EMP&#x00CD;RICO</title>

			<p>El carlismo constituye un partido mon&#x00E1;rquico de se&#x00F1;alado car&#x00E1;cter antiliberal, surgido en las postrimer&#x00ED;as del Antiguo R&#x00E9;gimen. Los integrantes de la Lliga Regionalista (LlR), partido fundado en 1901, son nacionalistas catalanes conservadores. El republicanismo se caracteriza por su heterogeneidad ideol&#x00F3;gica y organizativa. Coexisten los republicanos federales, los republicanos nacionalistas y la Uni&#x00F3;n Republicana (UR); si bien este &#x00FA;ltimo partido, creado en 1903 y dirigido por Nicol&#x00E1;s Salmer&#x00F3;n, tampoco es monol&#x00ED;tico. </p>

			<p>Para el objetivo de este estudio, resulta especialmente interesante el sector de la UR encabezado por Alejandro Lerroux, opuesto a la formaci&#x00F3;n de SC y que tiene en Barcelona su n&#x00FA;cleo organizativo y electoral. Las posiciones enfrentadas de Salmer&#x00F3;n y Lerroux dentro de la UR, a causa de la participaci&#x00F3;n en SC, acaban generando una fractura organizativa y electoral en el partido. En marzo de 1906 se le retira a Lerroux la direcci&#x00F3;n de <italic>La Publicidad</italic>, &#x00F3;rgano de prensa de la UR de Barcelona. A la concentraci&#x00F3;n multitudinaria de SC en Barcelona el 20 de mayo de 1906, Lerroux responde con una reuni&#x00F3;n de la Junta Municipal de Barcelona de la UR, que declara inmoral la alianza con fuerzas mon&#x00E1;rquicas. En junio de 1906 Lerroux recupera un &#x00F3;rgano de prensa en Barcelona, con la fundaci&#x00F3;n de <italic>El Progreso</italic>, al que m&#x00E1;s tarde se suman <italic>El Descamisado</italic> y <italic>La Rebeld&#x00ED;a</italic>. En el oto&#x00F1;o de 1906 los republicanos <italic>antisolidarios</italic> le env&#x00ED;an a Salmer&#x00F3;n una carta con 15.000 firmas pidiendo la salida de la UR de SC. Durante estos meses se suceden agresiones f&#x00ED;sicas. En diciembre de 1906 se materializa la ruptura en la UR de Barcelona, con la formaci&#x00F3;n de dos juntas municipales. Finalmente, los republicanos antisolidarios de Lerroux presentan candidaturas a las elecciones provinciales de marzo y las generales de abril de 1907, frente a las de SC (&#x00C1;lvarez Junco <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1990</xref>; Romero <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">1989</xref>; Culla <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1986</xref>; Artola <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1974</xref>).</p>

			<p>En el carlismo se inicia, desde finales del siglo XIX, un proceso de reorganizaci&#x00F3;n y reorientaci&#x00F3;n electoral. Con respecto a lo primero, los c&#x00ED;rculos tradicionalistas se convierten en los n&#x00FA;cleos de estructuraci&#x00F3;n de su base social. As&#x00ED;, los carlistas disponen en 1896 de cien c&#x00ED;rculos en Catalu&#x00F1;a. Dotados de un local, cumplen tres funciones: pol&#x00ED;tica —acogen a las juntas tradicionalistas y son centros de propaganda—, de formaci&#x00F3;n e instrucci&#x00F3;n y de cohesi&#x00F3;n y recreo. En cuanto a la reorientaci&#x00F3;n electoral, el final del retraimiento electoral posibilita a este partido la difusi&#x00F3;n de sus ideas y el acceso a las Cortes, las diputaciones provinciales y los ayuntamientos (Canal <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1998</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2006</xref>).</p>

			<p>La propia formaci&#x00F3;n de la LlR est&#x00E1; vinculada a unas elecciones generales. El Centre Nacional Catal&#x00E0; y la Uni&#x00F3; Regionalista se fusionan y presentan la “candidatura de los cuatro presidentes” a los comicios de mayo de 1901 (Molas <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1972</xref>: cap. 3). Como Camb&#x00F3; escribe en un art&#x00ED;culo publicado unas semanas antes en <italic>La Veu de Catalunya</italic> —20-III-1901— (Riquer <xref ref-type="bibr" rid="CIT33">1977</xref>: 192-193): </p>

						<disp-quote><p>“Catalunya no t&#x00E9; m&#x00E9;s que dos camins a seguir: la lluita electoral o la revoluci&#x00F3;. Mes com aquesta no la creiem avui posible, ni encara que ho fos, la creur&#x00ED;em convenient, aquests dos camins se redueixen a un de sol: a procurar que al Parlament hi vagin homes que hi portin la seva veu, el seu esperit, les seves reclamacions, fins si conv&#x00E9; les seves amenaces”.</p></disp-quote>

			<p>La UR, con Lerroux de protagonista, se convierte en un partido de masas en Barcelona. Pasa a disponer de un amplio tejido asociativo en los barrios de la ciudad y organizaciones sectoriales propias. Este entramado organizativo cumple m&#x00FA;ltiples funciones: pol&#x00ED;ticas, asistenciales, educativas y culturales. Lerroux promueve en Barcelona lo que observa en Bruselas durante su viaje de 1902. Esta movilizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica se traslada al campo electoral, en oposici&#x00F3;n a los liberales, conservadores y regionalistas (&#x00C1;lvarez Junco <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1990</xref>; Romero <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">1989</xref>; Culla <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1986</xref>). </p>
		</sec>

		<sec id="S5">
			<title>A. PREFERENCIAS DERIVADAS Y TASAS DE DESCUENTO</title>

			<p>Desde 1901 y hasta de la formaci&#x00F3;n de SC, regionalistas y republicanos son rivales pol&#x00ED;ticos en las diferentes citas electorales. Y en la ciudad de Barcelona la LlR y la UR se convierten en las fuerzas contrincantes por excelencia, ante la debilidad de liberales y conservadores. Sus preferencias ideol&#x00F3;gicas divergentes y su enfrentamiento pol&#x00ED;tico —que se extiende a otros escenarios, como la huelga general de 1902— hacen inviable que puedan converger en una alianza electoral frente al PL y el PC. Por otra parte, los regionalistas s&#x00ED; est&#x00E1;n abiertos a la coordinaci&#x00F3;n electoral con otras formaciones pol&#x00ED;ticas conservadoras, como los carlistas (Balcells, Culla y Mir <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1982</xref>; Molas <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1972</xref>).</p>

			<p>Entre las iniciativas de aproximaci&#x00F3;n se encuentra la propuesta de los carlistas de entrar en negociaciones con los regionalistas tras los buenos resultados alcanzados por la LlR en las elecciones generales de 1901. Joan Bardina, l&#x00ED;der carlista, le hace este ofrecimiento a Prat de la Riba, dirigente de la LlR, en una carta sin fechar —aunque se cree que es de mayo o junio de 1901— (Riquer <xref ref-type="bibr" rid="CIT33">1977</xref>: 341): </p>

						<disp-quote><p>“Li escrich la present per encarrech d´una Comissi&#x00F3;, no per pura voluntat meva. Es el cas que d´una reuni&#x00F3; de personalitats carlinas ne sort&#x00ED;, f&#x00E1; pocs dies, l´idea d´orientar el Carlisme cap al Catalanisme, y, com a consecuencia, que´s dev&#x00ED;a demanar a don Jaume perm&#x00ED;s pera entrar en negociacions ab els catalanistas, si aquests s´hi prestaven”.</p></disp-quote>

			<p>La relaci&#x00F3;n entre la LlR y la UR da un giro brusco a finales de 1905. Tras las elecciones municipales del 12 de noviembre, beneficiosas para la LlR en Barcelona y otros municipios de Catalu&#x00F1;a, una vi&#x00F1;eta publicada por el semanario catalanista <italic>Cu-Cut</italic> genera rechazo en el ej&#x00E9;rcito. En la noche del 25 al 26 de noviembre unos trescientos militares de la guarnici&#x00F3;n de Barcelona, uniformados y armados, asaltan y saquean su sede y la de <italic>La Veu de Catalunya</italic>, otra publicaci&#x00F3;n regionalista. Este incidente y sus consecuencias monopolizan la vida pol&#x00ED;tica espa&#x00F1;ola durante meses. Los militares, adem&#x00E1;s de considerarse exentos de toda culpa, reclaman castigo inmediato y medidas legales para quienes atenten contra la unidad nacional o el honor de las fuerzas armadas. El gobierno promueve la suspensi&#x00F3;n de las garant&#x00ED;as constitucionales en Barcelona para controlar la situaci&#x00F3;n. Durante el debate parlamentario en el Congreso de los Diputados, Salmer&#x00F3;n propone de forma inesperada a la LlR unirse para oponerse a la citada medida y hacer frente a las acusaciones de independentismo dirigidas a los regionalistas catalanes. Estos se muestran de acuerdo. Los diputados de ambos partidos votan contra la supresi&#x00F3;n de las garant&#x00ED;as constitucionales y se oponen a la Ley de Jurisdicciones, que pretende regular los delitos de prensa, elaborada por el gobierno liberal de Moret. </p>

			<p>Los contactos establecidos con otros partidos implantados en Catalu&#x00F1;a llevan a la formaci&#x00F3;n de SC a principios de 1906. Adem&#x00E1;s de la UR y la LlR, participan los carlistas, los republicanos nacionalistas y los republicanos federales. En sus primeros meses de existencia, la actividad de SC se concentra en dos frentes. En el Congreso de los Diputados, los parlamentarios carlistas, regionalistas y republicanos rechazan la Ley de Jurisdicciones, que se aprueba el 23 de marzo de 1906. En la calle, lanzan una campa&#x00F1;a de movilizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica. Entre los numerosos actos p&#x00FA;blicos organizados, sobresalen el mitin del 11 de febrero en Girona y la concentraci&#x00F3;n del 20 de mayo en Barcelona, con la participaci&#x00F3;n de decenas de miles de personas. Estimulados por la movilizaci&#x00F3;n ciudadana, los regionalistas le plantean a los restantes partidos convertir SC en una alianza electoral y enfrentarse conjuntamente a la manipulaci&#x00F3;n electoral, alianza que se estrena en las elecciones provinciales de marzo de 1907. </p>

			<p>Para Salmer&#x00F3;n la alianza electoral de la UR con carlistas y regionalistas supone una oportunidad para ampliar el frente <italic>anticaciquil</italic>, purificar el sufragio y democratizar Espa&#x00F1;a. En sus manifestaciones p&#x00FA;blicas insiste, sobre todo, en cuatro argumentos. En primer lugar, el sistema pol&#x00ED;tico de la Restauraci&#x00F3;n ha provocado un divorcio entre el Estado y la naci&#x00F3;n. SC posibilita incorporar a otras fuerzas a la tarea de regeneraci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica. Se trata del primer acto de emancipaci&#x00F3;n nacional, pero no de Catalu&#x00F1;a como naci&#x00F3;n, sino de una regi&#x00F3;n espa&#x00F1;ola que inicia la liberaci&#x00F3;n de las garras de un sistema corrupto. En segundo lugar, el bloque anticaciquil se puede ampliar a todas las formaciones pol&#x00ED;ticas ajenas a las redes clientelares del PL y el PC dispuestas a enfrentarse a la corrupci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica. En tercer lugar, la entente solidaria no debe circunscribirse a Catalu&#x00F1;a. Debe extenderse al resto de Espa&#x00F1;a y, de forma especial, a las regiones hist&#x00F3;ricas, donde las demandas de autonom&#x00ED;a pol&#x00ED;tica pueden ser canalizadas en contra del sistema de la Restauraci&#x00F3;n. En cuarto lugar, la autentificaci&#x00F3;n del sufragio y el final del caciquismo se relacionan con el cambio de r&#x00E9;gimen. Del beneficio electoral esperado Salmer&#x00F3;n deriva la idea de que la superaci&#x00F3;n de la ruptura entre el Estado y la naci&#x00F3;n conlleva la afirmaci&#x00F3;n republicana (Mart&#x00ED;nez <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">2006a</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2006b</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">2008a</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">2008b</xref>; Duarte <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2004</xref>; Cortina <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1992</xref>; &#x00C1;lvarez Junco <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1990</xref>).</p>

			<p>De acuerdo con las estrategias electorales de las elites carlistas, regionalistas y republicanas antes y despu&#x00E9;s de la formaci&#x00F3;n de SC, se pueden establecer las siguientes relaciones entre las preferencias ideol&#x00F3;gicas y derivadas, las tasas de descuento expuestas y la coordinaci&#x00F3;n electoral. La distancia ideol&#x00F3;gica entre los republicanos y los regionalistas y carlistas imposibilita su confluencia en una coalici&#x00F3;n electoral: eligen presentarse separados frente a la coordinaci&#x00F3;n con partidos alejados en el espectro pol&#x00ED;tico para ganar m&#x00E1;s esca&#x00F1;os. En cambio, su posici&#x00F3;n com&#x00FA;n sobre determinadas reglas y pr&#x00E1;cticas institucionales posibilita su alianza electoral: eligen presentarse juntos a las elecciones y aumentar sus esca&#x00F1;os frente a su concurrencia en solitario. Mientras sus preferencias ideol&#x00F3;gicas antag&#x00F3;nicas les llevan a la descoordinaci&#x00F3;n, sus preferencias derivadas afines les conducen a la coordinaci&#x00F3;n.</p>

			<p>En resumen, las motivaciones pol&#x00ED;ticas de carlistas, regionalistas y republicanos para convertir SC en una coalici&#x00F3;n electoral confirman las dos primeras hip&#x00F3;tesis. Estas formaciones pol&#x00ED;ticas, a pesar de sus divergencias ideol&#x00F3;gicas, comparten preferencias derivadas sobre determinadas reglas y pr&#x00E1;cticas institucionales. Est&#x00E1;n en contra de la Ley de Jurisdicciones y rechazan el fraude electoral realizado por los partidos gobernantes. Demandas que se complementan, en el programa electoral de las elecciones generales de 1907, con la reivindicaci&#x00F3;n de la descentralizaci&#x00F3;n administrativa. Asimismo, estas elites pol&#x00ED;ticas tienen altas tasas de descuento. Prefieren trasladar la exitosa movilizaci&#x00F3;n conjunta contra la Ley de Jurisdicciones a las inmediatas elecciones, por medio de una coalici&#x00F3;n para ganar m&#x00E1;s esca&#x00F1;os, que presentarse en solitario con su programa electoral. </p>
		</sec>

		<sec id="S6">
			<title>B. INCENTIVOS INSTITUCIONALES</title>

			<p>La Ley Electoral de 1878 —completada con la Ley Electoral de 1890, que introduce el sufragio masculino universal— incluye las reglas, f&#x00F3;rmulas y mecanismos que traducen en esca&#x00F1;os los votos emitidos por los electores a partidos o candidatos. El sistema electoral adopta la regla de la mayor&#x00ED;a relativa —el ganador es la alternativa con mayor n&#x00FA;mero de votos, sin necesidad de alcanzar una mayor&#x00ED;a u otra cuota cualquiera— en una combinaci&#x00F3;n de distritos uninominales con voto &#x00FA;nico y distritos multinominales con voto limitado, inspirado en el modelo de Gran Breta&#x00F1;a entre 1867 y 1885. Las proporciones entre los votos de cada votante y los esca&#x00F1;os del distrito son 2/3, 3/4, 3/5, 5/7 y 6/8. Hay 307 distritos uninominales —34 de ellos en Catalu&#x00F1;a—, la mayor&#x00ED;a en zonas rurales; y veintis&#x00E9;is distritos multinominales —dos en Catalu&#x00F1;a: Barcelona, con siete esca&#x00F1;os y Tarragona-Reus-Falset, con tres esca&#x00F1;os—, con magnitudes entre tres y ocho esca&#x00F1;os, que suponen un total de 90 esca&#x00F1;os, en zonas urbanas. Los esca&#x00F1;os de cada distrito multinominal se asignan a la candidatura m&#x00E1;s votada, que recibe el n&#x00FA;mero de esca&#x00F1;os por los que cada votante puede votar —alrededor de dos tercios— y a la siguiente candidatura en votos, que recibe el esca&#x00F1;o o los esca&#x00F1;os restantes. En s&#x00ED;ntesis, alrededor de un 75 por ciento de los esca&#x00F1;os son elegidos en distritos uninominales —77 por ciento en Catalu&#x00F1;a—, mientras que hasta un 93 por ciento son asignados a las candidaturas con una mayor&#x00ED;a relativa de votos en cada circunscripci&#x00F3;n —93 por ciento en Catalu&#x00F1;a— (Colomer <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2004</xref>).</p>

			<p>Este escenario institucional propiciatorio de la coordinaci&#x00F3;n electoral —como se recoge en la tercera hip&#x00F3;tesis— no pasa inadvertido para las elites regionalistas, impulsoras de la conversi&#x00F3;n de SC en una alianza electoral. Pab&#x00F3;n (<xref ref-type="bibr" rid="CIT29">1952</xref>: 215) narra en su biograf&#x00ED;a de Camb&#x00F3; —l&#x00ED;der de la LlR— el siguiente episodio, cuyo origen se encuentra en un trabajo previo de Pla: </p>

						<disp-quote><p>“Desde la frontera, Camb&#x00F3; se hab&#x00ED;a dirigido a Toulouse, donde encontr&#x00F3; a Puig y Cadafalch y a Ventura, emigrados tambi&#x00E9;n. Observaron desde la ciudad francesa el curso de los acontecimientos. Puig y Ventosa marcharon a Paris y Camb&#x00F3; volvi&#x00F3; a Barcelona. Fernando Agull&#x00F3;, que se encontraba casualmente en el and&#x00E9;n de la estaci&#x00F3;n de Caldas de Malavella al paso del tren, subi&#x00F3; en &#x00E9;l para acompa&#x00F1;arle y le pregunt&#x00F3;:</p>

						<p>—¿Qu&#x00E9; ha de hacerse ahora?</p>

						<p>—Se ha de hacer eso —le respondi&#x00F3; Camb&#x00F3;, alarg&#x00E1;ndole un papel.</p>

						<p>Era un mapa donde se hallaban gr&#x00E1;ficamente distribuidas las fuerzas pol&#x00ED;ticas y donde cada distrito, en relaci&#x00F3;n con dichas fuerzas, ten&#x00ED;a asignado el nombre de un representante. Plan que, a&#x00F1;o y medio despu&#x00E9;s, con pocas variantes, ser&#x00ED;a aplicado en las elecciones de la Solidaridad”.</p></disp-quote>

			<p>Los resultados alcanzados por SC en las elecciones generales de 1907 muestran el beneficio de la coordinaci&#x00F3;n electoral. Esta alianza electoral gana en treinta de las 32 circunscripciones uninominales donde se presenta, con un porcentaje medio del 78,27 por ciento de los votos. La pregunta clave, por supuesto, es en qu&#x00E9; medida la coalici&#x00F3;n electoral resulta decisiva para conseguir los esca&#x00F1;os en juego, esto es: si los partidos en solitario habr&#x00ED;an sido capaces de ganar. De acuerdo con los resultados de las elecciones inmediatamente anteriores —las de 1905, en las que no hay una alianza electoral—, la media del porcentaje de voto del partido con m&#x00E1;s apoyo en cada distrito de los que forman la coalici&#x00F3;n en 1907 es del 34,43 por ciento, y solo logran nueve esca&#x00F1;os (Balcells, Culla y Mir <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1982</xref>: 509-518). </p>
		</sec>
		
		<sec id="S7">

			<title>C. INCENTIVOS POL&#x00CD;TICOS</title>

			<p>El PL y el PC dominan las circunscripciones catalanas hasta principios del siglo XX, tanto antes como despu&#x00E9;s de la aprobaci&#x00F3;n del sufragio universal masculino en 1890. Liberales y conservadores recurren a una panoplia de cursos de acci&#x00F3;n, susceptibles de diferentes combinaciones, para alcanzar la victoria electoral. Entre ellos destacan los cinco siguientes. Primero, se alcanza un acuerdo entre los partidos del distrito electoral y las autoridades gubernamentales. Segundo, se activa el fraude electoral por medio de la constituci&#x00F3;n irregular e ilegal de las mesas electorales, el despido de los interventores de los partidos opositores, el arreglo de la lista de votantes y la firma de actas en blanco, que son enviadas al candidato adicto para que d&#x00E9; su conformidad y las remita a la Junta de Escrutinio. Tercero, se hace uso del intercambio de votos por favores, ya sea por medio de la compra monetaria del voto, la tramitaci&#x00F3;n de expedientes ante la administraci&#x00F3;n, la liberaci&#x00F3;n de la obligaci&#x00F3;n del cumplimiento del servicio militar o el apoyo en subastas de aprovechamientos de pastos. Cuarto, se utiliza la fuerza f&#x00ED;sica contra los opositores. Quinto, en circunscripciones electorales disputadas, liberales y conservadores se coordinan y presentan un &#x00FA;nico candidato (Rub&#x00ED; y Armengol <xref ref-type="bibr" rid="CIT35">2001</xref>; Balcells, Culla y Mir <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1982</xref>).</p>

			<p>Se trata de una estrategia electoral contra la que est&#x00E1;n prevenidos carlistas, regionalistas y republicanos. Por ejemplo, en los comicios de 1891 los distritos gerundenses se ven agitados por la presentaci&#x00F3;n de candidaturas republicanas y carlistas. Los resultados muestran al PL y al PC, y tambi&#x00E9;n a los partidos de oposici&#x00F3;n, las ventajas de la coordinaci&#x00F3;n electoral. En las elecciones de 1893 los republicanos se presentan en cinco de los ocho distritos, uno m&#x00E1;s que dos a&#x00F1;os antes, pero liberales y conservadores recuperan el acta de Figueres al presentar como &#x00FA;nico candidato al liberal Bar&#x00F3;. La alianza electoral entre el PL y el PC se ampl&#x00ED;a en las elecciones de 1903 y 1905, cuando aumenta la competencia electoral en una parte de las circunscripciones uninominales. Se trata de no dividir el voto en distritos re&#x00F1;idos (Rub&#x00ED; y Armengol <xref ref-type="bibr" rid="CIT35">2001</xref>: 269; Balcells, Culla y Mir <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1982</xref>: 376).</p>

			<p>Pero el panorama pol&#x00ED;tico cambia en el distrito de Barcelona desde las elecciones generales de 1901 y en otros desde las de 1903 y 1905. Se propaga la autentificaci&#x00F3;n del sufragio y los partidos opositores ganan votos y esca&#x00F1;os frente a liberales y conservadores. Un giro propiciado por la movilizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica y electoral de carlistas, regionalistas y republicanos (Rub&#x00ED; y Armengol <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">2012</xref>; Balcells, Culla y Mir <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1982</xref>).</p>

			<p>En Barcelona los comicios del d&#x00ED;a 19 de mayo de 1901 suponen el final del dominio del PL y el PC y la LlR irrumpe como fuerza antagonista junto a los republicanos. Cada partido opositor organiza por su cuenta, pero en un clima de colaboraci&#x00F3;n frente a liberales y conservadores, un sistema de control de las urnas y del escrutinio general de actas que impide el inflado de los votos de las candidaturas liberal y conservadora. Regionalistas y republicanos establecen un amplio sistema de vigilancia de la votaci&#x00F3;n. La LlR dispone de interventores en las 213 mesas electorales y oficinas electorales en todos los distritos de la ciudad. A las cuatro de la tarde cierran los colegios electorales y comienza el recuento de votos en presencia de interventores de la oposici&#x00F3;n. Los pertenecientes a la LlR permanecen hasta el final y consiguen una copia certificada de los resultados de sus respectivas secciones. Pero el Gobierno Civil falsea las actas antes de su llegada a la Junta de Escrutinio. Lerroux convoca el d&#x00ED;a 23 a sus seguidores frente a la Diputaci&#x00F3;n Provincial, donde la Junta de Escrutinio procede al recuento. Los funcionarios recurren a los datos de los interventores regionalistas para la verificaci&#x00F3;n de los resultados de cada una de las 213 secciones electorales de la ciudad. Se proclaman diputados por Barcelona a cuatro candidatos regionalistas, dos republicanos y uno mon&#x00E1;rquico (Rub&#x00ED; y Armengol <xref ref-type="bibr" rid="CIT35">2001</xref>; &#x00C1;lvarez Junco <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1990</xref>; Romero <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">1989</xref>; Riquer <xref ref-type="bibr" rid="CIT33">1977</xref>; Molas <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1972</xref>). </p>

			<p>En una parte de las restantes circunscripciones de Catalu&#x00F1;a se observan tres fen&#x00F3;menos en las elecciones generales de 1903 y 1905. En primer lugar, los partidos opositores incrementan su persecuci&#x00F3;n del fraude electoral. Se comprueba, por ejemplo, en las actas impugnadas por irregularidades o fraude: las de cuatro circunscripciones en 1901, nueve en 1903 y ocho en 1905. En segundo lugar, estos partidos presentan m&#x00E1;s candidatos. El n&#x00FA;mero de distritos con candidato &#x00FA;nico pasa de catorce en 1901 a cuatro en 1903 y 1905. En tercer lugar, como se observa en el <xref ref-type="table" rid="T1">cuadro 1</xref>, aumenta el n&#x00FA;mero de diputados carlistas, regionalistas y republicanos: once en 1901, diecinueve en 1903 y dieciocho en 1905, de un total de 44 (Rub&#x00ED; y Armengol <xref ref-type="bibr" rid="CIT35">2001</xref>; Balcells, Culla y Mir <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1982</xref>: cap. 13).</p>
			
			
					<fig id="T1">
						<label>Cuadro 1</label>
						<caption>
							<title>Distribuci&#x00F3;n de los esca&#x00F1;os de los distritos de Catalu&#x00F1;a</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/T1.jpg"/>
					</fig>
						
						

			<p>En las elecciones provinciales de marzo de 1907 se logra la limpieza electoral en los distritos donde compite SC. Y en los comicios de abril se generaliza la autentificaci&#x00F3;n del sufragio. La movilizaci&#x00F3;n electoral de carlistas, regionalistas y republicanos resulta determinante (Rub&#x00ED; y Armengol <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">2012</xref>; Balcells, Culla y Mir <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1982</xref>). El pesimismo de las autoridades es manifiesto en su correspondencia interna desde semanas antes de las elecciones generales. Osorio y Gallardo, Gobernador Civil de Barcelona, le comunica por carta (7-III-1907) a La Cierva, Ministro de Gobernaci&#x00F3;n, lo siguiente (Pab&#x00F3;n <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">1952</xref>: 220): </p>

						<disp-quote><p>“No hay que pensar en nada. Nuestros mismos correligionarios lo reconocen (…) Todo lo que se intente contra el catalanismo antes de las elecciones ser&#x00E1; in&#x00FA;til y s&#x00F3;lo contribuir&#x00E1; a estrechar por necesidades de defensa los v&#x00ED;nculos solidarios y a privarnos de paz en el presente y de autoridad en el porvenir”.</p></disp-quote>

			<p>Y La Cierva le transmite (carta del 10-IV-1907) a Maura, Presidente del Gobierno, un mensaje parecido (Pab&#x00F3;n <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">1952</xref>: 221): </p>

						<disp-quote><p>“Como ver&#x00E1;, lo de la Solidaridad constituye una verdadera borrachera. Pol&#x00ED;ticamente, ya no se puede andar por la calle sin titularse solidario … Triste es nuestra situaci&#x00F3;n …”.</p></disp-quote>

			<p>Como concluye Cuadrado (<xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1969</xref>: 748), ante la expectativa del fracaso electoral de liberales y conservadores en los distritos electorales de Catalu&#x00F1;a, “desde una semana antes de la fecha electoral (en el nombramiento y proclamaci&#x00F3;n de interventores que se hac&#x00ED;a el domingo anterior), se acent&#x00FA;a la presi&#x00F3;n ministerial en el resto de provincias”.</p>

			<p>En este nuevo escenario de elecciones competitivas, el PL y el PC se al&#x00ED;an en todos los distritos uninominales re&#x00F1;idos, como se observa en el anexo y en el <xref ref-type="table" rid="T2">cuadro 2</xref>. En 32 de las 34 circunscripciones deciden presentar un &#x00FA;nico candidato, liberal o conservador, para no dividir el voto frente a SC. En diecisiete de ellas los aspirantes se mantienen hasta el final (Balcells, Culla y Mir <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1982</xref>: 123). En las quince restantes, en previsi&#x00F3;n de un resultado adverso, los candidatos, “presentidos y hasta anunciados”, no concurren (Romero <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">1989</xref>: 399). En los otros dos distritos (Sort y Roquetes), donde SC no participa y los seguidores de Lerroux o son d&#x00E9;biles o no se presentan, compiten candidatos de los dos partidos. La literatura explica la retirada de liberales y conservadores como un efecto de la movilizaci&#x00F3;n electoral conjunta de carlistas, regionalistas y republicanos (Rub&#x00ED; y Armengol <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">2012</xref>: cap. 6; Balcells, Culla y Mir <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1982</xref>: 376). Los resultados electorales apoyan esta interpretaci&#x00F3;n. En 1907, en los quince distritos en los que no se presentan liberales y conservadores, hay una participaci&#x00F3;n del 53,01 por ciento y en 1905 —liberales y conservadores no concurren en dos de estas quince circunscripciones— la participaci&#x00F3;n es de 52,77 por ciento (Balcells, Culla y Mir <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1982</xref>: 508-529). La diferencia no es estad&#x00ED;sticamente significativa.</p>
			
			
					<fig id="T2">
						<label>Cuadro 2</label>
						<caption>
							<title>Elecciones generales de abril de 1907. Candidatos del PL y el PC en los distritos uninominales de Catalu&#x00F1;a</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/T2.jpg"/>
					</fig>
						
						

			<p>En cuanto a las circunscripciones multinominales, el PL y el PC en Barcelona no concurren —pero s&#x00ED; los candidatos partidarios de Lerroux—, y en Tarragona-Reus-Falset cada partido presenta un candidato. SC adopta —como en las elecciones provinciales de marzo de 1907 en el segundo distrito de Barcelona— la estrategia de copar todos los esca&#x00F1;os (Riquer <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1972</xref>). La distribuci&#x00F3;n proyectada de votos y electores en los distritos de esta ciudad se recoge en el anexo.</p>

			<p>En resumen, los movimientos estrat&#x00E9;gicos del PL, el PC y SC confirman la cuarta hip&#x00F3;tesis: cuanto mayor sea el beneficio neto de la cooperaci&#x00F3;n para cada partido, m&#x00E1;s probable ser&#x00E1; la alianza electoral El acuerdo electoral entre liberales y conservadores en las circunscripciones re&#x00F1;idas favorece la coordinaci&#x00F3;n electoral entre carlistas, regionalistas y republicanos. </p>
		</sec>
		
		<sec id="S8">

			<title>D. Expectativas electorales</title>

			<p>Por lo que respecta a las expectativas, las elecciones provinciales, consideradas tradicionalmente de orden secundario, se convierten en un test. Convocadas por el gobierno conservador de Maura para el 10 de marzo de 1907, un a&#x00F1;o despu&#x00E9;s de la formaci&#x00F3;n de SC y poco antes de las elecciones generales, sus resultados facilitan a las elites carlistas, regionalistas y republicanas informaci&#x00F3;n sobre las posibilidades de SC<xref ref-type="fn" rid="NOTE3">3</xref>. Afecta a once distritos de Catalu&#x00F1;a. SC presenta candidaturas oficiales en seis (cuatro de la provincia de Barcelona y dos de la de Girona) y compite con los republicanos antisolidarios de Lerroux en dos de Barcelona ciudad; y con el PL y el PC en tres (Vilanova-Sant Feliu, Girona y Olot-Puigcerd&#x00E0;) (&#x00C1;lvarez Junco <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1990</xref>: 328; Camps <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1970</xref>: 70). </p>

			<p>Lerroux rechaza p&#x00FA;blicamente la participaci&#x00F3;n en SC desde el inicio, antes de esta primera experiencia electoral. Argumenta que las coincidencias entre la UR y las dem&#x00E1;s formaciones pol&#x00ED;ticas, en particular carlistas y regionalistas, son menores que las diferencias. Se comprueba en el an&#x00E1;lisis realizado por Romero (<xref ref-type="bibr" rid="CIT34">1989</xref>: 358, 367-368) de dos art&#x00ED;culos del l&#x00ED;der republicano: <italic>El alma en los labios</italic> (<italic>La Publicidad</italic>, 9-XII-1905) y <italic>Mi Evangelio</italic> (<italic>La Campana de Gr&#x00E0;cia</italic>, 7-IV-1906). En ambos escritos se observa su disconformidad con la posici&#x00F3;n de Salmer&#x00F3;n. En el primer documento, Lerroux reivindica la lucha pol&#x00ED;tica de la UR contra los regionalistas en la ciudad de Barcelona: “Hace menos de seis a&#x00F1;os imperaba en Barcelona el catalanismo pol&#x00ED;tico, hijo degenerado de un contubernio monstruoso (…) Con tal estado de cosas acab&#x00F3; el partido republicano”. Se pregunta por qu&#x00E9;, cuando en anteriores ocasiones republicanos y liberales sufrieron ataques, “no se viola el derecho y cuando se ataca a los separatistas s&#x00ED;”. Recuerda que en la huelga general de Barcelona de 1902 “la canalla separatista agasajaba a los oficiales y obsequiaba a los soldados, que entonces sal&#x00ED;an a defender, no el orden, por nadie alterado, sino la propiedad de los separatistas y entonces no ardi&#x00F3; nada, pero corri&#x00F3; la sangre del pueblo”. Afirma que, si llega a encontrarse en Barcelona el 25 de noviembre de 1905, habr&#x00ED;a emulado a los militares y que cooperar con la LlG supone renunciar al deseado respaldo del ej&#x00E9;rcito. Finaliza el art&#x00ED;culo con estas palabras: “antes que pactar con esa chusma envilecida por el amor al ochavo, que es la quintaesencia de su regionalismo separatista, estoy dispuesto a rebelarme contra el mundo, acompa&#x00F1;ado o solo”. </p>

			<p>En el segundo documento, el dirigente republicano aduce que SC implica el reconocimiento de la prioridad del autonomismo regional sobre otras soluciones pol&#x00ED;ticas, cuando los republicanos han antepuesto siempre la autonom&#x00ED;a individual a la municipal y la local a la regional. Considera la alianza electoral de los republicanos con los carlistas y regionalistas catalanes una uni&#x00F3;n de elementos pol&#x00ED;ticos antit&#x00E9;ticos (obreros y patronos; ateos, esc&#x00E9;pticos y creyentes; dem&#x00F3;cratas y absolutistas), sin haber urgencia alguna que justifique la iniciativa; tampoco es el resultado de acuerdos pol&#x00ED;ticos que reflejen un cambio significativo en las aspiraciones de los grupos no republicanos. Menciona episodios recientes de la conflictividad laboral en Catalu&#x00F1;a y la competencia electoral marcados por la hostilidad entre la UR y la LlR. Rememora tambi&#x00E9;n que en elecciones anteriores la UR se hab&#x00ED;a negado a pactar, no ya con la LlR, sino hasta con los republicanos federales. Por &#x00FA;ltimo, niega que SC pueda lograr la abrogaci&#x00F3;n de la Ley de Jurisdicciones, que ofrezca nada &#x00FA;til a los obreros y republicanos y que alianzas electrales como SC sirvan para algo en aquella coyuntura pol&#x00ED;tica.</p>

			<p>Como se puede observar en el <xref ref-type="table" rid="T3">cuadro 3</xref>, SC logra un excelente resultado electoral. Consigue diecinueve representantes, mientras que los liberales obtienen dos y los conservadores y republicanos antisolidarios de Lerroux se quedan en uno. Con ello las elites carlistas, regionalistas y republicanas logran superar uno de los desaf&#x00ED;os de los acuerdos entre partidos ideol&#x00F3;gicamente distantes. De hecho, en las elecciones generales de abril de 1907 surgen tensiones por este motivo. Dos ejemplos: la proclamaci&#x00F3;n de candidatos en las circunscripciones de Sant Feliu, Vilanova y Granollers se produce en un clima de divisi&#x00F3;n; en Tarragona, como recoge <italic>La Cruz</italic> (18-IV-1907), elementos cat&#x00F3;licos no quieren votar a un candidato por ser “republicano y anticat&#x00F3;lico” (Balcells, Culla y Mir <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1982</xref>: cap. 5).</p>
			
			
					<fig id="T3">
						<label>Cuadro 3</label>
						<caption>
							<title>Candidatos ganadores en las elecciones provinciales de marzo de 1907</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/T3.jpg"/>
					</fig>
						
						

			<p>La autentificaci&#x00F3;n del sufragio y los resultados electorales positivos animan a SC a concurrir a las elecciones generales de abril de 1907. Una semana antes de los comicios, los partidos coaligados rubrican en un mitin multitudinario su alianza electoral y presentan el <italic>Programa de T&#x00ED;voli</italic>. Demandan la derogaci&#x00F3;n de la Ley de Jurisdicciones, la dignificaci&#x00F3;n del sufragio y amplia autonom&#x00ED;a administrativa para regiones y municipios. En conclusi&#x00F3;n, se trata de un resultado que respalda la quinta hip&#x00F3;tesis: las expectativas electorales favorables posibilitan la coordinaci&#x00F3;n electoral.</p>

			<p>No obstante, como figura en el <xref ref-type="table" rid="T4">cuadro 4</xref>, la cuant&#x00ED;a de los votos alcanzados por los partidarios de Lerroux en Barcelona demuestra que son respaldados por una parte significativa del electorado republicano de la ciudad. Un rendimiento que los reafirma en su orientaci&#x00F3;n estrat&#x00E9;gica. Se debe continuar el camino emprendido en Barcelona desde principios de siglo. Por medio de una intensa labor organizativa, forjadora de un partido de masas, y la confrontaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica con los liberales, conservadores y regionalistas, la UR ha logrado su implantaci&#x00F3;n asociativa y electoral en amplios sectores obreros de la ciudad. La alianza electoral con carlistas y regionalistas, aunque pueda reportar m&#x00E1;s esca&#x00F1;os, supone una amenaza para el desarrollo de esta estrategia (Cortina <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1992</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1998</xref>; Romero <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">1989</xref>: cap. 5; &#x00C1;lvarez Junco <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1990</xref>: cap. 8; Culla <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1986</xref>). </p>
			
			
					<fig id="T4">
						<label>Cuadro 4</label>
						<caption>
							<title>Elecciones provinciales de marzo de 1907. Votos de SC y los republicanos antisolidarios de Lerroux en los distritos de Barcelona</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/T4.jpg"/>
					</fig>
						
						
		</sec>
		
		<sec id="S9">

			<title>CONCLUSIONES</title>

			<p>En este trabajo se ha analizado por qu&#x00E9; carlistas, regionalistas y republicanos se coaligan en las elecciones generales de 1907 y pueden conseguir m&#x00E1;s esca&#x00F1;os que concurriendo en solitario. Tienen preferencias derivadas similares —rechazan la Ley de Jurisdicciones y la manipulaci&#x00F3;n electoral y se manifiestan a favor de la descentralizaci&#x00F3;n— y elevadas tasas de descuento: le dan prioridad a los resultados electorales. El sistema electoral de la Restauraci&#x00F3;n es de mayor&#x00ED;a relativa, con 34 distritos uninominales y dos multinominales en Catalu&#x00F1;a. El PL y el PC, en un escenario de elecciones competitivas, deciden presentar un &#x00FA;nico candidato en los 32 distritos uninominales donde SC es fuerte; en los otros dos compiten candidatos de ambos partidos. En las elecciones provinciales de marzo de 1907 SC alcanza 19 representantes en los seis distritos donde se presenta, frente a dos del PL, uno del PC y uno de los republicanos antisolidarios de Lerroux.</p>

			<p>Las elites carlistas, regionalistas y republicanas conocen estas condiciones institucionales y pol&#x00ED;ticas favorables a la coordinaci&#x00F3;n. De hecho, el c&#x00E1;lculo estrat&#x00E9;gico que les lleva a plantearse la alianza electoral se basa en ellas. Por un lado, saben que en los distritos uninominales resulta ventajoso concentrar el voto en un &#x00FA;nico candidato. Por otro, est&#x00E1;n al tanto de la estrategia de coordinaci&#x00F3;n electoral practicada por liberales y conservadores en circunscripciones uninominales disputadas. Adem&#x00E1;s, la experiencia de las elecciones provinciales de marzo les ha suministrado informaci&#x00F3;n sobre la ventaja de presentarse juntos. El acuerdo electoral, a pesar de la distancia ideol&#x00F3;gica entre los partidos coaligados, cuenta con el apoyo del electorado.</p>

			<p>Los resultados obtenidos en la investigaci&#x00F3;n respaldan la validez de las preferencias derivadas similares para explicar las alianzas electorales entre partidos alejados en el espectro ideol&#x00F3;gico. Dada la vocaci&#x00F3;n universal de este mecanismo causal, tendr&#x00ED;a que funcionar en las restantes coaliciones electorales de esta naturaleza. Para ello se deber&#x00ED;an analizar sistem&#x00E1;ticamente estos acuerdos electorales en el tiempo —en todas las olas de democratizaci&#x00F3;n y contraolas— y en el espacio —las diferentes regiones del mundo—. Por ejemplo, se podr&#x00ED;a abordar su estudio en Europa y Am&#x00E9;rica Latina durante la primera ola y su posterior contraola. </p>

			<p>Sin embargo, el an&#x00E1;lisis emp&#x00ED;rico desarrollado tambi&#x00E9;n muestra la posibilidad de que las preferencias ideol&#x00F3;gicas antag&#x00F3;nicas hagan imposible una alianza electoral entre partidos con preferencias derivadas similares. Lerroux y sus partidarios rechazan el pacto electoral con carlistas y regionalistas y prefieren presentarse en solitario frente a SC, pese a compartir con estas formaciones pol&#x00ED;ticas el rechazo a la Ley de Jurisdicciones y el fraude electoral, incluso corriendo el riesgo de no obtener ning&#x00FA;n esca&#x00F1;o en el Congreso de los Diputados. De ah&#x00ED; que la relaci&#x00F3;n causal entre las preferencias ideol&#x00F3;gicas y las preferencias derivadas deber&#x00ED;a incorporarse a la investigaci&#x00F3;n sobre coordinaci&#x00F3;n electoral.</p>

		</sec>
		
	</body>
	
	
	<back>
	
		<ack>
			<title>AGRADECIMIENTOS</title>

				<p>Agradezco los comentarios y sugerencias del grupo de investigaci&#x00F3;n Historia Agraria de Galicia (HISTAGRA) de la Universidad de Santiago de Compostela y de Lourenzo Fern&#x00E1;ndez Prieto, Ignacio Lago, Ram&#x00F3;n M&#x00E1;iz y dos evaluadores an&#x00F3;nimos de la <italic>Revista Internacional de Sociolog&#x00ED;a</italic>. Obviamente, la responsabilidad sobre el contenido del texto es enteramente m&#x00ED;a.</p>
		</ack>
		
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
				<fn-group>
					<fn id="NOTE1"><label>1</label>
					<p>Proporcionalidad: “Grado de coincidencia entre proporci&#x00F3;n de votos obtenidos y proporci&#x00F3;n de esca&#x00F1;os recibidos por un partido en una elecci&#x00F3;n” (Montero, Colomer y Lago, <xref ref-type="bibr" rid="CIT28">2005</xref>: 357).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE2"><label>2</label>
					<p>“Competici&#x00F3;n electoral en un distrito uninominal en la que los dos o m&#x00E1;s partidos o candidatos que se disputan el segundo lugar est&#x00E1;n tan igualados que sus seguidores no son capaces de decidir cu&#x00E1;l de ellos ser&#x00E1; abandonado estrat&#x00E9;gicamente. Por tanto, los electores votan sinceramente, de modo que compiten m&#x00E1;s de dos partidos o candidatos” (Montero, Colomer y Lago, <xref ref-type="bibr" rid="CIT28">2005</xref>: 352).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE3"><label>3</label>
					<p>La Ley Provincial de 1882 establece que las diputaciones provinciales se deben renovar mediante elecciones bienales que, por turnos previamente establecidos, se realizan en la mitad de los distritos electorales. Por norma, en cada distrito electoral se elige a cuatro diputados provinciales. El voto es limitado: la proporci&#x00F3;n entre los votos de cada votante y los esca&#x00F1;os es de 3/4 (Pe&#x00F1;a <xref ref-type="bibr" rid="CIT30">1998</xref>).</p>
				</fn>
			</fn-group>
		</sec>
				
		<ref-list>
			<title>REFERENCIAS BIBLIOGR&#x00C1;FICAS</title>
				
			<ref id="CIT01">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>&#x00C1;lvarez Junco</surname>
					  <given-names>J.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1990</year>
			  <source>El emperador del Paralelo. Lerroux y la demagogia populista</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Alianza Editorial</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT02"> 
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Artola</surname>
					  <given-names>M.</given-names>	  
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			  <year>2001</year>
			  <chapter-title>Catalu&#x00F1;a</chapter-title>
			  <person-group person-group-type="director">
				  <name>
					  <surname>Varela</surname>
					  <given-names>J.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <source>El poder de la influencia. Geograf&#x00ED;a del caciquismo en Espa&#x00F1;a (1875-1923)</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Marcial Pons</publisher-name>
			  <fpage>237</fpage>
			  <lpage>282</lpage>
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			<ref id="CIT36">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Rub&#x00ED;</surname>
					  <given-names>G.</given-names>	  
				  </name>
				  <name>
					  <surname>Armengol</surname>
					  <given-names>J.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2012</year>
			  <source>Vots, electors i corrupci&#x00F3;. Una reflexi&#x00F3; sobre l´apatia a Catalunya (1869-1923)</source>
			  <publisher-loc>Barcelona</publisher-loc>
			  <publisher-name>Publicacions de l´Abad&#x00ED;a de Montserrat</publisher-name>
			</element-citation>
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			<ref id="CIT37"> 
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Sartori</surname>
					  <given-names>G.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1994</year>
			  <source>Ingenier&#x00ED;a constitucional comparada. Una investigaci&#x00F3;n de las estructuras, incentivos y resultados</source>
			  <publisher-loc>M&#x00E9;xico</publisher-loc>
			  <publisher-name>Fondo de Cultura Econ&#x00F3;mica</publisher-name>
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			</ref>

			<ref id="CIT38">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Tsebelis</surname>
					  <given-names>G.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1990</year>
			  <source>Nested Games, Rational Choice in Comparative Politics</source>
			  <publisher-loc>Berkeley</publisher-loc>
			  <publisher-name>University of California Press</publisher-name>
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				<title>ANEXO</title>
				
					<fig id="A1">
						<label>Cuadro 1A</label>
						<caption>
							<title>Distritos multinominales</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/A1.jpg"/>
					</fig>
					
					<fig id="A2">
						<label>Cuadro 2A</label>
						<caption>
							<title>Distritos uninominales</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/A2.jpg"/>
					</fig>
					
					<fig id="A3">
						<label>Cuadro 3A</label>
						<caption>
							<title>Elecciones generales de abril de 1907 Distribuci&#x00F3;n proyectada de votos y votantes</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/A3.jpg"/>
					</fig>
			
			
				<p><bold>SOBRE EL AUTOR</bold></p>
				
					<p>PEDRO LAGO PE&#x00D1;AS es doctor en Ciencia Pol&#x00ED;tica por la Universidad de Santiago de Compostela. Su principal &#x00E1;rea de investigaci&#x00F3;n es la acci&#x00F3;n colectiva y los partidos y movimientos sociales. Sus publicaciones han aparecido en <italic>Historia y Pol&#x00ED;tica</italic> o <italic>Revista de Estudios Pol&#x00ED;ticos</italic>.</p>
					
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