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			<article-id pub-id-type="publisher-id">ris.2018.76.1.16.66</article-id>
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				<subject>ART&#x00CD;CULO / ARTICLE</subject>
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				<article-title>H&#x00E1;bitos, reflexi&#x00F3;n y estados mentales intencionales</article-title>
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					<trans-title>Habits, reflection and Intentional mental states</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">H&#x00E1;bitos, reflexi&#x00F3;n y estados mentales intencionales</alt-title>
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			<aff id="U1">Universidad del Norte, Colombia</aff>
			
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				<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href="antoniomcamargod@hotmail.com">antoniomcamargod@hotmail.com</email>
					ORCID iD: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0003-1445-2588">https://orcid.org/0000-0003-1445-2588</ext-link>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#x00F3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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				<title>RESUMEN</title>
				<p>H&#x00E1;bitos y reflexi&#x00F3;n se consideran motores fundamentales de la agencia humana, la forma como inciden en nuestro comportamiento depende de las complejas relaciones entre estructura y agente. El presente art&#x00ED;culo se propone interpretar el papel de los h&#x00E1;bitos y la reflexi&#x00F3;n desde el individuo, a partir de los planteamientos de Searle sobre los estados mentales intencionales. En la primera parte se analiza la propuesta de Archer a prop&#x00F3;sito del debate agencia/estructura, y en el siguiente apartado se aborda la agencia atendiendo a los estados mentales intencionales. Si los h&#x00E1;bitos y la reflexi&#x00F3;n, como aduce Archer, dependen de la morfostasis y morfog&#x00E9;nesis societal, tales procesos deben manifestarse en la conciencia de alguna manera. En esta investigaci&#x00F3;n se sostiene que el an&#x00E1;lisis de la conciencia y los estados intencionales permiten entender el influjo de lo social sobre el individuo, espec&#x00ED;ficamente desde las creencias y su condici&#x00F3;n de satisfacci&#x00F3;n.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>Habits and reflection are considered fundamental driving forces of human agency. How they affect our behavior depends on the complex relationships between structure and agent. This article analyzes the role of habits and reflection from the individual, based on Searle approaches on Intentional mental states. The first part analyzes Archer’s model apropos the debate agency/structure, and, the following section concerns the agency, taking into account the Intentional mental states. If habits and reflection, as Archer argues, depend on the morphostasis and societal morphogenesis, such processes must be manifested in consciousness somehow. This research argues that analysis of consciousness and Intentional states allow understanding the influence of the social order over the individual, specifically from beliefs and its satisfaction condition.</p>
			</trans-abstract>

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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Agencia</kwd>
				<kwd>Creencias</kwd>
				<kwd>Estructura</kwd>
				<kwd>Morfog&#x00E9;nesis</kwd>
				<kwd>Morfostasis</kwd>
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				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>Agency</kwd>	
				<kwd>Beliefs</kwd>
				<kwd>Morphogenesis</kwd>
				<kwd>Mosphostasis</kwd>
				<kwd>Structure</kwd>
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		<sec id="S1">
			<title>INTRODUCCI&#x00D3;N</title>

			<p>El problema de la agencia humana es uno de esos t&#x00F3;picos transdisciplinares <italic>per se;</italic> los t&#x00E9;rminos estructura, cultura, agente, instituciones, roles, h&#x00E1;bitos o creencias, recurrentes en la bibliograf&#x00ED;a sobre agencia, remiten a una gama muy amplia de disciplinas y saberes. Sea una ventaja o desventaja, lo cierto es que, m&#x00E1;s all&#x00E1; de la pluralidad de interpretaciones, una considerable ambig&#x00FC;edad rodea conceptos como estructura (Fleetwood <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2008</xref>), instituciones (Camargo <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2015</xref>) o cultura (Gans <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2012</xref>). Aclarar los conceptos, sin embargo, no resolver&#x00ED;a las preguntas m&#x00E1;s acuciantes sobre, por ejemplo, c&#x00F3;mo incide la estructura sobre la agencia o c&#x00F3;mo, paralelamente, lo hace la cultura. La propuesta de Margaret Archer (<xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1995</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2000</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2003</xref>) avanza en la direcci&#x00F3;n adecuada a partir del modelo morfogen&#x00E9;tico; las instancias, relaciones y procesos relativos a la agencia est&#x00E1;n ampliamente desarrollados, sin embargo la expresi&#x00F3;n individual necesita mayor elaboraci&#x00F3;n. En otras palabras, la aproximaci&#x00F3;n dominantemente sociol&#x00F3;gica olvida que la agencia se sustantiva en el individuo, y aunque ella procura rescatar la subjetividad acentuando el papel de la reflexi&#x00F3;n interna, es necesario relacionar los estados mentales intencionales (Searle <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1992</xref>) con los procesos sociales m&#x00E1;s amplios de morfog&#x00E9;nesis y morfostasis. La estructura de la conciencia, por compleja y enigm&#x00E1;tica que pudiese ser, es el lugar desde donde se propone una lectura de la agencia, los h&#x00E1;bitos y la reflexi&#x00F3;n. </p>

			<p>El presente art&#x00ED;culo parte de un axioma que no deber&#x00ED;a generar demasiada aprensi&#x00F3;n por parte de los cient&#x00ED;ficos sociales: <italic>“los estados conscientes son causados en su totalidad por procesos neurobiol&#x00F3;gicos de nivel inferior con sede en el cerebro. Por ello, son causalmente reducibles a procesos neurobiol&#x00F3;gicos. No tienen ninguna vida propia por encima de la neurobiolog&#x00ED;a”</italic> (Searle <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">2006</xref>: 148)<italic></italic>. Cualquier idea, creencia o deseo tiene necesariamente este trasfondo neurobiol&#x00F3;gico, lo cual, d&#x00ED;gase enf&#x00E1;ticamente, no plantea una antinomia con las explicaciones estructurales o culturales; ni, mucho menos, propone la idea de explicar fen&#x00F3;menos complejos del mundo social &#x00FA;nicamente a partir de interacciones neuronales. Si las acciones humanas est&#x00E1;n permeadas por las estructuras sociales y por la cultura, no menos cierto es que las acciones dependan de la estructura misma de la conciencia. Archer (<xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2003</xref>) reconoce la necesidad de bajar al nivel del individuo para mirar la forma como recibe las influencias de su entorno social; aqu&#x00ED; se asume que el mejor punto de partida es analizar la estructura y funcionamiento de la conciencia. El prop&#x00F3;sito del art&#x00ED;culo es evidenciar si existe un isomorfismo entre el lugar que le asigna Archer a los h&#x00E1;bitos y a la reflexi&#x00F3;n, y el lugar que puedan tener a partir de la teor&#x00ED;a de la Intencionalidad de John Searle. </p>

			<p>La pregunta general sobre qu&#x00E9; instancias inciden en la agencia humana est&#x00E1; relativamente bien contestada, no solo desde Archer, sino a partir de autores cl&#x00E1;sicos como Bourdieu, Durkheim o Max Weber, quienes tallaron verdaderos pilares conceptuales a partir de las nociones de h&#x00E1;bitos, normas o racionalizaci&#x00F3;n. Ahora la reflexi&#x00F3;n pendiente tiene que ver con “cu&#x00E1;ndo, d&#x00F3;nde y bajo qu&#x00E9; condiciones” (Archer <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2010</xref>: 277) priman los h&#x00E1;bitos o la reflexi&#x00F3;n. La pregunta es si existe un criterio para distinguir cu&#x00E1;ndo operan los h&#x00E1;bitos, y en qu&#x00E9; momento prevalece la reflexi&#x00F3;n interna. Es posible iniciar el estudio pregunt&#x00E1;ndose c&#x00F3;mo los atributos culturales y estructurales de una sociedad influyen en sus miembros, o, desde otro &#x00E1;ngulo, c&#x00F3;mo los individuos asumen las influencias para traducirlas en agencia por medio de los poderes de la persona (Archer <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2003</xref>: 8). </p>

			<p>Archer (<xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2003</xref>) adopta esta segunda perspectiva y el presente art&#x00ED;culo sigue su estela, a partir de los postulados sobre Intencionalidad propios de la filosof&#x00ED;a de la mente de John Searle. La premisa b&#x00E1;sica que recibe escasa atenci&#x00F3;n de Archer (<xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2003</xref>: 10) en su cr&#x00ED;tica al “reduccionismo neurol&#x00F3;gico”, es que los procesos neurales subyacen a cualquier tipo de agencia. Reconocer esto no implica, como ella supone, eliminar los poderes causales de la reflexi&#x00F3;n (Archer <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2003</xref>: 11). La conciencia y la Intencionalidad tienen una base biol&#x00F3;gica y “la soluci&#x00F3;n apropiada al problema mente-cuerpo reside en no negar la realidad de los fen&#x00F3;menos mentales, sino en apreciar adecuadamente su naturaleza biol&#x00F3;gica” (Searle <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1992</xref>: 15). Dicho esto, la discusi&#x00F3;n sobre la agencia no se clausura al develar las regiones cerebrales y los procesos neurales implicados en una decisi&#x00F3;n cualquiera, como ir de compras; se trata de una “causa mec&#x00E1;nica” de la acci&#x00F3;n, mientras las causas subjetivas (personales) y objetivas (estructurales) deber&#x00ED;an discutirse. Como criterio de validez para dirimir el asunto de las causas estar&#x00ED;a por ver si, de hecho, una explicaci&#x00F3;n de las “causas mec&#x00E1;nicas” se acompasa con explicaciones de corte sociol&#x00F3;gico, si se mantiene alguna coherencia entre las din&#x00E1;micas de uno y otro nivel. El presente art&#x00ED;culo avanza en esta direcci&#x00F3;n.</p>

			<p>La importancia de los estados intencionales es su naturaleza primordial; son, por as&#x00ED; decirlo, los bloques elementales sobre los que se constituye la conciencia, la forma como el cerebro relaciona al cuerpo con el mundo (Searle <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1992</xref>: 13). Archer (<xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2003</xref>: 8) reconoce la necesidad de observar c&#x00F3;mo los individuos reciben las influencias de la estructura y la cultura, pues son ellos quienes a la larga determinan lo que se hace y lo que no. Analizar estados intencionales como las creencias puede ser &#x00FA;til para esclarecer preguntas como: ¿cu&#x00E1;ndo y por qu&#x00E9; actuamos por h&#x00E1;bito o reflexi&#x00F3;n interna?, ¿por qu&#x00E9; resultan tan persistentes los h&#x00E1;bitos?, ¿por qu&#x00E9; coexisten h&#x00E1;bitos y reflexi&#x00F3;n como motores de la agencia?</p>

		</sec>
		
		<sec id="S2">
			<title>LA AGENCIA: UNA LECTURA DESDE MARGARET ARCHER</title>

			<p>La pregunta por la agencia involucra, al menos de forma t&#x00E1;cita, la reflexi&#x00F3;n filos&#x00F3;fica sobre el libre albedr&#x00ED;o, con la diferencia de concentrarse en el predominio de factores estructurales y culturales sobre el individuo, m&#x00E1;s que en las voliciones y la libertad de la voluntad. En palabras de Searle, la interrogante es “¿c&#x00F3;mo pueden existir genuinas acciones libres en un mundo donde todos los eventos, al menos en el nivel macro, aparentemente tienen condiciones antecedentes como causas suficientes?” (Searle <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">2007</xref>: 10). Desde el problema estructura/agencia el punto es si la estructura determina a la agencia o la agencia a la estructura, y si en medio de estas relaciones no terminan difumin&#x00E1;ndose estructura y agencia en una amalgama incomprensible. </p>

			<p>Archer (<xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2010</xref>) afirma que estructura, cultura y agentes tienen propiedades y poderes emergentes irreductibles entre s&#x00ED;, por tanto se plantea una distinci&#x00F3;n anal&#x00ED;tica de estas tres entidades. La autora rechaza las explicaciones que efect&#x00FA;an alg&#x00FA;n tipo de conflaci&#x00F3;n, supeditando los poderes de los individuos a la estructura (conflacionismo descendente), o inversamente, subyugando la estructura a los individuos (conflacionismo ascendente); inclusive se critica la conflaci&#x00F3;n central, donde se funden estructura y agencia (Aedo <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2014</xref>) (Archer <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1995</xref>). Para ella, lo que pueda entenderse como agencia estriba en las relaciones de estas tres instancias (estructura, cultura y agentes) y sus poderes causales. </p>
			
						<fig id="F1">
							<label>Figura 1</label>
							<caption>
								<title>Secuencia morfogen&#x00E9;tica b&#x00E1;sica</title>
								<p>Fuente: Archer (<xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2010</xref>: 275).</p>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F1.jpg"/>
						</fig>

			<p>Para superar las aproximaciones deficitarias, Archer construye el modelo morfogen&#x00E9;tico a partir de una l&#x00ED;nea de tiempo donde los agentes encuentran una estructura previa, y posteriormente, por medio de la interacci&#x00F3;n social, la reproducen o elaboran generando un nuevo estado estructural. El modelo morfogen&#x00E9;tico no puede ser determinista, pues la estructura en T1 fue creada por interacciones sociales previas, y la estructura reconstituida en T4, a su vez, ser&#x00E1; transformada o conservada por medio de futuras relaciones sociales. Pese a que en el mundo estructura y agencia operan juntas continuamente, en t&#x00E9;rminos anal&#x00ED;ticos es importante distinguir entre emergencia-interacci&#x00F3;n-resultado para explicar las diferentes formas de elaboraci&#x00F3;n estructural a trav&#x00E9;s del tiempo (Archer <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1995</xref>: 168).</p>

			<p>“Morfog&#x00E9;nesis se refiere a los procesos que tienden a elaborar o cambiar la forma, estructura o estado de un sistema, y morfostasis a procesos en sistemas complejos que tienden a mantenerlos inalterados” (Archer <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2010</xref>: 274). La influencia de la estructura en T1 se refleja en la relaci&#x00F3;n (a) en T2, no obstante los procesos de morfog&#x00E9;nesis o morfostasis propios de la relaci&#x00F3;n (b), se ver&#x00E1;n reflejados en la reproducci&#x00F3;n o elaboraci&#x00F3;n estructural en T3-T4. Naturalmente, si el resultado es de morfostasis, T1 y T4 no tendr&#x00E1;n que ser muy diferentes, en cambio en la morfog&#x00E9;nesis T1 y T4 ser&#x00E1;n distintos y seguro iniciar&#x00E1; un nuevo ciclo de cambios encadenados (ver <xref ref-type="fig" rid="F1">Figura 1</xref>). M&#x00E1;s all&#x00E1; de las representaciones esquem&#x00E1;ticas de la teor&#x00ED;a, las preguntas m&#x00E1;s interesantes apenas est&#x00E1;n por plantearse: ¿cu&#x00E1;ndo se presenta la morfogen&#x00E9;sis?, ¿cu&#x00E1;ndo la morfostasis?, ¿qu&#x00E9; actores llevan a cabo estos procesos?, ¿d&#x00F3;nde se presentan?</p>

			<p>En el plano del agente se encuentran los motores de la acci&#x00F3;n humana estudiados por la sociolog&#x00ED;a: los h&#x00E1;bitos y la reflexi&#x00F3;n. En la l&#x00ED;nea argumental expuesta, h&#x00E1;bitos se relaciona con morfostasis y reflexi&#x00F3;n con morfog&#x00E9;nesis, Archer (<xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2010</xref>) considera que la clave para sopesar la importancia de uno u otra radica en analizar las relaciones (a) y (b). La estructura preexistente en T1 determina las situaciones en las cuales acaece la interacci&#x00F3;n social, espec&#x00ED;ficamente la relaci&#x00F3;n (a) establece “aquello que (estructural y culturalmente) ha de ser distribuido, la matriz de roles existente; la proporci&#x00F3;n de posiciones disponibles en cualquier momento y las ventajas y desventajas asociadas a ellas […]” (Archer <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1995</xref>: 201). Estos poderes propios de la estructura sociocultural se manifiestan en las relaciones sociales, de suerte que no tienen una influencia <italic>tout court</italic>; necesitan, perentoriamente, al individuo para ser funcionales. “En s&#x00ED;ntesis, la activaci&#x00F3;n de restricciones y posibilidades depende de la recepci&#x00F3;n subjetiva por individuos y grupos” (<italic>op. cit</italic>.: 278). </p>

			<p>Archer sugiere tres condiciones para el ejercicio de los poderes de restringir/permitir por parte de la instancia estructural-cultural, poderes que se manifiestan sobre los agentes: 1. La existencia de proyectos humanos; 2. Una relaci&#x00F3;n de congruencia/incongruencia con los proyectos de los agentes; 3. Los agentes deben responder a estas influencias de forma condicional m&#x00E1;s que determinista, se valen de la deliberaci&#x00F3;n reflexiva sobre la naturaleza de su respuesta, y sus poderes personales incluyen la habilidad para soportar o evitar su influjo (<xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2010</xref>: 278). Las condiciones 1 y 2 permiten vincular la agencia con los estados intencionales, ser&#x00E1;n reinterpretadas y matizadas en la siguiente secci&#x00F3;n; la condici&#x00F3;n 3, en cambio, resulta problem&#x00E1;tica. Es sabido el compromiso de Archer con la reflexi&#x00F3;n interna como proceso destacado para la agencia, autores como Fleetwood (<xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2008</xref>) y Hodgson (<xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2004a</xref>) han remarcado la importancia de los h&#x00E1;bitos, y han entablado un contrapunto con ella. Da la impresi&#x00F3;n de que el compromiso de Archer con la deliberaci&#x00F3;n va demasiado lejos. </p>

			<p>Afirmar la reflexi&#x00F3;n como instancia necesaria para que las influencias estructural-culturales se manifiesten en el individuo es, por decir lo menos, cuestionable. Bourdieu se&#x00F1;ala el car&#x00E1;cter profundo del <italic>habitus</italic>, capaz de producir estilos de vida cuyas relaciones devienen en “sistemas de signos socialmente calificados (como “distinguidos”, “vulgares”, etc&#x00E9;tera)” (Bourdieu <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2012</xref>: 202). Se colige que los calificativos de “distinguido” o “vulgar” no se introyectan por medio de la reflexi&#x00F3;n, sino que m&#x00E1;s bien se transmiten como “reconocimiento de un orden establecido” (Bourdieu <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2012</xref>: 202). Tal vez no suceda siempre de forma autom&#x00E1;tica, en algunos casos habr&#x00E1; reflexi&#x00F3;n y distanciamiento, pero definitivamente puede considerarse que la estructura incide sobre los individuos por medio del <italic>habitus</italic>, incluso sin mediaci&#x00F3;n alguna de la reflexi&#x00F3;n.</p>

			<p>Cuestionar la tercera condici&#x00F3;n de Archer trae a colaci&#x00F3;n la pregunta, ¿cu&#x00E1;l es el lugar de los h&#x00E1;bitos en la agencia humana? El argumento de la autora asume que “la hegemon&#x00ED;a del h&#x00E1;bito depende de la morfostasis societal” (Archer <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2010</xref>: 279), aquella, a su vez, depende de un bajo nivel de diferenciaci&#x00F3;n contextual y un bajo nivel de diferenciaci&#x00F3;n de ideas (Archer <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2010</xref>: 280). </p>
			
						<fig id="F2">
							<label>Figura 2</label>
							<caption>
								<title>Morfostasis y morfogen&#x00E9;sis.</title>
								<p>Fuente: Archer (<xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1995</xref>: 295).</p>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F2.jpg"/>
						</fig>

			<p>La <xref ref-type="fig" rid="F2">Figura dos</xref> recoge el planteamiento de Lockwood sobre la prevalencia de morfostasis o morfog&#x00E9;nesis seg&#x00FA;n la integraci&#x00F3;n social y la integraci&#x00F3;n de los sistemas estructural/cultural (Archer <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1995</xref>: 295). La baja diferenciaci&#x00F3;n estructural y la poca diferenciaci&#x00F3;n de ideas, n&#x00F3;tese, se adecuan a lo que se puede entender <italic>grosso modo</italic> como sociedades tradicionales. El cuadrante superior izquierdo debe ser ocupado m&#x00E1;s f&#x00E1;cilmente por sociedades simples, con incipiente divisi&#x00F3;n del trabajo, poca diferenciaci&#x00F3;n funcional entre sus miembros y una cultura societal homog&#x00E9;nea. De ah&#x00ED; se desprende que las sociedades tradicionales luzcan morfost&#x00E1;ticas y las sociedades modernas morfogen&#x00E9;ticas. “La morfostasis cultural, a trav&#x00E9;s de la reproducci&#x00F3;n constante de ideas entre una poblaci&#x00F3;n uniforme, genera un ambiente de ideas altamente conducente al mantenimiento estructural” (Archer <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2010</xref>: 280). No sobra a&#x00F1;adir que, de forma an&#x00E1;loga, el mantenimiento r&#x00ED;gido de los roles y las posiciones jer&#x00E1;rquicas coadyuva con la preservaci&#x00F3;n de la cultura. </p>

			<p>La contracara evidente de lo anterior es que la reflexi&#x00F3;n depende de la morfog&#x00E9;nesis. La innovaci&#x00F3;n, las ideas originales y la pluralidad de opciones propia de la vida moderna hacen necesaria la reflexi&#x00F3;n de los agentes. Por supuesto, la diversificaci&#x00F3;n de la cultura desaf&#x00ED;a la integraci&#x00F3;n con las disposiciones estructurales, y la alternativa l&#x00F3;gica para los actores es reflexionar. “En lugar de la gu&#x00ED;a de los h&#x00E1;bitos, los sujetos se vuelven cada vez m&#x00E1;s dependientes de sus preocupaciones personales como su &#x00FA;nica gu&#x00ED;a de acci&#x00F3;n” (Archer <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2010</xref>: 285). Aun aceptando la explicaci&#x00F3;n de reflexi&#x00F3;n y h&#x00E1;bitos de acuerdo con los procesos societales de morfog&#x00E9;nesis y morfostasis, no se ha especificado el mecanismo por el cual el individuo internamente sigue esta din&#x00E1;mica social m&#x00E1;s amplia, es decir, en qu&#x00E9; medida, mientras los individuos determinan en &#x00FA;ltima instancia la agencia (como Archer misma reconoce), la morfostasis y morfog&#x00E9;nesis se traduce a nivel mental. Tal vez por esta carencia contin&#x00FA;an las discusiones con autores como Fleetwood (<xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2008</xref>), Elder-Vass (<xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2007</xref>), Sayer (<xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2005</xref>) o Hodgson (<xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2004a</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2004b</xref>), quienes reivindican un lugar para rutina y h&#x00E1;bitos en tanto motores de acci&#x00F3;n. </p>

			<p>La siguiente secci&#x00F3;n pretende analizar la primac&#x00ED;a de h&#x00E1;bitos o reflexi&#x00F3;n desde una perspectiva interna. Se pregunta de qu&#x00E9; forma un estado mental intencional como las creencias puede ser cr&#x00ED;tico para traducir la morfostasis/morfog&#x00E9;nesis social, en h&#x00E1;bitos o reflexi&#x00F3;n. </p>

		</sec>
		
		<sec id="S3">
			<title>LAS CREENCIAS COMO ESTADOS INTENCIONALES PRIMORDIALES</title>

			<p>Los estados intencionales son representaciones mentales sobre algo, o dirigidas a objetos o estados de cosas del mundo (Searle <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1992</xref>). Las creencias, como explica Searle, son sobre algo, se entienden aqu&#x00ED; como una atribuci&#x00F3;n de caracter&#x00ED;sticas a cualquier cosa o idea. “Los extraterrestres existen” es una creencia, como tambi&#x00E9;n lo ser&#x00ED;a creer que “la sangre es roja”; se atribuye el car&#x00E1;cter de “ser existente” al extraterrestre y el color rojo a la sangre, independientemente de la verdad que entra&#x00F1;en estos enunciados. El rasgo definitorio de las creencias no es su correspondencia con la realidad, sino su direccionalidad en tanto estado intencional. Hay estados intencionales como los deseos que tienen intencionalidad en la medida en que deseamos algo; o las intenciones, entendidas como estado intencional, se definen como la voluntad de hacer algo. En ese sentido, debe quedar absolutamente claro que las creencias no implican la “intenci&#x00F3;n de hacer”, la intenci&#x00F3;n es un estado intencional relacionado con las creencias, pero distinto a ellas.</p>

			<p>Los estados intencionales tienen un efecto causal en los agentes, lo que Searle denomina causaci&#x00F3;n intencional (Searle <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1992</xref>: 123). Si bien pocos afirmar&#x00ED;an seriamente que lo que pensamos est&#x00E1; desconectado de lo que hacemos, la teor&#x00ED;a causal predominante de raigambre humeana no se adec&#x00FA;a bien a los estados intencionales. Seg&#x00FA;n Hume, el aspecto central para identificar una relaci&#x00F3;n causal es la uni&#x00F3;n constante entre causa y efecto, entendiendo, adem&#x00E1;s, que <italic>la causa produce siempre el mismo efecto, y el mismo efecto no surge nunca m&#x00E1;s que de la misma causa</italic> (Hume <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2001</xref>: 138). Cuando se presenta un estado intencional que conlleva una acci&#x00F3;n, no necesariamente se cumple la condici&#x00F3;n de Hume, aun cuando la causalidad es obvia para el agente. Por ejemplo, un hombre que enciende un cigarrillo mientras espera que un familiar salga de cirug&#x00ED;a puede saber que decidi&#x00F3; fumar por un estado de ansiedad, lo que no significa que el estado de ansiedad siempre cause la acci&#x00F3;n de fumar; ni siquiera podr&#x00ED;a garantizar el hombre que en otro episodio de ansiedad volver&#x00E1; a hacerlo. Como realista causal, Searle (<xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1992</xref>:130) interpreta la causalidad intencional como un asunto de vivencia, como una conciencia inmediata, que no implica una regularidad de eventos ni se compromete con alguna ley universal. </p>

			<p>En la medida en que existen diversos estados intencionales, ¿por qu&#x00E9; erigir el an&#x00E1;lisis desde las creencias y no desde la intenci&#x00F3;n, si esta &#x00FA;ltima parece vincularse m&#x00E1;s directamente con la agencia? La intenci&#x00F3;n, como estado intencional, tiene que ver con los “proyectos humanos”, la primera condici&#x00F3;n propuesta por Archer para el ejercicio de los poderes estructural-culturales sobre el agente. Aqu&#x00ED; se considera la creencia un estado intencional primordial, en el sentido de que precede a la intenci&#x00F3;n, es decir, querer hacer X requiere una previa atribuci&#x00F3;n de caracter&#x00ED;sticas a X, o, de otra manera, una concepci&#x00F3;n de X. Un ni&#x00F1;o de cinco a&#x00F1;os no puede tener la intenci&#x00F3;n de realizar una consignaci&#x00F3;n bancaria, ya que no puede representarse mentalmente la consignaci&#x00F3;n bancaria, no sabe qu&#x00E9; es. “Los estados intencionales no funcionan de forma independiente o at&#x00F3;mica, sino que cada uno de ellos tiene su contenido y determina sus condiciones de satisfacci&#x00F3;n &#x00FA;nicamente con relaci&#x00F3;n a muchos otros estados intencionales” (Searle <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1992</xref>:150). Significa que la intenci&#x00F3;n de efectuar una consignaci&#x00F3;n bancaria depende de creencias sobre lo que es una consignaci&#x00F3;n y lo que es un banco, adem&#x00E1;s del procedimiento concreto para realizar la transacci&#x00F3;n y cualquier cantidad de estados intencionales conexos que conforman una Red <italic>(networking)</italic>. </p>

			<p>Trabajos como el de Krause interpretan la agencia desde la forma de c&#x00F3;mo los actores se involucran en la intenci&#x00F3;n colectiva de X, aunque X no est&#x00E9; en sus intereses (<xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2012</xref>: 323). Los estudios enfocados de este modo no apuntan a la cuesti&#x00F3;n m&#x00E1;s fundamental de X como estado intencional. Los economistas institucionales han discurrido emocionados sobre las instituciones, entendidas como restricciones y oportunidades que moldean las interacciones humanas (North <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1991</xref>), o como “sistema de reglas sociales establecidas e instaladas que estructuran las interacciones sociales” (Hodgson <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2006</xref>: 18). Sin embargo, permanecen en el nivel epid&#x00E9;rmico pues las restricciones y oportunidades se dirigen a las intenciones, pero ellas mismas se incardinan en creencias, y estas &#x00FA;ltimas se ven afectadas por los planos simb&#x00F3;lico (cultural) y estructural, los cuales deben separarse con fines heur&#x00ED;sticos (Camargo <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2015</xref>) (Portes <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2006</xref>).</p>

			<p>Aceptemos que los estados intencionales son dirigidos (aunque algunos no lo sean), esa direcci&#x00F3;n de ajuste se entiende como una forma de relacionarse con el mundo (Trigos <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">2010</xref>: 93). La direcci&#x00F3;n de ajuste de las creencias procede de la mente hacia el mundo (mente-mundo), se espera que lo que creo de X, en efecto sea X. Las condiciones de satisfacci&#x00F3;n, como segunda caracter&#x00ED;stica de los estados intencionales (dirigidos), “son aquellas condiciones que, en tanto que determinadas por el contenido intencional, deben darse si el estado se satisface” (Searle <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1992</xref>: 28). La creencia “los extraterrestres existen” incluye su condici&#x00F3;n de satisfacci&#x00F3;n, que los extraterrestres efectivamente existen, aunque el hecho de no haberse comprobado la existencia de ellos no destruye la creencia misma ¿C&#x00F3;mo es eso posible? </p>

			<p>Las condiciones de satisfacci&#x00F3;n son el punto m&#x00E1;s importante de la argumentaci&#x00F3;n venidera, por ello conviene a&#x00F1;adir algo. La creencia no depende de una verificaci&#x00F3;n emp&#x00ED;rica de su contenido, digamos que si una comunidad cerrada considera que los extraterrestres existen, para ellos, definitivamente, existen. En este caso se cumple la condici&#x00F3;n de satisfacci&#x00F3;n, no obstante, sup&#x00F3;ngase una pluralidad de comunidades, unas piensan que existen los extraterrestres y otras que no, en este caso no se satisface la creencia sobre la existencia, aunque no por ello desaparece. Hoy en d&#x00ED;a las teor&#x00ED;as conspirativas subsisten aunque no tengan un respaldo mayoritario. La imposibilidad de verificaci&#x00F3;n emp&#x00ED;rica y la ausencia de consenso tienen efectos cr&#x00ED;ticos como se ver&#x00E1; m&#x00E1;s adelante. </p>

			<p>En cierta forma las creencias se pueden satisfacer desde la experiencia del individuo y sus percepciones, esto es importante, pero en un sentido de sociedad la condici&#x00F3;n de satisfacci&#x00F3;n se cumple cuando existe consenso generalizado de que algo es as&#x00ED;, independientemente de la correspondencia con la realidad. Este es el caso de los mitos en las sociedades tradicionales cerradas. Cuando entran en juego grupos que discrepan, la creencia no se satisface y en consecuencia quienes estaban convencidos de algo ahora pueden cambiar su creencia o defenderla. La defensa implica una toma de posici&#x00F3;n frente a quienes no est&#x00E1;n de acuerdo, y puede, a su vez, requerir de la b&#x00FA;squeda de pruebas para robustecer la creencia inicial, e incluso convencer a los detractores. </p>

			<p>En el individuo este proceso puede ser matizado por una “instancia de verificaci&#x00F3;n” de las creencias. La instancia de verificaci&#x00F3;n se entiende como un cuerpo de ideas, m&#x00E1;s o menos generalizado respaldado por un consenso social, capaz de explicar gran cantidad de asuntos del mundo. La condici&#x00F3;n de satisfacci&#x00F3;n de las creencias puede cumplirse si la instancia de verificaci&#x00F3;n (sea religi&#x00F3;n o ciencia) estipula algo sobre la creencia particular. Religi&#x00F3;n y ciencia, como instancias de verificaci&#x00F3;n, tienen diferencias clave: la primera es holista, se basa en el dogma y tiende a la permanencia; la segunda es parcial, se basa en la evidencia y tiende al cambio. </p>

			<p>Esto significa, en efecto, que la religi&#x00F3;n satisface muchas creencias (aunque no se verifiquen emp&#x00ED;ricamente), mientras que la ciencia solo satisface algunas creencias verificadas. Sin entrar en consideraciones epistemol&#x00F3;gicas mayores, se reconoce el estatuto especial de la ciencia en tanto verifica creencias m&#x00E1;s all&#x00E1; del &#x00E1;mbito social donde se produce el conocimiento. No es lo mismo decir “creo que en un plano la distancia m&#x00E1;s corta entre dos puntos es una l&#x00ED;nea recta”, a decir, “creo que los hombres fueron creados por los dioses a partir del ma&#x00ED;z”. Aunque en principio ambas afirmaciones pueden ser verdaderas o falsas hasta ser verificadas, la primera es falsable (Popper <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1991</xref>) incluso emp&#x00ED;ricamente, mientras que la segunda no. As&#x00ED;, la primera creencia puede ser entendida por un universo mucho m&#x00E1;s amplio y la segunda depende &#x00ED;ntimamente del contexto donde surgi&#x00F3;. Es comprensible por qu&#x00E9; la primera afirmaci&#x00F3;n es cierta a partir de un experimento sobre una hoja de papel, mientras que en la segunda no vale la pena emprender una refutaci&#x00F3;n pues no es falsable. </p>

			<p>Que la ciencia cumpla las condiciones de satisfacci&#x00F3;n de una creencia a partir de la verificaci&#x00F3;n (correspondencia de la creencia con el mundo demostrada a trav&#x00E9;s del m&#x00E9;todo cient&#x00ED;fico) no significa que produzca simplemente creencias en sentido vulgar, o que el conocimiento cient&#x00ED;fico tenga exactamente el mismo valor y utilidad que, por ejemplo, el conocimiento basado en la magia y adivinaci&#x00F3;n. Para no desviar la discusi&#x00F3;n hacia la epistemolog&#x00ED;a, solo debe tenerse en cuenta por ahora que se distinguen dos instancias de verificaci&#x00F3;n por la forma como cumplen la condici&#x00F3;n de satisfacci&#x00F3;n de las creencias, a partir de la verificaci&#x00F3;n o sin ella. La ciencia, dado que no puede estudiar infinidad de asuntos, no se preocupa por explicar la totalidad de ideas y creencias; esto permite que las condiciones de satisfacci&#x00F3;n no se cumplan y surja la reflexi&#x00F3;n. La religi&#x00F3;n, o incluso las doctrinas e ideolog&#x00ED;as holistas, proponen un esquema explicativo general que procura cumplir las condiciones de satisfacci&#x00F3;n de la mayor&#x00ED;a de creencias, de ah&#x00ED; que sean funcionales a la morfostasis y los h&#x00E1;bitos. </p>

			<p>La tesis del art&#x00ED;culo sugiere que mientras se cumpla la condici&#x00F3;n de satisfacci&#x00F3;n de las creencias, surgir&#x00E1;n h&#x00E1;bitos de acuerdo con el contenido particular de la creencia, en cambio, cuando no se satisface, se abrir&#x00E1; paso a la reflexi&#x00F3;n, bien sea para cuestionar la creencia propia y abandonarla, o para establecer una l&#x00ED;nea argumental que la defienda. La satisfacci&#x00F3;n de la creencia implica dar como ciertas las caracter&#x00ED;sticas de X, y de esa forma puedo tener la intenci&#x00F3;n (en este momento s&#x00ED; cobra relevancia la intenci&#x00F3;n) para actuar conforme con los atributos adjudicados a X. Un h&#x00E1;bito surge, entonces, cuando se satisface una creencia; por decirlo as&#x00ED;, cuando se convierte en algo verdadero, verificado o no. Comoquiera que la ciencia no satisface todas las creencias deja campo suficiente para la reflexi&#x00F3;n. Puntualmente, los h&#x00E1;bitos en las sociedades abiertas, donde la ciencia prima como instancia de verificaci&#x00F3;n, surgen a partir de creencias verificadas a trav&#x00E9;s del m&#x00E9;todo cient&#x00ED;fico, especialmente eficaces por sus efectos pr&#x00E1;cticos (tecnolog&#x00ED;a). Por dar un ejemplo trivial, nadie reflexiona en las ma&#x00F1;anas sobre las propiedades de la pasta dental, y si en realidad sirve para la higiene bucal, las personas se cepillan los dientes de forma autom&#x00E1;tica, por h&#x00E1;bito, s&#x00ED;, pero m&#x00E1;s importante a&#x00FA;n, por la satisfacci&#x00F3;n verificada de la siguiente creencia: “la pasta dental es necesaria para la higiene bucal”. </p>

			<p>El anterior ejemplo no sugiere que antes de efectuar una acci&#x00F3;n rutinaria surja en la conciencia la creencia verificada que la sustenta, estos contenidos fueron interiorizados de tal manera que se integran al trasfondo preintencional (Searle <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1992</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">1997</xref>) y por eso mismo su efecto es autom&#x00E1;tico e inconsciente. La pervivencia de los h&#x00E1;bitos y su reluctancia al cambio puede deberse, desde el nivel individual, al hecho de que algunas creencias pierden su car&#x00E1;cter intencional cuando se inscriben en el trasfondo. Ser&#x00ED;a muy extra&#x00F1;o que alguien pensara todas las ma&#x00F1;anas antes de lavarse los dientes en las bondades de la pasta dental, el h&#x00E1;bito simplemente est&#x00E1; ah&#x00ED;. Es presumible que las creencias sedimentadas en el trasfondo sean funcionales para reducir el costo cognitivo y estructurar la experiencia, las categor&#x00ED;as simples de “esto es una persona” o “esto es un vestido” (Searle <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">1997</xref>:145) son ejemplos de contenidos de trasfondo que permiten navegar en el mundo.</p>
			
						<fig id="T1">
							<label>Tabla 1</label>
							<caption>
								<title>Estado de las creencias, instancias y proceso de agencia</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/T1.jpg"/>
						</fig>

			<p>Las categor&#x00ED;as del cuadro son tipos ideales weberianos m&#x00E1;s que descripciones y, en la pr&#x00E1;ctica, los agentes tienen creencias en los tres estados; tambi&#x00E9;n existen varias instancias de verificaci&#x00F3;n en una sociedad. Cerrada y abierta solo alude al contacto de una sociedad con otra, si en ella existe diversidad de ideas o no; la reflexi&#x00F3;n de esta manera parece estar en funci&#x00F3;n de la complejidad social. Los h&#x00E1;bitos no desaparecen por el costo cognitivo, analizar cada movimiento y actividad nos llevar&#x00ED;a a la par&#x00E1;lisis. Para evitar la hiperreflexi&#x00F3;n se realizan cantidad de actos mec&#x00E1;nicamente, dando valor a las creencias que subyacen a ellos por experiencia, por apelaci&#x00F3;n inmediata a la instancia de verificaci&#x00F3;n, o incluso porque esas creencias han sido integradas en el trasfondo. N&#x00F3;tese que el pre&#x00E1;mbulo “los cient&#x00ED;ficos determinaron que X produce ciertos efectos”, tan com&#x00FA;n en la publicidad, pretende que las personas den por verificada una creencia para que adquieran un producto o asuman determinadas actitudes de forma acr&#x00ED;tica. Algunas de las relaciones m&#x00E1;s importantes pueden entenderse mejor por medio de la siguiente f&#x00F3;rmula de la agencia:</p>

			<p>A = (EC) * (ΔE + ΔS)</p>

			<p>A = Agencia</p>

			<p>EC = Estado de la creencia</p>

			<p>ΔE = Cambios en la estructura social </p>

			<p>ΔS = Cambios en el nivel simb&#x00F3;lico – cultural</p>

			<p>La f&#x00F3;rmula establece una relaci&#x00F3;n entre los estados de las creencias (satisfecha sin verificar, no satisfecha y satisfecha verificada) y los cambios en la estructura social y la cultura. Entre las creencias y los niveles social y simb&#x00F3;lico se utiliza la multiplicaci&#x00F3;n en lugar de la adici&#x00F3;n, pues ninguna de las partes puede tomar un valor 0, esto anular&#x00ED;a la agencia. Por obvio que parezca, vale anotar que la imposibilidad de creencias producto de un trastorno neurol&#x00F3;gico grave hace imposible cualquier agencia humana, la f&#x00F3;rmula debe expresar estas realidades. Los cambios en la estructura social y en el nivel simb&#x00F3;lico-cultural se pueden operar por medio de la adici&#x00F3;n (ΔE + ΔS) ya que, en la pr&#x00E1;ctica, alguno de los dos puede alterarse mientras el otro permanece constante. Los fen&#x00F3;menos de colonizaci&#x00F3;n y descolonizaci&#x00F3;n son un buen ejemplo donde los cambios estructurales pol&#x00ED;ticos y econ&#x00F3;micos no se corresponden con los cambios culturales, generando tensiones y traumatismos sociales. </p>

			<p>Acorde con lo dicho al principio, se mantiene la prioridad del individuo y sus creencias, pues sin tales estados intencionales ser&#x00ED;a imposible la acci&#x00F3;n. Los poderes causales de la estructura social y la cultura &#x00FA;nicamente pueden ejercerse a partir de su impacto sobre el estado de las creencias, y no simplemente actuando sobre “los proyectos humanos” (Archer <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2010</xref>) o “las intenciones” (Krause <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2012</xref>). De forma sutil, inclusive, se pueden promover creencias que a la larga inciden en la agencia sin ninguna necesidad de afectar de manera expl&#x00ED;cita los proyectos humanos. Como ya se mencion&#x00F3;, el monismo favorece la morfostasis y produce h&#x00E1;bitos, mientras el pluralismo permite la morfog&#x00E9;nesis y abona el terreno para la reflexi&#x00F3;n de los individuos. ΔE y ΔS pueden aumentar las posibilidades de la agencia cuanto mayores sean sus valores, de ah&#x00ED; que sociedades modernas, caracterizadas por el pluralismo y los hallazgos cient&#x00ED;ficos permanentes, resultan altamente morfogen&#x00E9;ticas, mientras que las sociedades cerradas, sin apenas cambios, resultan morfost&#x00E1;ticas, y sus miembros parecen actuar de manera m&#x00E1;s homog&#x00E9;nea, mec&#x00E1;nica y ritualizada.</p>

			<p>La f&#x00F3;rmula de la agencia deber&#x00ED;a en realidad incluir la intenci&#x00F3;n como estado intencional: el hecho de que alguien haga algo colige que tuvo la intenci&#x00F3;n de hacerlo (por lo menos en los casos de acci&#x00F3;n voluntaria), si hago X obtengo Y. Sin embargo, por cuestiones de extensi&#x00F3;n y complejidad se parte de la creencia, pues el deseo o la intenci&#x00F3;n requieren alguna noci&#x00F3;n de lo que son (o creo que son) X e Y, adem&#x00E1;s que entiendo como X me puede llevar a Y (Searle <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1992</xref>). Aunque no todas las creencias pueden resultar en una intenci&#x00F3;n, sin ellas es imposible la agencia y considero que son el estado intencional desde donde debe iniciarse un an&#x00E1;lisis como este. Otra raz&#x00F3;n para eludir la intenci&#x00F3;n como punto de partida es que algunos estados intencionales cuya sede es el inconsciente reprimido o el inconsciente din&#x00E1;mico, pueden actuar de forma causal en el comportamiento humano (Searle <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">2006</xref>: 298) y la manera como sucede esto a&#x00FA;n est&#x00E1; por descifrarse. </p>

			<p>La f&#x00F3;rmula solo es un recurso pedag&#x00F3;gico para expresar de manera sint&#x00E9;tica ciertas relaciones conceptuales, en la pr&#x00E1;ctica ninguno de los componentes podr&#x00ED;a tomar un valor 0. De hecho, siempre habr&#x00E1; creencias y algunos cambios, aunque sean peque&#x00F1;os, en las condiciones estructural-culturales. Se concluye por ahora que parece existir una relaci&#x00F3;n directa entre la complejidad social y la necesidad de reflexi&#x00F3;n. El individuo en un ambiente complejo tendr&#x00E1; que evaluar c&#x00F3;mo desenvolverse, aunque grandes porciones de su mundo se rijan por h&#x00E1;bitos interiorizados como normas de cortes&#x00ED;a, normas de tr&#x00E1;nsito impl&#x00ED;citas, rutinas de higiene, etc. </p>

		</sec>
		
		<sec id="S4">
			<title>ALGUNAS RESPUESTAS PROVISIONALES</title>

			<p>Se han presentado, tanto el modelo morfogen&#x00E9;tico de Archer como las din&#x00E1;micas de las creencias, en su calidad de estados intencionales con una condici&#x00F3;n de satisfacci&#x00F3;n que puede cumplirse o no. En una l&#x00ED;nea que transita desde la “continuidad contextual” de las sociedades tradicionales, pasando por la “discontinuidad contextual” de las sociedades modernas, hasta la “incongruencia contextual” propia de las &#x00FA;ltimas dos d&#x00E9;cadas del siglo XX (Archer <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2010</xref>: 296-297), puede entenderse el despliegue de la reflexi&#x00F3;n y el ocaso de los h&#x00E1;bitos. “Esta secuencia est&#x00E1; internamente relacionada con un incremento del alcance y el rango de la reflexividad, dado el aumento de situaciones novedosas en el orden social, donde los sujetos no pueden depender de la acci&#x00F3;n rutinaria como gu&#x00ED;a apropiada de la acci&#x00F3;n” (<italic>Ib&#x00ED;d</italic>.: 297). </p>

			<p>Esta conclusi&#x00F3;n de Archer puede sustentarse a partir del an&#x00E1;lisis previo de la creencia como estado intencional y las subsecuentes condiciones de satisfacci&#x00F3;n. Frente a la pregunta sobre ¿cu&#x00E1;ndo y por qu&#x00E9; actuamos por h&#x00E1;bito o reflexi&#x00F3;n?, se sugieren dos aspectos cruciales: primero, un contexto m&#x00E1;s complejo, variopinto y plural, en una palabra, abierto, produce insatisfacci&#x00F3;n de las creencias establecidas (confrontaci&#x00F3;n con creencias distintas) y por ende mayor reflexi&#x00F3;n; segundo, en la medida en que hay una o varias instancias de verificaci&#x00F3;n (ciencia y religi&#x00F3;n) siempre existir&#x00E1;n creencias lo suficientemente satisfechas como para producir h&#x00E1;bitos (sea lavarse los dientes u orar tres veces al d&#x00ED;a). El coste cognitivo de la reflexi&#x00F3;n es sustancial para explicar por qu&#x00E9; perduran los h&#x00E1;bitos, ellos sirven como atajos para producir continuidad contextual, dejando la reflexi&#x00F3;n para dirimir asuntos donde las condiciones de satisfacci&#x00F3;n no se cumplen de forma generalizada. El trasfondo tambi&#x00E9;n resulta esencial para generar h&#x00E1;bitos al condensar creencias satisfechas en categor&#x00ED;as estructurales del mundo. </p>

			<p>Vale recordar que lo propuesto no es una regla o una ley que invariablemente deba acaecer, la complejidad del contexto solo podr&#x00E1; tener efectos en los individuos cuando se divulgan nuevas ideas. Algunas creencias, como se mencion&#x00F3;, no tienen ninguna incidencia sobre la agencia, pero aquellas que soportan estados intencionales como los deseos e intenciones son muy importantes. Una vez las creencias entran en el horizonte vital de los individuos se crean las condiciones de posibilidad de la reflexi&#x00F3;n. El ejemplo sobre el cual discuten Fletwood (<xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2008</xref>) y Archer (<xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2010</xref>) es revelador: Angie, siguiendo a su madre, a su t&#x00ED;a y a varios amigos de la familia se emplea como secretaria (Archer <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2010</xref>: 300). Fletwood afirma que Angie no habr&#x00ED;a considerado seriamente trabajar como soldadora. En realidad ella ni siquiera habr&#x00ED;a discutido con su familia y amigos la posibilidad de ser soldadora, la idea no se encuentra en “la pantalla del radar” de Angie (Fletwood <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2008</xref>: 18) y por eso no puede contemplarla. Sup&#x00F3;ngase que alguna amiga de Angie trabajara como soldadora, en ese caso Angie lo habr&#x00ED;a contemplado, pero el hecho de no tener la creencia de que las mujeres trabajan habitualmente como soldadoras hace esa posibilidad inexistente para ella.</p>

			<p>En esta instancia es claro que no debe plantarse un dualismo entre h&#x00E1;bitos (Hodgson <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2004a</xref>) (Fletwood <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2008</xref>) y reflexi&#x00F3;n (Archer <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2003</xref>), ambos son necesarios y su protagonismo var&#x00ED;a seg&#x00FA;n se describi&#x00F3; anteriormente. Existe un sesgo epistemol&#x00F3;gico que juega en contra de los h&#x00E1;bitos como objeto de estudio: pi&#x00E9;nsese de todas las actividades diarias cu&#x00E1;les se desarrollan a partir de h&#x00E1;bitos y cu&#x00E1;les a partir de la reflexi&#x00F3;n. Resulta que los h&#x00E1;bitos act&#x00FA;an en momentos aparentemente irrelevantes (saludar, despedirse, dar las gracias, ba&#x00F1;arse, lavarse los dientes etc.,) mientras que la reflexi&#x00F3;n entra en juego en momentos m&#x00E1;s importantes. Es probable que este hecho tan simple permanezca en el trasfondo de los argumentos de Archer en pro de la reflexi&#x00F3;n. Aunque procesos m&#x00E1;s autom&#x00E1;ticos como las intuiciones pueden ser motores importantes de la acci&#x00F3;n (Haidt <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2001</xref>), a&#x00FA;n es necesario explicar c&#x00F3;mo estados mentales no conscientes pueden afectar a la agencia, por no mencionar el papel del inconsciente que debe ser esclarecido de una manera m&#x00E1;s robusta cient&#x00ED;ficamente de lo que lo hiciera Freud (Searle <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">2006</xref>: 299) (Popper <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1991a</xref>: 59-60). </p>

			<p>De hecho, m&#x00FA;ltiples asuntos relacionados con los estados intencionales y la agencia permanecen en las sombras. Se ha dicho que la condici&#x00F3;n de satisfacci&#x00F3;n de las creencias incide en la agencia a la hora de producir h&#x00E1;bitos o reflexi&#x00F3;n, no obstante la relaci&#x00F3;n de las creencias con estados intencionales como la intenci&#x00F3;n y el deseo a&#x00FA;n no se ha caracterizado, ni ser&#x00E1; posible hacerlo en este momento. Los “proyectos humanos” a los que alud&#x00ED;a Archer son, en otras palabras, estados intencionales como la intenci&#x00F3;n y el deseo, los cu&#x00E1;les se basan en creencias, pero plantean relaciones mucho m&#x00E1;s complejas. No se trata ahora de la atribuci&#x00F3;n de caracter&#x00ED;sticas, sino de elegir un curso de acci&#x00F3;n para lograr un objetivo. En este caso debe articularse la racionalidad como principio organizador de una forma que no se ha explorado en este art&#x00ED;culo.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S5">
			<title>CONCLUSIONES</title>

			<p>La idea que ha sustentado el art&#x00ED;culo es que h&#x00E1;bitos y reflexi&#x00F3;n dependen de las creencias de las personas, puntualmente si se cumple la condici&#x00F3;n de satisfacci&#x00F3;n o no. Cuando una persona cree firmemente en la veracidad de sus creencias tiende a actuar por h&#x00E1;bito, las comunidades tradicionales estudiadas por etn&#x00F3;grafos resultan pl&#x00E9;toras de rituales y h&#x00E1;bitos, viven sus vidas de acuerdo a su religi&#x00F3;n y costumbres. Todo aquel que haya hablado con una persona profundamente religiosa notar&#x00E1; la infausta tarea de hacer que cambie de opini&#x00F3;n; en alguna ocasi&#x00F3;n pude ver c&#x00F3;mo alguien analizaba la pugna pol&#x00ED;tica entre izquierda y derecha como un evento fundamentalmente explicado por la biblia. Cuando existe una respuesta “para todo” basta apelar a la instancia de verificaci&#x00F3;n y actuar de acuerdo con ella. Los cambios en ΔE y ΔS desaf&#x00ED;an las creencias, avivan las tensiones, producen discontinuidad contextual, para las sociedades tradicionales son un desaf&#x00ED;o o acaso un trauma, para las sociedades modernas son moneda corriente. </p>

			<p>La cuesti&#x00F3;n es c&#x00F3;mo se enfrentan quienes dan por ciertas sus creencias e ideas a un mundo interconectado, a un mundo donde algunos no solo piensan distinto a ellos, sino de forma radicalmente opuesta. ¿Es posible simplemente apelar a la instancia de verificaci&#x00F3;n para satisfacer las creencias? Resulta muy dif&#x00ED;cil cuando las instancias son tan variadas, no se trata de escoger religi&#x00F3;n, el hecho es que las m&#x00E1;s dis&#x00ED;miles ideas y filosof&#x00ED;as est&#x00E1;n al alcance de todos merced a las tecnolog&#x00ED;as de la informaci&#x00F3;n, <italic>ergo</italic> el autoritarismo es el camino expedito para contener la reflexi&#x00F3;n ¿Podr&#x00E1;n las personas transitar de la morfostasis societal y la acci&#x00F3;n guiada por h&#x00E1;bitos, hacia una agencia reflexiva que les permita insertarse en un contexto globalizado altamente morfogen&#x00E9;tico? A juzgar por fen&#x00F3;menos actuales como las guerras en Medio Oriente y el discurso de actores como ISIS, este proceso no resulta para nada sencillo, aunque m&#x00E1;s desconcertante a&#x00FA;n es que ciudadanos acostumbrados al pluralismo de ideas y al cambio encuentren atractivo el proyecto de grupos que esencialmente propenden a la morfostasis y el control. </p>

			<p>Se ha dicho que h&#x00E1;bitos y reflexi&#x00F3;n dependen de las creencias, ambos son necesarios y persistentes. El problema no es que primen los h&#x00E1;bitos o la reflexi&#x00F3;n, la cuesti&#x00F3;n es en qu&#x00E9; momento, si en asuntos que ata&#x00F1;en a la “estructura b&#x00E1;sica de la sociedad” (Rawls <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2004</xref>: 17) se va a excluir la reflexi&#x00F3;n mientras otros deciden. Si la administraci&#x00F3;n de justicia ser&#x00E1; conforme a la costumbre, si perduran la lapidaci&#x00F3;n, la mutilaci&#x00F3;n genital femenina o la amputaci&#x00F3;n, como de hecho sucede en algunos lugares. En un mundo donde aislarse deviene en utop&#x00ED;a y romanticismo, la cuesti&#x00F3;n es si las sociedades m&#x00E1;s tradicionales abrir&#x00E1;n espacios para reflexionar sobre sus costumbres y tradiciones; no basta afirmar el relativismo de la cultura y la moral en un mundo donde las personas migran masivamente hacia sociedades abiertas, prefiriendo la incertidumbre y el desarraigo en el exilio a la opresi&#x00F3;n en su tierra. </p>
		</sec>
		
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		<ack>
			<title>AGRADECIMIENTOS</title>

				<p>Gracias a la beca doctoral otorgada por Colciencias en convenio con la Universidad del Norte fue posible realizar la presente investigaci&#x00F3;n. Se extiende un reconocimiento especial a estas instituciones. </p>
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			<title>REFERENCIAS BIBLIOGR&#x00C1;FICAS</title>
				
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				<title>SOBRE EL AUTOR</title>
				
					<p>ANTONIO MIGUEL CAMARGO es Polit&#x00F3;logo de la Universidad del Rosario (Colombia) y Mag&#x00ED;ster en Estudios Pol&#x00ED;ticos e Internacionales. Actualmente se encuentra cursando el doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad del Norte, en calidad de becario Colciencias. Sus &#x00E1;reas de inter&#x00E9;s son la &#x00E9;tica, la psicolog&#x00ED;a moral y la teor&#x00ED;a social.</p>
					
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