Rebeca De Juan-Díaz
UNED. Madrid. España
rdejuan@cee.uned.es, https://orcid.org/0000-0001-5283-1306
José Atilano Pena-López
Universidade da Coruña y ECOBAS. A Coruña. España
atilano.pena@udc.es, https://orcid.org/0000-0002-4402-1431
RESUMEN
Trabajos empíricos previos han evidenciado la existencia de una paradójica tendencia de los indicadores de bienestar subjetivo respecto al género. Las mujeres presentan simultáneamente un mayor bienestar subjetivo y un menor bienestar emocional o hedónico. El presente trabajo busca tanto analizar esta paradoja para el caso de la sociedad española como avanzar en el estudio de los factores condicionantes (socioeconómicos, psicosociales y culturales). Tras definir los componentes de la paradoja y hacer un recorrido por las diversas propuestas explicativas, empleamos una encuesta específica para el caso español que nos permite evidenciar la presencia de la paradoja en la sociedad española y algunos de sus determinantes. El análisis de regresión apoya la existencia de patrones distintos entre hombres y mujeres asociados a roles de género. La paradoja presenta una relación con el contexto socioeconómico de la generación de bienestar.
Palabras clave: bienestar subjetivo; bienestar emocional o hedónico; satisfacción con la vida; mujeres y hombres.
ABSTRACT
Empirical work has remarked that indicators of subjective well-being show a paradoxical trend concerning gender. Women simultaneously show higher subjective well-being and lower emotional or hedonic well-being. This fact has given rise to the so-called gender well-being paradox. This paper seeks to analyse this paradox in the case of Spanish society and advance the study of the conditioning factors (socioeconomics, phychosocial and cultural). After defining the forms of subjective well-being and reviewing the various explanatory proposals, we used a specific survey for the Spanish case, which allowed us to demonstrate the presence of the paradox and some of its determinants. Regression analysis supports the existence of different patterns between men and women associated with gender roles. The paradox is related to the socio-economic context of the well-being generation.
Keywords: Subjective well-being; Emotional or hedonic well-being; Satisfaction with life; Women and men.
Recibido: 07-01-2025 / Aceptado: 21-10-2025 / Publicado online: 19-06-2026
Como citar: De Juan-Díaz, Rebeca y Pena-López, José Atilano (2026). “La paradoja de género en la felicidad: un estudio del caso español”. Revista Internacional de Sociología 84(1), e293. https://doi.org/10.3989/ris.2026.84.1.1516
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1. INTRODUCCIÓN: LAS PARADOJAS DEL BIENESTAR SUBJETIVO Y EL GÉNERO
2. LAS DIVERSAS EXPRESIONES DEL BIENESTAR SUBJETIVO: DE LA SATISFACCIÓN VITAL A LAS EMOCIONES
3. REVISIÓN DE LA LITERATURA: LA PARADOJA DE GÉNERO EN EL BIENESTAR SUBJETIVO
3.1. El estudio de la brecha de género en el bienestar subjetivo
4.1. Variables dependientes e independientes
5.1. Género y bienestar subjetivo
5.2. ¿Presentan las mujeres mayores niveles de satisfacción vital que los hombres?
5.3. ¿Experimentan las mujeres un mayor número de emociones negativas que los hombres?
ANEXOANEXO
La sociología y la economía de la felicidad, al igual que otras disciplinas sociales, emergen y se desarrollan con el objetivo de explicar las paradojas observadas en el análisis de datos empíricos. En 1974, la relación paradójica entre el aumento de la renta media en las economías desarrolladas y la ausencia de cambios significativos en los niveles de satisfacción media dio lugar al surgimiento de la economía de la felicidad (Easterlin 1974Easterlin, Richard A. 1974. “Does Economic Growth Improve the Human Lot? Some Empirical Evidence”. Pp. 89-125 en Nations and Households in Economic Growth: Essays in Honour of Moses Abramovitz, editado por P. A. David y M. W. Reder. Nueva York: Academic Press.).
En años recientes, han aparecido nuevas paradojas relacionadas con el bienestar subjetivo, como el efecto de los bienes relacionales (Pena-López, Sánchez-Santos y Membiela-Pollán 2016Pena-López, Atilano, José Manuel Sánchez-Santos y Matías Membiela-Pollán. 2016. “Individual Social Capital and Subjective Well-Being: The Relational Goods”. Journal of Happiness Studies 17(1): 1-21. https://doi.org/10.1007/s10902-016-9753-x) o los problemas asociados al desempleo (Winkelmann 2014Winkelmann, Rainer. 2014. “Unemployment and Happiness”. IZA World of Labor 94: 1-10. https://doi.org/10.15185/izawol.94). En el ámbito de los estudios de género, un número creciente de investigaciones han abordado las desigualdades en el bienestar subjetivo entre hombres y mujeres, destacando una aparente contradicción. Los datos muestran que, aunque las mujeres reportan un mayor nivel de satisfacción vital que los hombres, también presentan un menor nivel de satisfacción emocional inmediata, caracterizado por un predominio de emociones negativas. En conjunto, esto sugiere la existencia de dos brechas de género con signos opuestos (Blanchflower y Bryson 2024Blanchflower, David y Alex Bryson. 2024. “The Female Happiness Paradox”. Journal of Population Economics 37: 16-35. https://doi.org/10.1007/s00148-024-00981-5; Fortin, Helliwell y Wang 2015Fortin, Nicole, John F. Helliwell y Shun Wang. 2015. “How Does Subjective Well-Being Vary Around the World by Gender and Age?”. En World Happiness Report 2015, editado por J. F. Helliwell, R. Layard, y J. Sachs. Nueva York: Sustainable Development Solutions Network.; Blanchflower y Oswald 2011Blanchflower, David G. y Andrew J. Oswald. 2011. “International Happiness: A New View on the Measure of Performance”. Academy of Management Perspectives 2(1): 6-22. https://doi.org/10.5465/amp.2011.59198445).
Esta dualidad en la brecha de género es especialmente relevante al considerar los efectos de los cambios sociales sobre el bienestar subjetivo. Por ejemplo, Stevenson y Wolfers (2009)Stevenson, Betsey y Justin Wolfers. 2009. “The Paradox of Declining Female Happiness”. American Economic Journal: Economic Policy 1(2): 190-225. https://doi.org/10.1257/pol.1.2.190 plantean que la conciliación entre una carrera profesional y una vocación familiar podría afectar la felicidad femenina, aludiendo a la posibilidad de un dilema entre estas dos dimensiones vitales que podría tener consecuencias inesperadas en el bienestar (Goldin 2020Goldin, Claudia. 2020. “Journey across a Century of Women – The 2020 Martin S. Feldstein Lecture”. National Bureau of Economic Research Reporter 3: 1-7.).
El presente trabajo tiene como objetivo analizar esta paradoja en la sociedad española, contrastando la existencia de diferencias de género en los indicadores de bienestar subjetivo y explorando los factores socioeconómicos, psicosociales y culturales que pueden influir en dichas diferencias. A partir del análisis de una encuesta específica sobre la felicidad en España, se busca no solo evidenciar la presencia de la paradoja, sino también aportar nuevas claves interpretativas para su comprensión, ahondando en la potencial influencia de las transformaciones sociales, en particular, la de los regímenes de bienestar familistas tradicionales.
Este artículo aporta nuevas evidencias empíricas sobre la paradoja de género en la felicidad, contribuyendo significativamente a la literatura existente. En primer lugar, se destaca por su análisis específico del contexto español. Esta aproximación permite comparar los resultados con estudios realizados en otros países y explorar cómo las características sociales, económicas y culturales propias de España influyen en dicha paradoja. El caso español es particularmente relevante, en tanto que constituye, por cultura y limitaciones del Estado del Bienestar, uno de los ejemplos tradicionales de regímenes de bienestar familista en Europa. Este rasgo ha experimentado un cambio acelerado ligado a la incorporación de la mujer al mercado laboral y al potencial conflicto con los roles previos (MITES 2021Ministerio de Trabajo y Economía Social [MITES]. 2021. “La situación de las mujeres en el mercado de trabajo”. Consulta 02/06/2025 (https://www.mites.gob.es/es/sec_trabajo/analisis-mercado-trabajo/situacion-mujeres/index.htm).; Garrido y Chulía 2021Garrido, Luis y Elisa Chulía. 2021. “La pandemia y las familias: refuerzo del familismo y declive de la institución familiar”. Panorama Social 33: 95-108.; Valiente-Fernández 2011Valiente-Fernández, Celia. 2011. “La erosión del familismo en el Estado de bienestar en España desde 1975”. Pp. 47-66 en Bienestar, protección social y monoparentalidad, editado por Elisabet Almeda Samaranch y Dino Di Nella. Barcelona: Copalqui Editorial.). En esta reestructuración del modelo tradicional, los costes sociales experimentados por las mujeres pueden ser significativos.
Una de las principales novedades de este trabajo es el uso de un conjunto exhaustivo de indicadores reconocidos en la investigación sobre el bienestar subjetivo revelado. Se contrastan tanto el bienestar evaluativo como el hedónico, lo que enriquece la comprensión de la paradoja desde una perspectiva más completa. Además, la investigación utiliza una base de datos representativa, la Encuesta Nacional de Satisfacción con la Vida en España1, que proporciona información detallada sobre cómo hombres y mujeres experimentan la satisfacción vital y las emociones cotidianas en distintos contextos, subrayando la dualidad de la paradoja de género y considerando indicadores no existentes en otras encuestas sobre bienestar de la población española. El uso de diferentes metodologías, como las regresiones logísticas, MCO y el análisis factorial, permite realizar un análisis riguroso de los determinantes del bienestar en ambos géneros, identificando patrones específicos y diferenciados. Asimismo, el estudio introduce la idea de ‘múltiples equilibrios’ entre la vida laboral y familiar, que afectan de manera diferenciada el bienestar subjetivo de hombres y mujeres. En conjunto, este artículo contribuye al entendimiento de la paradoja de género en la felicidad al contextualizarla dentro de la realidad española y abre nuevas líneas de investigación al proponer nuevas explicaciones basadas en factores socioeconómicos, psicosociales y culturales.
El artículo se estructura de la siguiente manera. Primero, se presenta una revisión de la literatura existente sobre el tema, con el fin de sistematizar las diversas propuestas explicativas y proponer las hipótesis que serán contrastadas; seguidamente, detallamos la fuente y la metodología utilizada y analizamos los resultados. Finalmente, se exponen las conclusiones principales. Los resultados no solo confirman la existencia de la paradoja, sino que también ofrecen algunas explicaciones sobre sus posibles causas.
Antes de profundizar en la naturaleza de la paradoja de género, es fundamental realizar una adecuada identificación de los indicadores de bienestar en los que esta se manifiesta, es decir, las distintas formas de medición del bienestar subjetivo. El estudio del bienestar subjetivo ha evolucionado significativamente en las últimas décadas, con una mayor sofisticación en la forma de medir y conceptualizar la experiencia de la felicidad y la satisfacción vital. En términos generales, el bienestar subjetivo se refiere a la percepción que tienen los individuos sobre la calidad de sus vidas, e incluye tanto evaluaciones cognitivas generales como experiencias emocionales específicas. Estas formas de bienestar se han clasificado en dos grandes categorías: el bienestar hedónico o emocional y el bienestar evaluativo (Diener, Inglehart y Tay 2012Diener, Ed, Ronald Inglehart y Louis Tay. 2012. “Theory and Validity of Life Satisfaction Scales”. Social Indicators Research 112: 497-527 (2013). https://doi.org/10.1007/s11205-012-0076-y) (véase figura 1).
Ambas formas de bienestar presentan su propio método de medición (Pena-López y De Juan-Díaz 2024Pena-López, Atilano y Rebeca De Juan-Díaz. 2024. “Indicadores de bienestar subjetivo y sus determinantes socioeconómicos: un estudio para la sociedad española”. Empiria, Revista de Metodología de las Ciencias Sociales 61: 123-147. https://doi.org/10.5944/empiria.61.2024.41285; Rodríguez-Hernández 2019Rodríguez-Hernández, Gabriela. 2019. “The eudemonic and hedonic role of happiness in a population with high levels of life satisfaction / El rol eudemónico y hedónico de la felicidad en una población con altos niveles de satisfacción con la vida”. International Journal of Social Psychology 34(2): 230-255. https://doi.org/10.1080/02134748.2019.1576323; Delle Fave et al. 2011Delle Fave, Antonella, Ingrid Brdar, Teresa Freire, Dianne Vella-Brodick y Marié P. Wissing. 2011. “The Eudaimonic and Hedonic Components of Happiness: Qualitative and Quantitative Findings”. Social Indicators Research 100(2): 185-207. https://doi.org/10.1007/s11205-010-9632-5). El bienestar hedónico o emocional es un flujo, los sentimientos del momento, experiencias emocionales inmediatas o cuasi inmediatas (diarias) de los individuos, tanto positivas como negativas, (alegría, tristeza, angustia, amor, entusiasmo…). Los evaluativos, en cambio, se concentran en la valoración global que los sujetos hacen de su vida, tomando como referencia el desarrollo de un ideal e implican un análisis cognitivo y una evaluación más compleja de las experiencias vividas (Henderson, Wayne y Knight 2012Henderson, Luke Wayne y Tess Knight. 2012. “Integrating the Hedonic and Eudaimonic Perspectives to More Comprehensively Understand Well-Being and Pathways to Well-Being”. International Journal of Wellbeing 2(3): 196-221. https://doi.org/10.5502/ijw.v2.i3.3; Waterman, Schwartz y Conti 2008Waterman, Alan S., Seth J. Schwartz y Regina Conti. 2008. “The Implications of Two Conceptions of Happiness (Hedonic Enjoyment and Eudaimonia) for the Understanding of Intrinsic Motivation”. Journal of Happiness Studies 9(1): 41-79. https://doi.org/10.1007/s10902-006-9020-7; Kahneman et al. 2004Kahneman, Daniel, Alan B. Krueger, David Schkade, Norbert Schwarz y Arthur Stone. 2004. “Towards National Well-Being Accounts”. The American Economic Review 94(2): 429-434. https://doi.org/10.1257/0002828041301713).
Figura 1: La medición del Bienestar Subjetivo.
Fuente: elaboración propia.
Evidentemente, estamos abordando dos perspectivas relacionadas, pero no idénticas. No es lo mismo aquello que provoca una emoción como la alegría o la tristeza, que aquello que es generador de sentido vital. Por ejemplo, cuidar a un niño o niña puede no resultar placentero de manera inmediata, pero puede generar una satisfacción duradera. En contraste, ver televisión puede ofrecer un placer momentáneo, aunque suele tener escaso impacto en la satisfacción vital a largo plazo (Pena-López y De Juan-Díaz 2024Pena-López, Atilano y Rebeca De Juan-Díaz. 2024. “Indicadores de bienestar subjetivo y sus determinantes socioeconómicos: un estudio para la sociedad española”. Empiria, Revista de Metodología de las Ciencias Sociales 61: 123-147. https://doi.org/10.5944/empiria.61.2024.41285; OCDE 2013Organisation for Economic Co-operation and Development [OECD]. 2013. OECD Guidelines on Measuring Subjective Well-being. París: OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/9789264191655-en).
Ahora bien, las emociones, lejos de ser meras reacciones automáticas, constituyen construcciones psicológicas que implican evaluaciones y meta-experiencias; poseen un carácter más inmediato y, por ende, reflejan el impacto directo de las circunstancias cotidianas en el bienestar (Russell 2003Russell, James A. 2003. “Core Affect and the Psychological Construction of Emotion”. Psychological Review 110(1): 145-72. https://doi.org/10.1037/0033-295X.110.1.145). Su medición, el bienestar hedónico, se basa en la respuesta a preguntas sobre cómo se siente la persona, permitiendo que esta exprese una serie de emociones positivas (alegría, entusiasmo…) o negativas (cansancio, tristeza…). Estas preguntas son capaces de capturar las emociones en contextos vitales específicos, tales como el desempleo, el divorcio o la crianza de los hijos, algo que otros indicadores más generales no logran (Stutzer y Frey 2004Stutzer, Alois y Bruno S. Frey. 2004. “Reported Subjective Well-Being: A Challenge for Economic Theory and Economic Policy”. Schmollers Jahrbuch: Journal of Applied Social Science Studies 124(2): 191-231. http://dx.doi.org/10.3790/schm.124.2.191). Este rasgo de inmediatez evita sesgos de memoria, pero genera sesgos de atención relacionados con la importancia dada las emociones, esto es, priorizar unas emociones sobre otras (Kahneman et al. 2004Kahneman, Daniel, Alan B. Krueger, David Schkade, Norbert Schwarz y Arthur Stone. 2004. “Towards National Well-Being Accounts”. The American Economic Review 94(2): 429-434. https://doi.org/10.1257/0002828041301713).
El bienestar evaluativo, la medición más utilizada en estudios previos sobre la felicidad, recoge los juicios sobre el cumplimiento de objetivos o la satisfacción vital (Van Praag, Bernard y Ferrer-i-Carbonell 2008Van Praag, Bernard M. S. y Ada Ferrer-i-Carbonell. 2008. Happiness Quantified: A Satisfaction Calculus Approach. Revised ed. Oxford: Oxford University Press.). En este enfoque, el individuo evalúa sus circunstancias personales tanto pasadas como presentes, lo que implica una construcción psicológica resultante de un proceso de autorreflexión que toma en cuenta la situación, así como las capacidades y aspiraciones de la persona desde una perspectiva temporal amplia (Graham y Nikolova 2015Graham, Carol y Milena Nikolova. 2015. “Bentham or Aristotle in the Development Process? An Empirical Investigation of Capabilities and Subjective Well-Being”. World Development 68: 163-179. https://doi.org/10.1016/j.worlddev.2014.11.018; Diener 1995Diener, Ed, Marissa Diener y Carol Diener. 1995. “Factors Predicting the Subjective Well-Being of Nations”. Journal of Personality and Social Psychology 69(5): 851-864. https://doi.org/10.1007/978-90-481-2352-0_3).
Este indicador suele medirse a través de preguntas como: “¿Qué tan satisfecho se siente con su vida en general?”, un modelo de pregunta relativamente generalizado, utilizado en encuestas como la World Values Survey o la de la OCDE. Sin embargo, esta medición no está exenta de sesgos (Kahneman et al. 2006Kahneman, Daniel, Alan B. Krueger, David Schkade, Norbert Schwarz y Arthur Stone. 2006. “Would You Be Happier if You Were Richer? A Focusing Illusion”. Science 312(5782): 1908-1910. https://doi.org/10.1126/science.1129688). Uno de estos es el sesgo de atención originado por la tendencia a sobrevalorar la importancia de ciertos factores (como la familia o el dinero). Aun así, este sesgo tiende a desaparecer cuando se pregunta a las personas acerca de su vida en general (O’Donnell y Oswald 2015O’Donnell, Gus y Andrew J. Oswald. 2015. “National Well-Being Policy and a Weighted Approach to Human Feelings”. Ecological Economics 120: 59-70. https://doi.org/10.1016/j.ecolecon.2015.09.021). Además, se puede hablar de un sesgo de homogeneidad, dado que los criterios para evaluar la satisfacción pueden variar con el tiempo y entre distintas personas. No obstante, las evidencias recientes sugieren que los individuos tienden a considerar de manera estable en qué medida se satisfacen sus necesidades básicas y psicológicas (Tay, Chan y Diener 2014Tay, Louis, David Chan y Ed Diener. 2014. “The Metrics of Societal Happiness”. Social Indicators Research 117: 577-600. https://doi.org/10.1007/s11205-013-0356-1).
En consecuencia, existen dos modalidades de medición que abordan la felicidad desde una perspectiva subjetiva. Estos indicadores difieren en función de la carga cognitiva y de la perspectiva temporal adoptada. Van desde la valoración de la satisfacción vital en los enfoques evaluativos hasta la valoración del bienestar inmediato en los enfoques hedónicos (Pena-López y De Juan-Díaz 2024Pena-López, Atilano y Rebeca De Juan-Díaz. 2024. “Indicadores de bienestar subjetivo y sus determinantes socioeconómicos: un estudio para la sociedad española”. Empiria, Revista de Metodología de las Ciencias Sociales 61: 123-147. https://doi.org/10.5944/empiria.61.2024.41285).
En las últimas décadas, el análisis del bienestar subjetivo ha experimentado un notable crecimiento, especialmente en el ámbito de la sociología y la economía. El concepto de bienestar subjetivo se ha convertido en un referente clave para la comprensión de la calidad de vida de las personas, superando las tradicionales mediciones puramente económicas, como el producto interior bruto o el nivel de ingresos. Sin embargo, junto a este avance en la medición del bienestar han emergido diversas paradojas que ponen de manifiesto la complejidad de la relación entre las condiciones de vida objetivas y la percepción subjetiva del bienestar.
Una de las paradojas más relevantes es la denominada “paradoja de la felicidad femenina”, que plantea que, aunque las mujeres tienden a reportar mayores niveles de satisfacción vital que los hombres, también muestran una mayor prevalencia de emociones negativas, tales como el estrés, la ansiedad o la depresión. Este fenómeno ha sido objeto de numerosas investigaciones, especialmente en el contexto de sociedades desarrolladas, donde los roles de género han evolucionado considerablemente en las últimas décadas (Blanchflower y Bryson 2024Blanchflower, David y Alex Bryson. 2024. “The Female Happiness Paradox”. Journal of Population Economics 37: 16-35. https://doi.org/10.1007/s00148-024-00981-5; Blanchflower y Oswald 2020Blanchflower, David G. y Andrew J. Oswald. 2020. “Trends of Extreme Distress in the USA, 1993-2019”. American Journal of Public Health 110: 1538-1544. https://doi.org/10.2105/AJPH.2020.305811; Fancourt, Steptoe y Bu 2020Fancourt, Daisy, Andrew Steptoe y Feifei Bu. 2020. “Trajectories of Anxiety and Depressive Symptoms During Enforced Isolation Due to COVID-19 in England: A Longitudinal Observational Study”. The Lancet Psychiatry 8(2): 141-149. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(20)30482-X; Fortin, Helliwell y Wang 2015Fortin, Nicole, John F. Helliwell y Shun Wang. 2015. “How Does Subjective Well-Being Vary Around the World by Gender and Age?”. En World Happiness Report 2015, editado por J. F. Helliwell, R. Layard, y J. Sachs. Nueva York: Sustainable Development Solutions Network.; Herbst 2011Herbst, Chris M. 2011. “Paradoxical Decline? Another Look at the Relative Reduction in Female Happiness”. Journal of Economic Psychology 32(5): 773-788. https://doi.org/10.1016/j.joep.2011.07.001).
Las críticas que han recibido las evidencias encontradas no abordan la paradoja en sí, sino que señalan los problemas inherentes al uso de mediciones ordinales. Estas críticas no difieren de las que han recibido otros estudios en el campo de la economía de la felicidad (Bond y Lang 201Bond, Timothy N. y Kevin Lang. 2019. “The Sad Truth about Happiness Scales”. Journal of Political Economy 127(4): 1629-1640. https://doi.org/10.1086/7016799).
El análisis de la divergencia en los niveles de bienestar subjetivo revelado entre hombres y mujeres no es un tema reciente. Weissman et al., en 1996Weissman, Myrna M., Roger C. Bland, Glorisa J. Canino, Carlo Faravelli, Steven Greenwald, Hai-Gwo Hwu, Peter R. Joyce, Elie George Karam, C. K. Lee, Joseph Lellouch, Jean Pierre Lépine, Stephen C. Newman, Maritza Rubio-Stipec, Jessie Elisabeth Wells, Priya J. Wickramaratne, Hans-Ulrich Wittchen y E. K. Yeh. 1996. “Cross-National Epidemiology of Major Depression and Bipolar Disorder”. JAMA 276(4): 293-99. http://dx.doi.org/10.1001/jama.1996.03540040037030, ya señalaban que, aunque las mujeres mostraban mayores niveles de satisfacción vital, presentaban niveles inferiores de salud mental en comparación con los hombres en un conjunto de 10 países. Sin embargo, la disponibilidad de largas series de datos de la Encuesta Social General (GSS) permitió realizar comparaciones extensas entre ambos sexos desde 1972, con el objetivo de identificar divergencias o convergencias. El primer estudio que evidenció esta doble brecha inversa sobre una serie temporal amplia fue el de Blanchflower y Oswald (2004)Blanchflower, David G. y Andrew J. Oswald. 2004. “Well-Being Over Time in Britain and the USA”. Journal of Public Economics 88(7-8): 1359-1386..
Los estudios posteriores que intentan explicar esta brecha se pueden sistematizar en dos posibles líneas de interpretación: explicaciones de tipo psicosocial y socioeconómica, y explicaciones de índole psicobiológica (o la interacción entre ambas).
Las explicaciones de tipo psicosocial y socioeconómico se centran en la existencia de condicionantes psicológicos ligados al género. Se argumenta que las mujeres son más reactivas a los eventos diarios, experimentando una gama más intensa de emociones, tanto positivas como negativas, en comparación con los hombres. Este fenómeno fue ya documentado en el trabajo clásico de Fujita, Diener y Sandvik (1991)Fujita, Frank, Ed Diener y Ed Sandvik. 1991. “Gender Differences in Negative Affect and Well-Being: The Case for Emotional Intensity”. Journal of Personality and Social Psychology 61(3): 427-434. https://doi.org/10.1037/0022-3514.61.3.427, que encontró que, a pesar de tener niveles similares de satisfacción vital, las mujeres tienden a experimentar más emociones negativas que los hombres, debido a una mayor intensidad afectiva vinculada a su psicología de género. Para este enfoque, las mujeres presentan una mayor reactividad a los estímulos negativos derivada de la educación y los roles de género (Croson y Gneezy 2009Croson, Rachel y Uri Gneezy. 2009. “Gender Differences in Preferences”. Journal of Economic Literature 47(2): 448-474. https://doi.org/10.1257/jel.47.2.448; Brody y Hall 2008Brody, L. R. y J. A. Hall, 2008. “Gender and Emotion in Context”. Pp. 395-408 en Handbook of Emotions (3rd ed.), editado por M. Lewis, J.M. Haviland-Jones y L. F. Barrett. New York: Guilford Press.).
Como plantean Archer et al. (2007)Archer, Trevor, Lillemor Adrianson, Allen Plancak y Erica Karlsson. 2007. “Influence of Affective Personality on Cognition-Mediated Emotional Processing: Need for Empowerment”. The European Journal of Psychiatry 1(4): 248-262., las mujeres, por su socialización, enfrentan una mayor carga emocional relacionada con el cuidado y las responsabilidades familiares. Esto contribuye a una vida relacional de alta calidad, pero también hace que las mujeres dependan más del comportamiento de los demás, exponiéndolas a más choques emocionales y, en consecuencia, a más emociones negativas. Así, las amistades femeninas, en comparación con las masculinas, suelen ser más profundas e íntimas, y las mujeres tienden a valorar las interacciones con un alto grado de implicación mutua, mayor autorrevelación y un fuerte componente de apoyo emocional.
Dicho de otro modo, en términos de contrastación empírica la “función de producción” de bienestar en las mujeres es más intensiva en bienes relacionales y esto extrema ambos resultados. Como consecuencia de las diferencias tradicionales en los roles de género, los niños son educados en torno a la competencia y el control emocional, mientras que las niñas son orientadas hacia roles de cuidado y afecto en el ámbito familiar y de la comunidad. En este contexto, los estudios clásicos de Hofstede (2001)Hofstede, Geert. 2001. Culture’s Consequences: Comparing Values, Behaviors, Institutions, and Organizations. Thousand Oaks, CA: Sage Publications. ya clasificaban las dimensiones culturales en términos de un binomio masculino-femenino, asociando a lo femenino la relacionalidad, y a lo masculino el logro personal.
Vinculando este enfoque con variables socioeconómicas, algunos estudios tratan de explicar la paradoja a partir de la revolución de género, en particular por el conflicto de roles que surge con la incorporación creciente de la mujer al mundo laboral. El trade-off que supone la confrontación de la vida laboral con las expectativas de vida familiar ligadas al género podría ser determinante. Según Nordenmark (2017)Nordenmark, Mikael. 2017. “The Importance of Job and Family Satisfaction for Happiness Among Women and Men in Different Gender Regimes”. Societies 8(1): 1-17. https://doi.org/10.3390/soc8010001, en los países escandinavos, la mayor participación femenina en el trabajo se traduce en una mayor satisfacción vital, pero conlleva costos emocionales en el ámbito familiar.
Profundizando en el problema de los roles, un importante conjunto de trabajos remarca que los valores sociales dominantes, el nivel educativo y la interacción entre ambos puede afectar a esta valoración. Álvarez y Miles-Touya (2016)Álvarez, Begoña y Daniel Miles-Touya. 2016. “Time Allocation and Women’s Life Satisfaction: Evidence from Spain”. Social Indicators Research 129(3): 1207-1230. https://doi.org/10.1007/s11205-015-1159-3 destacan que el nivel de satisfacción de las mujeres que se dedican a trabajos domésticos puede ser similar al de aquellas que trabajan fuera del hogar, dependiendo de los valores sociales dominantes que justifican su situación. Del mismo modo, Başlevent y Kirmanoğlu (2017)Başlevent, Cem y Hasan Kirmanoğlu. 2017. “Gender Inequality in Europe and the Life Satisfaction of Working and Non-Working Women”. Journal of Happiness Studies 18(1): 107-124. https://doi.org/10.1007/s10902-016-9719-z encuentran que las mujeres empleadas fuera del hogar experimentan mayor satisfacción en sociedades donde la brecha de género en el mercado laboral se ha reducido. A su vez, Gumá y Arpino (2021)Gumá, Jordi y Bruno Arpino. 2021. “Satisfacción con la vida según la contribución a la esfera pública y privada en las parejas españolas adultas”. Revista Internacional de Sociología 79(1): e177. https://doi.org/10.3989/ris.2021.79.1.19.045 sostienen que el contexto económico del hogar modula la asociación entre la desigualdad de género en el hogar y bienestar subjetivo. Los hogares de menor renta presentan una mayor desigualdad de bienestar entre géneros.
El argumento anterior nos lleva a considerar la existencia de múltiples equilibrios posibles (Becchetti y Conzo 2022Becchetti, Leonardo y Giacomo Conzo. 2022. “The Gender Life Satisfaction/Depression Paradox”. Social Indicators Research 160: 35-113. https://doi.org/10.1007/s11205-021-02740-5), que pueden producir niveles similares de bienestar subjetivo. Estos equilibrios pueden estar orientados hacia la vida familiar o hacia la vida laboral, dependiendo del tipo de sociedad en cuestión. Sin embargo, para el caso de la mujer y teniendo en cuenta los roles asociados al género, en situaciones intermedias, el trade-off entre ambas esferas genera un conflicto vital que impacta negativamente en el bienestar. Esto tiene su reflejo en la desigualdad de la prevalencia de la carga mental entre géneros asociada a los conflictos entre mercado laboral y vida familiar que se evidencia en sociedades de tradición familista (Fernández-Felipe et al. 2015Fernández Felipe, M.ª Carmen, M.ª Luisa Cruz Cantos, María Gayoso Doldán y Shirley Rodríguez Tupayachi. 2015. “Carga mental en la mujer trabajadora: desigualdad de género y prevalencia”. Medicina y seguridad en el trabajo 61(238): 18-33. https://dx.doi.org/10.4321/S0465-546X2015000100003). Estas posiciones intermedias pueden dar lugar a los resultados paradójicos observados, cuando, por ejemplo, la integración de las mujeres en el ámbito laboral no se ha completado y persisten roles familiares tradicionales. En tales circunstancias, las mujeres pueden experimentar una brecha en su satisfacción emocional. Es decir, los roles asignados a las mujeres en sociedades desarrolladas, como las europeas, no han evolucionado al mismo ritmo que los cambios en el ámbito laboral, y han derivado en una importante tensión en la gestión del tiempo con efectos emocionales (Meisenberg y Woodley 2015Meisenberg, Gerhard y Michael A. Woodley. 2015. “Gender Differences in Subjective Well-Being and Their Relationships with Gender Equality”. Journal of Happiness Studies 16(6): 1539-1555. https://doi.org/10.1007/s10902-014-9577-5). Un ejemplo de este hecho ha sido evidenciado en los trabajos sobre los efectos de la crisis de la COVID-19. La mayor vinculación de la mujer a la responsabilidad del hogar se tradujo en un claro predominio de las emociones negativas frente a los hombres (González-Ramos y García-de-Diego 2022González Ramos, Ana M. y José María García-de-Diego. 2022. “Work-Life Balance and Teleworking: Lessons Learned during the Pandemic on Gender Role Transformation and Self-Reported Well-Being”. International Journal of Environmental Research and Public Health 19(14): 8468. http://doi.org/10.3390/ijerph19148468; Ruiz-Larrea 2022Ruiz-Larrea Lucía, Ángela. 2022. “COVID-19 y desigualdad de género en España: consecuencias de la pandemia para las mujeres en empleo y salud mental”. Revista de Investigaciones Feministas 13(1): 39-51.).
Siguiendo esta línea argumental, Graham y Chattopadhyay (2013)Graham, Carol y Soumya Chattopadhyay. 2013. “Gender and Well-Being Around the World”. International Journal of Happiness and Development 1(2): 213-232. http://dx.doi.org/10.1504/IJHD.2013.055648 establecen un vínculo entre el nivel de renta del país con mayor desarrollo de los derechos de género y la existencia de esta brecha de satisfacción.
En lo que respecta al enfoque psicobiológico, su fundamentación es más compleja. Este enfoque sugiere que las diferencias biológicas entre hombres y mujeres también pueden influir en los niveles de bienestar subjetivo. Autores como Noble (2005)Noble, Rudolf E. 2005. “Depression in Women”. Metabolism 54(5): 49-52. https://doi.org/10.1016/j.metabol.2005.01.014 y Chen et al. (2013)Chen, Hui, Daniel S. Pine, Monique Ernst, Elena Gorodetsky, Stephanie Kasen, Kathy Gordon, David Goldman y Patricia Cohen. 2013. “The MAOA Gene Predicts Happiness in Women”. Progress in Neuro-Psychopharmacology & Biological Psychiatry 40: 122-125. https://doi.org/10.1016/j.pnpbp.2012.07.018 han señalado que las diferencias hormonales y genéticas pueden jugar un papel en la forma en que hombres y mujeres procesan emocionalmente sus experiencias diarias. Aunque esta línea de investigación ha sido criticada por su reduccionismo biológico, algunos estudios han encontrado correlaciones significativas entre los niveles de bienestar emocional y factores biológicos como la producción de serotonina o los cambios hormonales en las mujeres. No obstante, estas explicaciones no son necesariamente contrapuestas a los procesos de aprendizaje social en los que se centra el enfoque previo.
En síntesis, la relación entre la intensidad afectiva y los procesos de socialización constituye una constante en las explicaciones de estas divergencias, tanto desde una perspectiva psicosociológica como psicobiológica. De este modo, además de analizar la significatividad de la variable género, considerando el control de las demás variables influyentes, es fundamental examinar el impacto de los factores relacionados con los bienes relacionales y la integración en el mercado laboral, con el fin de comprender tanto el condicionamiento social como el conflicto de roles de género.
En definitiva, y relacionando este apartado con lo señalado sobre los sistemas de medición, se proponen en este trabajo dos hipótesis para su contrastación:
Hipótesis 1: en tanto que en los indicadores evaluativos las mujeres tienden a presentar niveles de satisfacción mayores que los hombres, en las hedónicas o emocionales la brecha es de signo contrario y de forma consistente.
La revisión de la literatura realizada nos lleva a contrastar una segunda hipótesis ligada a los condicionantes sociopsicológicos y socioeconómicos de la doble brecha de género:
Hipótesis 2: los diferenciales de bienestar ligados al género lo están tanto a las características de los roles asignados por educación, concretamente un mayor peso de las funciones de cuidado y relacionales, como a las condiciones del mercado de trabajo.
Los datos utilizados en este estudio proceden de la Encuesta Nacional de Satisfacción con la Vida en España, diseñada específicamente para medir diversos indicadores de bienestar subjetivo, tanto evaluativos como hedónicos, lo que la convierte en una fuente idónea para el análisis de la paradoja. Esta encuesta es, hasta la fecha, la única fuente representativa a nivel nacional que recoge de forma simultánea indicadores evaluativos e indicadores hedónicos o emocionales. Esta distinción es fundamental para el contraste empírico riguroso de la paradoja, la cual se manifiesta de forma diferente según se utilicen medidas evaluativas o hedónicas sobre la satisfacción global con la vida.
La encuesta incluye una muestra representativa de 1801 entrevistas realizadas a residentes en el territorio español mayores de 18 años, siendo representativa de la población nacional de ambos sexos y estratificada según la intersección región-hábitat. Las entrevistas se distribuyeron de manera proporcional al total de cada región, aplicándose cuotas de sexo y edad a la unidad última (persona entrevistada).
La recogida de información se llevó a cabo mediante entrevistas telefónicas asistidas por ordenador, utilizando un cuestionario estructurado y precodificado. El trabajo de campo fue realizado en febrero de 2014 por el equipo de personas entrevistadoras telefónicas de la empresa Metroscopia. El tratamiento de la información se efectuó íntegramente mediante el sistema Barbwin de TESI, garantizando la anonimización de la información recopilada. El margen de error de los datos correspondientes al total de la muestra es de ±2,4 puntos, considerando un muestreo aleatorio simple, para un nivel de confianza del 95,5 % (habitualmente adoptado) y bajo la hipótesis más desfavorable de máxima indeterminación (p=q=50).
El cuestionario diseñado por miembros del Proyecto CSO2012-39677 se estructura en dos secciones principales. La primera incluye 31 preguntas relacionadas con el tema de la felicidad, mientras que la segunda abarca 12 preguntas de clasificación sociodemográfica2. El análisis de los datos recabados permitió obtener 116 variables, lo que ofrece un desarrollo completo de los indicadores de bienestar subjetivo. En particular, proporciona un extenso conjunto de indicadores hedónicos o emocionales que facilitan un análisis profundo de los factores que influyen en la paradoja de género. Asimismo, gracias a su extensa muestra, es posible realizar análisis desagregados por género, identificando patrones específicos en las funciones de bienestar. Esto representa una ventaja frente a otras encuestas más recientes —como el World Values Survey o la Encuesta de Calidad de Vida— que, al incluir únicamente indicadores evaluativos sobre la satisfacción global con la vida, presentan una capacidad más limitada para realizar estudios de este tipo. Por ello, la elección de este conjunto de datos responde a su idoneidad analítica para abordar el análisis empírico de la paradoja.
A partir de dicha encuesta, se dispone, como variables dependientes, de dos tipos de indicadores clave. En primer lugar, se emplea el indicador evaluativo clásico de satisfacción vital, medido mediante una escala ascendente de cinco niveles, en que 1 representa “Nada satisfecho” y 5 “Muy satisfecho”. El enunciado de la pregunta correspondiente fue: “Teniendo en cuenta todos los aspectos de su vida, ¿está satisfecho con su vida, en general?”.
En segundo lugar, se incluyen dos indicadores hedónicos que capturan las emociones positivas y negativas experimentadas. La incorporación de estos últimos representa una contribución significativa de este estudio, ya que son pocos los trabajos que aplican tales medidas en muestras de población general (White y Dolan 2009White, Mathew P. y Paul Dolan. 2009. “Accounting for the Richness of Daily Activities”. Psychological Science 20(8): 1000-1008. http://dx.doi.org/10.1111/j.1467-9280.2009.02392.x).
Profundizando en esta contribución, la encuesta utiliza el método de reconstrucción diurna (OCDE 2013Organisation for Economic Co-operation and Development [OECD]. 2013. OECD Guidelines on Measuring Subjective Well-being. París: OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/9789264191655-en). En concreto, se pregunta a los encuestados lo siguiente: “Recuerde ahora el día de ayer. ¿Experimentó, en algún momento del mismo, alguna de las siguientes sensaciones con cierta intensidad?”, proponiendo una lista de emociones positivas y negativas, como buen humor, cansancio, alegría, entusiasmo, entre otras. Como es bien conocido, la construcción de un indicador no puede realizarse mediante una simple agregación, dado que las emociones positivas y negativas no son directamente comparables (Kahneman y Deaton 2010Kahneman, Daniel y Angus Deaton. 2010. “High Income Improves Life Evaluation but Not Emotional Well-Being.” Proceedings of the National Academy of Sciences 207(38): 16489-16493. https://doi.org/10.1073/pnas.1011492107; Seligman y Csikszentmihalyi 2000Seligman, Martin y Mihaly Csikszentmihalyi. 2000. “Special Issue on Happiness, Excellence, and Optimal Human Functioning”. American Psychologist 55(1): 5-183. https://doi.org/10.1037/0003-066X.55.1.5). En este contexto, el enfoque metodológico adecuado es aplicar un análisis factorial oblicuo (véase anexo)3. Los resultados obtenidos evidencian que las emociones registradas por la encuesta se agrupan en dos ejes no independientes que representan las emociones positivas y negativas percibidas (véase en el anexo la tabla A1 y la figura A1)4.
Una vez definidas las variables dependientes y para contrastar la existencia de la paradoja de género y sus determinantes sociales e individuales, es fundamental estudiar el género como explicativa del bienestar subjetivo, controlando el efecto de otras variables influyentes. La literatura especializada (Layard 2005Layard, Richard. 2005. Happiness: Lessons from a New Science. Londres: Penguin Books.; Frey y Stutzer 2002Frey, Bruno S. y Alois Stutzer. 2002. “What Can Economists Learn From Happiness Research?”. Journal of Economic Literature 40(2): 402-435. https://doi.org/10.1257/002205102320161320; Veenhoven 1993Veenhoven, Ruut. 1993. Happiness in Nations: Subjective Appreciation of Life in 56 Nations 1946-1992. Rotterdam: Erasmus University Press., 2000Veenhoven, Ruut. 2000. “The Four Qualities of Life: Ordering Concepts and Measures of the Good Life”. Journal of Happiness Studies 1: 1-39. https://doi.org/10.1007/978-94-007-5702-8_11, 2001Veenhoven, Ruut. 2001. “Quality-of-life and Happiness: Not quite the same”. Pp. 67-95 en Salute e qualità dell vita, editado por G. DeGirolamo. Torino: Centre Scientifico Editore.; Easterlin 1974Easterlin, Richard A. 1974. “Does Economic Growth Improve the Human Lot? Some Empirical Evidence”. Pp. 89-125 en Nations and Households in Economic Growth: Essays in Honour of Moses Abramovitz, editado por P. A. David y M. W. Reder. Nueva York: Academic Press.) identifica siete grandes bloques de variables explicativas que deben considerarse para este análisis (véase la tabla A2 en el anexo, que recoge los estadísticos descriptivos de estas variables).
El bloque más directamente relacionado es siempre el de la salud individual, específicamente la autopercepción de esta, con la que mantiene una relación endógena o bidireccional. Un segundo bloque, también basado en autopercepciones, se enfoca en la valoración de aspectos específicos de la vida personal, como el trabajo, el ocio y el entorno social, además de la propia percepción de la vida como optimista o pesimista.
Por razones lógicas, la edad emerge como un determinante claro, dado su impacto en otras variables y la evolución de la propia trayectoria vital. Esta relación no necesariamente sigue un patrón constante, ya que puede interactuar de manera compleja con otros factores.
Uno de los bloques más estudiados en la economía de la felicidad es el conjunto de variables relacionadas con el estatus social y la renta, especialmente su distribución. Existe una asociación positiva entre el nivel de renta y el grado de felicidad, mientras que la desigualdad económica está vinculada negativamente. No obstante, aquí nos encontramos con un conjunto complejo de variables sobre la percepción de la suficiencia del ingreso.
El capital social, las redes de relaciones y los bienes relacionales, en sus múltiples manifestaciones (estado civil, encuentros con familiares y amigos, etc.), también constituyen un grupo de variables de influencia muy significativa.
Ligado en parte al bloque anterior, la estabilidad y desarrollo político de la sociedad influye en el bienestar, a través de redes de participación y confianza ciudadana, así como la percepción de seguridad en el entorno.
Por último, la situación laboral, ya sea la participación en el mercado de trabajo o el desempleo, es un determinante claro, particularmente en el caso de España. La causalidad es doble, por su capacidad de generación de ingresos como por el desarrollo de las capacidades creativas y sociales.
La metodología empleada para contrastar las dos hipótesis planteadas se basa en técnicas de regresión (logística ordinal y MCO). Adicionalmente, para profundizar en las diferencias entre hombres y mujeres, se realizan análisis de regresión separados por género, lo que nos permite identificar patrones específicos en las variables explicativas que influyen en el bienestar subjetivo de cada grupo. Esta estrategia metodológica es especialmente útil cuando se busca comparar diferentes subgrupos dentro de una muestra, ya que permite detectar efectos que podrían quedar enmascarados en un análisis conjunto (Stevens 2009Stevens, James P. 2009. Applied Multivariate Statistics for the Social Sciences. 5th ed. New York: Routledge.).
En la tabla 1, se muestran las correlaciones entre el género, autopercepción del estado de salud y los indicadores de bienestar subjetivo. Este análisis descriptivo revela la existencia de correlaciones significativas entre los diversos indicadores de bienestar subjetivo, aunque alejadas de la unidad. La inclusión de la variable género en el análisis muestra, en primera instancia, una relación clara con los indicadores hedónicos de sensaciones negativas, mientras que no ocurre lo mismo con los indicadores evaluativos. Al ampliar el análisis a variables que tienen una fuerte incidencia en los indicadores de bienestar, incluso de carácter endógeno, esta relación se confirma. Por lo tanto, los resultados observados en dicha tabla reflejan que las mujeres tienden a experimentar sensaciones negativas, a percibir su estado de salud de manera menos favorable y a considerarse menos optimistas.
Tabla 1. Correlaciones, género e indicadores de bienestar subjetivo
|
Evaluativa (satisfacción vital) |
Hedónica. Sensaciones positivas |
Hedónica. Sensaciones negativas |
Autoperc. estado de salud |
||
|
Evaluativa (satisfacción vital) |
,003 |
||||
|
Hedónica. Sensaciones positivas |
,025 |
,286** |
|||
|
Hedónica. Sensaciones negativas |
,145*** |
-,244*** |
,072*** |
||
|
Autopercepción estado de salud |
-,076*** |
,262*** |
,173*** |
-,339*** |
|
|
Autopercepción optimista-pesimista |
-,049** |
,214*** |
,208*** |
-,173*** |
,155*** |
Significación: ***<0,001; **<=0,01; *<0,05
Fuente: elaboración propia a partir de la Encuesta Nacional de Satisfacción con la Vida en España.
La figura 2 muestra tres gráficos que ilustran la relación entre los indicadores de bienestar subjetivo y el género. Estos gráficos confirman la relación descrita en la tabla 1; no obstante, la correlación no está recogiendo la existencia de una mayor proporción de mujeres en los niveles más altos de emociones positivas y satisfacción vital. Esta diferenciación es más evidente en el caso de las emociones positivas y negativas. En este caso, las variables continuas han sido representadas en 10 tramos. La brecha es particularmente evidente en los extremos.
Fuente: elaboración propia a partir de la Encuesta Nacional de Satisfacción con la Vida en España.
Figura 2. Género vs. Indicadores de bienestar subjetivo.
Para contrastar las dos hipótesis propuestas en este estudio, hemos estimado los indicadores evaluativos de satisfacción vital y los indicadores hedónicos de bienestar emocional utilizando un modelo logit ordenado5 y mínimos cuadrados ordinarios robustos (MCO)6. Para cada indicador, presentamos dos estimaciones (véase tabla 2). En la primera, se ha incluido el conjunto completo de variables explicativas que podrían ser potencialmente significativas. En la segunda, tras una secuencia lógica de regresiones, hemos considerado únicamente aquellas que resultaron estadísticamente significativas.
Los resultados para el bienestar evaluativo o satisfacción vital muestran que las mujeres reportan consistentemente mayores niveles de satisfacción vital que los hombres, lo que confirma la primera parte de la paradoja de género. Esta tendencia se mantiene incluso cuando se controlan otros factores, como el estado de salud, los ingresos, la satisfacción con el tiempo de ocio y el estado civil.
Las mujeres se muestran más satisfechas con su vida en general, lo que podría estar relacionado con el valor que asignan a las relaciones interpersonales y al entorno familiar. Los estudios previos (Brody y Hall 2008Brody, L. R. y J. A. Hall, 2008. “Gender and Emotion in Context”. Pp. 395-408 en Handbook of Emotions (3rd ed.), editado por M. Lewis, J.M. Haviland-Jones y L. F. Barrett. New York: Guilford Press.) sugieren que las mujeres tienden a obtener una mayor satisfacción de las interacciones sociales, lo que podría explicar este resultado. En contraposición, los hombres parecen depender más de factores como el estatus laboral y la estabilidad financiera para evaluar su bienestar general.
Las variables relacionadas con la salud y el optimismo son predictores clave de la satisfacción vital en ambos géneros. Aquellos que perciben su salud como buena o muy buena tienden a reportar niveles más altos de satisfacción. Este hallazgo es consistente con investigaciones previas que destacan la importancia de la salud como uno de los principales determinantes del bienestar subjetivo (Diener, Inglehart y Tay 2012Diener, Ed, Ronald Inglehart y Louis Tay. 2012. “Theory and Validity of Life Satisfaction Scales”. Social Indicators Research 112: 497-527 (2013). https://doi.org/10.1007/s11205-012-0076-y).
La satisfacción con el tiempo libre y las actividades de ocio también emerge como una variable significativa en la predicción de la satisfacción vital, especialmente para las mujeres. Las oportunidades para disfrutar del ocio parecen tener un impacto directo en cómo las personas valoran su calidad de vida.
La percepción de la seguridad económica, medida a través de la variable “necesidad de reducir gastos”, muestra una relación negativa y significativa con la satisfacción vital. Aquellos que han tenido que recortar sus gastos en el último año debido a dificultades económicas reportan una menor satisfacción con su vida en general. Este hallazgo subraya la importancia de la estabilidad financiera para el bienestar subjetivo, aunque el efecto parece ser más pronunciado en los hombres, como veremos en el análisis desglosado por género.
En relación con el amplio conjunto de variables que representan diversas formas de capital social, la satisfacción vital se ve negativamente afectada por la pérdida de una pareja estable y positivamente influenciada por un entorno confiable. En cuanto al mercado laboral, tanto la jubilación como el empleo en un contexto de alto desempleo tienen un impacto favorable en el bienestar (Pena-López y Sánchez-Santos 2017Pena-López, Atilano y José Manuel Sánchez-Santos. 2017. “Ocupación, desempleo y felicidad”. Pp. 203-219 en La felicidad de los españoles, coordinado por Julio Iglesias de Ussel y Rebeca de Juan. Madrid: Tecnos.). El punto central, la variable de género, controlada por el conjunto de variables relevantes, resulta altamente significativa. Las mujeres tienden a mostrar niveles de satisfacción claramente superiores a los de los hombres, lo que confirma la primera parte de la paradoja de género.
Tabla 2. Regresión Indicadores de bienestar subjetivo y sus determinantes
|
Satisfacción vital I Logit ordenado |
Satisfacción vital II Logit ordenado |
Hedónica.Sens. positivas I MCO (β estándar) |
Hedónica. Sens. positivas II MCO (β estándar) |
Hedónica.Sens. negativas I MCO (β estándar) |
Hedónica.Sens. negativas II MCO (β estándar) |
|
|
C1 |
-,301 |
-,780 |
||||
|
C2 |
1,181 |
,728 |
||||
|
C3 |
2,407*** |
1,986*** |
||||
|
C4 (C) |
5,416*** |
4,958*** |
*** |
*** |
*** |
*** |
|
Hábitat rural/urbano |
,021 |
-,010 |
-,004 |
|||
|
Autopercepción estado de salud |
,358*** |
,379*** |
,091*** |
,090*** |
-,307*** |
-,306*** |
|
Autopercepción optimista/pesimista |
,429*** |
,437*** |
,158*** |
,159*** |
-,093*** |
-,090*** |
|
Satisfacción tiempo de ocio |
,285*** |
,291*** |
,054** |
,051** |
-,165*** |
-,165*** |
|
Religiosidad |
,101* |
,123** |
,069*** |
,067*** |
,013 |
|
|
Satisfacción entorno |
,153*** |
,139** |
,044* |
,040* |
-,025 |
|
|
Satisfacción con vecinos |
,110** |
,111** |
-,028 |
-,005 |
||
|
Género |
,294*** |
,379*** |
,059** |
,059** |
,081*** |
,082*** |
|
Edad |
-,076** |
-,082*** |
-,714*** |
-,571*** |
-,555*** |
-,371*** |
|
Sq_edad |
,000* |
,001** |
,520*** |
,391*** |
,349** |
,190 |
|
Nivel de estudios |
,067 |
,004 |
-,011 |
|||
|
Ingresos |
,000*** |
,000*** |
,055** |
,044* |
,034 |
|
|
Necesidad de reducir gastos |
-,438*** |
-,579*** |
,038 |
,109*** |
,106*** |
|
|
Casado |
,338 |
-,012 |
-,084* |
-,071*** |
||
|
Viviendo en pareja |
,258 |
-,015 |
,017 |
|||
|
Divorciado |
-,665* |
-1,021*** |
-,019 |
,006 |
||
|
Separado |
-,607 |
-,043* |
-,036* |
-,004 |
||
|
Viudo |
-,046 |
-,411* |
-,069** |
-,061*** |
,065** |
,070*** |
|
Hijos |
,289 |
,489*** |
,032 |
,031 |
||
|
Frecuencia reuniones amigos |
-,005 |
,038 |
-,062*** |
-,062*** |
||
|
Frecuencia reuniones familiares |
,035 |
,041* |
,047** |
-,058*** |
-,059*** |
|
|
Confianza en la gente |
,257** |
,315*** |
,055 |
,054** |
-,017 |
|
|
Tiempo a actividades sociales |
,044 |
,040 |
,043** |
,021 |
||
|
Ocupado |
-,472 |
-,316 |
,187** |
,120*** |
,026 |
|
|
Jubilado |
,518* |
,438** |
,136*** |
,088** |
,127*** |
,079** |
|
Parado |
-,220 |
,032 |
-,087 |
|||
|
Labores domésticas |
,497 |
,093** |
,058** |
,094*** |
,058*** |
|
|
Ocupado* desempleo provincial |
,044*** |
,042** |
-,014 |
,035 |
||
|
Parado* desempleo provincial |
-,005 |
,017 |
,137** |
,132*** |
||
|
Cox y Snell /R2 |
,226 |
,222 |
,124 |
,119 |
,242 |
,239 |
|
Nagelkerke/R2 corregido |
,249 |
,244 |
,109 |
,111 |
,230 |
,232 |
|
N |
1.501 |
1.501 |
1.624 |
1.624 |
1.624 |
1.624 |
Significación: ***<0,001; **<=0,01; *<0,05
Fuente: elaboración propia a partir de la Encuesta Nacional de Satisfacción con la Vida en España.
La segunda parte de la paradoja de género en la felicidad guarda relación con los indicadores hedónicos (tabla 2, hedónicos II) y, en particular, con las emociones negativas7. Los resultados que se desprenden del análisis de regresión la corroboran: las mujeres experimentan un mayor número de emociones negativas que los hombres. Las emociones negativas más frecuentes entre las mujeres son el estrés, la ansiedad, la tristeza y el cansancio, mientras que los hombres tienden a reportar menos afectos negativos en su vida cotidiana. Este resultado confirma la existencia de una brecha de género en el bienestar hedónico consistente con nuestro punto de partida. Las mujeres, a pesar de reportar una mayor satisfacción vital, suelen estar más expuestas a emociones como la ansiedad, el estrés y la tristeza (Blanchflower y Oswald 2011Blanchflower, David G. y Andrew J. Oswald. 2011. “International Happiness: A New View on the Measure of Performance”. Academy of Management Perspectives 2(1): 6-22. https://doi.org/10.5465/amp.2011.59198445).
En lo que respecta a las restantes variables explicativas, la autopercepción de la salud es, nuevamente, un determinante clave de las emociones negativas. Aquellos que perciben su salud de manera negativa tienden a reportar más emociones negativas, lo que refuerza la importancia del bienestar físico en el bienestar emocional. Las mujeres, en particular, parecen ser más vulnerables a las fluctuaciones en su estado de salud, lo que afecta directamente su experiencia emocional.
La inseguridad económica también tiene un impacto significativo en las emociones negativas. Las personas que han tenido que recortar gastos debido a dificultades financieras tienden a experimentar más emociones negativas, lo que pone de relieve la importancia de la estabilidad económica para el bienestar emocional. Este hallazgo es particularmente relevante en el contexto de las crisis económicas, que tienden a exacerbar las emociones negativas en aquellos que enfrentan dificultades financieras.
Las reuniones familiares frecuentes y el apoyo social actúan como un amortiguador de las emociones negativas. Las personas que disfrutan de relaciones familiares cercanas tienden a reportar menos emociones negativas, lo que subraya la importancia del capital social para el bienestar emocional (Pena-López, Sánchez-Santos y Membiela-Pollán 2016Pena-López, Atilano, José Manuel Sánchez-Santos y Matías Membiela-Pollán. 2016. “Individual Social Capital and Subjective Well-Being: The Relational Goods”. Journal of Happiness Studies 17(1): 1-21. https://doi.org/10.1007/s10902-016-9753-x).
En resumen, los resultados presentados en la tabla 2 no permiten rechazar las dos partes de la paradoja planteadas en la hipótesis 1. El análisis revela que las mujeres reportan mayores niveles de satisfacción vital, al tiempo que experimentan de manera simultánea y significativa más emociones negativas que los hombres. Estos hallazgos confirman la existencia de la paradoja de género en el bienestar subjetivo dentro de la sociedad española.
Un análisis de regresión, escindiendo las muestras de hombres y mujeres, facilita el estudio de las diferencias en las variables socioeconómicas y sociopsicológicas explicativas de esta doble brecha de género entre la satisfacción vital y los indicadores hedónicos negativos, así como contrastar la hipótesis 2 planteada en esta investigación.
En la tabla 3 se estiman los indicadores evaluativos de satisfacción vital y en la tabla 4 los indicadores hedónicos (sensaciones negativas), en ambas tablas desagregados por género.
Los resultados que se muestran en la tabla 3 señalan la existencia de patrones diferenciados en las variables explicativas de la satisfacción vital para cada grupo. Mientras que en los hombres predominan los factores relacionados con el mercado laboral, en las mujeres el bienestar subjetivo está más vinculado al entorno familiar y relacional. Esto es, en el caso de los hombres, los factores laborales y de estatus económico, como el empleo y la jubilación, juegan un papel más significativo en la satisfacción vital. Los hombres parecen obtener gran parte de su bienestar de su estatus laboral (ocupación y jubilación). En la misma línea, la seguridad económica es un factor clave en la satisfacción vital de los hombres.
Para las mujeres, en cambio, las relaciones interpersonales más cercanas (pareja e hijos) y la confianza en los demás son variables más influyentes en su bienestar subjetivo. El estado civil y el capital social parecen ser elementos fundamentales para la satisfacción vital de las mujeres, lo que refuerza la idea de que las mujeres encuentran más satisfacción en el ámbito relacional y familiar que en el profesional.
Tabla 3. Determinantes de la satisfacción vital hombres vs. mujeres (logit ordenado)
|
β Hombres |
β Mujeres |
|
|
,981 |
-2,934*** |
|
|
C2 |
2,623*** |
-1,524* |
|
C3 |
3,947*** |
-,243 |
|
C4 |
7,274*** |
2,523*** |
|
Autopercepción estado de salud |
,485*** |
,299*** |
|
Autopercepción optimista/pesimista |
,602*** |
,289*** |
|
Satisfacción tiempo de ocio |
,412*** |
,194*** |
|
Religiosidad |
,176** |
|
|
Satisfacción entorno |
,150** |
,145** |
|
Satisfacción con vecinos |
,131** |
|
|
Edad |
-,047*** |
-,132*** |
|
Sq_edad |
,001*** |
|
|
Ingresos |
,000*** |
,000*** |
|
Necesidad de reducir gastos |
-,658*** |
-,519** |
|
Casado |
,416** |
,717*** |
|
Viviendo en pareja |
,943*** |
|
|
Hijos |
,367* |
|
|
Confianza en la gente |
,504*** |
|
|
Frecuencia reuniones amigos |
,128** |
|
|
Frecuencia reuniones familiares |
||
|
Tiempo a actividades sociales |
||
|
Ocupado |
,121*** |
|
|
Jubilado |
1,427*** |
|
|
Parado |
||
|
Labores domésticas |
||
|
Ocupado*desempleo provincial |
,044*** |
|
|
Pseudo R2 Cox Snell |
,287 |
,195 |
|
Pseudo R2 Nagelkerke |
,317 |
,213 |
|
N |
779 |
722 |
Significación: ***<0,001; **<=0,01; *<0,05
Fuente: elaboración propia a partir de la Encuesta Nacional de Satisfacción con la Vida en España.
En este sentido, podría afirmarse que existen diferencias significativas que guardan relación con los roles tradicionales de género y que podrían explicar la brecha.
Los resultados de la tabla 4 sobre las variables explicativas de las emociones negativas vienen a confirmar el patrón ya señalado. Los entornos relacionales son significativos para ambos géneros, aunque con diferencias. Por ejemplo, la viudedad afecta de manera más notable a las mujeres, mientras que el hecho de estar casado incide particularmente en los hombres reduciendo las emociones negativas. En el ámbito laboral, las diferencias de género son igualmente relevantes. Para los hombres, el hecho de estar o no empleado juega un papel crucial, aunque matizado por el contexto general de desempleo. En el caso de las mujeres, cualquier situación que implique el alejamiento del mercado laboral tiene un efecto claro y significativo en el aumento de las emociones negativas. Las mujeres perciben de manera más negativa su salida del mercado laboral, bien porque este mercado resulta ser más hostil para ellas, bien porque su vinculación con el entorno doméstico supone una particular carga emocional. Tanto el trabajo doméstico como el desempleo o la jubilación generan un impacto significativo en el bienestar emocional femenino. En este sentido, es posible afirmar la existencia de condicionantes socioeconómicos que no están desvinculados de los roles de género tradicionales y, al mismo tiempo, guardan relación con la precariedad laboral de género.
Tabla 4. Determinantes de las sensaciones negativas hombres vs. mujeres (MCO robusto)
|
β estandarizado hombres |
β estandarizado mujeres |
|
|
C |
||
|
Autopercepción estado de salud |
-,297*** |
-,309*** |
|
Autopercepción, optimista/pesimista |
-,076** |
-,108*** |
|
Satisfacción tiempo de ocio |
-,146*** |
-,195*** |
|
Edad |
-,597*** |
-,694*** |
|
Sq_edad |
,404** |
,494** |
|
Necesidad de reducir gastos |
,141*** |
,078** |
|
Casado |
-,122*** |
|
|
Viviendo en pareja |
,063* |
|
|
Viudo |
,088*** |
|
|
Hijos |
,087* |
|
|
Frecuencia reuniones amigos |
-,075*** |
|
|
Frecuencia reuniones familiares |
-,060** |
-,058* |
|
Tiempo a actividades sociales |
,056** |
|
|
Ocupado |
-,193*** |
|
|
Jubilado |
,211*** |
|
|
Parado |
,099* |
|
|
Trabajo doméstico |
,165*** |
|
|
Ocupado*desempleo provincial |
,198*** |
|
|
R2 |
,234 |
,228 |
|
R2 ajustado |
,221 |
,218 |
|
N |
840 |
905 |
Significación: ***<0,001; **<=0,01; *<0,05
Fuente: elaboración propia a partir de la Encuesta Nacional de Satisfacción con la Vida en España.
De los análisis por género se desprende que, para los hombres, el estatus laboral y la seguridad económica son factores centrales para su satisfacción vital y emocional. Este resultado es consistente con investigaciones previas que han señalado que los hombres tienden a definir su identidad y bienestar en función de su desempeño profesional (Fortin, Helliwell y Yang 2015Fortin, Nicole, John F. Helliwell y Shun Wang. 2015. “How Does Subjective Well-Being Vary Around the World by Gender and Age?”. En World Happiness Report 2015, editado por J. F. Helliwell, R. Layard, y J. Sachs. Nueva York: Sustainable Development Solutions Network.). En cambio, el bienestar de las mujeres depende más de las relaciones interpersonales y el capital social, con la confianza y el estado civil como variables clave. Esto refuerza la idea de que las mujeres encuentran más satisfacción en las relaciones personales y familiares, mientras que los hombres se centran más en logros profesionales y materiales, validando así la hipótesis 2.
En la satisfacción vital, las mujeres otorgan mayor importancia a las relaciones personales en la configuración de su bienestar (Brody y Hall 2008Brody, L. R. y J. A. Hall, 2008. “Gender and Emotion in Context”. Pp. 395-408 en Handbook of Emotions (3rd ed.), editado por M. Lewis, J.M. Haviland-Jones y L. F. Barrett. New York: Guilford Press.). Sin embargo, el análisis de las emociones negativas sugiere que las mujeres experimentan mayor carga emocional debido a su falta de integración en el mercado laboral, vinculada a la brecha de género (Başlevent y Kirmanoğlu 2017Başlevent, Cem y Hasan Kirmanoğlu. 2017. “Gender Inequality in Europe and the Life Satisfaction of Working and Non-Working Women”. Journal of Happiness Studies 18(1): 107-124. https://doi.org/10.1007/s10902-016-9719-z; Mencarini y Sironi 2010Mencarini, Letizia y Maria Sironi. 2010. “Happiness, Housework and Gender Inequality in Europe”. European Sociological Review 28(2): 203–219. https://doi.org/10.1093/esr/jcq059). Mientras que la vida familiar aumenta su satisfacción, su no integración o lo dificultoso de la misma en el mercado laboral generan un mayor costo emocional. De este modo, la paradoja de género en la felicidad se explica, al menos parcialmente, por la diferenciación de roles o, especialmente, por el conflicto de roles atribuidos a la mujer.
En conjunto, la división desigual del trabajo entre hombres y mujeres produce efectos diferenciados en el bienestar subjetivo: los roles familiares pueden aumentar la satisfacción de las mujeres, pero las barreras en su incorporación laboral impactan negativamente en sus emociones. Aunque estos resultados se contextualizan en la sociedad española, su rigidez laboral y altos niveles de desempleo, los patrones observados podrían aplicarse a otras sociedades similares, lo que sugiere que los condicionantes de género en el bienestar son un fenómeno generalizado.
El presente estudio aporta evidencia empírica sobre la paradoja de género en la felicidad dentro de la sociedad española, destacando que, aunque las mujeres reportan mayores niveles de satisfacción vital, también experimentan más emociones negativas en su vida cotidiana. Este hallazgo, consistente con estudios previos (Fortin, Helliwell y Yang 2015Fortin, Nicole, John F. Helliwell y Shun Wang. 2015. “How Does Subjective Well-Being Vary Around the World by Gender and Age?”. En World Happiness Report 2015, editado por J. F. Helliwell, R. Layard, y J. Sachs. Nueva York: Sustainable Development Solutions Network.; Blanchflower y Oswald 2011Blanchflower, David G. y Andrew J. Oswald. 2011. “International Happiness: A New View on the Measure of Performance”. Academy of Management Perspectives 2(1): 6-22. https://doi.org/10.5465/amp.2011.59198445), sugiere que estas diferencias de género en el bienestar subjetivo están arraigadas en los roles tradicionales y en las expectativas sociales sobre el trabajo remunerado y el cuidado familiar.
Uno de los resultados más consistentes es que las mujeres muestran mayor satisfacción vital que los hombres. Esto se explica, en parte, porque las mujeres otorgan más importancia a las relaciones interpersonales y al capital social (Álvarez y Miles-Touya 2016Álvarez, Begoña y Daniel Miles-Touya. 2016. “Time Allocation and Women’s Life Satisfaction: Evidence from Spain”. Social Indicators Research 129(3): 1207-1230. https://doi.org/10.1007/s11205-015-1159-3), en tanto que los hombres le otorgan más peso a su estatus económico. Este hecho les otorga una ventaja en la dimensión evaluativa del bienestar, al valorar más el logro de metas no materiales, como el bienestar de sus hijos o la calidad de las relaciones personales (Pena-López y Sánchez-Santos 2016Pena-López, Atilano, José Manuel Sánchez-Santos y Matías Membiela-Pollán. 2016. “Individual Social Capital and Subjective Well-Being: The Relational Goods”. Journal of Happiness Studies 17(1): 1-21. https://doi.org/10.1007/s10902-016-9753-x; Stevenson y Wolfers 2009Stevenson, Betsey y Justin Wolfers. 2009. “The Paradox of Declining Female Happiness”. American Economic Journal: Economic Policy 1(2): 190-225. https://doi.org/10.1257/pol.1.2.190).
Sin embargo, al mismo tiempo, las mujeres experimentan más intensamente emociones negativas, como estrés, ansiedad y tristeza. Esto apoya la hipótesis de que las mujeres enfrentan una “doble carga emocional”, derivada de la necesidad de equilibrar las demandas del trabajo remunerado y las responsabilidades del hogar y cuidado (Blanchflower y Bryson 2024Blanchflower, David y Alex Bryson. 2024. “The Female Happiness Paradox”. Journal of Population Economics 37: 16-35. https://doi.org/10.1007/s00148-024-00981-5). La creciente participación de las mujeres en el mercado laboral español ha generado tensiones adicionales, ya que muchas deben equilibrar las expectativas laborales con las familiares, lo que las hace más vulnerables al estrés crónico.
La seguridad económica también emerge como un factor central para el bienestar emocional. Las personas que han tenido que reducir gastos debido a dificultades económicas reportan más emociones negativas, lo que resalta la importancia de la estabilidad financiera. Este efecto es más marcado en los hombres, que asocian su bienestar más estrechamente con su estatus económico.
Los análisis desglosados por género remarcan lo señalado. Para los hombres, el estatus laboral y la seguridad económica son variables clave en su satisfacción vital y emocional. En cambio, las mujeres dependen más de las relaciones interpersonales y el capital social. Al mismo tiempo, las emociones negativas aparecen ligadas a las dificultades en la integración en el mercado laboral.
La paradoja de género en la felicidad podría entenderse a través de los roles de género, puesto que esta divergencia refleja las expectativas sociales y los roles asignados históricamente. A pesar de los avances en igualdad de género, las mujeres continúan asumiendo la mayor parte de las responsabilidades domésticas y de cuidado, lo que contribuye a su mayor carga emocional y genera un conflicto en el ámbito laboral.
Estos resultados tienen importantes implicaciones para las políticas públicas orientadas a mejorar el bienestar de la población. Las políticas que promuevan la conciliación entre la vida laboral y familiar resultan particularmente relevantes, especialmente para las mujeres, que soportan una doble carga emocional. Además, el estudio resalta la necesidad de fortalecer el capital social y las redes de apoyo, dado el papel central que juegan en el bienestar subjetivo. Fomentar comunidades cohesionadas y relaciones interpersonales de calidad podría mejorar la salud emocional de la población.
Obviamente, el uso de datos transversales procedentes de la Encuesta Nacional de Satisfacción con la Vida en España limita la capacidad de establecer relaciones causales entre los determinantes del bienestar subjetivo y las diferencias de género. Del mismo modo, tal y como hemos señalado, la encuesta utilizada data de 2014; no obstante, pese a las transformaciones sociales y económicas relevantes en la última década —como la pandemia de COVID-19 o el auge del teletrabajo—, los factores estructurales asociados a la paradoja —como los roles de género, el familismo de los regímenes de bienestar, etc. — mantienen su vigencia. Por otra parte, tal y como hemos señalado, los resultados se encuentran condicionados por las particularidades culturales de la sociedad española y su mercado de trabajo; sin embargo, permiten reforzar la hipótesis de los roles de género en la paradoja de la felicidad en sociedades de régimen de bienestar familista en transición.
Fuentes de financiación
No aplicable.
Material suplementario
No aplicable.
Disponibilidad de datos
No aplicable.
Agradecimientos
No aplicable.
Declaración de contribución de autoría
Rebeca De Juan-Díaz: conceptualización, curación de datos, análisis formal, investigación, redacción-borrador original, redacción-revisión y edición.
J. Atilano Pena-López: conceptualización, análisis formal, investigación, metodología, redacción-borrador original, redacción-revisión y edición.
Declaración de conflicto de intereses
Los autores de este artículo declaran no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o personales que pudieran haber influido de manera inapropiada en este artículo.
Declaración de uso de Inteligencia Artificial
No aplicable.
1 La encuesta fue diseñada por la autora y el autor de este artículo junto con otras personas colaboradoras y llevada a cabo en España durante el mes de febrero de 2014 por la empresa Metroscopia. La encuesta ha sido financiada por la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología, Proyecto CSO2012-39677, siendo el Investigador principal Julio Iglesias de Ussel y titulado “El análisis de la felicidad y el impacto de la crisis: Consideraciones internacionales”.
2 En el anexo del libro Iglesias de Ussel y De Juan et al. 2017 se puede ver la fecha técnica y el cuestionario de la Encuesta Nacional de Satisfacción con la Vida.
3 En términos matemáticos, las emociones positivas y negativas no son opuestas ni independientes entre sí, sino que constituyen dimensiones oblicuas (Kapteyn et al. 2015). Respecto a las técnicas factoriales empleadas, los indicadores afectivo-emocionales se derivan de un conjunto de preguntas dicotómicas. Para obtener un valor único que integrase toda la información disponible de cada individuo, se utilizó la metodología factorial basada en correlaciones tetracóricas, adaptada específicamente a este tipo de variables (véase anexo). La variable resultante es continua, y para facilitar su interpretación, se ha categorizado en 10 niveles ascendentes.
4 Para una información más detallada, tanto en lo relativo a su definición como a su cálculo, puede encontrarse un estudio pormenorizado en Pena-López y De Juan-Díaz (2024).
5 La variable dependiente, la satisfacción vital, se mide a través de una escala discreta y ordenada de 5 niveles.
6 Las variables dependientes, bienestar hedónico o emocional negativo y positivo, son variables continuas, resultado de puntuaciones factoriales, adecuadas para su estimación mediante un modelo MCO.
7 Es interesante remarcar que el género es también significativo para las emociones positivas (tabla 2). Este hecho ya había sido remarcado anteriormente y es coherente con la paradoja (Kashdan et al. 2009). Las mujeres muestran más emociones positivas, pero, coherentemente con las explicativas de la satisfacción vital, fuertemente relacionadas con las variables que expresan bienes relacionales y capital social.
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En la tabla A1, se muestran las cargas factoriales de las sensaciones experimentadas el día previo, obtenidas al aplicar la metodología factorial basada en correlaciones tetracónicas a las variables que definen los indicadores hedónicos o experienciales.
Tabla A1. Cargas factoriales sobre sensaciones en el día previo
|
Cargas factoriales (Varimax normalized) |
||
|
Variable |
Factor 1 |
Factor 2 |
|
Malestar |
0,699525 |
0,019790 |
|
Cansancio |
0,731899 |
0,153444 |
|
Entusiasmo |
-0,122330 |
0,831946 |
|
Tristeza |
0,847661 |
-0,221745 |
|
Alegría |
-0,250443 |
0,852102 |
|
Ansiedad |
0,838171 |
-0,135879 |
|
Irritación |
0,623788 |
-0,058329 |
|
Amor |
0,030959 |
0,800342 |
|
Aburrimiento |
0,566732 |
-0,192558 |
|
Orgullo |
0,053906 |
0,700894 |
|
Soledad |
0,707962 |
-0,336744 |
|
Buen humor |
-0,353878 |
0,801807 |
|
Expl.Var |
3,864358 |
3,438354 |
|
Prp.Totl |
0,322030 |
0,286529 |
Fuente: elaboración propia a partir de la Encuesta Nacional de Satisfacción con la Vida en España.
Fuente: elaboración propia a partir de la Encuesta Nacional de Satisfacción con la Vida en España.
Figura A1. Dimensiones factoriales sobre emociones el día previo.
En la tabla A2, se muestran los estadísticos descriptivos de las variables empleadas en los modelos de regresión.
Tabla A2. Análisis descriptivo de las variables empleadas
|
N |
Media |
Desv. St. |
Min. |
Max. |
|
|
Evaluativa-ascendente |
1795 |
3,89 |
0,915 |
1 |
5 |
|
Eudamónica. Factorial |
1801 |
0,541 |
0,382 |
-0,398 |
0,852 |
|
Hedónica. Sensaciones negativas |
1801 |
0,467 |
0,355 |
-0,02 |
1,6 |
|
Hedónica. Sensaciones positivas |
1801 |
0,844 |
0,395 |
-0,06 |
1,4 |
|
Hábitat rural/urbano |
1801 |
3,92 |
1,674 |
1 |
7 |
|
Autopercepción estado de salud |
1789 |
3,98 |
0,867 |
1 |
5 |
|
Autopercepción, pesimista-optimista |
1793 |
2,64 |
0,713 |
1 |
3 |
|
Satisfacción tiempo de ocio |
1783 |
3,49 |
1,188 |
1 |
5 |
|
Religiosidad |
1782 |
1,37 |
1,06 |
0 |
3 |
|
Género |
1801 |
0,49 |
0,5 |
0 |
1 |
|
Edad |
1801 |
47,28 |
16,65 |
18 |
95 |
|
Nivel de estudios |
1801 |
6,06 |
1,264 |
1 |
9 |
|
Ingresos |
1624 |
1755,91 |
1138,126 |
500 |
6000 |
|
Satisfacción económica |
1796 |
2,95 |
1,153 |
1 |
5 |
|
Viviendo en pareja |
1801 |
0,64 |
0,481 |
0 |
1 |
|
Hijos |
1801 |
0,67 |
0,471 |
0 |
1 |
|
Frecuencia reuniones entre amigos |
1792 |
4,3 |
1,275 |
1 |
6 |
|
Frecuencia reuniones con familiares |
1795 |
4,05 |
1,325 |
1 |
6 |
|
Confianza en la gente |
1744 |
0,44 |
0,497 |
0 |
1 |
|
Tiempo a actividades sociales |
1731 |
2,8 |
1,01 |
1 |
5 |
|
Ocupado/a |
1801 |
0,43 |
0,495 |
0 |
1 |
|
Parado/a |
1801 |
0,16 |
0,37 |
0 |
1 |
Fuente: elaboración propia a partir de la Encuesta Nacional de Satisfacción con la Vida en España.