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				<journal-title>Revista Internacional de Sociolog&#x00ED;a</journal-title>
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				<subject>ART&#x00CD;CULO / ARTICLE</subject>
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				<article-title>Max Weber y la Democracia Plebiscitaria</article-title>
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					<trans-title>Max Weber and the Plebescitarian Democracy</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Max Weber y la Democracia Plebiscitaria</alt-title>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#x00F3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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				<title>RESUMEN</title>
				<p>En este trabajo se desarrollan las ideas de Weber en relaci&#x00F3;n a la llamada “democracia plebiscitaria”. En primer lugar, se describen sus ideas sobre la democracia parlamentaria y la democracia plebiscitaria se&#x00F1;alando sus particularidades y diferencias. Luego se aborda espec&#x00ED;ficamente la democracia plebiscitaria como un tipo de dominaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica. En el estudio se trata tanto el an&#x00E1;lisis cient&#x00ED;fico que realiza Weber sobre la democracia plebiscitaria como tambi&#x00E9;n su propuesta pol&#x00ED;tica para un momento espec&#x00ED;fico de la historia de Alemania, la primera posguerra. En el trabajo se se&#x00F1;alan los l&#x00ED;mites te&#x00F3;ricos de la propuesta de democracia plebiscitaria desde la propia teor&#x00ED;a de Weber. El estudio revaloriza el an&#x00E1;lisis de Weber sobre una democracia que parece tener cada vez m&#x00E1;s vigencia.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>This paper deals with Weber´s ideas in relation to the so-called ‘plebiscitary democracy’. Firstly, it describes his ideas on parliamentary democracy and plebiscitary democracy, documenting their particularities and differences. Secondly, it specifically addresses the plebiscitary democracy as a kind of charismatic domination. The study analyses both Weber scientific analysis on plebiscitary democracy as the political proposal for a specific time in the history of Germany, early into the post-war period. This paper highlights the theoretical limits of the proposed plebiscitary democracy from Weber’s own theory. The study also revalues and revisits Weber’s analysis of a kind democracy that seems to be increasingly present in current political times.</p>
			</trans-abstract>

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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Democracia</kwd>
				<kwd>Liderazgo</kwd>
				<kwd>Liderazgo carism&#x00E1;tico</kwd>
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				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>Charismatic Leadership</kwd>	
				<kwd>Democracy</kwd>
				<kwd>Leadership</kwd>
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		<sec id="S1">
			<title>INTRODUCCI&#x00D3;N</title>

			<p>¿Democracia parlamentaria o democracia plebiscitaria? Disyuntiva que dej&#x00F3; Weber, al sostener por un lado la defensa de la democracia parlamentaria y, por el otro, proponer una democracia plebiscitaria para la Alemania de la primera posguerra. Seg&#x00FA;n Eliaeson (<xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1991</xref>), Weber solo puede ser entendido desde el contexto de la experiencia alemana. Estas dos formas de gobierno fueron sostenidas por Weber en sus escritos. El primer esquema ten&#x00ED;a al Parlamento como &#x00F3;rgano central y al  parlamentarismo como sistema; el segundo, la emergencia de una democracia de tipo plebiscitaria, de contenido m&#x00E1;s emotivo y con el presidente como n&#x00FA;cleo del sistema. Destacar esta ambivalencia es importante por varias razones: a) significa definiciones muy diferentes sobre aspectos esenciales de una democracia: su legitimidad, su eficacia y su estabilidad, b) significa optar por una versi&#x00F3;n m&#x00E1;s o menos liberal, en el sentido pol&#x00ED;tico del concepto, y c) dentro de las concepciones de Weber podr&#x00ED;a suponerse que la elecci&#x00F3;n de determinada forma institucional deber&#x00ED;a completar su teor&#x00ED;a de la dominaci&#x00F3;n legal o racional.<sup>.</sup> En este sentido, aunque sea discutible, Raymond Aron (<xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1965</xref>:136 y 137) se&#x00F1;al&#x00F3; que el pensamiento pol&#x00ED;tico de Weber no es sistem&#x00E1;tico, principalmente, en cuanto a las “formas de gobierno” y Karl Loewenstein (<xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1982</xref>:536) afirm&#x00F3; que el maestro dej&#x00F3; incompleta su teor&#x00ED;a de la dominaci&#x00F3;n al no incluir la teor&#x00ED;a constitucional y las formas institucionales en su dominaci&#x00F3;n de tipo legal. </p>

			<p>Las preguntas que se formulan no son pocas: ¿Cu&#x00E1;les son las notas esenciales de los dos formatos de democracia tratados por Weber?, ¿en qu&#x00E9; contexto se formulan sus argumentaciones?, ¿cu&#x00E1;les son las justificaciones y las caracter&#x00ED;sticas del tipo de democracia plebiscitaria que plantea? Y m&#x00E1;s all&#x00E1; del propio Weber, ¿c&#x00F3;mo articula la democracia presidencial plebiscitaria con las caracter&#x00ED;sticas de la dominaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica? ¿Cu&#x00E1;les ser&#x00ED;an las tensiones que tendr&#x00ED;a de acuerdo a estas caracter&#x00ED;sticas? ¿Con qu&#x00E9; debates se cruza la perspectiva de democracia plebiscitaria en nuestros d&#x00ED;as?</p>

			<p>Este trabajo sostiene que fueron esquemas democr&#x00E1;ticos diferentes, pero que sin embargo manten&#x00ED;an ciertas coherencias en el pensamiento de Weber en lo atinente a la importancia del l&#x00ED;der en el sistema pol&#x00ED;tico y democr&#x00E1;tico, y tambi&#x00E9;n, en este punto, se localizaba la tensi&#x00F3;n m&#x00E1;xima de la propuesta plebiscitaria en el conjunto de sus ideas. Profundizar en el contenido de esta ambivalencia es &#x00FA;til, adem&#x00E1;s, para enriquecer los debates sobre la democracia. Asimismo, la democracia plebiscitaria planteada por Weber implicaba un mayor distanciamiento en relaci&#x00F3;n con el modelo predominante de democracia liberal que, de alguna manera, se encontraba m&#x00E1;s pr&#x00F3;xima a su exposici&#x00F3;n del esquema parlamentario. La democracia plebiscitaria desarrollada por Weber resulta una aproximaci&#x00F3;n extraordinariamente rica al haberla encuadrado el autor dentro de la dominaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica, con todas las consecuencias que de ello derivaban. Y sirve como soporte te&#x00F3;rico a desarrollos m&#x00E1;s recientes que advierten las formas democr&#x00E1;ticas que se alejan del modelo liberal y que han recibido distintas denominaciones. </p>

			<p>En este trabajo el abordaje de la democracia plebiscitaria va m&#x00E1;s all&#x00E1; de las coordenadas hist&#x00F3;ricas de la situaci&#x00F3;n alemana –entre 1917 y 1919- que explicar&#x00ED;an el viraje de Weber desde la democracia parlamentaria a la Rep&#x00FA;blica presidencialista. Aqu&#x00ED; se integran las caracter&#x00ED;sticas espec&#x00ED;ficas de la dominaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica que desarrolla Weber –en otros textos- y que suelen dejarse un tanto de lado cuando se analizan las causas o contexto hist&#x00F3;rico del referido viraje. Este modo de tratamiento permite encontrar ciertas continuidades entre los dos esquemas de democracia y, fundamentalmente, las caracter&#x00ED;sticas y las tensiones de la versi&#x00F3;n plebiscitaria. Este abordaje tambi&#x00E9;n vincula discusiones te&#x00F3;ricas con los desarrollos de Weber, los cuales no suelen estar presentes en su justa medida a la hora de conceptualizar las caracter&#x00ED;sticas de gran parte de las democracias actuales.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S2">
			<title>EL MARCO DE LAS PROPUESTAS DE WEBER</title>

			<p>Dec&#x00ED;a Weber que la creciente intelectualizaci&#x00F3;n y racionalizaci&#x00F3;n del mundo significaba que las cosas pod&#x00ED;an ser dominadas por el c&#x00E1;lculo y los recursos t&#x00E9;cnicos. En este proceso de desencantamiento de la cultura occidental la ciencia era su fuerza motora (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT28">1980b</xref>:38). Pero la ciencia no deb&#x00ED;a fundamentar cosmovisiones ni postular convicciones de valor. No pod&#x00ED;a dar “el” significado de la vida, ni formular ideales, sino explicar los hechos desde la objetividad. El “desencantamiento del mundo” implicaba que ya no hab&#x00ED;a una respuesta &#x00FA;nica normativa aceptada y aceptable para todos. La ciencia no daba respuestas definitivas sino que estaba en constante b&#x00FA;squeda de la verdad. La lucha por los valores por los que las personas orientaran su vida era entonces inevitable. No era atribuci&#x00F3;n de la ciencia fundamentar valores. (Abell&#x00E1;n <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2010</xref>:47-49).</p>

			<p>El proceso de desencantamiento del mundo implicaba la burocratizaci&#x00F3;n de todas las esferas de la vida y una amenaza para la libertad individual. Weber tem&#x00ED;a la excesiva burocratizaci&#x00F3;n, en tanto extralimitado avance de la racionalidad formal y del “gobierno de funcionarios”. Reconoc&#x00ED;a que en el moderno Estado de masas, el verdadero dominio, que era el manejo diario de la administraci&#x00F3;n, deb&#x00ED;a estar necesariamente en manos de la burocracia. Pero en la pol&#x00ED;tica, no es el funcionario o bur&#x00F3;crata el actor protag&#x00F3;nico, sino el pol&#x00ED;tico.</p>

			<p> Para Weber en la pol&#x00ED;tica alemana imperaba el dominio de la burocracia, contra la cual la monarqu&#x00ED;a era insuficiente en cuanto a su control y direcci&#x00F3;n. El liderazgo pol&#x00ED;tico era la clave para contrapesar este proceso. El verdadero funcionario no debe hacer pol&#x00ED;tica, sino que debe administrar imparcialmente, en cambio el pol&#x00ED;tico debe tomar una posici&#x00F3;n. Ser apasionado es el elemento del pol&#x00ED;tico y sobre todo del l&#x00ED;der (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1980a</xref>:92). Su reflexi&#x00F3;n la inscribe dentro del marco de la pol&#x00ED;tica y los valores. As&#x00ED; diferencia entre la &#x00E9;tica del funcionario y la &#x00E9;tica del pol&#x00ED;tico. El funcionario realiza la ejecuci&#x00F3;n precisa y concienzuda de la orden dada por la autoridad superior –como si respondiera a sus propias convicciones y aunque le parezca err&#x00F3;nea-, el desempe&#x00F1;o del cargo <italic>sine ira et studio</italic>, la negaci&#x00F3;n de s&#x00ED; mismo y la descarga de toda la responsabilidad en el superior. El pol&#x00ED;tico, en cambio, debe obrar de acuerdo a la “&#x00E9;tica de la responsabilidad”, donde lo importante son los resultados que originan sus actos, la responsabilidad por las consecuencias de su opci&#x00F3;n valorativa y de la direcci&#x00F3;n que le imprime al Estado.</p>

			<p> Varios hechos conforman un clima de reforma institucional en el cual Weber tendr&#x00E1; una activa participaci&#x00F3;n. Entre estos hechos cabe mencionar la reforma del derecho electoral de Prusia -donde los soldados que defend&#x00ED;an la patria no ten&#x00ED;an voto igualitario- y la ca&#x00ED;da del zarismo en Rusia que contribu&#x00ED;a a plantear un debate sobre la reforma constitucional en Alemania (Abell&#x00E1;n <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2004</xref>:114). Se cre&#x00F3; entonces una Comisi&#x00F3;n constitucional para preparar la introducci&#x00F3;n del sistema parlamentario en Alemania. Y son los hechos los que van marcando los cambios en las posiciones de Weber, respecto de la opci&#x00F3;n entre una democracia parlamentaria y otra plebiscitaria. En el texto <italic>Parlamento y Gobierno</italic> en el marco de la Monarqu&#x00ED;a burocr&#x00E1;tica, la hegemon&#x00ED;a de Prusia y la existencia de las dinast&#x00ED;as en varios de los Estados Federados, la salida para Weber era la parlamentarizaci&#x00F3;n del sistema pol&#x00ED;tico como clave para resolver el problema de la necesidad de l&#x00ED;deres pol&#x00ED;ticos frente a la dominaci&#x00F3;n burocr&#x00E1;tica (Abell&#x00E1;n <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2004</xref>:169). Pero la abdicaci&#x00F3;n del emperador a comienzos de noviembre de 1918, marcaba un cambio sustancial de la situaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica y una nueva cuesti&#x00F3;n: la jefatura del Estado y aparece aqu&#x00ED; la opci&#x00F3;n por la democracia presidencialista. El propio Weber reconoce expresamente en <italic>La futura forma institucional de Alemania (</italic>estudio donde aborda las alternativas futuras y posibles del nuevo ordenamiento alem&#x00E1;n que los propios hechos impon&#x00ED;an) que su trabajo <italic>Parlamento y Gobierno</italic> hab&#x00ED;a sido sobrepasado por los acontecimientos. Es en el art&#x00ED;culo <italic>El presidente del Reich</italic> donde Weber argumenta las razones de la necesidad de que el presidente sea electo directamente por el pueblo y completa el perfil de la democracia plebiscitaria. El contexto de esta publicaci&#x00F3;n hab&#x00ED;a sido la elecci&#x00F3;n por la Asamblea Nacional de Friedrich Eber como presidente de la Rep&#x00FA;blica.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S3">
			<title>¿DOS ESQUEMAS DE DEMOCRACIA? LA DEMOCRACIA PARLAMENTARIA</title>

			<p>¿Weber propone en definitiva dos formatos democr&#x00E1;ticos diferentes, o bien una mezcla entre la forma plebiscitaria o parlamentaria? Las referencias mencionadas –y se&#x00F1;aladas por el propio Weber- nos muestran dos propuestas diferentes. Aunque tambi&#x00E9;n se ha sostenido que, en realidad, se trataba de una propuesta mixta (Parlamento fuerte y presidente elegido directamente por el pueblo)<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref>. Parte de la producci&#x00F3;n escrita del autor se vuelca hacia una democracia parlamentaria, esto es en <italic>Econom&#x00ED;a y Sociedad</italic> y en <italic>Parlamento y Gobierno en el nuevo ordenamiento alem&#x00E1;n</italic>. Y un breve trabajo, <italic>El presidente del Reich</italic>, da silueta a una clara democracia plebiscitaria. </p>

			<p>La democracia parlamentaria es una f&#x00F3;rmula institucional que tiene al Parlamento como &#x00F3;rgano central y el parlamentarismo como sistema. Esta forma de gobierno tiene una vinculaci&#x00F3;n d&#x00E9;bil con la teor&#x00ED;a de la divisi&#x00F3;n de poderes, tema abordado por Weber desde una perspectiva del poder concreto y no desde el tecnicismo propiamente jur&#x00ED;dico (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:227), “aunque las apropiaciones de competencias firmes suelen ser favorables a la racionalizaci&#x00F3;n formal” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:228). No obstante, se mantiene la perspectiva de los “contrapesos” desde una visi&#x00F3;n de la teor&#x00ED;a de dominaci&#x00F3;n weberiana. En esta visi&#x00F3;n, son fen&#x00F3;menos concomitantes de la dominaci&#x00F3;n legal: <italic>los procesos de burocratizaci&#x00F3;n y de democratizaci&#x00F3;n.</italic> Para Weber la parlamentarizaci&#x00F3;n y la democratizaci&#x00F3;n no est&#x00E1;n en una relaci&#x00F3;n rec&#x00ED;proca necesaria, sino que a menudo est&#x00E1;n en oposici&#x00F3;n. Hist&#x00F3;ricamente la democratizaci&#x00F3;n signific&#x00F3; el menor peso de los <italic>honoratiores</italic> y en la jefatura parlamentaria asumieron protagonismo los preferidos por la masa. Por otra parte, democratizaci&#x00F3;n y demagogia suelen ir juntas. En relaci&#x00F3;n a la burocratizaci&#x00F3;n, la democratizaci&#x00F3;n tiende a aumentarla, por ejemplo con la emergencia de partidos m&#x00E1;s organizados. </p>

			<p>Antes de se&#x00F1;alar el modo de obrar como contrabalanza del poder, hay que destacar la funci&#x00F3;n <italic>legitimadora</italic> del Parlamento como &#x00F3;rgano. Para Weber los Parlamentos son el modo en que los dominados manifiestan un m&#x00ED;nimo de aprobaci&#x00F3;n externa en relaci&#x00F3;n al sistema de dominaci&#x00F3;n, (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:1095) cuyo eje se centra en la burocracia. El Parlamento “activo” de pol&#x00ED;tica positiva –que decide en la pol&#x00ED;tica y la administraci&#x00F3;n- es contrapeso de la burocracia, en tanto y en cuanto puede <italic>controlar</italic> (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:1099) el saber t&#x00E9;cnico y de servicio de los bur&#x00F3;cratas. Para ello el Parlamento debe ser &#x00F3;rgano eficaz y activo y requiere la profesionalizaci&#x00F3;n de sus miembros (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:1103). La pol&#x00ED;tica, para Weber, <italic>no es cosa de bur&#x00F3;cratas sino de pol&#x00ED;ticos</italic>. El mismo tipo de Parlamento activo, obra tambi&#x00E9;n de contrapeso del efecto negativo del proceso de democratizaci&#x00F3;n: <italic>la demagogia</italic>. En este sentido, ocupa un lugar esencial el modo de selecci&#x00F3;n de los jefes. La emergencia del jefe a trav&#x00E9;s de la selecci&#x00F3;n que impone la lucha en el &#x00E1;mbito parlamentario (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:1099-1103), es el mejor remedio contra el jefe demag&#x00F3;gico. La pol&#x00ED;tica requiere abandonar los “elementos emocionales” y obrar con mente “clara y fr&#x00ED;a” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:1117).</p>

			<p>Respecto del Parlamento se&#x00F1;ala que no s&#x00F3;lo es el &#x00F3;rgano de control de la burocracia, sino el lugar del compromiso entre los partidos. Dice: “En cuanto &#x00F3;rgano de control de la burocracia y de la publicidad administrativa, como medio de eliminaci&#x00F3;n de funcionarios superiores incompetentes, como lugar de fijaci&#x00F3;n del presupuesto y como elemento donde puedan lograrse compromisos entre partidos, el parlamento es tambi&#x00E9;n en las democracias electivas imprescindible” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:1114).</p>

			<p>Bajo la influencia del modelo de Inglaterra reflexiona sobre la monarqu&#x00ED;a democr&#x00E1;tica donde existe un Ejecutivo bic&#x00E9;falo. El Monarca como portador del “carisma rutinizado” no responsable y no sujeto a la prueba de la eficacia de sus actos, el Premier como aquel que s&#x00ED; responde por sus actos ante la asamblea. En este esquema de democracia parlamentaria tradicional la selecci&#x00F3;n parlamentaria presenta ventajas porque garantiza: 1) la continuidad, 2) el control de su posici&#x00F3;n de poder, 3) el mantenimiento frente a &#x00E9;l de las garant&#x00ED;as jur&#x00ED;dicas burguesas, 4) una forma ordenada de los m&#x00E9;ritos de los pol&#x00ED;ticos que aspiran a la confianza de las masas en el marco del trabajo parlamentario, y 5) una forma pac&#x00ED;fica de eliminaci&#x00F3;n del dictador cesar&#x00ED;stico una vez que ha perdido la confianza de las masas (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:1110). Incluso la selecci&#x00F3;n parlamentaria tiene la ventaja de suplir el vac&#x00ED;o que pudiere existir al no emerger ning&#x00FA;n “jefe” que goce de la confianza general de la gente.</p>

			<p>En la democracia parlamentaria los hombres de confianza de la masa no est&#x00E1;n ausentes, pero se produce una suerte de adecuaci&#x00F3;n al tener que participar de las comisiones parlamentarias, lo que permite que “se adapten a las firmes formas jur&#x00ED;dicas de la vida del Estado y no se les elija de modo simplemente emocional, o sea, por sus meras cualidades ´demag&#x00F3;gicas´ en el sentido peyorativo del vocablo”. (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:1116). Agrega que: “Precisamente en las condiciones actuales de selecci&#x00F3;n de los jefes, constituyen un Parlamento fuerte y unos partidos parlamentarios responsables, en cuanto lugar de selecci&#x00F3;n y prueba de los conductores de masas para los directivos del Estado, factores fundamentales de una pol&#x00ED;tica estable” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:1116).</p>

			<p>Los elementos constitutivos y funcionales de esta democracia parlamentaria, en apretada s&#x00ED;ntesis ser&#x00ED;an: la legitimidad del sistema ubicada en el Parlamento, su eficacia en la selecci&#x00F3;n de los l&#x00ED;deres en la arena parlamentaria, el control de burocracia y la negociaci&#x00F3;n entre los partidos, la estabilidad garantizada a trav&#x00E9;s de la sucesi&#x00F3;n que produce el juego parlamentario. Los actores pol&#x00ED;ticos que tejen el juego institucional son: los partidos pol&#x00ED;ticos fuertes con representaci&#x00F3;n parlamentaria y un Parlamento activo y vigoroso. En este cuadro los actores relegados son la “masa del pueblo” y la burocracia que se pretende controlar. </p>

		</sec>
		
		<sec id="S4">
			<title>SOBRE LA CUESTI&#x00D3;N CARISM&#x00C1;TICA</title>

			<p>Antes de tratar espec&#x00ED;ficamente la democracia plebiscitaria es pertinente referirse brevemente a la cuesti&#x00F3;n carism&#x00E1;tica. Weber trata y diferencia distintos tipos de legitimidades, la tradicional, la formal-legal y la carism&#x00E1;tica. Dec&#x00ED;a respecto de esta &#x00FA;ltima: “Debe entenderse por ‘carisma’ la cualidad, que pasa por extraordinaria (condicionada m&#x00E1;gicamente en su origen, lo mismo si se trata de profetas que de hechiceros, &#x00E1;rbitros, jefes de cacer&#x00ED;a o caudillos militares), de una personalidad, por cuya virtud se la considera en posesi&#x00F3;n de fuerzas sobrenaturales o sobrehumanas –o por lo menos espec&#x00ED;ficamente extracotidianas y no asequibles a cualquier otro-, o como enviado del dios, o como ejemplar y, en consecuencia, como jefe, caudillo, gu&#x00ED;a o l&#x00ED;der. El modo como habr&#x00ED;a de valorarse ‘objetivamente’ la cualidad en cuesti&#x00F3;n, sea desde un punto de vista &#x00E9;tico, est&#x00E9;tico u otro cualquiera, es cosa del todo indiferente en lo que ata&#x00F1;e a nuestro concepto. Pues lo que importa es c&#x00F3;mo se valora ‘por los dominados’ carism&#x00E1;ticos, por los ‘adeptos’” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:193).</p>

			<p>El carisma refiere al reconocimiento de las cualidades extraordinarias que los seguidores le atribuyen al jefe o al h&#x00E9;roe y que implica una entrega plena. En palabras de Weber: “Sobre la validez del carisma decide el reconocimiento -nacido de la entrega a la revelaci&#x00F3;n, de la reverencia por el h&#x00E9;roe, de la confianza en el jefe –por parte de los dominados, reconocimiento que se mantiene por ‘corroboraci&#x00F3;n’ de las supuestas cualidades carism&#x00E1;ticas – siempre originadas por medio del prodigio. Ahora bien, el reconocimiento (en el carisma genuino) no es el <italic>fundamento</italic> de su legitimidad, sino un <italic>deber</italic> de los llamados, en m&#x00E9;ritos de la vocaci&#x00F3;n y de la corroboraci&#x00F3;n, a reconocer esa cualidad. Este ‘reconocimiento’ es psicol&#x00F3;gicamente, una entrega plenamente personal y llena de fe surgida del entusiasmo o de la indigencia y la esperanza” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:194). </p>

			<p>El l&#x00ED;der carism&#x00E1;tico logra la confianza de sus seguidores que le atribuyen cualidades extraordinarias. Pero si no se corrobora la permanencia de estas cualidades traducidas, especialmente, en el bienestar de los seguidores el carisma puede perderse. En palabras de Weber: “Si falta de un modo permanente la corroboraci&#x00F3;n, si el agraciado carism&#x00E1;tico parece abandonado de su dios o de su fuerza m&#x00E1;gica o heroica, le falla el &#x00E9;xito de un modo duradero y, sobre todo, si su jefatura no aporta ning&#x00FA;n bienestar a los dominados, entonces hay la probabilidad de que su autoridad carism&#x00E1;tica se disipe. Este es el sentido genuinamente carism&#x00E1;tico del imperio ‘por la gracia de dios’” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:194). </p>

			<p>Singularmente importante es el panorama pol&#x00ED;tico e institucional que se entreteje alrededor del l&#x00ED;der carism&#x00E1;tico y que va conformando las caracter&#x00ED;sticas del r&#x00E9;gimen pol&#x00ED;tico que se instaura. En este r&#x00E9;gimen no habr&#x00E1; cuadro administrativo que obedezca a una estructura racional-formal, sino funcionarios obedientes al l&#x00ED;der. No habr&#x00E1; magistrados ni competencias, no habr&#x00E1; ley ni reglamentaciones abstractas, sino &#x00F3;rdenes fundadas en la revelaci&#x00F3;n cre&#x00ED;da en base a la autoridad carism&#x00E1;tica. Expresa Weber: “El cuadro administrativo de los imperantes carism&#x00E1;ticos no es ninguna ‘burocracia’, y menos que nada una burocracia profesional…es elegido a su vez por cualidades carism&#x00E1;ticas: al profeta corresponden los disc&#x00ED;pulos, al pr&#x00ED;ncipe de guerra el ‘s&#x00E9;quito’ al jefe, en general, ‘los hombres de confianza’. No hay ninguna colocaci&#x00F3;n ni destituci&#x00F3;n, ninguna carrera ni ascenso sino s&#x00F3;lo llamamiento por el se&#x00F1;or seg&#x00FA;n su propia inspiraci&#x00F3;n fundada en la calificaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica…no existen ni ‘jurisdicci&#x00F3;n’ ni ‘competencias’…No hay ninguna ‘magistratura’ firmemente establecida…No existe reglamento alguno, preceptos jur&#x00ED;dicos abstractos, ni aplicaci&#x00F3;n racional del derecho” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:194-195). </p>

			<p>La democracia plebiscitaria formaba parte de la dominaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica, pero pod&#x00ED;a tener distintos desplazamientos. As&#x00ED;, en relaci&#x00F3;n con la econom&#x00ED;a dice que la transformaci&#x00F3;n antiautoritaria del carisma conduce por lo general a la ruta de la racionalidad. El apoyo en una burocracia eficiente y la destrucci&#x00F3;n de poderes tradicionales, feudales, patrimoniales para vincular los poderes econ&#x00F3;micos a un nuevo orden puede facilitar la formalizaci&#x00F3;n del derecho y fomentar una econom&#x00ED;a formalmente racional.</p>

			<p>Pero otro desplazamiento ir&#x00ED;a en direcci&#x00F3;n contraria y podr&#x00ED;a llegar a instaurar una <italic>dictadura social</italic>. Dice Weber, “Los poderes plebiscitarios pueden ser f&#x00E1;cilmente debilitadores de la racionalidad (formal) de la econom&#x00ED;a si la dependencia de su legitimidad de la creencia y entrega de las masas les obliga, al contrario, a mantener, a&#x00FA;n en el terreno econ&#x00F3;mico, postulados de justicia de car&#x00E1;cter <italic>material</italic>; o sea, a romper el car&#x00E1;cter formal de la justicia y la administraci&#x00F3;n con una justicia (de cad&#x00ED;) de naturaleza material (tribunales revolucionarios, bonos de racionamiento y toda suerte de formas de producci&#x00F3;n y consumo racionales y controladas). En tal circunstancia se trata de un dictador <italic>social</italic>, fen&#x00F3;meno que no est&#x00E1; necesariamente vinculado a las formas sociales modernas” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:216). </p>

			<p>La vinculaci&#x00F3;n entre carisma y econom&#x00ED;a aparece clara: “El carisma puro es espec&#x00ED;ficamente <italic>extra&#x00F1;o a la econom&#x00ED;a</italic>…Las formas t&#x00ED;picas de la cobertura de necesidades de car&#x00E1;cter carism&#x00E1;tico son, de un lado, las mecen&#x00ED;sticas –de gran estilo (donaciones, fundaciones, soborno; propinas de importancia)- y las mendicantes, y, de otro lado, el bot&#x00ED;n y la extorsi&#x00F3;n violenta o (formalmente) pac&#x00ED;fica. Considerada desde la perspectiva de una econom&#x00ED;a <italic>racional</italic> es una fuerza t&#x00ED;pica de la ‘antieconomicidad’, pues rechaza toda trabaz&#x00F3;n con lo cotidiano” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:196). Quiz&#x00E1; &#x00E9;sta es una perspectiva extrema –pues habla de carisma puro- que va m&#x00E1;s all&#x00E1; del caso de la democracia plebiscitaria, pero marca una relaci&#x00F3;n problem&#x00E1;tica entre dominaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica y racionalidad econ&#x00F3;mica. </p>

			<p>La relaci&#x00F3;n entre carisma y democracia es compleja. La democracia implica una transformaci&#x00F3;n de los procesos carism&#x00E1;ticos de la “aclamaci&#x00F3;n”, “designaci&#x00F3;n” o el “plebiscito”, con la que se expresaba el reconocimiento al l&#x00ED;der, en la elecci&#x00F3;n que legitima al gobernante. Antes, el reconocimiento se refer&#x00ED;a a las cualidades que ten&#x00ED;a el l&#x00ED;der. En la democracia, es la elecci&#x00F3;n la que se convierte en fundamento de la legitimidad. Asimismo, la reinterpretaci&#x00F3;n antiautoritaria del carisma (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:214) implica la idea de que la voluntad de los dominados es la determinante de la norma v&#x00E1;lida y el procedimiento es la mayor&#x00ED;a que resulta tras el recuento de los votos. La transformaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica se reinterpreta en un sentido legal, racional. O, en otros t&#x00E9;rminos se produce su racionalizaci&#x00F3;n. (Breuer <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1996</xref>: 198-199; Abell&#x00E1;n <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2004</xref>: 102). ¿Cu&#x00E1;ndo es compatible el liderazgo carism&#x00E1;tico con la democracia? Cuando el carisma es rutinizado en direcci&#x00F3;n a las reglas racionales-legales. Por otra parte, los reg&#x00ED;menes democr&#x00E1;ticos e incluso los no democr&#x00E1;ticos se despliegan en una combinaci&#x00F3;n de elementos carism&#x00E1;ticos y racionales (Bernhard <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1998</xref>).</p>

		</sec>
		
		<sec id="S5">
			<title>LA DEMOCRACIA PLEBISCITARIA</title>

			<p>Weber diferenciaba entre la democracia de jefes y la democracia sin jefes, esta &#x00FA;ltima “caracterizada por el esfuerzo por <italic>aminorar la dominaci&#x00F3;n</italic> de unos hombres sobre otros” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>: 215-216). Plante&#x00F3; en diferentes escritos los contornos de la democracia plebiscitaria dentro de la especie de dominaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica. Se&#x00F1;alaba: “La democracia plebiscitaria –el tipo m&#x00E1;s importante de la democracia de jefes- es, seg&#x00FA;n su sentido genuino, una especie de dominaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica oculta bajo la <italic>forma</italic> de una legitimidad derivada de la voluntad de los dominados y s&#x00F3;lo por ella perdurable. El jefe (demagogo) domina de hecho en virtud de la devoci&#x00F3;n y la <italic>confianza</italic> personal de su s&#x00E9;quito pol&#x00ED;tico. En primer lugar, sobre los adeptos ganados a su personal, cuando &#x00E9;stos, dentro de la asociaci&#x00F3;n, le procuran la dominaci&#x00F3;n” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:215). </p>

			<p>Esta democracia implicaba una dominaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica bajo la forma de una voluntad derivada de los dominados. La devoci&#x00F3;n y confianza de aqu&#x00E9;llos la hac&#x00ED;a posible y s&#x00F3;lo perdurable por su voluntad. Cuando Weber ilustra con ejemplos hist&#x00F3;ricos qui&#x00E9;nes estar&#x00ED;an bajo esta categor&#x00ED;a, la lista es amplia, pues engloba dictadores, revolucionarios, demagogos y hasta dictadores o funcionarios municipales, basta que exista un “reconocimiento plebiscitario” del jefe para ingresar en la categor&#x00ED;a. Se&#x00F1;ala: “El tipo lo dan los dictadores de las revoluciones antiguas y modernas; <italic>aisymnetas</italic>, tiranos y demagogos griegos, en Roma Graco y sus sucesores, en las ciudades italianas los <italic>capitani del popolo</italic> y burgomaestres (tipo en Alemania: la dictadura democr&#x00E1;tica de Zurich, en los estados modernos la dictadura de Cromwell, los gobiernos revolucionares y el imperialismo plebiscitario en Francia. Siempre que hubo un intento de legitimar esta forma de gobierno se busc&#x00F3; hacerlo por medio del reconocimiento plebiscitario del pueblo soberano. El personal del cuadro administrativo fue reclutado carism&#x00E1;ticamente de entre los plebeyos capaces (con Cromwell considerando su calificaci&#x00F3;n religiosa, con Robespierre teniendo en cuenta ciertas cualidades ‘&#x00E9;ticas’ junto a la confianza personal que inspiraba, con Napole&#x00F3;n por la exclusiva consideraci&#x00F3;n de su capacidad y utilidad para los fines de la imperial ‘dominaci&#x00F3;n del genio’. En el punto culminante de la dictadura revolucionaria tiene el car&#x00E1;cter de una administraci&#x00F3;n por medio de puros mandatos ocasionales y revocables (as&#x00ED; la administraci&#x00F3;n de comisarios en la &#x00E9;poca del Comit&#x00E9; de Salud P&#x00FA;blica). As&#x00ED; el dictador municipal, que alcanza gran significaci&#x00F3;n por obra de movimientos de reforma, se <italic>hizo conceder</italic> el libre nombramiento de sus auxiliares. La dictadura revolucionaria ignora de igual manera tanto la legitimidad tradicional como la legalidad formal” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:215). </p>

			<p>Esta democracia tiene un fuerte contenido “emotivo”. Dice Weber: “Es caracter&#x00ED;stico de la democracia de caudillaje en general el car&#x00E1;cter emotivo y espont&#x00E1;neo de la entrega y confianza en el l&#x00ED;der, de que suele suceder la inclinaci&#x00F3;n a seguir como tal al que aparece como extraordinario, al que promete m&#x00E1;s, al que act&#x00FA;a con medios m&#x00E1;s intensamente atractivos. La traza ut&#x00F3;pica de todas las revoluciones tiene aqu&#x00ED; sus fundamentos naturales. Tambi&#x00E9;n est&#x00E1;n aqu&#x00ED; los l&#x00ED;mites de racionalidad de esta administraci&#x00F3;n en la &#x00E9;poca moderna –pues tampoco en Norteam&#x00E9;rica respondi&#x00F3; siempre a las esperanzas” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:216). La confianza se deposita en quien se le atribuyen poderes extraordinarios o bien act&#x00FA;a como demagogo o una suerte de ilusionista recurriendo a mecanismos de atracci&#x00F3;n o seducci&#x00F3;n. Y en Weber se repite cierta vinculaci&#x00F3;n entre caudillaje, utop&#x00ED;a y revoluci&#x00F3;n; y resulta coherente justamente porque al l&#x00ED;der se le atribuyen cualidades extraordinarias que pueden, en definitiva, superar o ir m&#x00E1;s all&#x00E1; del <italic>statu quo</italic>.</p>

			<p>La dominaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica al exigir la “prueba” de las dotes especiales del l&#x00ED;der implica que se deposita un control directamente en manos de los seguidores. Si &#x00E9;stos son defraudados el l&#x00ED;der carism&#x00E1;tico dejar&#x00E1; de ser la persona de confianza y hasta podr&#x00E1; producirse su ca&#x00ED;da. Esto es asimilable a lo que hoy llamar&#x00ED;amos una <italic>accountability</italic> vertical. Es que los actos del l&#x00ED;der carism&#x00E1;tico tienen consecuencias y ser&#x00E1;n responsables entonces por el bienestar o no de los seguidores. La elecci&#x00F3;n del l&#x00ED;der por el pueblo y su responsabilidad formaban parte de una versi&#x00F3;n de la democracia expuesta crudamente en conversaci&#x00F3;n con Ludendorff. Le dice Weber: “In a democracy the people choose a leader in whom they trust. Then the chosen leader says, ´Now shut up and obey me´. People and party are then no longer free to interfere in his business. Later the people can sit in judgment. If the leader has made mistakes – to the gallows with him!” (Gerth y Wright Mills <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1991</xref>:42).</p>

			<p>Pero mientras los l&#x00ED;deres gozan de tal confianza su posici&#x00F3;n es distinta a la de un funcionario y, en este plano, gozan de mayor discrecionalidad y se torna m&#x00E1;s dif&#x00ED;cil el ejercicio de la <italic>accountability</italic> horizontal, sobre todo, teniendo en cuenta el marco carism&#x00E1;tico en que desenvuelven su actuaci&#x00F3;n. Esta caracter&#x00ED;stica es muy importante pues remite a un modo de gesti&#x00F3;n y ejercicio del poder. Weber remarca esta diferencia respecto del funcionario electo y dice: “el funcionario se comportar&#x00E1; en todo como mandatario de su se&#x00F1;or –aqu&#x00ED;, pues, de los electores-, y el caudillo, en cambio, como responsable exclusivamente ante s&#x00ED; mismo, o sea, mientras aspire con &#x00E9;xito a la confianza de aqu&#x00E9;llos, actuar&#x00E1; por completo seg&#x00FA;n su propio arbitrio (democracia de caudillo) y no, como el funcionario, conforme a la voluntad, expresada o supuesta (en un ‘mandato imperativo’), de los electores” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:716). Esta diferencia entre la <italic>accountability</italic> vertical y horizontal no aparece expresamente en Weber, pero puede inferirse de su conceptualizaci&#x00F3;n de la dominaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica y resulta &#x00FA;til para comprender los procesos democr&#x00E1;ticos actuales.</p>

			<p>Cabe traer aqu&#x00ED; otro t&#x00E9;rmino utilizado por Weber: el cesarismo. Aparece mencionado en varias situaciones y contextos, por ejemplo para referirse al predominio de Bismark. Pero a partir de 1913 deja de tener una connotaci&#x00F3;n cuasidictatorial y refiere a la figura del genio y a cierta conexi&#x00F3;n con las estructuras democr&#x00E1;ticas (Breuer <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1996</xref>:198). Para Weber (<xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:721) se basaba principalmente “en la posici&#x00F3;n ocupada por el ‘C&#x00E9;sar’ en cuanto hombre de confianza de las masas (del ej&#x00E9;rcito o de los ciudadanos) desligado de toda tradici&#x00F3;n, en cuanto soberano ilimitado y jefe de un cuadro de oficiales y funcionarios altamente calificados, seleccionados libremente por &#x00E9;l sin atender a la tradici&#x00F3;n o a otras consideraciones. Este ‘dominio del genio personal’ est&#x00E1;, sin embargo, en contradicci&#x00F3;n con el principio formalmente ‘democr&#x00E1;tico’ de la burocracia electiva”. Nos encontramos aqu&#x00ED; frente a la figura del genio y, seg&#x00FA;n los autores, este cesarismo pod&#x00ED;a tener distintos signos, as&#x00ED; Gramsci (<xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1993</xref>) distingu&#x00ED;a entre un cesarismo progresista representado por ejemplo por C&#x00E9;sar y Napole&#x00F3;n Bonaparte y un cesarismo reaccionario ejemplificado en Napole&#x00F3;n III.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S6">
			<title>PARLAMENTARISMO: PARLAMENTO, BUROCRACIA Y GOBIERNO</title>

			<p>En <italic>Parlamento y Gobierno en el nuevo ordenamiento alem&#x00E1;n</italic>, Weber realiza reflexiones pol&#x00ED;ticas sobre la situaci&#x00F3;n alemana (Lachmann <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1970</xref>). Fueron art&#x00ED;culos de 1917 publicados la <italic>Frankfurter Zeitung</italic>; luego, en 1918, son reunidos en la colecci&#x00F3;n <italic>Die innere Politik</italic> editada por Siegmund Hellmann y otros; y, en 1919, aparece una segunda versi&#x00F3;n de los mismos, corregida y aumentada por el propio Weber. Expresamente comienza se&#x00F1;alando que el ensayo “no pretende acogerse bajo la autoridad protectora de ninguna ciencia”. El trabajo combina estudios acad&#x00E9;micos con opiniones pol&#x00ED;ticas. Muchos pasajes de estos textos aparecen tambi&#x00E9;n en la segunda parte de <italic>“Econom&#x00ED;a y sociedad”</italic>, obra que estaba en proceso de elaboraci&#x00F3;n, a&#x00FA;n no editada en aquellos tiempos y sujeta hoy a no pocas controversias (Mommsen <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2014</xref>). </p>

			<p>El estudio pretende defender el sistema parlamentario contra los ataques que recib&#x00ED;a en Alemania. Estas opiniones se centran sobre Bismarck y la situaci&#x00F3;n alemana de aquella &#x00E9;poca. Weber se refiere al legado de Bismark reconociendo su estatura de estadista y de genio pol&#x00ED;tico. Pero junto con este reconocimiento, se&#x00F1;ala que su legado fue un Parlamento impotente e incapaz de dotar de direcci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica al pa&#x00ED;s. Se&#x00F1;ala que “Bismarck no toler&#x00F3; ning&#x00FA;n poder aut&#x00F3;nomo ni en los Ministerios ni el Parlamento. Tampoco permiti&#x00F3; la consolidaci&#x00F3;n de partidos pol&#x00ED;ticos fuertes e independientes. Su legado consisti&#x00F3; en una naci&#x00F3;n sin ninguna sofisticaci&#x00F3;n ni tradici&#x00F3;n pol&#x00ED;ticas y sin una voluntad pol&#x00ED;tica propia. Emple&#x00F3; los argumentos mon&#x00E1;rquicos seg&#x00FA;n sus propios intereses de poder y no acept&#x00F3; mentes pol&#x00ED;ticamente independientes ni personalidades pol&#x00ED;ticamente fuertes. El Parlamento result&#x00F3;, por lo tanto, una instituci&#x00F3;n completamente impotente en la cual no suced&#x00ED;an hechos importantes” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT30">1982b</xref>: 74).</p>

			<p>El legado Bismarck hab&#x00ED;a sido el predominio de un segmento de bur&#x00F3;cratas profesionales, con una burocracia civil y militar superiores a los existentes en cualquier pa&#x00ED;s, pero que hab&#x00ED;a impedido la emergencia del talento pol&#x00ED;tico. Contra este predominio de los bur&#x00F3;cratas hac&#x00ED;a falta un Parlamento que pudiera desarrollar una pol&#x00ED;tica positiva y que controlara a la burocracia. El monarca no pod&#x00ED;a ejercer tal control pues no era ni un bur&#x00F3;crata profesional ni un pol&#x00ED;tico formado en la lucha partidaria. Hac&#x00ED;a falta entonces un jefe pol&#x00ED;tico para liderar la direcci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica. Con un Parlamento efectivo se solucionar&#x00ED;a el supuesto de un monarca incompetente y, si no lo fuera, confiar&#x00ED;a en la acci&#x00F3;n de pol&#x00ED;tica positiva del Parlamento. </p>

			<p>La lucha pol&#x00ED;tica partidaria, en la moderna democracia de masas, fomentar&#x00E1; la emergencia de l&#x00ED;deres y llegar&#x00E1;n los que tuvieren m&#x00E1;s cualidades de jefes pol&#x00ED;ticos. Los l&#x00ED;deres pol&#x00ED;ticos tendr&#x00E1;n su s&#x00E9;quito de diputados y en la pol&#x00ED;tica dominar&#x00E1; la acci&#x00F3;n de “el peque&#x00F1;o n&#x00FA;mero de dirigentes”. El Parlamento activo ser&#x00E1; el sitio de adiestramiento y selecci&#x00F3;n de los pol&#x00ED;ticos y all&#x00ED; destacar&#x00E1;n los que tienen cualidades de l&#x00ED;deres. Y este Parlamento ser&#x00E1; el que ejercer&#x00E1; la direcci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica controlando a la burocracia.</p>

			<p>Casper sintetiza como tipo ideal lo que ser&#x00ED;a una combinaci&#x00F3;n entre las ideas parlamentaristas y las plebiscitarias del Weber que va entre 1917 y 1919. Se ubica as&#x00ED; en la perspectiva de un modelo mixto. Dice: “Let me summarize so far. By 1919, Weber had developed a concept of governance in mass democracies—one might say, an ideal type—that consists of a complex mixture of descriptive and prescriptive notions. Here are what I consider the five most important elements of Weber’s conception. (1) Every mass democracy tends in the direction of the caesarist model of selection: the specifically caesarist technique is the plebiscite. (2) The caesar’s power derives from his charisma that responds to psychic, physical, economic, ethical, religious, or political needs and that, by its own internal logic, sets its own limits and knows no supervisory or appeals body, no technical jurisdiction. (3) The leader should have a superior intellect, rhetorical abilities, and the three qualities that Weber discusses in Politics as a Vocation: passion for a cause (“Leidenschaft im Sinne von Sachlichkeit”), a sense of responsibility (“Verantwortungsgef&#x00FC;hl”), and a sense of proportion, the capacity to estimate, to judge (“Augenmaß”).(4) As a means of checks and balances, parliamentary oversight is indispensable, especially for the protection of rights. (5) Furthermore, there needs to be a peaceful mechanism for eliminating the caesarist ruler who has made mistakes” (Casper <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2007</xref>).</p>

		</sec>
		
		<sec id="S7">
			<title>UNA VUELTA DE TUERCA A SU DEMOCRACIA PLEBISCITARIA</title>

			<p>Weber, en <italic>La futura forma institucional de Alemania</italic> (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">1982c</xref>) ya abandona la preferencia por el parlamentarismo y piensa en alternativas institucionales. Descree del Parlamento, de la supremac&#x00ED;a prusiana y no ve otra alternativa que la forma republicana. Reflexiona sobre el Estado unitario o el federal, y sobre el <italic>Bundesrat</italic> y la jefatura del Estado como contrapesos del poder prusiano. Respecto de la C&#x00E1;mara Alta piensa en un Consejo de Estados o en una C&#x00E1;mara Federal y en cuanto al reemplazo del <italic>Kaiser</italic> dice que tiene que ser una persona electa por el Parlamento o por el Pueblo. En definitiva, su propuesta es una Rep&#x00FA;blica Federativa, con un presidente electo aunque sin definirse la forma de esta elecci&#x00F3;n (Sell <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2011</xref>). </p>

			<p>Weber da un paso definido respecto de su propuesta institucional de democracia plebiscitaria en 1919, en <italic>El presidente del Reich</italic>. Quer&#x00ED;a evitar la elecci&#x00F3;n indirecta del presidente a trav&#x00E9;s del <italic>Bundesrat</italic>, los notables y los “viejos pol&#x00ED;ticos profesionales”, la mala calidad que tendr&#x00ED;a un Parlamento compuesto por empleados de las corporaciones o la preeminencia de Prusia en la designaci&#x00F3;n de las autoridades y funcionarios. En este sentido se&#x00F1;ala que: “S&#x00F3;lo un presidente del Reich apoyado por millones de votos puede disponer de la autoridad necesaria para encauzar la socializaci&#x00F3;n, que no puede por cierto ser realizada mediante disposiciones legislativas, sino que depende en todo y para todo de una administraci&#x00F3;n rigurosamente unitaria. Socializaci&#x00F3;n significa administraci&#x00F3;n” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">1982a</xref>:304). Para Weber se trataba de dar al presidente suficiente poder para que la administraci&#x00F3;n pudiera actuar contra las corporaciones. La representaci&#x00F3;n proporcional iba a llevar a un sistema donde los distintos grupos corporativos pusieran empleados en el Parlamento actuando a trav&#x00E9;s de una suerte de “voto imperativo”. El Parlamento se transformar&#x00ED;a en un “&#x00F3;rgano corporativo” integrado por “hombres mezquinos y mediocres” perdiendo as&#x00ED; el Parlamento su funci&#x00F3;n de seleccionar a los dirigentes pol&#x00ED;ticos.</p>

			<p>Dice Weber: “el parlamento debe reconocer la carta magna de la democracia: el derecho a la elecci&#x00F3;n directa del jefe” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">1982a</xref>: 307). En primer lugar, entonces, la democracia debe contar con un jefe cuya fuente de legitimidad sea el propio pueblo. Pero Weber avanza mucho m&#x00E1;s en ese art&#x00ED;culo, expresa: “un presidente electo por el pueblo que sea el jefe del poder ejecutivo, del aparato de control administrativo y que posea el derecho a un eventual veto suspensivo y el poder de disolver el parlamento, adem&#x00E1;s de estar autorizado a convocar a un plebiscito, representa el baluarte de la aut&#x00E9;ntica democracia, que no significa impotente renuncia ante la confusi&#x00F3;n, sino sumisi&#x00F3;n a un jefe elegido por ella misma” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">1982a</xref>:307).</p>

			<p>Podr&#x00ED;a pensarse que la elecci&#x00F3;n popular directa de un jefe-presidente, no implica mayores modificaciones de sus ideas proparlamentarias. No parece que sea as&#x00ED;. En primer lugar el pueblo que s&#x00F3;lo “piensa hasta pasado ma&#x00F1;ana” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:1116) (en el marco de sus ideas parlamentarias), aparece revalorizado en su elecci&#x00F3;n del jefe. El presidente-jefe, se impone sobre el parlamento al cual puede disolver y comanda la burocracia. Est&#x00E1; ubicado en la c&#x00FA;spide del poder. El cuadro de este nuevo esquema de gobierno ser&#x00ED;a: la legitimidad del sistema ubicada en el Presidente elegido directamente por las masas; su eficacia en el poder que reviste y que le otorga el apoyo popular, y en la conducci&#x00F3;n suprema de la burocracia; la estabilidad garantizada a trav&#x00E9;s del presidente que no necesita el acuerdo de los partidos ni del Parlamento y, por tanto, no le afectar&#x00ED;an las rupturas de coaliciones partidarias. Los actores pol&#x00ED;ticos principales que tejen el juego institucional son: el jefe y las masas; los actores pol&#x00ED;ticos relegados: el Parlamento que debe perder poder y la burocracia que debe ser comandada por el jefe; y el actor pol&#x00ED;tico temido: el partido pol&#x00ED;tico. Si el parlamentarismo era un esquema que atenuar&#x00ED;a el peligro del “fuerte predominio en la pol&#x00ED;tica de los elementos emocionales” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:1116), la forma plebiscitaria llamada “aut&#x00E9;ntica democracia” contendr&#x00E1; fuertes elementos “emotivos”. </p>

			<p>No se trata por lo tanto de un esquema mixto, sino de dos arquitecturas distintas –sobre todo si consideramos el texto de <italic>El Presidente del Reich</italic>-, conformadas, eso s&#x00ED;, con las mismas piezas (por ejemplo, en el modelo plebiscitario no desaparecen ni el Parlamento ni los partidos pol&#x00ED;ticos). Y a ese cuadro deber&#x00ED;a a&#x00F1;adirse las consideraciones del autor sobre determinados atributos de la dominaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica –vistos anteriormente- sobre los cuadros administrativos y la justicia. </p>

			<p>El planteo de democracia plebiscitaria que har&#x00E1; finalmente Weber tiene como destinario a Alemania y esto por su especial situaci&#x00F3;n. En primer lugar, la tradici&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de un Parlamento pr&#x00E1;cticamente inexistente y una burocracia muy profesionalizada, en segundo lugar la situaci&#x00F3;n de crisis y el contexto de emergencia que implic&#x00F3; la Gran Guerra y la necesidad de un nuevo orden pol&#x00ED;tico para Alemania, y en tercer lugar lo que cabr&#x00ED;a esperar del estado en que partir&#x00ED;a la reconstrucci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica alemana: ausencia de pol&#x00ED;ticos profesionales de vocaci&#x00F3;n, probable dictadura del “populacho”, parlamento d&#x00F3;cil e ineficiente para la selecci&#x00F3;n de los dirigentes, partidos pol&#x00ED;ticos representantes del viejo orden. Ante tal contexto, ni el gobierno colegiado ni el jefe elegido por el Parlamento eran salidas viables para <italic>recuperar la econom&#x00ED;a alemana</italic> y construir una “democracia progresista (econ&#x00F3;mica y pol&#x00ED;tica)”. La conjunci&#x00F3;n presidente-masas ser&#x00ED;a un contrapeso a la primac&#x00ED;a de los notables y a un probable Parlamento corporativo. La presidencia servir&#x00ED;a como base de unidad del Reich contra las tendencias particularistas (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">1982a</xref>: 303-307). Base pol&#x00ED;tica fuerte y estable que requerir&#x00ED;a, adem&#x00E1;s, la colaboraci&#x00F3;n comprometida de los empresarios y la burgues&#x00ED;a econ&#x00F3;mica.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S8">
			<title>COHERENCIAS EN EL PENSAMIENTO DE WEBER: LA IMPORTANCIA DEL L&#x00CD;DER</title>

			<p>M&#x00E1;s all&#x00E1; de los condicionantes hist&#x00F3;ricos vale la pena profundizar en el pensamiento de Weber, y ver si exist&#x00ED;an en sus ideas elementos facilitadores de ese paso. En primer lugar, si uno observa el elemento que aparece sin cuestionamientos en los dos esquemas de democracia, este es la importancia del <italic>l&#x00ED;der</italic> (Sell <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2011</xref>). A tal punto es as&#x00ED; que constituye el elemento central el modo en que este l&#x00ED;der es elegido: por selecci&#x00F3;n parlamentaria o por decisi&#x00F3;n popular. En el llamado proceso de “democratizaci&#x00F3;n” la mayor o menor participaci&#x00F3;n de los ciudadanos no es lo fundamental. Dice Weber: “El <italic>demos</italic>, en el sentido de una masa inarticulada, no <italic>gobierna</italic> nunca en las sociedades numerosas por s&#x00ED; mismo, sino que es gobernado, cambiando s&#x00F3;lo la forma de selecci&#x00F3;n de los jefes del gobierno y la proporci&#x00F3;n de la influencia que puede ejercer o, mejor dicho, que pueden ejercer otros c&#x00ED;rculos procedentes de su seno, por medio del complemento de una llamada <italic>opini&#x00F3;n p&#x00FA;blica</italic>, sobre el contenido y la direcci&#x00F3;n de la actividad de gobierno...democratizaci&#x00F3;n no debe significar necesariamente el aumento de la participaci&#x00F3;n activa de los dominados en el dominio dentro de la organizaci&#x00F3;n considerada. Esto puede ser la consecuencia del proceso aqu&#x00ED; se&#x00F1;alado, pero puede no presentarse. M&#x00E1;s bien hay que tener muy en cuenta que el concepto pol&#x00ED;tico de la democracia deduce de la <italic>igualdad jur&#x00ED;dica</italic> de los dominados estos otros dos postulados: 1) trabas al desarrollo de un <italic>estamento de funcionarios</italic> cerrado en favor de la accesibilidad general a los cargos, y 2) reducci&#x00F3;n a lo m&#x00ED;nimo de su poder en inter&#x00E9;s de la mayor amplitud posible de la influencia ejercida por la <italic>opini&#x00F3;n p&#x00FA;blica</italic>... Lo decisivo es… la <italic>nivelaci&#x00F3;n de los grupos dominados</italic> con respecto a los grupos dominadores burocr&#x00E1;ticamente articulados, los cuales pueden poseer por su lado de hecho, y con frecuencia tambi&#x00E9;n formalmente, una estructura del todo autocr&#x00E1;tica” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:739),</p>

			<p>Para Weber en pol&#x00ED;tica y, cualquiera que sea la forma de gobierno, rige siempre la ley del gobierno del “peque&#x00F1;o n&#x00FA;mero”. En este sentido, se acerca a los autores de la teor&#x00ED;a de las &#x00E9;lites, como Michels, Mosca y Pareto. Si el sistema parlamentario no garantiza la selecci&#x00F3;n de un verdadero l&#x00ED;der, la opci&#x00F3;n debe ser la elecci&#x00F3;n popular directa. Es que en el autor aparece menos una justificaci&#x00F3;n filos&#x00F3;fica de la democracia, que la opci&#x00F3;n en base a su mayor eficacia en conexi&#x00F3;n con la selecci&#x00F3;n de los l&#x00ED;deres<xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref>. Por otra parte, para Weber, la democracia en s&#x00ED; misma implicaba la emergencia del “aparato” de partido y, con &#x00E9;ste, la democracia no pod&#x00ED;a sino ser plebiscitaria; pero contra la demagogia resultante un Parlamento efectivo –te&#x00F3;ricamente- atenuar&#x00ED;a sus perniciosos efectos, como ocurr&#x00ED;a en el caso de Inglaterra. </p>

			<p>La otra cuesti&#x00F3;n que no debe perderse de vista y que resulta significativa es que la clave de la democratizaci&#x00F3;n no es tanto la mayor participaci&#x00F3;n del pueblo o “incremento de la participaci&#x00F3;n activa de los dominados”, sino las trabas para que no se enquiste un estamento de funcionarios y se abra la accesibilidad a los cargos y el incremento de la igualdad jur&#x00ED;dica de los dominados. Weber se aleja aqu&#x00ED; de las formas o procedimientos de la democracia –en su versi&#x00F3;n participativa- y parece atender a los resultados –la nivelaci&#x00F3;n de los grupos dominados respecto de los dominadores- para calificar a un r&#x00E9;gimen como m&#x00E1;s democr&#x00E1;tico.</p>

			<p>En segundo lugar, m&#x00E1;s all&#x00E1; de que Weber fuera tan categ&#x00F3;rico sobre la propuesta plebiscitaria en el trabajo, <italic>El presidente del Reich</italic>, contra las ventajas que supondr&#x00ED;a el sistema parlamentario hab&#x00ED;a dado tambi&#x00E9;n pautas sobre aspectos no desestimables de la elecci&#x00F3;n plebiscitaria, o bien que matizaban sus reparos sobre este tipo: a) en conjunto, con la elecci&#x00F3;n popular del jefe de Estado en los Estados Unidos no se hicieron malas experiencias (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:1112); b) la elecci&#x00F3;n plebiscitaria en algunos casos era eficaz remedio contra la corrupci&#x00F3;n (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:1110); c) el jefe plebiscitado pod&#x00ED;a ser un buen principio para la emergencia de nuevos partidos; d) la burocracia no puede ser controlada por un Parlamento negativo; o un aut&#x00F3;crata, en cambio, en ciertas ocasiones es m&#x00E1;s eficaz un Monarca (Jefe) con apoyo popular (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">1972a</xref>:218); e) el liderazgo carism&#x00E1;tico era el requisito de la aut&#x00E9;ntica jefatura pol&#x00ED;tica (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1980a</xref>:120). Asimismo, las grandes decisiones pol&#x00ED;ticas –sobre todo en democracia- fueron hechas por el individuo, lo que justificaba “fuertes concesiones al principio cesar&#x00ED;stico de la selecci&#x00F3;n de jefes” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:1110). Y se&#x00F1;ala que, “siempre que se han enfrentado a grandes problemas, los partidos democr&#x00E1;ticos de masas han debido someterse por doquier m&#x00E1;s o menos incondicionalmente a jefes que poseyeron la confianza de las masas” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:1110).</p>

			<p>Por otro lado, los tipos puros de dominaci&#x00F3;n no acostumbran a darse en la realidad (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:173), sino m&#x00E1;s bien en forma mixta y, en relaci&#x00F3;n al liderazgo carism&#x00E1;tico Weber observ&#x00F3; que se daba en todo tiempo y lugar. Por otra parte, el tipo plebiscitario no va en contra de lo que implica en esencia el proceso de democratizaci&#x00F3;n, en este sentido, tiene relevancia: la apertura del estamento de los funcionarios en favor de la accesibilidad general a los cargos y la mayor influencia de la opini&#x00F3;n p&#x00FA;blica en la direcci&#x00F3;n del gobierno. Y podr&#x00ED;a, en ciertos casos, reconducir procesos te&#x00F1;idos de mera demagogia y de primac&#x00ED;a de la burocracia (en un proceso de mayor burocratizaci&#x00F3;n). Exist&#x00ED;an por lo tanto elementos como para sostener que el paso de la democracia parlamentaria a la plebiscitaria, si bien obedeci&#x00F3; a la variaci&#x00F3;n de la situaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica alemana, se vio facilitado por las propias ideas de Weber. Pero este paso significaba quiz&#x00E1; cierta tensi&#x00F3;n con partes de su pensamiento.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S9">
			<title>EN EL LIDERAZGO CARISM&#x00C1;TICO SE LOCALIZA LA TENSI&#x00D3;N M&#x00C1;XIMA DE LA PROPUESTA PLEBISCITARIA</title>

			<p>Aclarando que la primera preferencia de Weber era sobre la monarqu&#x00ED;a parlamentaria, cabe se&#x00F1;alar que su propuesta plebiscitaria implicaba una tensi&#x00F3;n quiz&#x00E1; no tan evidente. Al asumir el presidente-jefe el liderazgo pol&#x00ED;tico efectivo, en cierta forma desaparece el “carisma rutinizado” con la eliminaci&#x00F3;n (o inexistencia) de una monarqu&#x00ED;a o de una jefatura estatal alternativa y simb&#x00F3;lica. Los problemas de esta opci&#x00F3;n ser&#x00ED;an al menos cuatro, <italic>los l&#x00ED;mites del jefe, su emergencia, mantenimiento y sucesi&#x00F3;n</italic>. </p>
			
						<list list-type="order">
							<list-item>
								<p>Respecto de los l&#x00ED;mites del poder de un jefe que emerge del voto popular. Es cierto que propone controlar su poder, pero su apelaci&#x00F3;n no parece suficiente. Weber debe recurrir a una contenci&#x00F3;n que presenta los l&#x00ED;mites de la construcci&#x00F3;n imprecisa y sin mayores desarrollos. Dice que al intento del presidente de gobernar como un aut&#x00F3;crata debe oponerse el “riesgo constante de ser pol&#x00ED;ticamente ajusticiado”, (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">1982a</xref>:304); </p>
							</list-item>
							
							<list-item>
								<p>La emergencia de un jefe que sintonice con el pueblo y que tenga verdaderos atributos para el poder no ocurre siempre, menos a&#x00FA;n el <italic>genio</italic> y “pueden darse largos per&#x00ED;odos en los que faltan hombres que gocen de la confianza general de las masas” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>:1114). La existencia de un presidente plebiscitado no garantiza la aparici&#x00F3;n del l&#x00ED;der pol&#x00ED;tico carism&#x00E1;tico, por tal raz&#x00F3;n era tambi&#x00E9;n importante el Parlamento -en su modelo parlamentario- para llenar ese probable vac&#x00ED;o. </p>
							</list-item>
							
							<list-item>
								<p>Queda sin resolver el problema del mantenimiento del jefe en el poder que se resolv&#x00ED;a en el parlamentarismo a trav&#x00E9;s del “carisma rutinizado” en manos del monarca y de una jefatura de gobierno sobre la cual recae la “prueba del liderazgo”; el jefe presidente -con verdadero poder- para seguir si&#x00E9;ndolo, debe “probar” su eficacia y sus dotes superiores (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1972b</xref>:256-259). </p>
							</list-item>
							
							<list-item>
								<p>La existencia de un Monarca parlamentario implica que “la posici&#x00F3;n suprema del Estado est&#x00E1; definitivamente ocupada” y esto tiene efectos pol&#x00ED;ticos importantes; entre otros, el de limitar el ansia de poder de los pol&#x00ED;ticos y la existencia de una figura (el Monarca) de influencia moderadora.</p>
							</list-item>
							
							<list-item>
								<p>Por &#x00FA;ltimo, estar&#x00ED;a el problema de la sucesi&#x00F3;n del jefe cesar&#x00ED;stico. Dice Weber: “El problema de la sucesi&#x00F3;n ha constituido por doquiera el tal&#x00F3;n de Aquiles del gobierno puramente cesar&#x00ED;stico” (Weber <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>: 1114).</p>
							</list-item>
						</list>

			<p>Estos puntos relacionados con la emergencia y continuidad (mantenimiento y sucesi&#x00F3;n) del liderazgo carism&#x00E1;tico eran los que marcaban la mayor distancia en el pensamiento de Weber entre los dos esquemas democr&#x00E1;ticos. Y, por qu&#x00E9; no, la propia imposibilidad de una democracia plebiscitaria (presidencial) duradera, en cuanto a la estabilidad pol&#x00ED;tica misma, m&#x00E1;s all&#x00E1; del l&#x00ED;der plebiscitario. No es, entonces, del lado de la eficacia donde se encuentra la tensi&#x00F3;n m&#x00E1;s importante entre los diferentes esquemas democr&#x00E1;ticos –aunque existe, sobre todo respecto de la racionalidad econ&#x00F3;mica-, sino en cuanto a los efectos en torno a la estabilidad pol&#x00ED;tica que podr&#x00ED;an derivarse de ambas formas institucionales.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S10">
			<title>LA DEMOCRACIA PLEBISCITARIA Y ALGUNOS CRUCES TE&#x00D3;RICOS</title>

			<p>La influencia de Weber ha sido notoria, por ejemplo su “teor&#x00ED;a de la acci&#x00F3;n” en las obras de Talcott Parsons, la escuela de <italic>Rational Choice</italic> y Jurgen Habermas (Abell&#x00E1;n <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2010</xref>). Lo tratado en este trabajo resulta esencial para otros debates actuales. La rica densidad de su pensamiento se revela a&#x00FA;n m&#x00E1;s cuando a la democracia presidencial y al modo plebiscitario de elecci&#x00F3;n directa del jefe le agregamos los contenidos propios de la dominaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica. As&#x00ED;, desde el propio Weber podemos despegarnos del Weber que realiza las propuestas. Una democracia presidencial que implica el modo plebiscitario de elecci&#x00F3;n directa del jefe en un formato de rep&#x00FA;blica presenta fuertes atributos de dominaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica que coexisten con elementos de dominaci&#x00F3;n legal-burocr&#x00E1;tica, y que le impone determinadas caracter&#x00ED;sticas, tanto al r&#x00E9;gimen (democr&#x00E1;tico) como a la forma de gobierno (presidencial). Es probable que tenga algunas o varias de las siguientes caracter&#x00ED;sticas. Se encaminar&#x00E1; hacia una democracia personalista, donde el presidente es el &#x00FA;nico que se ha sometido al voto de toda la poblaci&#x00F3;n y ha triunfado, seg&#x00FA;n las reglas de la democracia. Por esto sentir&#x00E1; -&#x00E9;l y la poblaci&#x00F3;n- que tiene una legitimidad democr&#x00E1;tica superior al resto. El parlamento tendr&#x00E1; una presencia secundaria y la justicia intentar&#x00E1; ser controlada por el presidente y tendr&#x00E1; una pobre cualificaci&#x00F3;n. Al fin de cuentas, quien puede arrogarse la legitimidad de todo el pueblo es el l&#x00ED;der elegido. La aut&#x00E9;ntica democracia “es la elecci&#x00F3;n del jefe”. La divisi&#x00F3;n de poderes y, sobre todo, el mecanismo de <italic>checks and balances</italic> pueden estar muy diluidos o llegar a ser pr&#x00E1;cticamente inexistentes. La administraci&#x00F3;n y la Justicia se conformar&#x00E1;n con personal amigo, de confianza o seguidores del presidente. En tanto y en cuanto el carisma sea probado (o se mantenga) este presidente podr&#x00E1; actuar unilateralmente –por ejemplo a trav&#x00E9;s de decretos- y ser&#x00E1; dif&#x00ED;cil el ejercicio de una rendici&#x00F3;n de cuentas horizontal pues las instituciones est&#x00E1;n controladas o subordinadas al presidente. Pero cuando la evidencia o la prueba muestren el desvanecimiento del carisma, los seguidores desertar&#x00E1;n y la estabilidad estar&#x00E1; en jaque pudi&#x00E9;ndose ejercitar una suerte de rendici&#x00F3;n de cuentas vertical. Problemas de legitimidad y estabilidad probablemente ocurrir&#x00E1;n con el tal&#x00F3;n de Aquiles de las formas carism&#x00E1;ticas: la sucesi&#x00F3;n. </p>

			<p>Esta breve descripci&#x00F3;n de la democracia presidencial plebiscitaria en formato de rep&#x00FA;blica, en distintas intensidades y matices se ha extendido emp&#x00ED;ricamente en el espacio. La actualidad de los desarrollos de Weber es notoria en cuestiones tales como el liderazgo, la gobernabilidad y las instituciones (Sell <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">2010</xref>). Asimismo, se cruzan con distintas cuestiones y perspectivas te&#x00F3;ricas, entre otras: 1) el tipo de democracia; 2) el r&#x00E9;gimen presidencial; c) el populismo.</p>

			<p>Respecto del tipo de democracia, varios autores se&#x00F1;alan que existe en la actualidad una cantidad de pa&#x00ED;ses con democracias electorales que, sin embargo, no respetan los l&#x00ED;mites constitucionales, la divisi&#x00F3;n de poderes y las libertades. La democracia crece, pero el constitucionalismo liberal disminuye y el ejercicio del poder est&#x00E1; m&#x00E1;s concentrado en el l&#x00ED;der gubernamental. Merkel (<xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2004</xref>) habla de <italic>democracias defectuosas</italic> donde existe ausencia o vicios de algunos elementos como el Estado de Derecho, divisi&#x00F3;n de poderes y <italic>el control horizontal</italic> . Estas democracias defectuosas tendr&#x00ED;an varios subtipos, entre otros las iliberales y las delegativas. Zakaria (<xref ref-type="bibr" rid="CIT34">1997</xref>) ha destacado el fen&#x00F3;meno de las <italic>democracias iliberales</italic>. Se&#x00F1;ala que las democracias liberales occidentales del siglo XX se caracterizaron por la existencia de un Estado de Derecho, la divisi&#x00F3;n de poderes, la protecci&#x00F3;n de las libertades de expresi&#x00F3;n, religi&#x00F3;n, reuni&#x00F3;n y propiedad. Pero a finales de siglo estos atributos se fueron desdibujando y destaca, entre otros aspectos relevantes (para Am&#x00E9;rica Latina y la ex Uni&#x00F3;n Sovi&#x00E9;tica), la emergencia de fuertes l&#x00ED;deres presidenciales que se dirigen directamente al pueblo evitando las mediaciones institucionales y en un marco de desequilibro de poderes. Wolff (<xref ref-type="bibr" rid="CIT33">2013</xref>) destaca que en las llamadas <italic>democracias post-liberales</italic> una caracter&#x00ED;stica es el car&#x00E1;cter m&#x00E1;s plebiscitario del gobierno y el reforzamiento del l&#x00ED;der presidencial. La democracia delegativa planteada por O’Donnell (<xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1992</xref>) describ&#x00ED;a algunas experiencias latinoamericanas de los noventa y planteaba sus trazos menos liberales y menos republicanos, donde el pueblo delegaba sus decisiones en un l&#x00ED;der que encarnaba la Naci&#x00F3;n. En su revisi&#x00F3;n, dos d&#x00E9;cadas despu&#x00E9;s, O’Donnell (<xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2010</xref>) agregaba el marco hiperpresidencialista y un mayor espesor del l&#x00ED;der delegativo. Este l&#x00ED;der es el presidente que se constituye en la persona de “confianza” del pueblo y al que se le delega todo el poder a trav&#x00E9;s del acto plebiscitario. Avanza sobre las competencias del Legislativo y la Justicia y el ejercicio de la rendici&#x00F3;n de cuentas horizontal se convierte en una tarea dificultosa. </p>

			<p>Respecto del r&#x00E9;gimen presidencial, el cl&#x00E1;sico trabajo de Linz (<xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>) acerca del presidencialismo latinoamericano refer&#x00ED;a expresa o impl&#x00ED;citamente a Weber. Dec&#x00ED;a que hab&#x00ED;a sido el primero en formular el Ejecutivo bic&#x00E9;falo que se ´plasm&#x00F3; en la Constituci&#x00F3;n de Weimar y d&#x00E9;cadas despu&#x00E9;s en la V Rep&#x00FA;blica francesa (y en otros pa&#x00ED;ses). No s&#x00F3;lo Linz exploraba el presidencialismo como sistema, sino que analizaba la figura y el papel del presidente, evocando impl&#x00ED;citamente a Weber. En su estudio aparece la importancia del acto plebiscitario, la “misi&#x00F3;n” que suele portar el presidente y el hecho de que es investido de especiales cualidades por la poblaci&#x00F3;n. Destacaba, fundamentalmente, los problemas de estabilidad institucional y tambi&#x00E9;n la dificultad del ejercicio de la <italic>accountability</italic> horizontal. Esta presencia del l&#x00ED;der plebiscitario excede el marco del sistema presidencial. Weber ya lo advert&#x00ED;a cuando dec&#x00ED;a -en <italic>La pol&#x00ED;tica como profesi&#x00F3;n</italic>- que dentro del propio sistema parlamentario ingl&#x00E9;s se hab&#x00ED;a producido un cambio en los partidos y el juego del parlamento mostraba la emergencia de l&#x00ED;deres plebiscitarios. No parece casual que en los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os se haya instalado un debate sobre la “presidencializaci&#x00F3;n del parlamentarismo”. Fabbrini (<xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2009</xref>) en <italic>El ascenso del Pr&#x00ED;ncipe democr&#x00E1;tico</italic> se&#x00F1;ala que en la Europa de nuestros d&#x00ED;as –y a partir de la d&#x00E9;cada del ochenta- frente a la democracia de partido se ha erigido la democracia de l&#x00ED;deres en pa&#x00ED;ses como Italia, Francia y Gran Breta&#x00F1;a. Es que el l&#x00ED;der plebiscitario instalado en el Ejecutivo parece perforar todos los sistemas institucionales. Agamben (<xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2004</xref>) dio cuenta tambi&#x00E9;n de que el Poder Ejecutivo, en Occidente y en el transcurso del siglo XX, ha ocupado el centro de la escena pol&#x00ED;tica habi&#x00E9;ndose pasado de la Rep&#x00FA;blica Parlamentaria a la Rep&#x00FA;blica Gubernativa.</p>

			<p>Respecto del populismo y m&#x00E1;s all&#x00E1; de todas sus ambig&#x00FC;edades y equ&#x00ED;vocos, tiene en su centro la figura de un l&#x00ED;der, el pueblo (en una variedad de acepciones) e instituciones esquivas del liberalismo institucional. Laclau (<xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2006</xref>) articul&#x00F3; una perspectiva compleja que desde los estudios de Le Bon hilvanaba la <italic>Psicolog&#x00ED;a de las masas</italic> de Freud con los desarrollos lacanianos para explicar el fen&#x00F3;meno populista. La dicotomizaci&#x00F3;n del espacio social produce la ruptura populista cuando la equivalencia de las demandas insatisfechas cristaliza en torno de ciertos s&#x00ED;mbolos comunes y, fundamentalmente, en la emergencia de un l&#x00ED;der. Este l&#x00ED;der encarna el proceso de identificaci&#x00F3;n popular y es el elemento aglutinante, incluso en procesos no considerados por la literatura como populistas. En Weber aparece claramente la dominaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica como una “ruptura”, teniendo un car&#x00E1;cter revolucionario o ut&#x00F3;pico, que se distancia de la dominaci&#x00F3;n tradicional y la burocr&#x00E1;tico-legal pues ambas intentan mantener un <italic>statu quo</italic>. Si bien fue Freud quien introdujo como pieza clave el proceso de “identificaci&#x00F3;n” de la masa con el l&#x00ED;der, fue Weber quien, antes, le dio localizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica a este fen&#x00F3;meno dentro de las caracter&#x00ED;sticas de la dominaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica. </p>

		</sec>
		
		<sec id="S11">
			<title>A MODO DE REFLEXI&#x00D3;N FINAL</title>

			<p>La democracia plebiscitaria aparece en los textos referidos desde dos perspectivas o posiciones. Una cient&#x00ED;fica y, la otra, proponiendo una alternativa pol&#x00ED;tica, aunque no es f&#x00E1;cil distinguir siempre al Weber pol&#x00ED;tico y al cient&#x00ED;fico en sus escritos pol&#x00ED;ticos (Eliaeson <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1991</xref>: 318) Como cient&#x00ED;fico Weber desarroll&#x00F3; el concepto de democracia plebiscitaria o de caudillos, de acuerdo a un an&#x00E1;lisis hist&#x00F3;rico, pol&#x00ED;tico y sociol&#x00F3;gico. Como propuesta pol&#x00ED;tica fue una alternativa brindada para un momento hist&#x00F3;rico determinado que viv&#x00ED;a Alemania. </p>

			<p>Es claro que la democracia plebiscitaria de <italic>El presidente del Reich</italic>, no emerge de la investigaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica de Weber. Su indagaci&#x00F3;n acad&#x00E9;mica reflej&#x00F3; la tendencia plebiscitaria de la democracia de masas y una serie de caracter&#x00ED;sticas que tuvieron las formas plebiscitarias a trav&#x00E9;s del tiempo y que no parece que Weber las valore positivamente. Pero es todo un s&#x00ED;ntoma que el autor, con su conocimiento del cesarismo o del liderazgo plebiscitario, haya considerado que, en determinados momentos, pueda ser una forma v&#x00E1;lida para superar un momento de crisis. Ahora bien, se vio que este paso –de la democracia parlamentaria a la plebiscitaria- motivado por cuestiones singulares pod&#x00ED;a darse sin conculcar totalmente un aspecto central en su pensamiento: el papel fundamental del l&#x00ED;der pol&#x00ED;tico. Aqu&#x00ED; tambi&#x00E9;n se encontraba cierta tensi&#x00F3;n respecto de su sociolog&#x00ED;a de la autoridad carism&#x00E1;tica. </p>

			<p>Sobre la adhesi&#x00F3;n de Weber a la democracia no puede haber dudas, tanto por su vida personal como por sus escritos (Abell&#x00E1;n <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2004</xref>: 203). Lo que puede decirse es que no tuvo una visi&#x00F3;n ingenua de la democracia. Sab&#x00ED;a que primar&#x00ED;a el “peque&#x00F1;o n&#x00FA;mero”, que no necesariamente implicaba mayor participaci&#x00F3;n y democracia significaba tambi&#x00E9;n burocratizaci&#x00F3;n. Pero tambi&#x00E9;n implicaba la elecci&#x00F3;n libre de los gobernantes y la mayor igualaci&#x00F3;n de la poblaci&#x00F3;n en el acceso a las posiciones burocr&#x00E1;ticas y de gobierno. Pero si vamos m&#x00E1;s all&#x00E1; de lo escrito por Weber, utilizando sus categor&#x00ED;as y reflexiones puede sostenerse que la democracia presidencialista plebiscitaria adquiere otra dimensi&#x00F3;n.</p>

			<p>En el formato de Rep&#x00FA;blica presidencialista el cargo m&#x00E1;s importante es el de presidente y sobre el cual gira todo el sistema pues es el “jefe” pol&#x00ED;tico. Su emergencia se debe a una selecci&#x00F3;n plebiscitaria que, si bien existe tambi&#x00E9;n en la selecci&#x00F3;n de los l&#x00ED;deres del sistema parlamentario, es mucho m&#x00E1;s extensa e intensa. Extensa por el respaldo directo de los “millones de votos” que se&#x00F1;alaba Weber como soporte para comandar la burocracia y no necesitar de coaliciones parlamentarias. Y esta rep&#x00FA;blica presidencialista plebiscitaria se enmarca en la dominaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica que es especialmente intensa pues es personal y m&#x00E1;s emotiva. </p>

			<p>Frente a este cuadro, resulta al menos dif&#x00ED;cil –aunque no imposible- que el Parlamento pueda obrar siempre como necesario contrapeso del poder que adquiere el presidente. Tampoco resulta sencillo que si el presidente intenta gobernar como un aut&#x00F3;crata pueda oponerse el “riesgo constante de ser pol&#x00ED;ticamente ajusticiado”. Y el marco fuerte de dominaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica significa la alta probabilidad de que la administraci&#x00F3;n y la justicia sean integradas por seguidores o amigos del jefe presidente y funcione m&#x00E1;s all&#x00E1; de reglas formales o abstractas. Esto, cabe remarcar, no lo dice Weber expresamente cuando formula su opci&#x00F3;n presidencial, pero es leg&#x00ED;timo pensar que es una opci&#x00F3;n factible –y hasta bastante probable- seg&#x00FA;n los elementos referidos (rep&#x00FA;blica presidencial, selecci&#x00F3;n plebiscitaria y marco de dominaci&#x00F3;n carism&#x00E1;tica). El cruce con debates actuales referidos no es m&#x00E1;s que una prueba palpable de la importancia de Weber para entender los derroteros de la democracia en estos tiempos.</p>
		</sec>
		
	</body>
	
	
	<back>

		
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
				<fn-group>
					<fn id="NOTE1"><label>1</label>
					<p>En este sentido apunta la interpretaci&#x00F3;n de Juan Carlos Portantiero (<xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1983</xref>).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE2"><label>2</label>
					<p>Ver al respecto las interesantes apreciaciones de Joaqu&#x00ED;n Abell&#x00E1;n (<xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1992</xref>:440-468).</p>
				</fn>

			</fn-group>
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			<title>REFERENCIAS BIBLIOGR&#x00C1;FICAS</title>
				
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				<title>SOBRE EL AUTOR</title>
				
					<p><bold>MARIO D. SERRAFERO</bold> es Doctor en Ciencias Pol&#x00ED;ticas y Sociolog&#x00ED;a, Universidad Complutense - Instituto Universitario Ortega y Gasset. Doctor en Derecho P&#x00FA;blico, Universidad de Buenos Aires. Licenciado en Psicolog&#x00ED;a y en Derecho, Universidad de Buenos Aires. Diploma de Especializaci&#x00F3;n en Sociolog&#x00ED;a Jur&#x00ED;dica, Universidad de Buenos Aires. Investigador Principal del Consejo Nacional de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas y T&#x00E9;cnicas (CONICET) en el Instituto de Investigaciones Gino Germani. Catedr&#x00E1;tico de la Universidad de Buenos Aires. Miembro de N&#x00FA;mero y Director del Instituto de Filosof&#x00ED;a Pol&#x00ED;tica de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Pol&#x00ED;ticas.</p>
					
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