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			<issn pub-type="epub">1988-429X</issn>
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            <article-id pub-id-type="doi">10.3989/ris.2020.78.3.19.005</article-id>
			 
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				<subject>ART&#x00CD;CULO / ARTICLE</subject>
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				<article-title xml:lang="es">Origen social y paro: ¿importa la ocupaci&#x00F3;n de los padres para evitar el desempleo?</article-title>
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					<trans-title>Social origin and unemployment: Does parental occupation matter to avoid it?</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Origen social y paro: ¿importa la ocupaci&#x00F3;n de los padres para evitar el desempleo?</alt-title>
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					 <surname>Mart&#x00ED;nez Pastor</surname>
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				<corresp id="cor1">Correo-e: <email xlink:href="jimartinez@poli.uned.es">jimartinez@poli.uned.es</email></corresp>
				
				<p content-type="orcid" id="orcid1"><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0002-8485-5510">https://orcid.org/0000-0002-8485-5510</ext-link></p>
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				<copyright-statement>&#x00A9; 2020 CSIC</copyright-statement>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#x00F3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<p>Este art&#x00ED;culo plantea tres objetivos. El primero, saber si el origen social influye en la probabilidad de estar parado y, en segundo lugar, en caso de que se sea as&#x00ED;, averiguar si esa influencia se mantiene incluso comparando a individuos con el mismo nivel educativo. El tercer objetivo es determinar si el efecto del origen social en el paro var&#x00ED;a en cada nivel de estudios. Para ello se han manejado 49 encuestas del CIS llevadas a cabo entre 2013 y 2017, y se ha aplicado un modelo de probabilidad lineal. Los resultados muestran que hay un efecto claro del origen social sobre el paro y que este efecto se produce sobre todo indirectamente, a trav&#x00E9;s del nivel educativo. No obstante, el origen social sigue teniendo un efecto incluso controlando por la educaci&#x00F3;n entre los licenciados o graduados universitarios (no ingenieros) y los que tienen la secundaria inicial o menos.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<p>The aim of the paper is to know whether the social origin influences the probability of being unemployed and, secondly, if so, to find out whether that influence remains even controlling for educational attainment. The third objective is to determine whether the influence of social origin varies depending on the level of education. 49 surveys from the Spanish Centre for Sociological Research carried out between 2013 and 2017 have been handled, and a linear probability model has been applied. The results show that there is a clear effect of social origin on unemployment, and that this effect occurs mainly indirectly, through the educational level. However, social origin continues to have an effect even controlling for education among university graduates (non engineerings) and among those with lower secondary or less education.</p>
			</trans-abstract>

 
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				<kwd>Clases sociales</kwd>
				<kwd>Educaci&#x00F3;n</kwd>
				<kwd>Meritocracia</kwd>
				<kwd>Ventaja compensatoria</kwd>
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				<kwd>Compensatory advantage</kwd>	
				<kwd>Education</kwd>
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				<kwd>Social classes</kwd>
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					<funding-source>Ministerio de Ciencia e Innovaci&#x00F3;n</funding-source>
					<award-id>CSO2014-59927-R</award-id>
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				<funding-statement>Esta investigaci&#x00F3;n ha sido financiada por el Ministerio de Ciencia e Innovaci&#x00F3;n. Proyecto CSO2014-59927-R.
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		<sec id="S1">
			<title>INTRODUCCI&#x00D3;N</title>

				<p>An&#x00E1;lisis recientes con datos de varios pa&#x00ED;ses han demostrado que, en algunos aspectos del mercado laboral, la brecha existente entre los hijos de la clase obrera y los hijos de profesionales es mayor que la brecha de g&#x00E9;nero o que la que se da entre nativos e inmigrantes (Bernardi y Ballarino <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2016a</xref>). Los an&#x00E1;lisis que consideran el origen social se han centrado en su influencia sobre los ingresos y el tipo de ocupaci&#x00F3;n que se tiene; sin embargo, se sabe muy poco del efecto del origen social sobre el paro. La situaci&#x00F3;n es parad&#x00F3;jica, ya que mientras que la brecha de g&#x00E9;nero o la inmigraci&#x00F3;n en el mercado laboral han sido muy analizadas (valgan estos ejemplos de la &#x00FA;ltima d&#x00E9;cada: Albanesi y Sahin <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2018</xref>; Mu&#x00F1;oz-Comet <xref ref-type="bibr" rid="CIT49">2016</xref>; Cebolla-Boado, Miyar-Busto y Mu&#x00F1;oz-Comet <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2015</xref>; Jacob y Kleinert <xref ref-type="bibr" rid="CIT38">2014</xref>; Fern&#x00E1;ndez <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">2013</xref>; Mooi-Reci y Mills <xref ref-type="bibr" rid="CIT47">2012</xref>; Dustmann, Glitz y Vogel <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2010</xref>), el efecto del origen social sobre el paro pasa muy desapercibido en los an&#x00E1;lisis de la estratificaci&#x00F3;n social.</p>

				<p>Son varias las causas que explican esta desatenci&#x00F3;n. La primera, que algunas caracter&#x00ED;sticas como el g&#x00E9;nero o el origen &#x00E9;tnico se han erigido en las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas como rasgos identitarios m&#x00E1;s visibles y socialmente m&#x00E1;s relevantes que la clase social, y m&#x00E1;s todav&#x00ED;a que la clase social de origen. Esto ha provocado que el g&#x00E9;nero o la inmigraci&#x00F3;n ganen peso como variables independientes en los an&#x00E1;lisis sociol&#x00F3;gicos. Sirva como muestra el Libro de Actas del &#x00FA;ltimo Congreso Espa&#x00F1;ol de Sociolog&#x00ED;a celebrado en Valencia en julio de 2019, que recoge los t&#x00ED;tulos de todas las ponencias y comunicaciones presentadas. En dicho libro, la palabra “g&#x00E9;nero” aparece 119 veces; “inmigraci&#x00F3;n” o “inmigrante (s)”, 51 veces; “clase (s) social (es)”, 9 veces; “origen social”, una sola vez, y “clase social de origen”, ninguna. La sociolog&#x00ED;a se ha centrado en el an&#x00E1;lisis de otras variables, dejando el origen social en un segundo plano.</p>

				<p>La segunda causa que explica la desatenci&#x00F3;n al efecto del origen social en el paro, esta vez en los an&#x00E1;lisis internacionales, es que la tasa de paro en los peores momentos de las fases recesivas no supera el 10 % en los pa&#x00ED;ses m&#x00E1;s importantes del centro y del norte de Europa, y el 9 % en Estados Unidos<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref>. En las fases alcistas, el paro en esos mismos lugares no suele superar el 5 %<xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref>. Se trata de los pa&#x00ED;ses con mayor producci&#x00F3;n sociol&#x00F3;gica de alto impacto. De ah&#x00ED; que los estudiosos de la estratificaci&#x00F3;n, aunque tengan en cuenta el origen social, hayan centrado sus esfuerzos en otros aspectos del mercado laboral en que la desigualdad tiene m&#x00E1;s recorrido, como los ingresos o el tipo de ocupaci&#x00F3;n en el que se trabaja, m&#x00E1;s que en si se tiene o no un empleo.</p>

				<p>A nivel nacional, en cambio, la tasa de paro es mucho mayor que en los pa&#x00ED;ses citados y, salvo excepciones que veremos m&#x00E1;s adelante, tampoco abundan los an&#x00E1;lisis que relacionan el origen social con el paro. Esto puede deberse a que la gran mayor&#x00ED;a de las bases de datos en Espa&#x00F1;a no contienen informaci&#x00F3;n sobre la ocupaci&#x00F3;n de los padres o, si la tienen, suele ser muy limitada y con muestras muy peque&#x00F1;as, por lo que se torna muy dif&#x00ED;cil analizar la influencia del origen social sobre cualquier &#x00E1;mbito. Afortunadamente, durante algunos a&#x00F1;os el Centro de Investigaciones Sociol&#x00F3;gicas (CIS) ha tratado de cubrir ese hueco en los estudios sobre la estratificaci&#x00F3;n social incluyendo la profesi&#x00F3;n del padre y de la madre de los entrevistados en todos sus bar&#x00F3;metros mensuales, de lo cual se aprovecha este an&#x00E1;lisis.</p>

				<p>El presente art&#x00ED;culo apuesta por recuperar la relevancia del origen social analizando su posible influencia en un tema tan grave como el desempleo. El primer objetivo, el m&#x00E1;s inmediato, es averiguar si el origen social, medido a trav&#x00E9;s del tipo de ocupaci&#x00F3;n de los padres, importa para evitar el paro. En segundo lugar, se pretende analizar si, en caso de que el origen social afecte al paro, se trata de una influencia mediada a trav&#x00E9;s de la educaci&#x00F3;n o si la influencia se mantiene incluso comparando a individuos que tienen el mismo nivel de estudios. De este modo, se trata de comprobar si la versi&#x00F3;n d&#x00E9;bil de la meritocracia basada en la educaci&#x00F3;n se cumple. Esta versi&#x00F3;n de la meritocracia supone que, si se comparan individuos con el mismo nivel educativo, el origen social no debe influir en la posici&#x00F3;n en el mercado laboral. En tercer lugar, el art&#x00ED;culo pretende dirimir si el origen social importa m&#x00E1;s o menos en funci&#x00F3;n del nivel educativo que se tenga. Es decir, si, tal y como predicen varias teor&#x00ED;as que se ver&#x00E1;n m&#x00E1;s adelante, el origen social no tiene ning&#x00FA;n efecto en el mercado laboral para los que logran un nivel educativo alto, pero s&#x00ED; para los que tienen niveles de estudio bajos.</p>

				<p>Estas cuestiones son relevantes por los siguientes motivos. En primer lugar, porque por un lado abundan los an&#x00E1;lisis que analizan el desempleo, pero no los que investigan c&#x00F3;mo le afecta el origen social; y, por otro, porque los que han analizado los efectos del origen social en el mercado laboral no se han centrado en el desempleo. Por lo tanto, existe un hueco en la literatura sociol&#x00F3;gica con respecto a este tema. Conviene subrayar que, aunque las desigualdades de ingresos o de ocupaci&#x00F3;n son fundamentales y marcan la vida de los individuos, estar parado es la peor situaci&#x00F3;n en la que se puede encontrar una persona econ&#x00F3;micamente activa y, adem&#x00E1;s, tiene consecuencias insoslayables. A los efectos inmediatos sobre los ingresos y el consumo hay que a&#x00F1;adir las cicatrices que deja a medio y largo plazo: los parados tienen una mayor probabilidad de entrar en una espiral de inestabilidad laboral (Cooper <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2014</xref>; Gangl <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">2006</xref>). A ello hay que sumar otras consecuencias que ata&#x00F1;en a su bienestar psicol&#x00F3;gico (Krueger y Mueller <xref ref-type="bibr" rid="CIT41">2011</xref>) y al de sus propias familias (Bubonya, Cobb-Clarck y Wooden <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2014</xref>; Str&#x00F6;m <xref ref-type="bibr" rid="CIT52">2003</xref>). Si hay indicios de que la desigualdad por origen social afecta tanto en el mercado laboral en aspectos como los ingresos o el tipo de ocupaci&#x00F3;n que se tiene, parece razonable entonces explorar sus posibles conexiones con un aspecto tan importante como el paro.</p>

				<p>Otra de las razones por las que este estudio es muy pertinente ata&#x00F1;e al pa&#x00ED;s que se analiza, Espa&#x00F1;a, un lugar cuyas tasas de paro alcanzan a una proporci&#x00F3;n muy elevada de la poblaci&#x00F3;n activa. A diferencia de la gran mayor&#x00ED;a de los otros pa&#x00ED;ses avanzados, en Espa&#x00F1;a el paro est&#x00E1; tan extendido que las posibles desigualdades en funci&#x00F3;n del origen social pueden tener un amplio recorrido, por lo que conviene analizar el tema.</p>

				<p>A estas razones hay que a&#x00F1;adir que el segundo y el tercer objetivo de este an&#x00E1;lisis llenan un vac&#x00ED;o que entronca directamente con teor&#x00ED;as sociol&#x00F3;gicas relevantes. El segundo objetivo, el de saber si el origen social influye en evitar el paro incluso en individuos con los mismos niveles educativos, pretende dilucidar si se cumple una de las premisas de las teor&#x00ED;as meritocr&#x00E1;ticas de las sociedades postindustriales: que la educaci&#x00F3;n es el gran mecanismo que desactiva la influencia del origen social en el empleo.</p>

				<p>El tercer objetivo, el de saber si el efecto del origen social var&#x00ED;a para cada nivel educativo, intenta profundizar en dos descubrimientos hallados sobre el efecto del origen social en el mercado laboral en funci&#x00F3;n del nivel de estudios de los individuos. Tales descubrimientos han promovido la elaboraci&#x00F3;n de diversas teor&#x00ED;as en la estratificaci&#x00F3;n social. Uno de los hallazgos indica que los efectos del origen social quedan anulados una vez que se posee un t&#x00ED;tulo universitario. De este modo, si se alcanza dicho t&#x00ED;tulo, los individuos procedentes de la clase obrera se liberar&#x00ED;an del peso de su origen social para situarse en el mercado laboral. M&#x00E1;s recientemente, se ha desarrollado la teor&#x00ED;a de las ventajas compensatorias, que se&#x00F1;ala que el origen social importa sobre todo en individuos con bajos niveles educativos. De este modo, el origen social compensar&#x00ED;a los bajos niveles de estudio para los v&#x00E1;stagos de las clases sociales profesionales que no logran t&#x00ED;tulos educativos altos. El origen social les servir&#x00ED;a como un empuj&#x00F3;n para no estar demasiado mal en el mercado laboral, a pesar de sus bajos niveles de estudio. Esta investigaci&#x00F3;n dirime si estos fen&#x00F3;menos tambi&#x00E9;n se dan en un &#x00E1;mbito tan importante como el paro, aspecto que pr&#x00E1;cticamente no se ha analizado hasta ahora. La siguiente secci&#x00F3;n desarrolla este marco te&#x00F3;rico, las hip&#x00F3;tesis y resume lo que se sabe hasta ahora.</p>
		</sec>

		<sec id="S2">
			<title>HIP&#x00D3;TESIS E INVESTIGACIONES PREVIAS</title>

			<sec id="S2.1">
				<title>La influencia del origen social en el mercado laboral</title>

					<p>Las teor&#x00ED;as cl&#x00E1;sicas de la sociedad postindustrial vaticinaron el tr&#x00E1;nsito de unas sociedades adscriptivas a otras plenamente adquisitivas. Esto es, el paso de unas sociedades en que las caracter&#x00ED;sticas que est&#x00E1;n fuera del control de los individuos, como el sexo o el origen social, son importantes para situarse en el sistema de estratificaci&#x00F3;n, a otras en que rige el m&#x00E9;rito personal: “La sociedad postindustrial, en su l&#x00F3;gica inicial, es una meritocracia. Las diferencias de status e ingresos se basan en las aptitudes t&#x00E9;cnicas y la educaci&#x00F3;n superior. Sin esos rasgos, uno no puede satisfacer los requisitos de la nueva divisi&#x00F3;n social del trabajo” (Bell <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1976</xref>: 469).</p>

					<p>Detr&#x00E1;s de este planteamiento se encuentra la idea de que, en el libre mercado, los empresarios est&#x00E1;n obligados a contratar a los trabajadores que consideran m&#x00E1;s productivos para no ser engullidos por la competencia. De este modo, a la hora de elegir al mejor candidato para un puesto, se guiar&#x00ED;an en funci&#x00F3;n de la educaci&#x00F3;n y no de otras caracter&#x00ED;sticas como el sexo, la nacionalidad o el origen social de los individuos. El paso a las sociedades postindustriales favorecer&#x00ED;a este hecho a trav&#x00E9;s de diversos mecanismos (Ganzeboom y Treiman <xref ref-type="bibr" rid="CIT28">2007</xref>). Por una parte, las sociedades postindustriales generan empleos que requieren una mayor cualificaci&#x00F3;n. Tambi&#x00E9;n aumenta el tama&#x00F1;o de las empresas, con la consecuente burocratizaci&#x00F3;n del reclutamiento y de la promoci&#x00F3;n, guiadas en mayor medida por las credenciales educativas. La mayor movilidad geogr&#x00E1;fica y la expansi&#x00F3;n de la ideolog&#x00ED;a igualitaria ser&#x00ED;an otros dos mecanismos que facilitan la meritocracia.</p>

					<p>Si esto fuera as&#x00ED;, la educaci&#x00F3;n cumplir&#x00ED;a la funci&#x00F3;n de nivelar socialmente a los individuos que han logrado el mismo nivel educativo, al menos en lo que respecta al mercado laboral. Dicho de otro modo: si dos individuos tienen el mismo nivel de estudios, las caracter&#x00ED;sticas adscriptivas como el origen social no deber&#x00ED;an importar para posicionarse en el mercado laboral. Algunos han denominado esta visi&#x00F3;n como la versi&#x00F3;n d&#x00E9;bil de la meritocracia basada en la educaci&#x00F3;n (Bernardi y Ballarino <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2016b</xref>), porque mide la meritocracia en el mercado laboral una vez que se ha logrado un nivel educativo dado, en contraposici&#x00F3;n con la versi&#x00F3;n fuerte de la meritocracia, que considera necesario analizar tambi&#x00E9;n si el origen social influye o no en tener un nivel educativo u otro (Goldthorpe <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">2003</xref>).</p>

					<p>De este modo, los an&#x00E1;lisis que comprueban la influencia del origen social en el mercado laboral consideran que el origen social tiene una influencia directa si, en caso de que se comparen a individuos con el mismo nivel educativo, el origen social sigue influyendo en la variable dependiente que se trate (bien sea la ocupaci&#x00F3;n, los ingresos o, en este an&#x00E1;lisis, el paro). La primera hip&#x00F3;tesis de este trabajo se centra en la versi&#x00F3;n d&#x00E9;bil de la meritocracia basada en la educaci&#x00F3;n y se&#x00F1;ala que, si la educaci&#x00F3;n es el gran mecanismo que iguala las oportunidades laborales, el origen social no deber&#x00ED;a importar para estar en el paro una vez que se controla por el nivel educativo de los individuos (hip&#x00F3;tesis 1).</p>

					<p>La mayor parte de las investigaciones llevadas a cabo desde la sociolog&#x00ED;a han limitado el optimismo de la llegada de una sociedad plenamente meritocr&#x00E1;tica. Se ha demostrado que sigue habiendo una transmisi&#x00F3;n directa entre el origen social y el tipo de ocupaci&#x00F3;n que uno logra (H&#x00E4;llsten <xref ref-type="bibr" rid="CIT35">2013</xref>; Triventi <xref ref-type="bibr" rid="CIT56">2013</xref>; Mastekaasa <xref ref-type="bibr" rid="CIT45">2011</xref>; Bukodi y Goldthorpe <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2011</xref>; Goldthorpe y Jackson <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">2008</xref>; Goldthorpe y Mills <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">2008</xref>; Vallet <xref ref-type="bibr" rid="CIT57">2004</xref>; Bernardi <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2003</xref>). Estos hallazgos son robustos en distintos pa&#x00ED;ses y con diversos m&#x00E9;todos. Bernardi y Ballarino (<xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2016c</xref>) han coordinado un estudio para catorce pa&#x00ED;ses con variables y medidas comparables. Sus resultados corroboran la idea de que la meritocracia plena no se ha alcanzado: en todos los pa&#x00ED;ses analizados hay un efecto del origen social sobre la posici&#x00F3;n en el mercado laboral. Este efecto disminuye entre un 50 y un 75 % cuando se controla por el nivel educativo; pero no desaparece completamente.</p>

					<p>En un pa&#x00ED;s con un mercado laboral caracterizado por su alta tasa de paro, como Espa&#x00F1;a, se ha encontrado un efecto directo notable entre el origen social y el estatus socioecon&#x00F3;mico, los ingresos individuales y los ingresos del hogar (Bernardi y Ares Abade <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2017</xref>; Bernardi <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2016</xref>). Otros estudios llevados a cabo con datos m&#x00E1;s antiguos encontraron un efecto directo moderado entre el origen social y el logro de estatus (Echevarr&#x00ED;a <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1999</xref>; Rodr&#x00ED;guez Men&#x00E9;s <xref ref-type="bibr" rid="CIT51">1993</xref>; Caraba&#x00F1;a <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1983</xref>), y una disminuci&#x00F3;n de dicho efecto entre generaciones (Caraba&#x00F1;a <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1999</xref>). Por otra parte, tambi&#x00E9;n se ha demostrado un efecto directo entre el origen social y la probabilidad de estar sobrecualificado (Marqu&#x00E9;s Perales y Gil-Hern&#x00E1;ndez <xref ref-type="bibr" rid="CIT43">2015</xref>; Mart&#x00ED;nez Garc&#x00ED;a <xref ref-type="bibr" rid="CIT44">2014</xref>).</p>

					<p>No obstante, todos esos estudios se han centrado en los ingresos o en el tipo de ocupaci&#x00F3;n que se tiene. Tan solo Blask&#x00F3; y R&#x00F3;bert (<xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2007</xref>) y Caraba&#x00F1;a (<xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2000</xref>) incluyeron como variable dependiente estar o no en el paro. En el caso de los primeros, su an&#x00E1;lisis se circunscribe a Hungr&#x00ED;a y abarca solo a los reci&#x00E9;n graduados. Concluyeron que el origen social no influ&#x00ED;a en la probabilidad de que los varones estuvieran en el paro; pero s&#x00ED; influ&#x00ED;a en las mujeres. En concreto, la probabilidad de que las hijas de las clases m&#x00E1;s aventajadas sufrieran el paro en los primeros a&#x00F1;os tras su graduaci&#x00F3;n era un 40 % menor que la de las hijas de las clases menos aventajadas.</p>

					<p>En Espa&#x00F1;a, con datos de los a&#x00F1;os ochenta, Caraba&#x00F1;a (<xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2000</xref>) concluy&#x00F3; que el origen social influ&#x00ED;a en el tiempo que se tardaba en lograr el primer empleo solo para los hijos de los directivos y empresarios, cuya caracter&#x00ED;stica principal es que pueden contratar directamente. Los hijos de estos dos colectivos tardaban menos en encontrar el primer empleo. Otra de sus conclusiones es que no exist&#x00ED;a relaci&#x00F3;n entre el origen social y el paro sufrido por aquellos que ya hab&#x00ED;an tenido alg&#x00FA;n empleo.</p>

					<p>As&#x00ED; pues, la mayor&#x00ED;a de las investigaciones han hallado una influencia del origen social en el mercado laboral incluso controlando por el nivel educativo. La sociolog&#x00ED;a ha establecido algunas posibles explicaciones sobre esto, al plantear los mecanismos que lo hacen posible (Erikson y Jonsson <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1998</xref>; H&#x00E4;llsten <xref ref-type="bibr" rid="CIT35">2013</xref>; Passaretta <italic>et al</italic>. <xref ref-type="bibr" rid="CIT50">2018</xref>). En el caso de la educaci&#x00F3;n superior, puede que los hijos de las clases m&#x00E1;s pudientes cursen sus estudios en instituciones o en carreras de mayor prestigio que los universitarios de clase obrera, lo que les dar&#x00ED;a una ventaja adicional en el mercado de trabajo. Tambi&#x00E9;n se ha planteado la idea de que los miembros de la clase alta transmitan a sus hijos habilidades cognitivas y no cognitivas m&#x00E1;s all&#x00E1; de la educaci&#x00F3;n formal, que luego se reflejan en el mercado laboral. En este sentido, Goldthorpe (<xref ref-type="bibr" rid="CIT30">2010</xref>) habla de los <italic>soft skills</italic>, habilidades sociales importantes para ciertos empleos, como la confianza en uno mismo, la capacidad para presentarse y caer bien, o incluso la perseverancia. En relaci&#x00F3;n con los <italic>soft skills</italic>, Hakim (<xref ref-type="bibr" rid="CIT33">2010</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">2012</xref>) puso de relieve la importancia del capital er&#x00F3;tico —una mezcla de atractivo f&#x00ED;sico y social— en el mercado laboral. Si esas habilidades o caracter&#x00ED;sticas estuvieran desigualmente distribuidas en funci&#x00F3;n del origen social e influyeran a su vez en la posici&#x00F3;n en el mercado laboral, ser&#x00ED;an mecanismos a trav&#x00E9;s de los cuales el origen social seguir&#x00ED;a importando en el mercado laboral incluso entre individuos con los mismos estudios.</p>

					<p>Otro de los mecanismos por los cuales el origen social puede afectar directamente a la situaci&#x00F3;n en el empleo son las distintas redes sociales que tienen las diferentes clases. Los contactos pueden facilitar el empleo o la informaci&#x00F3;n clave para obtener uno. Por otra parte, la herencia directa del negocio familiar o un empleo en el mismo, as&#x00ED; como las distintas aspiraciones que se moldean desde la infancia, constituyen otros mecanismos a trav&#x00E9;s de los cuales el origen social puede influir en la situaci&#x00F3;n en el mercado laboral. Asimismo, los recursos econ&#x00F3;micos de la familia de origen tambi&#x00E9;n pueden ser relevantes como mecanismos que explicar&#x00ED;an la posible influencia del origen social en el mundo del empleo. Por ejemplo, aquellos con m&#x00E1;s recursos tienen una mayor facilidad para mudarse a lugares con mejores oportunidades laborales. Por &#x00FA;ltimo, tampoco hay que descartar la posibilidad de que, para algunos empleos, los empresarios discriminen en funci&#x00F3;n del origen social de los posibles candidatos a un puesto.</p>
			</sec>

			<sec id="S2.2">
				<title>¿Influye el origen social de la misma manera en los diferentes niveles educativos?</title>

					<p>Otra de las cuestiones debatibles en este art&#x00ED;culo plantea si el origen social influye de la misma manera en los individuos con diferentes niveles educativos. En una investigaci&#x00F3;n seminal llevada a cabo en Estados Unidos en los a&#x00F1;os ochenta, se comprob&#x00F3; que el origen social no afectaba a la posici&#x00F3;n laboral de los universitarios (Hout <xref ref-type="bibr" rid="CIT37">1988</xref>). Se han ofrecido tres tipos de explicaciones a este fen&#x00F3;meno. Por una parte, se argumenta que el mercado laboral de los universitarios se rige por criterios meritocr&#x00E1;ticos, cosa que no sucede tanto con los segmentos del mercado en que se insertan los individuos con niveles de estudio inferiores (Breen y Jonsson <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2007</xref>). Tambi&#x00E9;n se ha planteado la posibilidad de que, en realidad, aquellos cuyo origen social es m&#x00E1;s humilde que llegan a la universidad est&#x00E1;n seleccionados positivamente en t&#x00E9;rminos de inteligencia y motivaci&#x00F3;n (Mare <xref ref-type="bibr" rid="CIT42">1993</xref>), aunque cabe mencionar que los an&#x00E1;lisis m&#x00E1;s recientes llevados a cabo en Estados Unidos no corroboran esta hip&#x00F3;tesis (Karlson <xref ref-type="bibr" rid="CIT39">2019</xref>). Existe una tercera explicaci&#x00F3;n adicional: que los graduados universitarios acceden al mercado laboral a edades m&#x00E1;s avanzadas y, cuando comienzan a trabajar, hace a&#x00F1;os que abandonaron el hogar paterno, ya que estudiaron en una ciudad o regi&#x00F3;n diferente. Esta distancia temporal y f&#x00ED;sica con el hogar de los padres har&#x00ED;a que el origen social perdiera influencia a la hora de posicionarse en el mundo del empleo (M&#x00FC;ller y Karle <xref ref-type="bibr" rid="CIT48">1993</xref>).</p>

					<p>El hallazgo de Hout sigue inspirando investigaciones que tratan de comprobar si, en efecto, tener un t&#x00ED;tulo universitario garantiza el cumplimiento de la versi&#x00F3;n d&#x00E9;bil de la meritocracia basada en la educaci&#x00F3;n, al menos en lo que ata&#x00F1;e a la relaci&#x00F3;n entre el origen social y el mercado laboral (Mastekaasa <xref ref-type="bibr" rid="CIT45">2011</xref>; Torche <xref ref-type="bibr" rid="CIT54">2011</xref>). En un estudio sobre los Licenciados en Ciencias Sociales (CC.SS.) y Humanidades de la Complutense, Caraba&#x00F1;a y de la Fuente (<xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2016</xref>) hallaron una fuerte influencia del origen social en la probabilidad de trabajar en una ocupaci&#x00F3;n profesional; pero la mayor parte de esa influencia era indirecta, es decir, que los hijos de profesionales eligen las carreras con mejores perspectivas laborales.</p>

					<p>En los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os se han publicado una serie de an&#x00E1;lisis complementarios al hallazgo de Hout y a las investigaciones que le siguieron. Estos nuevos an&#x00E1;lisis, en lugar de centrase en la parte alta del sistema educativo, se han fijado en la parte baja y media. Sus autores han retomado la noci&#x00F3;n cl&#x00E1;sica de las ventajas compensatorias, seg&#x00FA;n la cual las familias m&#x00E1;s aventajadas ponen los medios necesarios para que sus reto&#x00F1;os accedan a una buena posici&#x00F3;n en el mercado laboral en caso de que no obtengan altos niveles educativos (Bernardi y Ballarino <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2016c</xref>).</p>

					<p>Los an&#x00E1;lisis m&#x00E1;s recientes con el tipo de ocupaci&#x00F3;n como variable dependiente indican que el efecto directo del origen social se da entre los menos educados, lo que corrobora la idea de las ventajas compensatorias. En el estudio internacional de Bernardi y Ballarino con catorce pa&#x00ED;ses, tan solo en Holanda se encontr&#x00F3; un efecto directo del origen social mayor entre los universitarios en comparaci&#x00F3;n con los individuos con niveles de estudio bajos o intermedios (Tolsma y Wolbers <xref ref-type="bibr" rid="CIT53">2016</xref>). En Estados Unidos se ha hallado un patr&#x00F3;n en forma de U, con un efecto mayor entre los menos educados y los muy educados, los que tienen un postgrado (Torche <xref ref-type="bibr" rid="CIT54">2011</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="CIT55">2016</xref>), un patr&#x00F3;n parecido al de Hungr&#x00ED;a (Keller y R&#x00F3;bert <xref ref-type="bibr" rid="CIT40">2016</xref>).</p>

					<p>Estos mismos an&#x00E1;lisis tambi&#x00E9;n han sido aplicados para estudiar los ingresos. En este caso, el efecto directo del origen social se da m&#x00E1;s entre los universitarios en la mayor&#x00ED;a de los pa&#x00ED;ses. Bernardi y Ballarino (<xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2016b</xref>) interpretan que estos dos efectos, el que impulsa a los universitarios hijos de la clase alta a ganar m&#x00E1;s dinero y el que compensa a los que no logran un alto nivel educativo evitando los peores empleos, son compatibles. Por una parte, las familias aventajadas utilizan una estrategia defensiva con los v&#x00E1;stagos que no logran altos niveles educativos para que alcancen as&#x00ED; una ocupaci&#x00F3;n al menos cercana a la de sus padres; y, por otra, una estrategia ofensiva con los que tienen altos estudios, que maximizan sus ingresos gracias a su origen social. En cambio, otra investigaci&#x00F3;n con datos espa&#x00F1;oles hall&#x00F3; que el origen social no tiene influencia en los salarios de los universitarios (Fachelli, Torrents y Navarro-Cendejas <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2014</xref>).</p>

					<p>Pese a que, como se ha visto, se ha hecho un esfuerzo investigador importante, poco se sabe sobre si el efecto del origen social var&#x00ED;a por niveles educativos para estar en el paro. El &#x00FA;nico indicio con el paro como variable dependiente se encuentra en Fachelli y Navarro-Cendejas (<xref ref-type="bibr" rid="CIT23">2015</xref>) que, con datos para los universitarios catalanes, concluyen que no hay un efecto directo del origen social sobre el desempleo. El presente art&#x00ED;culo trata de llenar este vac&#x00ED;o en la literatura sociol&#x00F3;gica. De acuerdo con estas teor&#x00ED;as y con los hallazgos derivados de las investigaciones que han estudiado el efecto del origen social sobre otras variables dependientes relacionadas con la posici&#x00F3;n de los individuos en el mercado laboral, la segunda hip&#x00F3;tesis del art&#x00ED;culo se centra en la parte alta del sistema educativo. Si en Espa&#x00F1;a los t&#x00ED;tulos universitarios anulan el efecto del origen social, este no deber&#x00ED;a influir en la probabilidad de estar en el paro para los individuos que poseen dichos t&#x00ED;tulos. Por su parte, la tercera hip&#x00F3;tesis, complementaria de la segunda, se centra en la noci&#x00F3;n de las ventajas compensatorias y establece que, entre los individuos con niveles educativos bajos, la probabilidad de estar parado ser&#x00E1; menor entre los hijos de aquellos con un mayor estatus socioecon&#x00F3;mico.</p>

				<sec id="S2.2.1">
					<title>Datos, m&#x00E9;todos y variables</title>

						<p>Los datos utilizados provienen del CIS. Cada mes (excepto en agosto) publica un bar&#x00F3;metro sobre diversos temas con una muestra representativa de 2.500 espa&#x00F1;oles. Desde febrero de 2013 hasta junio de 2017, estas encuestas inclu&#x00ED;an como variable sociodemogr&#x00E1;fica fija la ocupaci&#x00F3;n del padre y de la madre cuando el entrevistado ten&#x00ED;a 16 a&#x00F1;os<xref ref-type="fn" rid="NOTE3">3</xref>. As&#x00ED; pues, los investigadores disponen de una informaci&#x00F3;n fundamental sobre el origen social que abarca dicho per&#x00ED;odo. Adem&#x00E1;s de esa variable, los bar&#x00F3;metros siempre incluyen informaci&#x00F3;n sobre el nivel de estudios y la situaci&#x00F3;n laboral de los entrevistados. Es importante tener en cuenta que se trata del per&#x00ED;odo de salida de la crisis; un per&#x00ED;odo, en cualquier caso, con tasas de paro muy elevadas (del 26,9 % en el primer trimestre de 2013 hasta un m&#x00ED;nimo del 16,4 % en el tercero de 2017, seg&#x00FA;n la Encuesta de Poblaci&#x00F3;n Activa (EPA). Esto hace que el caso espa&#x00F1;ol sea de los m&#x00E1;s interesantes del mundo para estudiar este fen&#x00F3;meno.</p>

						<p>Dado que algunas de las hip&#x00F3;tesis implican interacciones entre variables y, como veremos, una desagregaci&#x00F3;n de los niveles de estudios superiores lo m&#x00E1;s amplia posible, se ha optado por utilizar todas las encuestas existentes con la informaci&#x00F3;n del origen social hasta el momento del an&#x00E1;lisis para aumentar el n&#x00FA;mero de casos. En concreto, se han unido 49 bar&#x00F3;metros, desde la encuesta 2978 del CIS (febrero de 2013) hasta la 3187 (septiembre de 2017). De este modo, se dispone de informaci&#x00F3;n de 71 763 personas econ&#x00F3;micamente activas (ocupadas o paradas), mayores de edad. El &#x00FA;nico criterio para seleccionar la muestra ha sido la condici&#x00F3;n de ser econ&#x00F3;micamente activo, ya que ser activo es un requisito para estar parado. Como es sabido, los inactivos suelen ser estudiantes j&#x00F3;venes, jubilados y amas de casa. Con respecto a la edad, no se ha puesto un l&#x00ED;mite superior m&#x00E1;s que el marcado por la condici&#x00F3;n de econ&#x00F3;micamente activo, ya que el efecto del origen social puede ser muy duradero en el tiempo y no se circunscribe a la entrada en el mercado laboral, tal y como lo atestiguan los an&#x00E1;lisis citados en el apartado anterior. En los resultados y en el ap&#x00E9;ndice se ofrecen datos de an&#x00E1;lisis detallados por grupos de edad para observar los posibles efectos diferenciales del origen social sobre el paro en funci&#x00F3;n de dichos grupos. Tampoco se ha puesto un l&#x00ED;mite inferior al de los 18 a&#x00F1;os, edad marcada por las encuestas.</p>

						<p>La muestra original conten&#x00ED;a 76 728 individuos activos. La selecci&#x00F3;n final de algo m&#x00E1;s de 71 763 casos se debe fundamentalmente a que en 4843 no existe ninguna informaci&#x00F3;n sobre la ocupaci&#x00F3;n del padre o de la madre cuando el entrevistado ten&#x00ED;a 16 a&#x00F1;os. Eso supone la p&#x00E9;rdida de un 6,3 % de la muestra. Se trata de una p&#x00E9;rdida relativamente l&#x00F3;gica, teniendo en cuenta que se trata de una informaci&#x00F3;n dif&#x00ED;cil de recopilar por parte de los entrevistadores y que escasea mucho en Espa&#x00F1;a. Por lo dem&#x00E1;s, se desconoce el nivel educativo de 141 casos y la edad de cinco entrevistados. No hay casos perdidos en las otras variables introducidas en el an&#x00E1;lisis: ni en el sexo ni, l&#x00F3;gicamente, en el a&#x00F1;o de la encuesta.</p>

						<p>La variable dependiente para contrastar las hip&#x00F3;tesis es estar en el paro o estar ocupado. La variable independiente clave es el origen social. Tal y como se ha comentado, para ello se dispone de la ocupaci&#x00F3;n del padre y de la madre cuando el entrevistado ten&#x00ED;a 16 a&#x00F1;os. No se dispone, en cambio, de informaci&#x00F3;n acerca de si los padres trabajaban por cuenta propia o ajena, lo que impide construir con detalle una clasificaci&#x00F3;n de clases sociales. Por ello, se ha optado por utilizar el &#x00ED;ndice ISEI (International Socioeconomic Index), que mide el estatus socioecon&#x00F3;mico a partir de las ocupaciones (Ganzeboom y Treiman <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1996</xref>). Para construir el &#x00ED;ndice, se ha manejado la sintaxis creada por Bernardi y Ares Abade (<xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2017</xref>). Este &#x00ED;ndice var&#x00ED;a en las encuestas utilizadas entre los 11,74 puntos (peones agr&#x00ED;colas) y los 88,70 (m&#x00E9;dicos). Se ha tomado como origen social el &#x00ED;ndice ISEI m&#x00E1;s alto de la ocupaci&#x00F3;n del padre o de la madre del entrevistado.</p>

						<p>Otra de las variables clave es la educaci&#x00F3;n. Es muy importante desglosar todo lo posible los niveles educativos altos, ya que, de lo contrario el efecto directo del origen social en la posici&#x00F3;n en el mercado laboral podr&#x00ED;a sobreestimarse (Caraba&#x00F1;a y de la Fuente <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2016</xref>). Esto suceder&#x00ED;a si los individuos cuya procedencia social m&#x00E1;s aventajada se concentraran en mayor medida en campos de estudio —no niveles— con un mayor rendimiento en el mercado laboral, por ejemplo, las ingenier&#x00ED;as (Bernardi y Ares Abade <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2017</xref>).</p>

						<p>Los datos del CIS permiten desglosar los estudios universitarios con suficiente detalle como para, al menos, distinguir entre ciertos niveles y campos de estudio, as&#x00ED; que los datos se han desagregado todo lo posible para evitar el sesgo mencionado en el p&#x00E1;rrafo anterior. Con respecto a los niveles de estudio inferiores, aunque se han realizado an&#x00E1;lisis por separado para cada nivel, finalmente se ha decidido agrupar a los que tienen menos de la secundaria inicial en una sola categor&#x00ED;a para dotar al an&#x00E1;lisis de mayor consistencia estad&#x00ED;stica, imposible de lograr con an&#x00E1;lisis m&#x00E1;s desagregados, dada la escasez de casos para esos niveles (los an&#x00E1;lisis implican interacci&#x00F3;n entre variables). De este modo, se ha trabajado finalmente con doce niveles educativos: 1) menos de secundaria inicial; 2) secundaria inicial; 3) Formaci&#x00F3;n Profesional (FP) de grado medio; 4) bachillerato; 5) FP de grado superior; 6) arquitectura o ingenier&#x00ED;a t&#x00E9;cnica; 7) diplomatura, 8) licenciatura o grado; 9) arquitectura o ingenier&#x00ED;a Superior; 10) m&#x00E1;ster oficial; 11) doctorado; y 12) t&#x00ED;tulos propios de postgrado.</p>

						<p>Adem&#x00E1;s de la variable relativa al ISEI de los padres, se han a&#x00F1;adido como variables de control los a&#x00F1;os de la encuesta para controlar el efecto per&#x00ED;odo, as&#x00ED; como la edad y el sexo del entrevistado. En el ap&#x00E9;ndice se muestran resultados complementarios en funci&#x00F3;n de la edad y del sexo del entrevistado con el fin de ver si los patrones descubiertos a lo largo del art&#x00ED;culo var&#x00ED;an en funci&#x00F3;n de dichas variables.</p>

						<p>La t&#x00E9;cnica utilizada es un modelo de probabilidad lineal con errores est&#x00E1;ndar robustos. Pese a que la variable dependiente es dicot&#x00F3;mica (estar o no en el paro), se ha aplicado un modelo lineal, ya que la interpretaci&#x00F3;n de los coeficientes es m&#x00E1;s sencilla e intuitiva que las <italic>odds ratio</italic> propias de una regresi&#x00F3;n log&#x00ED;stica. Adem&#x00E1;s, a diferencia de otras t&#x00E9;cnicas no lineales, es posible comparar los coeficientes entre distintos modelos, cuesti&#x00F3;n especialmente importante en este art&#x00ED;culo (Mood <xref ref-type="bibr" rid="CIT46">2010</xref>). Este tipo de modelos se aplica cada vez m&#x00E1;s a variables dicot&#x00F3;micas por dichas razones (Breen, Karlson y Holm <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2018</xref>). Con respecto a los datos manejados en este an&#x00E1;lisis, se ha comprobado que el 75 % de las probabilidades predichas est&#x00E1;n en el rango de entre 0,28 y 0,64, dependiendo de los modelos. De 71 763 casos, ninguna probabilidad predicha queda por encima del 1, y el modelo en que se dan m&#x00E1;s probabilidades predichas por debajo de cero incluye 46 casos, alcanzado una probabilidad de -0,05 en el peor de ellos. Esos 46 casos suponen el 0,06 % de la muestra. Todo ello hace plausible aplicar un modelo lineal en lugar de uno no lineal (Hippel <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">2015</xref>). La <xref ref-type="table" rid="T1">tabla 1</xref> presenta la distribuci&#x00F3;n y algunos estad&#x00ED;sticos descriptivos de las variables utilizadas.</p>
						
										<table-wrap id="T1">
											<label>Tabla 1</label>
											<caption>
												<title>Descripci&#x00F3;n de las variables introducidas en el an&#x00E1;lisis multivariable</title>
											</caption>
											<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../T1.jpg"/>
										</table-wrap>						
				</sec>
			</sec>
		</sec>

		<sec id="S3">
			<title>RESULTADOS</title>

				<p>La <xref ref-type="table" rid="T2">tabla 2</xref> refleja los resultados del modelo de probabilidad lineal sobre la probabilidad de estar en el paro. En el primer modelo, el origen social solo se controla por el a&#x00F1;o de la encuesta, la edad y el sexo del entrevistado, no por la educaci&#x00F3;n. El modelo muestra que, cuanto m&#x00E1;s alto sea el origen social, menor probabilidad hay de estar en el paro. El <xref ref-type="fig" rid="F1">gr&#x00E1;fico 1</xref> facilita la interpretaci&#x00F3;n del coeficiente. En el gr&#x00E1;fico izquierdo, sin controlar por la educaci&#x00F3;n, se puede ver que el efecto del origen social sobre el paro es muy notable. El hijo de un m&#x00E9;dico tiene una probabilidad predicha de estar parado de alrededor del 17 %; mientras que el hijo de un pe&#x00F3;n agrario, de algo m&#x00E1;s del 40 %. Se trata de comparaciones extremas, pero reveladoras. Con respecto a las variables de control, la probabilidad de estar en el paro es menor conforme los a&#x00F1;os se alejan de la crisis (11 puntos menor en 2017 que en 2013) y mayor conforme menos edad se tiene (la probabilidad de estar en el paro para los menores de 30 a&#x00F1;os es en torno a 13 puntos mayor que los que tienen m&#x00E1;s edad).</p>
				
									<table-wrap id="T2">
										<label>Tabla 2</label>
										<caption>
											<title>Modelo de probabilidad lineal. Variable dependiente: estar en el paro</title>
										</caption>
										<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../T2.jpg"/>
									</table-wrap>				

				<p>¿Qu&#x00E9; sucede cuando las personas de distintos or&#x00ED;genes sociales tienen el mismo nivel de estudios? ¿Es la educaci&#x00F3;n el mecanismo que sirve para anular el efecto del origen social? El modelo 2 controla por los niveles educativos. Como se ve en los coeficientes, el efecto del origen social disminuye much&#x00ED;simo. Redondeando, el coeficiente del ISEI de los padres baja de -0,0029 a -0,00049, lo que supone una reducci&#x00F3;n del 83 % del efecto del origen social. No obstante, dicho efecto sigue siendo significativo. La parte derecha del <xref ref-type="fig" rid="F1">gr&#x00E1;fico 1</xref> representa el efecto del origen social controlando por la educaci&#x00F3;n. La pendiente es mucho menos pronunciada que la del modelo que no controla por dicha variable (parte izquierda del gr&#x00E1;fico). En este caso, si comparamos la probabilidad de estar en el paro de dos individuos con el mismo nivel educativo, la probabilidad de estar en el paro para el hijo de un pe&#x00F3;n agrario es de en torno al 35 %; mientras que la del hijo de un m&#x00E9;dico, de en torno al 32 %. Como se ha comentado, se trata de una diferencia estad&#x00ED;sticamente significativa: los intervalos de confianza de los extremos y de la parte media de la probabilidad de estar en el paro en funci&#x00F3;n del ISEI de los padres (calculados con una confianza del 95 %) no llegan a tocarse; aunque en t&#x00E9;rminos sustantivos, la magnitud del efecto del origen social controlando por la educaci&#x00F3;n es peque&#x00F1;a.</p>
				
								<fig id="F1">
									<label>Gr&#x00E1;fico 1</label>
									<caption>
										<title>Probabilidades predichas de estar parado en funci&#x00F3;n del origen social</title>
									</caption>
									<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../F1.jpg"/>
								</fig>

				<p>El modelo 2 de la <xref ref-type="table" rid="T2">tabla 2</xref> se&#x00F1;ala que el nivel educativo es mucho m&#x00E1;s relevante para evitar el paro que la clase social de origen. Como se ha visto, las diferencias para estar en el paro, si comparamos a dos individuos con or&#x00ED;genes sociales extremos que tienen el mismo nivel educativo, es en torno a 3 puntos porcentuales. Para comparar proporciones, seg&#x00FA;n el mismo modelo, la probabilidad de estar en el paro de un bachiller es de 14 puntos menor que la de alguien con secundaria inicial; la de un licenciado o graduado universitario, 25 puntos menor; y la de alguien con un doctorado, 29 puntos menor. Es decir, los estudios importan mucho m&#x00E1;s que el origen social.</p>

				<p>As&#x00ED; pues, los dos primeros modelos de la <xref ref-type="table" rid="T1">tabla 1</xref> desvelan que hay un efecto del origen social sobre el paro; pero que la mayor parte de ese efecto es indirecto, esto es, a trav&#x00E9;s de la educaci&#x00F3;n. Los hijos de las clases altas obtienen niveles de estudio menos propensos al paro que los hijos de la clase obrera. Por lo tanto, se corrobora parcialmente la hip&#x00F3;tesis 1. A igual nivel de estudios, la clase social de origen sigue teniendo un efecto significativo sobre el paro, aunque peque&#x00F1;o. Con el prop&#x00F3;sito de que este apartado no se desv&#x00ED;e de las hip&#x00F3;tesis planteadas, en el ap&#x00E9;ndice se detallan las diferencias en la probabilidad de acceder a la universidad en funci&#x00F3;n del origen social y de la cohorte de nacimiento (ver <xref ref-type="fig" rid="F4">gr&#x00E1;fico 4</xref> en el ap&#x00E9;ndice). Ah&#x00ED; es donde m&#x00E1;s influye el origen social y donde se centra la teor&#x00ED;a fuerte de la meritocracia: la que se&#x00F1;ala que se debe analizar la probabilidad de tener un nivel de estudios u otro en funci&#x00F3;n del origen social.</p>

				<p>Las otras preguntas del art&#x00ED;culo tratan de dirimir si el efecto del origen social en el paro var&#x00ED;a por niveles de estudios. Si no influyera en los niveles altos, quedar&#x00ED;a probado para Espa&#x00F1;a que la universidad es un salvoconducto en virtud del cual los individuos de origen social humilde igualan su probabilidad de estar en el paro en comparaci&#x00F3;n con los hijos de las clases profesionales. El modelo 3 de la <xref ref-type="table" rid="T2">tabla 2</xref> responde a esta cuesti&#x00F3;n. Adem&#x00E1;s de controlar por el a&#x00F1;o de la encuesta, el g&#x00E9;nero y la edad, el modelo presenta interacciones entre el origen social y los niveles educativos.</p>

				<p>Interpretar los coeficientes de las interacciones directamente en la tabla es complejo, puesto que hay que tener en cuenta los efectos principales de las variables implicadas en dichas interacciones y, adem&#x00E1;s, los coeficientes de las interacciones. Por eso se muestra el <xref ref-type="fig" rid="F2">gr&#x00E1;fico 2</xref>, que representa las probabilidades de estar en el paro en funci&#x00F3;n del origen social para los niveles de estudios superiores, los universitarios. Con este gr&#x00E1;fico la interpretaci&#x00F3;n es muy sencilla: cuanto m&#x00E1;s horizontales sean las l&#x00ED;neas en cada nivel educativo, menos influye el origen social para estar en el paro. Teniendo en cuenta los intervalos de confianza, podemos decir que, en efecto, si se tiene un t&#x00ED;tulo universitario, el origen social no influye en la probabilidad de estar parado. Eso sucede en las arquitecturas o ingenier&#x00ED;as, sean t&#x00E9;cnicas o superiores, y tambi&#x00E9;n en las diplomaturas, en los m&#x00E1;steres y entre los que tienen el t&#x00ED;tulo de doctor<xref ref-type="fn" rid="NOTE4">4</xref>.</p>

				<p>No sucede lo mismo con los licenciados o graduados universitarios. En estos casos, el origen social s&#x00ED; tiene alguna influencia, puesto que podemos estar seguros al 95 % de que los hijos de los profesionales (los que tienen un ISEI m&#x00E1;s alto) tienen una menor probabilidad de sufrir el paro que los hijos de la clase trabajadora (los que tienen el ISEI m&#x00E1;s bajo). Incluso teniendo en cuenta los intervalos de confianza, las probabilidades predichas de estar en el paro de unos y de otros no se tocan. Por comparar los extremos, la probabilidad predicha de que el licenciado hijo de un pe&#x00F3;n agrario est&#x00E9; en el paro es alrededor del 22 %; mientras que la probabilidad de que lo est&#x00E9; un licenciado hijo de un m&#x00E9;dico es alrededor del 16 %. De este modo, la hip&#x00F3;tesis 2 queda corroborada parcialmente, en todos los niveles superiores con la excepci&#x00F3;n de los licenciados o graduados universitarios, excepci&#x00F3;n importante, dado que la mayor parte de los universitarios se concentra en esos estudios. En las conclusiones se discutir&#x00E1;n algunos de los mecanismos que pueden explicar este hecho.</p>
				
									<fig id="F2">
										<label>Gr&#x00E1;fico 2</label>
										<caption>
											<title>Probabilidades predichas de estar parado para los niveles educativos superiores. Modelos con interacci&#x00F3;n entre la educaci&#x00F3;n y el origen social</title>
										</caption>
										<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../F2.jpg"/>
									</fig>				

				
				<p>El <xref ref-type="fig" rid="F3">gr&#x00E1;fico 3</xref> representa las mismas probabilidades para los niveles de estudio inferiores y medios, lo cual sirve para comprobar la hip&#x00F3;tesis 3, relativa a los efectos de compensaci&#x00F3;n para los hijos de las clases profesionales que no obtienen niveles de estudios altos. En el gr&#x00E1;fico se observa que el origen social no influye para estar en el paro entre los que poseen el bachillerato o alg&#x00FA;n t&#x00ED;tulo de FP media o superior. S&#x00ED; que influye, en cambio, entre los que tienen menos de la secundaria inicial. As&#x00ED; es que, teniendo en cuenta los intervalos de confianza, podemos estar seguros al 95 % de que los hijos de los profesionales que se quedan con estudios muy bajos tienen una probabilidad de estar en el paro significativamente menor que los hijos de los obreros con sus mismos estudios. La probabilidad de sufrir el paro es alta entre todos los que tienen esos niveles educativos bajos, pero la diferencia entre los de un origen social m&#x00E1;s alto y m&#x00E1;s bajo es en torno a los 20 puntos porcentuales (oscila entre los 10 y los 30 puntos, dependiendo de los intervalos de confianza). Algo parecido sucede con los que tienen la secundaria inicial, aunque las diferencias son mucho menores, en torno a los 6 puntos porcentuales entre los or&#x00ED;genes sociales extremos, distancia que puede aumentar o disminuir moderadamente en funci&#x00F3;n de los intervalos de confianza. Pese a que los resultados han de interpretarse con cautela por las razones que se expondr&#x00E1;n en las conclusiones, el hecho de que el origen social influya para evitar el paro en aquellos con niveles educativos inferiores es un indicio de que el efecto de compensaci&#x00F3;n, expuesto en la hip&#x00F3;tesis 3, tambi&#x00E9;n se da en Espa&#x00F1;a en relaci&#x00F3;n con una variable tan fundamental como el paro.</p>
				
									<fig id="F3">
										<label>Gr&#x00E1;fico 3</label>
										<caption>
											<title>Probabilidades predichas de estar parado para los niveles educativos bajos e intermedios. Modelos con interacci&#x00F3;n entre la educaci&#x00F3;n y el origen social</title>
										</caption>
										<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../F3.jpg"/>
									</fig>				

				<p>Adem&#x00E1;s de estos an&#x00E1;lisis, se han realizado otros complementarios a modo de prueba de robustez para comprobar si las tendencias se mantienen por grupos de edad y en funci&#x00F3;n del sexo. En concreto, se han reproducido los an&#x00E1;lisis del <xref ref-type="fig" rid="F1">gr&#x00E1;fico 1</xref> para ver los efectos del origen social sin controlar por la educaci&#x00F3;n y controlando por ella. Con respecto a la edad, el efecto del origen social sin controlar por la educaci&#x00F3;n es muy parecido en todos los grupos, tanto entre los m&#x00E1;s j&#x00F3;venes como entre los mayores (ver el <xref ref-type="fig" rid="F5">gr&#x00E1;fico 5</xref> del ap&#x00E9;ndice). Las pendientes de las rectas son casi id&#x00E9;nticas en todas las edades. En cambio, si se controla por la educaci&#x00F3;n, el efecto negativo del origen social se da solo en los grupos m&#x00E1;s j&#x00F3;venes, sobre todo entre los menores de 40 a&#x00F1;os (ver el <xref ref-type="fig" rid="F6">gr&#x00E1;fico 6</xref> del ap&#x00E9;ndice). Los modelos (no presentados aqu&#x00ED;) muestran diferencias estad&#x00ED;sticamente significativas entre los j&#x00F3;venes y los mayores. Esto puede deberse a que, si se comparan individuos con los mismos estudios, la penalizaci&#x00F3;n del origen social bajo se da &#x00FA;nicamente en los a&#x00F1;os cercanos a la entrada en el mercado laboral y no despu&#x00E9;s. Aunque parece menos plausible, con los datos manejados de naturaleza transversal, no es posible descartar la hip&#x00F3;tesis de que este fen&#x00F3;meno se deba a un efecto generacional, y no de edad. Esto es, que en las generaciones que tienen m&#x00E1;s de 40 a&#x00F1;os la versi&#x00F3;n d&#x00E9;bil de la meritocracia basada en la educaci&#x00F3;n se ha cumplido siempre, mientras que, en las generaciones m&#x00E1;s recientes sabemos que no, al menos hasta la edad que tienen en el momento de la encuesta. Para averiguarlo, lo ideal ser&#x00ED;a contar con datos longitudinales con los que poder seguir la evoluci&#x00F3;n del efecto del origen social a lo largo del tiempo en distintas cohortes (Passaretta <italic>et al</italic>. <xref ref-type="bibr" rid="CIT50">2018</xref>).</p>

				<p>Por &#x00FA;ltimo, con respecto al efecto del origen social para varones y mujeres, los modelos no muestran diferencias significativas. En el <xref ref-type="fig" rid="F7">gr&#x00E1;fico 7</xref> del ap&#x00E9;ndice se aprecia que las pendientes de las rectas indican que el efecto del origen social en el paro es id&#x00E9;ntico para varones y mujeres sin controlar por educaci&#x00F3;n, y tambi&#x00E9;n cuando se controla por esa variable.</p>
		</sec>

		<sec id="S4">
			<title>CONCLUSIONES</title>

				<p>Este art&#x00ED;culo ha constatado, en primer lugar, que el origen social influye, y mucho, a la hora de sufrir el paro; pero tambi&#x00E9;n que la mayor parte de esa influencia est&#x00E1; mediada por el nivel educativo. Los hijos de profesionales tienen una alta probabilidad de cursar estudios menos proclives al paro en comparaci&#x00F3;n con los hijos de obreros. Aun as&#x00ED;, el efecto del origen social no desaparece por completo si se comparan individuos que poseen el mismo nivel educativo, por lo que el supuesto derivado de la versi&#x00F3;n d&#x00E9;bil de la meritocracia basada en la educaci&#x00F3;n no se cumple del todo con respecto al paro.</p>

				<p>Otro de los hallazgos es que el efecto del origen social no es id&#x00E9;ntico en todos los niveles educativos. Poseer un t&#x00ED;tulo universitario anula el efecto del origen social sobre estar parado si se ha estudiado alguna diplomatura, ingenier&#x00ED;a, un m&#x00E1;ster o un doctorado. No sucede lo mismo si se posee alguna licenciatura o alg&#x00FA;n grado, ya que los hijos de profesionales tienen una ligera menor probabilidad de sufrir el paro que los hijos de obreros. Con respecto a los niveles educativos inferiores, los resultados muestran un efecto compensatorio para los hijos de los profesionales. Para todos los que poseen la educaci&#x00F3;n secundaria inicial o menos, la probabilidad de estar parado es alta; pero es m&#x00E1;s alta para los que proceden de la clase obrera que para los hijos de los profesionales.</p>

				<p>El hecho de que el origen social siga importando en algunos niveles educativos para evitar el paro puede deberse a varios factores que no ha sido posible comprobar en este art&#x00ED;culo por la limitaci&#x00F3;n de los datos. Con respecto a las extintas licenciaturas o los nuevos grados, es posible que los hijos de los profesionales elijan carreras con una menor propensi&#x00F3;n al paro que las carreras elegidas por los hijos de los obreros. Los datos manejados en este art&#x00ED;culo permiten distinguir entre distintos niveles universitarios, y entre las ingenier&#x00ED;as y el resto de las ramas. Lo ideal hubiera sido disponer de informaci&#x00F3;n mucho m&#x00E1;s detallada, carrera por carrera, para determinar si este factor es relevante, tal y como demostraron Caraba&#x00F1;a y de la Fuente (<xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2016</xref>) cuando analizaron el tipo de ocupaci&#x00F3;n de los licenciados en la Complutense en Ciencias Sociales y Humanidades. Otro de los posibles mecanismos que puede explicar el hecho de que el origen social influya moderadamente en el paro para los licenciados es el del prestigio de la universidad en que se estudie. Esto suceder&#x00ED;a si los hijos de profesionales estudiaran en universidades de mayor prestigio que los hijos de obreros, y si ese hecho influyera a su vez en la probabilidad de ser contratado.</p>

				<p>Existen otros mecanismos a trav&#x00E9;s de los cuales el origen social puede incidir en la probabilidad de sufrir el paro incluso entre individuos que tienen el mismo nivel educativo, tambi&#x00E9;n entre los que poseen la secundaria inicial o menos. Estos mecanismos, explicados en la secci&#x00F3;n te&#x00F3;rica, son las habilidades cognitivas y no cognitivas (inteligencia, habilidades sociales como caer bien o la confianza en uno mismo), las redes sociales, la propiedad de alg&#x00FA;n negocio o incluso el capital er&#x00F3;tico. De nuevo es necesario remarcar que, para que esos factores fueran decisivos, deber&#x00ED;an estar desigualmente repartidos entre los or&#x00ED;genes sociales y, a su vez, influir en la probabilidad de estar parado. Se trata de hip&#x00F3;tesis que habr&#x00E1;n de comprobarse en futuras investigaciones que dispongan de esas variables. Aunque la versi&#x00F3;n d&#x00E9;bil de la meritocracia se centra en la idea de que la educaci&#x00F3;n es el gran igualador social, y este an&#x00E1;lisis ha demostrado que su premisa no se cumple del todo, es necesario ser cautos a la hora atribuir las diferencias por origen social a la falta de meritocracia, puesto que individuos con los mismos estudios pueden diferir en, por ejemplo, habilidades cognitivas como la inteligencia, o en habilidades sociales, rasgos valorados como meritorios en el mundo del empleo.</p>

				<p>Estos hallazgos completan el cuadro sobre el efecto del origen social en la posici&#x00F3;n que uno ocupa en el mercado laboral en Espa&#x00F1;a. Como se ha resumido en el apartado te&#x00F3;rico, con los datos m&#x00E1;s recientes, aunque se comparen individuos con el mismo nivel educativo, los hijos de las clases profesionales ocupan puestos mejores, sufren menos la sobrecualificaci&#x00F3;n y, adem&#x00E1;s, sus salarios son mayores. Esta investigaci&#x00F3;n ha hallado que, con respecto al paro, el efecto del origen social es peque&#x00F1;o una vez que se controla la educaci&#x00F3;n, aunque no desaparece. El art&#x00ED;culo tambi&#x00E9;n ha demostrado que ser universitario anula en gran parte el efecto del origen social, aunque no del todo para los licenciados o graduados; y que, entre los que poseen la secundaria inicial o menos, tener un origen social alto compensa hasta cierto punto el hecho de tener esos bajos niveles educativos a la hora de sufrir el paro.</p>
		</sec>
		
	</body>
	
	
	<back>
	
		<ack>
			<title>AGRADECIMIENTOS</title>

				<p>Esta investigaci&#x00F3;n ha sido financiada por el Ministerio de Ciencia e Innovaci&#x00F3;n. Proyecto CSO2014-59927-R.</p>
				
				<p><bold>ACKNOWLEDGMENTS</bold></p>

				<p>This research was funded by the Spanish Ministry of Science and innovation. Project CSO2014-59927-R.</p>	
		</ack>
		
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
				<fn-group>
					<fn id="NOTE1"><label>1</label>
					<p>Durante la gran recesi&#x00F3;n de 2007-2013, la tasa de paro m&#x00E1;s elevada fue del 10 % en Francia, del 8 % en Alemania, Suecia y Reino Unido, y del 9 % en Estados Unidos (datos de la Organizaci&#x00F3;n para la Cooperaci&#x00F3;n y Desarrollo Ec&#x00F3;mico, OCDE).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE2"><label>2</label>
					<p>Excepto en Francia, cuya tasa de paro oscila entre el 7 y 9 % en los per&#x00ED;odos de bonanza.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE3"><label>3</label>
					<p>Entre febrero de 2013 y junio de 2017 se inclu&#x00ED;an siempre estas preguntas en los bar&#x00F3;metros del CIS. Entre ese mes y junio de 2018, solo en algunos bar&#x00F3;metros. Desde junio de 2018 dejaron de incluirse.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE4"><label>4</label>
					<p>En el caso de las ingenier&#x00ED;as superiores y de los m&#x00E1;steres, los gr&#x00E1;ficos muestran un ligero efecto del origen social; pero no podemos estar seguros al 95 % de que ese efecto se deba a la muestra, ya que los intervalos de confianza entre los extremos del ISEI llegan a tocarse ampliamente.</p>
				</fn>
			</fn-group>
		</sec>
				
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			<title>REFERENCIAS BIBLIOGR&#x00C1;FICAS</title>
				
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				<title>AP&#x00C9;NDICE</title>
					<p><bold>El origen social influye mucho en tener un t&#x00ED;tulo universitario</bold></p>
				
					<fig id="F4">
						<label>Gr&#x00E1;fico 4</label>
						<caption>
							<title>Probabilidades predichas de tener un t&#x00ED;tulo universitario</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../F4.jpg"/>
					</fig>
					
				<p><bold>A)	El efecto del origen social por grupos de edad y por sexo</bold></p>
					
					<fig id="F5">
						<label>Gr&#x00E1;fico 5</label>
						<caption>
							<title>Probabilidades predichas de estar en el paro en funci&#x00F3;n del origen social por grupos de edad sin controlar por el nivel educativo. Modelo de probabilidad lineal</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../F5.jpg"/>
					</fig>
					
					<fig id="F6">
						<label>Gr&#x00E1;fico 6</label>
						<caption>
							<title>Probabilidades predichas de estar en el paro en funci&#x00F3;n del origen social por grupos de edad controlando por el nivel educativo. Modelo de probabilidad lineal</title>
						</caption>
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					</fig>
					
					<fig id="F7">
						<label>Gr&#x00E1;fico 7</label>
						<caption>
							<title>Probabilidades predichas de estar en el paro en funci&#x00F3;n del origen social para varones y mujeres. Modelo de probabilidad lineal</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../F7.jpg"/>
					</fig>
					
					<p><bold>SOBRE EL AUTOR</bold></p>
				
					<p><bold>JUAN IGNACIO MART&#x00CD;NEZ PASTOR</bold> es profesor titular de Sociolog&#x00ED;a en el Departamento de Sociolog&#x00ED;a II (Estructura Social) de la Universidad Nacional de Educaci&#x00F3;n a Distancia (UNED). Ha publicado art&#x00ED;culos sobre la sociolog&#x00ED;a del trabajo, estatificaci&#x00F3;n social y la sociolog&#x00ED;a de la familia en revistas como la <italic>European Sociological Review</italic>, <italic>Demographic Research</italic>, <italic>Journal of Ethnic and Migration Studies</italic>, <italic>International Journal of Comparative Sociology</italic>, <italic>Revista Internacional de Sociolog&#x00ED;a</italic>, <italic>Revista Espa&#x00F1;ola de Investigaciones Sociol&#x00F3;gicas</italic> o <italic>South European Society and Politics</italic>. Su &#x00FA;ltimo libro se titula <italic>Los datos sin tapujos. C&#x00F3;mo interpretar y difundir las estad&#x00ED;sticas sociales.</italic></p>
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