Revista Internacional de Sociología 82 (2)
abril-junio, e250
ISSN: 0034-9712, eISSN: 1988-429X
https://doi.org/10.3989/ris.2024.82.2.22-095

HISTÉRESIS Y RESILIENCIA EN LA VIDA COTIDIANA POSTPANDEMIA EN ESPAÑA

HYSTERESIS AND RESILIENCE IN SPANISH POST-PANDEMIC DAILY LIFE

Antonio Alaminos

Centro de Investigaciones Sociológicas.

https://orcid.org/0000-0002-7294-9878

Paloma Alaminos-Fernández

Instituto Interuniversitario de Desarrollo Social y Paz. Universidad de Alicante.

https://orcid.org/0000-0002-4673-6553

RESUMEN

La vida cotidiana en España ha experimentado, desde inicios de 2020, el impacto de las restricciones establecidas como consecuencia de la pandemia de coronavirus. Se presenta aquí un primer acercamiento empírico a las huellas que ha dejado en la vida cotidiana, midiendo resiliencia e histéresis en dos dimensiones, emocional y conductual. Se analiza la encuesta “Barómetro de junio de 2022” del CIS, estudiando cómo las modificaciones observadas en las formas de saludo interpersonal muestran la presencia de histéresis y resiliencia, estableciendo posteriormente su dependencia de variables como edad, género y riesgo percibido mediante la especificación de un modelo estructural de covarianzas. La edad, el género y el riesgo percibido muestran valor explicativo significativo de los fenómenos de histéresis y resiliencia. Finalmente, se confirman dos tipos de histéresis, emocional y conductual, así como la complementariedad teórica y empírica entre resiliencia e histéresis.

PALABRAS CLAVE: 
Riesgo; práctica social; covid-19; Bourdieu; Goffman
ABSTRACT

Daily life in Spain has experienced since the beginning of 2020 the impact of the restrictions established because of the coronavirus pandemic. Here we present a first empirical approach to the traces it has left in everyday life, measuring both resilience and hysteresis in two dimensions, emotional and behavioral. The survey “Barometer of June 2022” of the CIS is analyzed, studying how from the modifications produced in the forms of interpersonal greeting, the presence of hysteresis and resilience is observed, establishing its dependence on variables such as age, gender, and risk perceived by specifying a structural model. Age, gender, and perceived risk show significant explanatory value of the hysteresis and resilience phenomena. Finally, two types of hysteresis, emotional and behavioral, are confirmed, as well as the theoretical and empirical complementarity between resilience and hysteresis.

KEYWORDS: 
Risk; social practice; covid-19; Bourdieu; Goffman

Recibido: 26.10.2022. Aceptado: 12.01.2024. Publicado: 11.06.2024

Cómo citar este artículo/Citation: Alaminos, Antonio y Paloma Alaminos-Fernández. 2024. Histéresis y resiliencia en la vida cotidiana postpandemia en España. Revista Internacional de Sociología 82(2):e250. https://doi.org/10.3989/ris.2024.82.2.22-095

CONTENIDO

INTRODUCCIÓN

 

La pandemia de covid-19 ha sido una catástrofe social con unas propiedades muy particulares, de tal forma que, aun llegando a paralizar la vida social en los espacios públicos, permitía ser estudiada mediante métodos de investigación que habitualmente no son aplicables en los desastres (Alaminos y Alaminos-Fernández 2022aA. Alaminos, A. Alaminos-Fernández. 2022a. “Impactos de la pandemia de COVID-19 sobre la cohesión y el control social en España”. Pp. 209-235 en Cambios sociales en tiempo de pandemia, editado por J.F. Tezanos Tortajada. Madrid: CIS.; 2022bA. Alaminos, P. Alaminos-Fernández. 2022b. “L’incertezza europea in tempi di pandemia. Tra la salute e l’economia”. SocietàMutamentoPolitica 13(25): 9-21. https://doi.org/10.36253/smp-14256.). Las catástrofes, sean económicas, naturales o sociales, acostumbran a caracterizarse por una primera fase de desorganización social. Una desorganización social que condiciona los procedimientos aplicables para su conocimiento (Rinken. et al. 2020Rinken, S., Domínguez-Álvarez, J.A., Trujillo, M., Lafuente, R., Sotomayor, R. & Serrano-del-Rosal, R. 2020. “Combined mobile-phone and social-media sampling for web survey on social effects of COVID-19 in Spain”. Survey Research Methods 14(2): 165-170. https://doi.org/10.18148/srm/2020.v14i2.7733.; Alaminos 1992 Alaminos, Antonio. 1992. Investigación, sociedades y desarrollo. En Juan Salcedo, Carlos Vicente Moya Valgañón, Alfonso Pérez-Agote Poveda y José Félix Tezanos Tortajada (Coors.) Escritos de teoría sociológica en homenaje a Luis Rodríguez Zúñiga. Madrid: CIS , 1998 Alaminos, Antonio. 1998. Teoría y práctica de la encuesta. Alicante: ECU. http://hdl.handle.net/10045/49236. ). Por ejemplo, es inconsistente emplear el método de encuestas de opinión pública a una sociedad devastada por un terremoto o una guerra civil. Sin embargo, en el caso de la pandemia, el confinamiento de la población facilitó su accesibilidad mediante entrevista telefónica o internet. Una población que era receptiva a compartir sus opiniones y estados de ánimo en un contexto generalizado de falta de contacto físico interpersonal. La posibilidad de emplear el método de encuesta durante la pandemia de Covid-19 de 2020 ha permitido realizar múltiples investigaciones sobre sus efectos en las relaciones sociales, llegando a convertirse en un objeto de estudio muy significativo para la sociología (Rinken et al. 2020Rinken, S., Domínguez-Álvarez, J.A., Trujillo, M., Lafuente, R., Sotomayor, R. & Serrano-del-Rosal, R. 2020. “Combined mobile-phone and social-media sampling for web survey on social effects of COVID-19 in Spain”. Survey Research Methods 14(2): 165-170. https://doi.org/10.18148/srm/2020.v14i2.7733.; García, Cárdenas y Barbeito 2020García Calavia, Miguel Angel, Julián Cárdenas, Roberto L. Barbeito Iglesias. 2020. “Presentación del debate: Impactos sociales de la COVID-19: un nuevo reto para la sociología”. Revista Española de Sociología 29(3): 689-691. Doi: http://dx.doi.org/10.22325/fes/res.2020.42.).

En España, existen varios ejemplos relevantes. Uno de ellos ha sido la obra colectiva sobre los efectos multidimensionales de la pandemia publicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (2022)Centro de Investigaciones Sociológicas (Tezanos, Jose Félix, ed.). 2022. Cambios sociales en tiempos de pandemia. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas.. Se trata de un conjunto de artículos de investigación que evidencian los dos aspectos reseñados en esta catástrofe social: la relevancia de su impacto, así como la existencia de condiciones metodológicas apropiadas para su estudio. Así mismo, han sido muchas las revistas académicas que han realizado monográficos sobre los efectos de la pandemia, estudiando su impacto en la educación y la desigualdad social, el papel de la comunicación, la economía, la salud pública, etc. En conjunto, la investigación sobre los efectos sociales de la pandemia ha sido de naturaleza multidisciplinar, debido al impacto polifacético de la pandemia.

Otro programa de investigación significativo que indagó en las consecuencias sociales y metodológicas fue ESPACOV, un estudio social sobre la pandemia de COVID-19 realizado en España en el mes de abril de 2020, aplicando modos mixtos. ESPACOV-I (Serrano-del-Rosal, et al. 2020Serrano-del-Rosal, Rafael, Biedma-Velázquez, Lourdes, Domínguez, Juan Antonio, García-Rodríguez, María Isabel, Lafuente, Regina, Sotomayor, Rafaela, Trujillo, Manuel, Rinken, Sebastián (2020), “Estudio Social sobre la Pandemia del COVID-19 (ESPACOV)”, data file (v1), 2020. DIGITAL.CSIC. http://dx.doi.org/10.20350/digitalCSIC/12517) fue implementado y desarrollado por el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA), una unidad del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), con el objetivo de recopilar datos sobre la dimensión social de la pandemia. A los diez meses, en enero de 2021, se realizó ESPACOV-IIESPACOV-II. 2021. Estudio Social sobre la Pandemia de COVID-19. IESA-CSIC. https://www.iesa.csic.es/wp-content/uploads/2021/02/Informe-ESPACOV-II-.pdf. para evaluar la evolución de la situación social en un contexto en el que se había incrementado de forma sustantiva el nivel de conocimiento de los ciudadanos sobre la pandemia.

Generalmente, estas investigaciones adquirieron un carácter de urgencia intentando evaluar tanto las reacciones sociales ante las intervenciones desde los poderes públicos como la mayor o menor eficacia de unas recomendaciones que, además de proteger la salud, tenían efectos directos sobre la vida social y económica. Así, los primeros estudios durante la pandemia investigaron una sociedad bajo un shock colectivo, sometida durante los confinamientos a una vida cotidiana paralizada en los espacios de contacto social. Una situación anómala que, en los primeros meses del año 2022, experimentó una progresiva normalización.

Las crisis acostumbran a caracterizarse por fases o etapas que se suceden tras el primer impacto: una desagregación analítica presente en la mayoría de los modelos sociológicos que estudian las crisis, ya sea sobre sociedades que experimentan un shock, en las teorías sobre los desastres o las diferentes aplicaciones del modelo sobre las etapas del duelo de Kübler-Ross (1993)Kübler-Ross, Elisabeth. 1993. Sobre la muerte y los moribundos. Barcelona: Grijalbo.. La consideración del modelo Kübler-Ross sobre las etapas del duelo en un contexto colectivo es pertinente por la presencia masiva y constante en los medios de comunicación de fallecimientos y hospitalizaciones, de tal forma que, durante la pandemia, la muerte adquirió una elevada presencia y visibilidad social. En la práctica, los confinamientos y restricciones sociales encontraban su justificación precisamente por la amenaza que representaba la muerte.

En esta investigación, se utilizan dos conceptos que solamente son medibles en las fases de recuperación social de la normalidad: la histéresis y la resiliencia. Un regreso paulatino de la normalidad que, ya en el año 2022, se apreciaba en la retirada formal de restricciones como fueron las mascarillas, las medidas de distanciamiento social, la limitación de aforos, etc. Sin embargo, es evidente que la normalidad objetiva es una cosa y la normalidad subjetiva, aquella asumida por los individuos, es otra diferente. Por ejemplo, eliminar la obligatoriedad del empleo de mascarillas es un hecho objetivo, mientras que la percepción social de la amenaza permanece como un hecho subjetivo. Precisamente, en esta fase de recuperación de la vida social en España los conceptos de resiliencia e histéresis son útiles como herramienta analítica para estudiar los comportamientos y actitudes de aquellas personas que interpretan, subjetivamente, que la normalidad ya ha llegado o está llegando a su vida cotidiana en el momento de la recolección de datos. Como vamos a considerar más adelante, un reconocimiento de normalidad que conserva de forma inercial una percepción de riesgo.

NORMA SOCIAL, HISTÉRESIS Y RESILIENCIA

 

Los conceptos de resiliencia e histéresis han sido ampliamente aplicados al estudio de diversos fenómenos y procesos sociales (Hudson 2020Hudson, Bob. 2020. Varieties of Resilience. Cambridge University Press.; Serrano, Martín y de Castro 2019Serrano Pascual, Araceli, María Paz Martín Martín y Carlos de Castro Pericacho. 2019. “Sociologizando la resiliencia. El papel de la participación socio-comunitaria y política en las estrategias de afrontamiento de la crisis”. Revista Española De Sociología 28(2). 227-247. https://doi.org/10.22325/fes/res.2018.75.; Cant 2017Cant, Sarah. 2017. “Hysteresis, social congestion and debt: towards a sociology of mental health disorders in undergraduates”. Social Theory & Health 16: 311-325. https://doi.org/10.1057/s41285-017-0057-y.; Estêvão, Calado y Capucha 2017Estêvão, Pedro, Alexandre Calado y Luis Capucha. 2017. “Resilience: moving from a “heroic” notion to a sociological concept”. Sociologia, Problemas e Práticas (85): 9-254. https://doi.org/10.7458/SPP20178510115.; Olsson et al. 2015Olsson, Lennart, Anne Jerneck, Henrik Thoren, Johannes Persson y David O’Byrne. 2015. “Why resilience is unappealing to social science: Theoretical and empirical investigations of the scientific use of resilience”. Science Advances 1(4): e14002177. https://doi.org/10.1126/sciadv.1400217.; Cabanyes 2010Cabanyes Truffino, Javier. (2010) “Resiliencia: una aproximación al concepto”. Revista de Psiquiatría y Salud Mental 3(4): 145-1514. https://doi.org/10.1016/j.rpsm.2010.09.003.; Ungar 2008Ungar, Michael. 2008. “Resilience across Cultures”. The British Journal of Social Work 38(2): 218-235. https://doi.org/10.1093/bjsw/bcl343.; Hardy 2014Hardy, Clarisa. 2014. “Hysteresis.” Pp. 126-145 en Pierre Bourdieu: Key Concepts, editado por M. Grenfell. London: Routledge.; Elster 1976Elster, Jon. 1976. “A Note on Hysteresis in the Social Sciences”. Synthese 33: 371-3912. https://doi.org/10.1007/BF00485452.). Siendo ambos conceptos analíticos importados del campo de las ciencias físicas, el uso para el análisis social de la histéresis y la resiliencia requiere de un marco teórico de referencia sociológica.

El marco teórico más afín al objeto de estudio de esta investigación, los efectos sobre las prácticas sociales de la pandemia, es el postulado por Pierre Bourdieu. Las practicas sociales, como expresión cotidiana de normas sociales, forman parte, en su versión más micro, de la noción teórica más profunda y compleja de habitus. Este concepto, central en la teoría sociológica de Pierre Bourdieu, puede resumirse (Martínez 2017Martínez García, José Saturnino. 2017. “El habitus. Una revisión analítica”. Revista Internacional de Sociología 75(3). https://doi.org/10.3989/ris.2017.75.3.15.115.) como “disposiciones” o esquemas de obrar, pensar y sentir asociados a la posición social. Así, el habitus facilita que, en contextos sociales homogéneos, se articulen y sistematicen estilos de vida que actúan como patrón y referencia social. Habitus y normas sociales son dos conceptos profundamente relacionados, en la medida que el habitus contribuye a dar forma a las normas, mientras que las normas refuerzan la permanencia y estabilidad del habitus. En ese sentido, las prácticas sociales constituyen la expresión de normas sociales enmarcadas en un habitus específico.

Por ello, será la permanencia o cambio en las prácticas sociales las que ilustren operativamente las nociones de histéresis y resiliencia. La resiliencia muestra la capacidad de las prácticas sociales para recuperar sus formas tras un impacto, mientras que la histéresis, por el contrario, mostraría las huellas que el impacto ha dejado sobre las prácticas sociales. Un impacto que, en algunos casos, repercute redefiniendo las normas sociales de referencia. Para Bourdieu, ambos términos son considerados como “cajas de herramientas” analíticas, en la medida que la lógica de la investigación para Bourdieu es “inseparablemente empírica y teórica” (Bourdieu 2000: 24Bourdieu, Pierre. 2000. Pascalian Meditations. Stanford: Stanford University Press.).

El término ‘resiliencia’ deriva del verbo latino salire y del término resilio, que significa volver atrás o rebotar. La definición comúnmente más aceptada en psicología y sociología procede de su definición original en física: “la propiedad de un material que le posibilita regresar a su forma original luego de ser doblado, estirado o comprimido” (Tarter y Vanyucov 1999Tarter, Ralph E. y Michael Vanyukov. 1999. “Re-visiting the validity of the construct of resilience”. Pp. 85-100 en Resiliency and development: Positive life adaptations, editado por M.D. Glantz y J.L. Johnson. New York: Plenum.). Partiendo de dicha idea básica, y debido a la diversidad disciplinar de su uso, existe un amplio debate sobre su alcance y significado, desde quienes consideran la resiliencia como un rasgo psicológico individual a aquellos otros que se centran en plantearlo como un proceso colectivo.

En lo colectivo, la resiliencia social se activa cuando los valores culturales facilitan las herramientas para recuperar unas condiciones de vida (por ejemplo, la solidaridad), mientras que la resiliencia organizacional muestra la capacidad y organización del estado de bienestar para proteger durante las crisis. Desde un enfoque individual, la resiliencia refiere la capacidad del individuo para superar los efectos personales de las crisis, capacidad que puede verse reforzada por las resiliencias de nivel colectivo o no. En esta investigación, la medición de resiliencia se efectúa en la unidad de análisis individual, si bien la estructura que muestra, en cuanto que comportamientos agregados, refiere un proceso colectivo.

En todo caso, la idea esencial es común, definiendo la resiliencia como aquel proceso dinámico que genera una adaptación positiva en un contexto significativamente adverso. Es decir, se refiere a dos condiciones básicas: la existencia de un impacto o adversidad grave y el éxito en la labor de recuperar un estado positivo (Luthar y Cushing 2002Luthar, Suniya y Gretta Cushing. 2002. “Measurement issues in the empirical study of resilience: An overview”. Pp. 129-160 Resilience and development: Positive life adaptations, editado por M.D. Glantz y J.L. Johnson. New York: Plenum.; Glantz y Johnson 1999Glantz Meyer y Jeannette Johnson. 1999. Resilience and development: Positive life adaptations. New York: Plenum.; Garmezy 1990Garmezy, Norman A. 1990. “Reflections on the future”. Pp. 527-534 en Risk and protective factors in the development of psychopathology, editado por J. Rolf, A. Masten, D. Cicchetti, K. Nuechterlein, S. Weintraub.. New York: Cambridge University Press.; Masten, Best, y Garmezy 1990 Masten, Ann, Karin Best y Norman Garmezy. 1990. “Resilience and development: Contributions from the study of children who overcome adversity”. Development and Psychopathology 2: 425-444.; Rutter 1990Rutter Michael. 1990. “Psychosocial resilience and protective mechanisms”. Pp. 181-214 Risk and protective factors in the development of psychopathology, editado por J. Rolf, A.S. Masten, D. Cicchetti, K.H. Nuechterlein y S. Weintraub. New York: Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/CBO9780511752872.013.; Werner y Smith 1982Werner, Emmy y Ruth Smith. 1982. Vulnerable but invincible: A study of resilient children. New York: McGraw-Hill.).

Un término complementario en lo que se refiere a las dinámicas sociales es el de ‘histéresis’, que, según define la Real Academia Española, es un “Fenómeno por el que el estado de un material depende de su historia previa y que se manifiesta por el retraso del efecto sobre la causa que lo produce”. Al igual que sucedía para el caso de la resiliencia, el concepto de histéresis surge de la investigación sobre terremotos, metales y campos magnéticos, siendo adoptado posteriormente por otras disciplinas para analizar el desajuste, la inflexibilidad o los efectos duraderos de las respuestas sociales a las crisis y el cambio.

Desde el marco teórico de Bourdieu, la histéresis es una herramienta útil para analizar la anomia normativa (Bourdieu 1990Bourdieu, Pierre. 1990. The Logic of Practice. Stanford: Stanford University Press.) que produce la sensación de vivir en otro tiempo con nuevas reglas y normas. En el caso de la pandemia, la histéresis hace visible la “dinámica multinivel y multitemporal” del cambio (Strand y Lizardo 2016: 169Strand, Micahel, y Omar Lizardo. 2016. “The hysteresis effect: Theorising mismatch in action”. Journal for the Theory of Social Behaviour 47(2): 164-194. https://doi.org/10.1111/jtsb.12117.) e informa sobre los cambios multinivel producidos por el COVID-19 que ilustran una nueva realidad cotidiana (Graham 2020Graham, Hannah. 2020. “Hysteresis and the sociological perspective in a time of crisis”. Acta Sociologica 63(4): 450-452 https://doi.org/10.1177%2F0001699320961814.). En ese sentido, los cambios generados por la pandemia implican peguntas tanto sobre su perdurabilidad (Fowler 2020Fowler, Bridget. 2020. “Pierre Bourdieu on social transformation, with particular reference to political and symbolic revolutions”. Theory and Society 49: 439-463. https://doi.org/10.1007/s11186-019-09375-z.) como sobre la diversidad de su impacto.

Los dos conceptos están ligados, de forma que una histéresis elevada implica una resiliencia baja y viceversa: una resiliencia absoluta expresaría que no hay cambio por histéresis. Expresado en el marco teórico de Bourdieu, la pregunta central es cómo las prácticas sociales se restablecen tras el impacto de la pandemia. En definitiva, en qué modo se aprecia un efecto de histéresis en la nueva vida cotidiana. Más allá de su empleo en física (propiedad de los materiales), en economía o sociología la histéresis habla del efecto intermediador de la memoria (lo vivido en una crisis) sobre los equilibrios posteriores; mientras que la resiliencia evalúa la propiedad de recuperar total o parcialmente la forma original (memoria anterior a la crisis).

Las investigaciones sobre los impactos sociales de las crisis detectan una tercera variable muy significativa: la percepción de riesgo que tienen las personas (Joslyn, Sinatra y Morrow 2021Joslyn, Susan, Gale M. Sinatra y Daniel Morrow. 2021. “Risk perception, decision-making, and risk communication in the time of COVID-19”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 579-583. https://doi.org/10.1037/xap0000407.). En el análisis de las crisis, surgen con frecuencia los términos ‘incertidumbre’, ‘riesgo’ o ‘miedo’, expresándose como preocupación. La percepción de riesgo (preocupación) ha sido una variable condicionante de la vida cotidiana durante la pandemia.

La crisis generada por la pandemia produjo un incremento en la percepción de riesgos, sobre todo de naturaleza económica y sanitaria, siendo en la fase de impacto la más urgente y preocupante la salud (Alaminos y Alaminos-Fernández 2022aA. Alaminos, A. Alaminos-Fernández. 2022a. “Impactos de la pandemia de COVID-19 sobre la cohesión y el control social en España”. Pp. 209-235 en Cambios sociales en tiempo de pandemia, editado por J.F. Tezanos Tortajada. Madrid: CIS., 2022bA. Alaminos, P. Alaminos-Fernández. 2022b. “L’incertezza europea in tempi di pandemia. Tra la salute e l’economia”. SocietàMutamentoPolitica 13(25): 9-21. https://doi.org/10.36253/smp-14256.). Un riesgo que ha permitido el empleo de metáforas comparando la pandemia con una guerra contra el virus (Sabucedo, Alzate y Hur 2020Sabucedo, Jose Manuel, Mónica Alzate y Domenico Hur. 2020. “Covid-19 and the metaphor of war”. International Journal of Social Psychology 35(3): 618-624. https://doi.org/10.1080/02134748.2020.1783840.), enfatizando la emoción del miedo, algo ya observado en otras pandemias (Rodríguez-Andrés 2011Rodríguez-Andrés, Roberto. 2011. “La efectividad del uso del miedo como factor persuasivo en la comunicación de riesgos en las crisis sanitarias”. Revista de Comunicación y Salud 1(2): 33-6. https://doi.org/10.35669/revistadecomunicacionysalud.2011.1(2).33-46.). En el estudio de la relación entre percepción de riesgo y la salud ya existía un bagaje teórico muy significativo previo a la crisis, de tal forma que, para la interpretación de las reacciones sociales más inmediatas, se han considerado teorías como la teoría de la motivación de protección (Maddux y Rogers 1983Maddux, James y Rogers, Ronald (1983). Protection motivation and self-efficacy: A revised theory of fear appeals and attitude change. Journal of Experimental Social Psychology, 19(5), 469–479. https://doi.org/10.1016/0022-1031(83)90023-9), el optimismo poco realista (Sparks et al. 1995Sparks, Paul, Richard Shepherd, Nicole Wieringa y Nicole Zimmermanns. 1995. “Perceived behavioural control, unrealistic optimism and dietary change: An exploratory study”. Appetite 24(3): 243-255. https://doi.org/10.1016/S0195-6663(95)99787-3.), así como desde la comunicación de desastres, amenazas y crisis (Myrick y Nabi 2017Myrick, Jessica G. y Robin L. Nabi. 2017. “Fear arousal and health and risk messaging”. En Oxford Research Encyclopedia of Communication. https://doi.org/10.1093/acrefore/9780190228613.013.266.), incluyendo la teoría del marco comunicacional (Kahneman y Tversky 1979Kahneman, Walter y Amos Tversky. 1979. “Prospect theory: An analysis of decision under risk”. Econometrica 47(2): 263-291. https://doi.org/10.2307/1914185.) para indagar en los sesgos cognitivos que afectan a la percepción del riesgo.

Desde el punto de vista empírico, la teoría de la motivación de protección acumulaba múltiples investigaciones, con anterioridad a la pandemia de Covid-19, que mostraban la asociación entre el riesgo percibido y la activación de comportamientos de autoprotección (Lindell y Perry 2012Lindell, Michael K. y Ronald W. Perry. 2012. “The protective action decision model: Theoretical modifications and additional evidence”. Risk Analysis 32(4): 616-632. https://doi.org/10.1111/j.1539-6924.2011.01647.x; Rogers y Prentice-Dunn 1997Rogers, Ronald W. y Steven Prentice-Dunn. 1997. “Protection motivation theory”. Pp. 113-132 en Handbook of health behavior research 1: Personal and social determinants, editado por D.S. Gochman. New York: Plenum Press.; Janz y Becker 1984Janz, Nancy K. y Marshall H. Becker. 1984. “The health belief model: A decade later”. Health Education Quarterly 11(1): 1-47. https://doi.org/10.1177/10901981840110010.). Ya directamente relacionados con la pandemia iniciada en 2019, son varios los estudios empíricos cuasiexperimentales (Bruine de Bruin y Bennett 2020De Bruin, W.B., & Bennett, D. (2020) “Relationships between initial COVID-19 risk perceptions and protective health behaviors: A national survey”. American Journal of Preventive Medicine 59(2): 157-167. https://doi.org/10.1016/j.amepre.2020.05.001.; Garfin et al. 2021Garfin, Dana Rose, Baruch Fischhoff, E. Alison Holman y Roxane Cohen Silver. 2021. “Risk perceptions and health behaviors as COVID-19 emerged in the United States: Results from a probability-based nationally representative sample”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 584-598. https://doi.org/10.1037/xap0000374.) que muestran la relación entre la percepción de riesgo de la población y los comportamientos de salud relacionados con el Covid-19 o con respecto a los grupos más expuestos (Joslyn, Sinatra y Morrow 2021Joslyn, Susan, Gale M. Sinatra y Daniel Morrow. 2021. “Risk perception, decision-making, and risk communication in the time of COVID-19”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 579-583. https://doi.org/10.1037/xap0000407.).

Una relación entre la percepción de riesgo y la autoprotección que se activa de forma muy significativa en los casos de contagio. Así, hay evidencia empírica sobre que tomar una única medida de protección (por ejemplo, usar una máscara facial) reduce la probabilidad de activar medios de protección adicional (Luckman et al. 2021Luckman, Ashley, Hossam Zeitoun, Andrea Isoni, Graham Loomes, Ivo Vlaev, Nattavudh Powdthavee y Daniel Read. 2021. “Risk compensation during COVID-19: The impact of face mask usage on social distancing”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 722-738. Available at: https://doi.org/10.1037/xap0000382.), dado que por sí sola reduce la percepción de riesgo (Vieites et al. 2021Vieites, Yan, Guilherme A. Ramos, Eduardo B. Andrade, Carlos Pereira y Amanda Medeiros. 2021. “Can self-protective behaviors increase unrealistic optimism? Evidence from the COVID-19 pandemic”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 621-631. https://doi.org/10.1037/xap0000379.). En respuesta a la crisis, las emociones como el miedo condicionaron las reacciones sociales a las restricciones (cuarentenas, confinamientos, etc.), influyendo en los comportamientos de riesgo (Alaminos y Alaminos-Fernández 2022aA. Alaminos, A. Alaminos-Fernández. 2022a. “Impactos de la pandemia de COVID-19 sobre la cohesión y el control social en España”. Pp. 209-235 en Cambios sociales en tiempo de pandemia, editado por J.F. Tezanos Tortajada. Madrid: CIS.; Tsai y Zeng 2021Tsai, Claire I. y Ying Zeng. 2021. “Risky but alluring: Severe COVID-19 pandemic influence increases risk taking”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 679-694. https://doi.org/10.1037/xap0000380.). Precisamente, la percepción del riesgo de la pandemia de Covid-19 se complicó por la escasez de información sobre la transmisión del virus. Dada la información limitada, Vieites et al. (2021)Vieites, Yan, Guilherme A. Ramos, Eduardo B. Andrade, Carlos Pereira y Amanda Medeiros. 2021. “Can self-protective behaviors increase unrealistic optimism? Evidence from the COVID-19 pandemic”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 621-631. https://doi.org/10.1037/xap0000379. utilizaron el marco explicativo del optimismo poco realista, observando empíricamente la presencia de un optimismo infundado, por el que las personas tendían a pensar que ellos tenían menos probabilidades de enfermar que otros individuos con las mismas características, reproduciendo el mismo patrón estudiado para situaciones de riesgo por Sparks et al. (1995)Sparks, Paul, Richard Shepherd, Nicole Wieringa y Nicole Zimmermanns. 1995. “Perceived behavioural control, unrealistic optimism and dietary change: An exploratory study”. Appetite 24(3): 243-255. https://doi.org/10.1016/S0195-6663(95)99787-3..

Dada la naturaleza de la crisis, basada en el contagio, la comunicación ha sido fundamental en las estrategias para la contención de la pandemia (Gómez y Castrechini 2021Gómez Martínez, Diana, y Angela Castrechini Trotta. 2021. “Medios de comunicación como agentes activos del conflicto: el caso de la Covid-19”. Ámbitos. Revista Internacional De Comunicación 53: 123-147. https://doi.org/10.12795/Ambitos.2021.i53.07.; Casero-Ripollés 2020Casero-Ripollés, Andreu. 2020. “Impact of covid-19 on the media system. communicative and democratic consequences of news consumption during the outbreak”. El profesional de la información 29(2). https://doi.org/10.3145/epi.2020.mar.23; Costa-Sánchez y Lopez-García 2020Costa-Sánchez, Carmen y Xose López-García. 2020. “Comunicación y crisis del coronavirus en España. Primeras lecciones”. El profesional de la información 29(3). https://doi.org/10.3145/epi.2020.may.04.; Masip et al. 2020Masip, Pere, Sue Aran-Ramspott, Carlos Ruiz-Caballero, Jaume Suau, Ester Almenar y David Puertas-Graell. 2020. “Consumo informativo y cobertura mediática durante el confinamiento por el covid-19: Sobreinformación, sesgo ideológico y sensacionalismo”. El profesional de la información 29(3). https://doi.org/10.3145/epi.2020.may.12.). Los estudios desde el ámbito de la comunicación concluyeron que, con carácter general, existía una percepción sobreestimada del riesgo a fallecer debido al covid-19 (Garfin et al., 2021Garfin, Dana Rose, Baruch Fischhoff, E. Alison Holman y Roxane Cohen Silver. 2021. “Risk perceptions and health behaviors as COVID-19 emerged in the United States: Results from a probability-based nationally representative sample”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 584-598. https://doi.org/10.1037/xap0000374.; Joslyn, Sinatra y Morrow 2021Joslyn, Susan, Gale M. Sinatra y Daniel Morrow. 2021. “Risk perception, decision-making, and risk communication in the time of COVID-19”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 579-583. https://doi.org/10.1037/xap0000407.), algo que parece deberse en parte a la dificultad para comprender el significado de las tasas de letalidad (el número de casos mortales dividido por el número de casos totales identificados).

Fue esta una incomprensión que iba más allá de las tasas especificas medidas durante la pandemia. La comunicación científica mediante coeficientes, tasas, indicadores, etc. se vio afectada por los sesgos del número entero, por los que la persona centra la atención en los números enteros (numerador y denominador) de una fracción y no en el resultado; así como del sesgo de negligencia del denominador, por el que las personas se engañan a sí mismas al prestar más atención a los numeradores que a los denominadores (Kahneman 2011Kahneman, Walter. 2011. Thinking, fast and slow. London: Penguin Books.). En las investigaciones sobre la percepción del riesgo de mortalidad causado por el Covid-19, se han detectado dichos sesgos de número entero y negligencia del denominador (Joslyn, Sinatra y Morrow 2021Joslyn, Susan, Gale M. Sinatra y Daniel Morrow. 2021. “Risk perception, decision-making, and risk communication in the time of COVID-19”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 579-583. https://doi.org/10.1037/xap0000407.). Todos los elementos anteriores de carácter formal, junto a los comentarios e informaciones procedentes tanto de los medios de comunicación como de cauces informales, influyeron en la percepción de riesgo y en las incertidumbres de los individuos, afectando a las normas y usos sociales (Oltra y Boso 2020Oltra, Christian y Àlex Boso. 2020. “Lecciones aprendidas de la crisis del coronavirus: preparación y resiliencia social”. Revista Española de Sociología 29 (3): 769-775. http://dx.doi.org/10.22325/fes/res.2020.50.).

En términos de salud, con carácter general y en condiciones de normalidad, las normas sociales ayudan a los individuos a evaluar patrones de conducta en las interacciones cotidianas (Greene 2013Greene, Joshua. 2013. Moral Tribes: Emotion, Reason, and the Gap between Us and Them. London: Penguin Press.; Tooby y Cosmides 2010Tooby, John y Leda Cosmides. 2010. “Groups in mind: the coalitional roots of war and morality”. Pp. 191-234 en Human Morality and Sociality: Evolutionary and Comparative Perspectives, editado por Høgh-Olesen H. London: Palgrave-Macmillan.; Tomasello 2009Tomasello, Michael. 2009. Why We Cooperate. Cambridge, Massachusetts: MIT Press.; Linares 2007Linares, Francisco. 2007. “El problema de la emergencia de normas sociales en la acción colectiva. Una aproximación analítica”. Revista Internacional de Sociología 46: 131-160.; Cialdini y Goldstein 2004Cialdini, Robert B. y Noah J. Goldstein. 2004. “Social influence: compliance and conformity”. Annual Review of Psychology 55: 591-621. https://doi.org/10.1146/annurev.psych.55.090902.142015.; Haidt 2001Haidt, Jonathan. 2001. “The emotional dog and its rational tail: a social intuitionist approach to moral judgment”. Psychological Review 108: 814-834. https://doi.org/10.1037/0033-295X.108.4.814.; 2012Haidt, Jonathan. 2012. The Righteous Mind: Why Good People Are Divided by Politics and Religion. New York: Vintage.). En ese sentido, actúan como un patrón de referencia del comportamiento social con efectos sobre la aceptación social, la identidad, la aprobación social, etc. (Wood 2000Wood, Wendy. 2000. “Attitude change: persuasion and social influence”. Annual Review of Psychology 51: 539-570. https://doi.org/10.1146/annurev.psych.51.1.539.). En esta investigación, a pesar de su interés, por razones de espacio no se ha incluido el debate procedente del enfoque analítico sobre la naturaleza psicosocial, moral o racional de las normas sociales (Tena-Sánchez, J. y Güell-Sans 2011Tena-Sánchez, Jordi y Ariadna Güell-Sans. 2011. “¿Qué es una norma social? Una discusión de tres aproximaciones analíticas”. Revista Internacional de Sociología (RIS) 69(3): 561-583. DOI: 10.3989/ris.2009.02.17.; Elster 2009Elster, Jon. 2009. “Social Norms and the Explanation of Behavior”. Pp. 195-217 en The Oxford Handbook of Analytical Sociology, editado por P. Hedström y P. Bearman. New York: Oxford University Press.; Linares 2007Linares, Francisco. 2007. “El problema de la emergencia de normas sociales en la acción colectiva. Una aproximación analítica”. Revista Internacional de Sociología 46: 131-160.; Bicchieri 2006Bicchieri, Cristina. 2006. The Grammar of Society. The Nature and Dynamics of Social Norms. Cambridge: Cambridge University Press. Available at: https://doi.org/10.1017/CBO9780511616037.; Coleman 1991Coleman, James. 1991. Foundations of Social Theory. Cambridge (MA): Harvard University Press.; Ullmann-Margalit 1977Ullmann-Margalit, Edna. 1977. The Emergence of Norms. Oxford: Clarendon Press.).

Para medir la presencia de histéresis o resiliencia en la vida cotidiana tras la pandemia, se estudiará el saludo en los encuentros sociales. Precisamente, una de las primeras recomendaciones afectó directamente a las relaciones interpersonales, al prescribir el distanciamiento social como uno de los mejores recursos contra la infección (Baldwin y Weder di Mauro 2020Baldwin, Richard & Weder di Mauro, Beatrice. 2020. Economics in the time of COVID-19. London: CEPR Press. Consulted: June 1, 2021. https://cepr.org/publications/books-and-reports/economics-time-covid-19.; Kraemer et al. 2020Kraemer, Moritz, Chia-Hung Yang, Bernardo Gutierrez, Chieh-Hsi Wu, Brennan Klein, David M. Pigott, Open COVID-19 Data Working Group, Louis du Plessis, Nuno R. Faria, Ruoran Li, William P. Hanage, John S. Brownstein, Maylis Layan, Alessandro Vespignani, Huaiyu Tian, Christopher Dye, Oliver G. Pybus, Samuel V. Scarpino (2020) “The effect of human mobility and control measures on the COVID-19 epidemic in China” Science 368, 493–497), incluyendo expresamente los procedimientos de saludo. Para Goffman (1974)Goffman, Erving. 1974. La presentación de la persona en la vida cotidiana. Buenos Aires: Amorrortu., el saludo constituye un rito social clave en las interacciones sociales de la vida cotidiana. En este estudio, consideramos interacciones que suceden en un entorno físico, que requieren la presencia de los individuos, no considerando el ámbito de las interacciones virtuales (Díez, Belli y Márquez 2020Díez García, Ruben, Simone Belli, e Israel V. Márquez. 2020. “La COVID-19, pantallas y reflexividad social. Cómo el brote de un patógeno está afectando nuestra cotidianidad”. Revista Española de Sociología 29 (3): 759-768. http://dx.doi.org/10.22325/fes/res.2020.49.). Esta presencialidad corresponde con el enfoque original de Goffman (1991)Goffman, Erving. 1991. Los momentos y sus hombres. Barcelona: Paidos., según el cual “La interacción social puede definirse en sentido estricto como aquella que se da exclusivamente en las situaciones sociales, es decir, en las que dos o más individuos se hallan en presencia de sus respuestas físicas respectivas” (p. 173Goffman, Erving. 1991. Los momentos y sus hombres. Barcelona: Paidos.). Unas interacciones sociales enmarcadas por lo cotidiano y en las que se insertan las funciones sociales del saludo, un rito que forma parte de la normalidad:

Goffman (1959, 1967, 1971 y 1981) ha introducido el concepto de interaccionismo simbólico, estudiando las interacciones humanas cotidianas: en ellas es fundamental la idea de sujeto social que presenta una imagen pública, y el análisis de la interacción como un ritual social. Partiendo de este marco teórico hemos decidido analizar una de las interacciones humanas cotidianas de mayor importancia, i.e., el saludo (Ibba 2009: 585Ibba, Daniela 2009. “El saludo, una aproximación pragmática”. Interlingüística 18: 585-594.).

En la definición de Goffman, los rituales sociales describen un conjunto de acciones pautadas socialmente que reflejan diferentes niveles de codificación: rituales formales, semiformales e informales. Los rituales formales se encuentran completamente normativizados, los semiformales están codificados, pero dejan un margen de flexibilidad para la acción, mientras que los informales no están regidos por ninguna obligación especifica. Los saludos, para Goffman, son rituales informales, dado que, si bien existe un conocimiento social sobre los que son apropiados según cada cultura y circunstancia, no existe una norma que obligue a respetarlos en las interacciones cotidianas, si bien su condición de ritual se revela en las consecuencias de romperlo y no responder a las expectativas de las demás personas.

Sin embargo, la rigidez en el cumplimiento y aceptación de las normas sociales, los usos y costumbres, varía según los estilos culturales, de modo que culturas consideradas rígidas como las de Singapur, Japón y China tienen normas sociales estrictas que incluyen castigos para las conductas socialmente desviadas. En Occidente, con culturas flexibles y prescripciones sociales más débiles, son más permisivas con la desviación (Gelfand, Harrington y Jackson 2017Gelfand, Michele, Jesse Harrington y Joshua C. Jackson. 2017. “The strength of social norms across human groups”. Perspectives on Psychological Science 12: 800-809. https://doi.org/10.1177/1745691617708631.; Gelfand et al. 2011Gelfand, Michele et al. 2011. “Differences between tight and loose cultures: a 33-nation study”. Science 332: 1100-1104. https://doi.org/10.1126/science.1197754.). Partiendo de dicha idea, varios autores han considerado que la transmisión del virus podría ser más o menos acelerada dependiendo de la variación cultural, en función de su mayor énfasis en el individualismo o en el comunitarismo (San Martín et al. 2018San Martin, Alvaro, Marwan Sinaceur, Madi Amer, Steve Tompson, William Maddux y Shinobu Kitayama. 2018. “Self-assertive interdependence in Arab culture”. Nature Human Behaviour 2: 830-837. https://doi.org/10.1038/s41562-018-0435-z.; Kitayama et al. 2009Kitayama, Shinobu, Hyekyung Park, A. Timur Sevincer, Mayumi Karasawa y Ayse K. Uskul. 2009. “A cultural task analysis of implicit independence: comparing North America, Western Europe, and East Asia”. Journal of Personality and Social Psychology 97: 236-255. https://doi.org/10.1037/a0015999.; Triandis 1995Triandis, Harry. 1995. Individualism And Collectivism. Nashville: Westview Press.; Markus y Kitayama 1991Markus, Hazel R. y Shinobu Kitayama. 1991. “Culture and the self: Implications for cognition, emotion, and motivation”. Psychological Review 98: 224-253. https://doi.org/10.1037/0033-295X.98.2.224.), así como por la valoración positiva en Europa de una mayor expresividad del yo (por ejemplo, besos, abrazos, contacto físico) comparado con otras sociedades en Asia (Kraus y Kitayama 2019).

Una cuestión central en el caso de la pandemia ha sido el entrecruzamiento de las normas sociales y las recomendaciones formales que surgen en su momento para frenar la propagación del virus (Painter y Qiu 2020Painter, Marcus y Tiany Qiu. 2020. Political Beliefs affect Compliance with COVID-19 Social Distancing Orders. Consulta 1 de junio de 2021. https://voxeu.org/article/political-beliefs-and-compliance-social-distancing-orders.). Las normas sociales incentivan a adoptar comportamientos que se consideran socialmente deseables, desmotivando los que se consideran incorrectos (Linares 2007Linares, Francisco. 2007. “El problema de la emergencia de normas sociales en la acción colectiva. Una aproximación analítica”. Revista Internacional de Sociología 46: 131-160.; Ellemers 2017Ellemers, Naomi. 2017. Morality and the Regulation of Social Behavior. London: Routledge.) sin necesidad de normas legales o sanciones formales (Ellemers y van den Bos 2012Ellemers, Naomi y van den Bos, Kess. 2012. “Morality in groups: on the social-regulatory functions of right and wrong.” Social and Personality Psychology Compass 6:878–889. https://doi.org/10.1111/spc3.12001.), adquiriendo con ello una importancia elevada en las intervenciones sociales orientadas a evitar la transmisión del virus.

Unas intervenciones orientadas a la difusión de usos y hábitos preventivos que son más eficaces cuando se trasmiten como obligación social; por ejemplo, afirmando que la mayoría de las personas aprueban un comportamiento. Así, la transmisión horizontal como norma social aceptada por todos se demuestra más eficaz que aquellas comunicaciones que, de forma descriptiva, informan de su eficacia (Schultz et al. 2007Schultz, P. Wesley, Jessica M. Nolan, Robert B. Cialdini, Noah J. Goldstein y Vladas Griskevicius. 2007. “The constructive, destructive, and reconstructive power of social norms”. Psychological Science 18: 429-434. https://doi.org/10.1111/j.1467-9280.2007.01917.x.; Cialdini, Kallgren y Reno 1991Cialdini, Robert B., Carl A. Kallgren, y Raymond R. Reno. 1991. “A focus theory of normative conduct: a theoretical refinement and reevaluation of the role of norms in human behavior”. Advances in Experimental Social Psychology 24: 201-234.). Los efectos de la difusión de nuevos comportamientos mediante normas sociales se incrementan aún más cuando la persona recibe la información desde su entorno, así como de aquellos contactos sociales a los que imitaron en el pasado (Bond et al. 2012Bond, Robert M., Christopher J Fariss, Janson J. Jones, Adam D. Kramer, Cameron Marlow, Jaime E. Settle y James H. Fowler. 2012. “A 61-million-person experiment in social influence and political mobilization”. Nature 489(7415): 295-298. https://doi.org/10.1038/nature11421.). Las personas son altamente sensibles a las decisiones tomadas por otros, por lo que la aceptación por su entorno de normas sociales nuevas o emergentes puede tener un impacto positivo en la modificación de su comportamiento (Sparkman y Walton 2017Sparkman, Gregg, y Gregory M. Walton. 2017. “Dynamic norms promote sustainable behavior, even if it is counternormative”. Psychological Science 28: 1663-1674. https://doi.org/10.1177/0956797617719950.). Además, la prescripción mediante normas sociales y, en particular, en la difusión de hábitos sanitarios (Centola 2011Centola, Damon. 2011. “An experimental study of homophily in the adoption of health behavior”. Science 334: 1269-1272. https://doi.org/10.1126/science.1207055.) incrementa su impacto allí donde existe un clima comunitario, ya sea por identidad o por espacio de convivencia (Abrams et al. 1990 Abrams, Dominic, Margaret Wetherell, Sandra Cochrane, Michael A. Hogg y John C Turner. 1990. “Knowing what to think by knowing who you are: self-categorization and the nature of norm formation, conformity and group polarization”. British Journal of Social Psychology 29: 97-119. https://doi.org/10.1111/j.2044-8309.1990.tb00892.x. ).

La informalidad del saludo procede de la inexistencia de sanciones, pero su naturaleza de ritual se muestra en la existencia de consecuencias sociales por su ruptura. En ese sentido, los saludos implican un encuentro de expectativas de comportamiento que pueden desarrollarse en condiciones cotidianas según lo esperado o no. Un cruce de expectativas que adquiere un cumulo de nuevos significados emocionales como consecuencia de la pandemia. Tras ella, se recupera de forma explícita la negociación sobre la forma de practicar el rito del saludo; por ejemplo, siendo lo habitual en encuentros formales, ya en la fase de recuperación, preguntar a la persona que se va a saludar qué tipo de saludo prefiere.

En estas condiciones sociales de postpandemia, el saludo alcanza una importancia para la presentación del individuo en la vida cotidiana que trasciende la microsociología, adquiriendo nuevas capacidades como indicador en periodos de crisis del estado emocional de los individuos. Tras la experiencia de la pandemia, el saludo deja de ser algo carente de riesgo para cargarse emocionalmente de nuevos significados, más peligrosos. Así, lo habitual en condiciones de normalidad social ha sido (Galindo 2015Galindo, Jorge. 2015. “Erving Goffman y el orden de la interacción”. Acta Sociológica 66: 11-34. https://doi.org/10.1016/j.acso.2014.11.002.) destacar la trivialidad e inocuidad de algo tan cotidiano como es el saludo.

Pocos ámbitos de acción parecen ser más carentes de riesgo (y por lo mismo, menos interesantes) que el ámbito de la interacción. Mientras que la política nos remite al conflicto y la moral a la redención social, el análisis de la interacción nos trae de regreso a lo normal y lo cotidiano. ¿Qué puede haber de interesante en un inofensivo saludo? (Galindo, 2015:16)Galindo, Jorge. 2015. “Erving Goffman y el orden de la interacción”. Acta Sociológica 66: 11-34. https://doi.org/10.1016/j.acso.2014.11.002..

Sin embargo, tras la crisis del Covid-19 muchos actos cotidianos adquieren un significado que no poseían con anterioridad, siendo el saludo uno de ellos. Saludar se convirtió en un acto que algunos perciben como una agresión. Por ello, resulta interesante observar que, aun incorporando de forma genérica nuevas cargas emocionales (preocupación, miedo), el saludo, en cuanto que rito, continúa formado parte de la maquinaria lubricante de las relaciones sociales. La crisis ha hecho visibles ritos, como los saludos, que eran imperceptibles debido a su automatización y que ahora alcanzan una elevada visibilidad al establecer, para algunas personas, una situación violenta generada por la expectativa de un posible contacto físico. A diferencia de las situaciones de normalidad social, la espontaneidad se convierte en una amenaza vital.

Si para GoffmanGoffman, Erving. 1974. La presentación de la persona en la vida cotidiana. Buenos Aires: Amorrortu. “Como efecto y causa habilitante de esta especie de compromiso con el papel que se actúa comúnmente (…) se oculta el carácter rutinario de la actuación (el actuante mismo no tiene, por lo general, conocimiento de cuán rutinaria es en realidad su actuación) y se acentúan los aspectos espontáneos de la situación” (1974: 60Goffman, Erving. 1974. La presentación de la persona en la vida cotidiana. Buenos Aires: Amorrortu.), con la llegada de la pandemia y las restricciones a los contactos físicos entre los individuos, rituales tan automatizados como son los saludos se convierten, repentinamente, en un acto social sujeto a evaluaciones continuas por ser un comportamiento percibido como un riesgo para la salud.

Una percepción de riesgo, en términos de higiene y salud, que las personas tienden a evaluar subjetivamente de forma incorrecta, ya sea sobreestimando la insalubridad de algunos comportamientos (Berkowitz 2005Berkowitz, Alan, D. 2005. “An overview of the social norms approach”. Pp. 193-214 in Changing the Culture of College Drinking: A Socially Situated Health Communication Campaign, edited by Lea Stewart y Linda Lederman. New York: Hampton Press.) o subestimando la eficacia de comportamientos que promueven la salud, como, por ejemplo, lavarse las manos (Dickie et al. 2018Dickie, Rachel, Susan Rasmussen, Rachel Cain, Lynn Williams y William MacKay. 2018. “The effects of perceived social norms on handwashing behaviour in students”. Psychology, Health & Medicine 23: 154-159.). En general, las respuestas a la pandemia, así como sus efectos sociales, han puesto de relieve el interés de los hábitos culturales como una parte muy significativa en las crisis y cómo afrontarlas (Bruna, Massó y Neira 2020Fernando Bruna, Matilde Massó e Isabel Neira. 2020. “¿Importa la cultura durante una pandemia? Una aproximación a la crisis española de la COVID-19”. Revista Española de Sociología 29(3): 747-758. Doi: http://dx.doi.org/10.22325/fes/res.2020.48.).

OBJETIVOS Y DATOS

 

En esta investigación, se muestra en qué forma la pandemia ha afectado la vida cotidiana de los españoles, tomando el saludo como variable indicadora de los cambios. La medición del impacto y recuperación social se ha efectuado aplicando los conceptos de histéresis y resiliencia, dos conceptos que han sido operativizados empíricamente, lo que permite evaluar su interdependencia, así como explorar su relación con variables estructurales como son la edad, el género y variables subjetivas como la percepción de riesgo. En el pasado, las variables género, edad y percepción de riesgo se han mostrado fundamentales para comprender los efectos sociales de las crisis. En el plano de la medición, y para el caso de la histéresis, se explora la posible presencia de dimensionalidad (emocional y conductual). Para efectuar el análisis conjunto de las variables consideradas, se ha utilizado el método de modelos estructurales de covarianzas (Alaminos et al. 2015A. Alaminos, F. Francés, C. Penalva-Verdú, O. Santacreu. 2015. Introducción a los modelos estructurales en investigación social. Cuenca (Ecuador): PYDLOS. http://hdl.handle.net/10045/52627.; Alaminos 2005Alaminos, Antonio. 2005. Análisis de la realidad social: El método estructural de covarianza. Alicante: Obets Ciencia Abierta http://hdl.handle.net/10045/2295), usando para ello el programa LISREL versión 11.

Respondemos con ello a cuestiones como son la aplicabilidad de los conceptos teóricos histéresis y resiliencia en el contexto de la crisis del Covid-19, qué efectos sociales revela, así como su dependencia de variables sociodemográficas como género y edad, o psicológicas como la percepción de riesgo. Finalmente, se estudiarán comparadamente las estructuras relacionales que dan forma social a la histéresis y a la resiliencia.

Los datos empleados proceden del estudio E3366, realizado entre el 1 y el 9 de junio de 2022 por el Centro de Investigaciones Sociológicas. De acuerdo con su ficha técnica, el estudio se basa en una muestra de ámbito nacional, con 3623 entrevistas a población española de ambos sexos, de 18 años y más. El error de muestreo es de ±1,7 % para el conjunto de la muestra, en el supuesto de muestreo aleatorio simple, para un nivel de confianza del 95,5 % (dos sigmas) y P = Q.

Para poder efectuar el estudio de resiliencia e histéresis, las personas deben considerar subjetivamente (en lo que se refiere a su percepción de riesgo en su entorno cotidiano) que ya regresa una cierta normalidad. Por ello, se ha utilizado como filtro la pregunta siguiente: “En relación con la situación sanitaria generada por el coronavirus en España, ¿diría Ud. que lo peor ha pasado ya, seguimos en el peor momento o lo peor está por llegar?”, con opciones de respuesta “Lo peor ha pasado ya”, “Seguimos en el peor momento”, “Lo peor está por llegar”. Consideramos, a efectos de este estudio, a aquellas personas que han afirmado “Lo peor ha pasado ya”.

El cambio de hábitos en lo referido al saludo interpersonal se ha medido mediante la siguiente pregunta: “En la actualidad, ¿Ud. sigue realizando estas prácticas cuando saluda o se despide de personas que no son de su entorno familiar más íntimo?”, ofreciendo las siguientes formas de saludo: “Saludar estrechando la mano”, “Dar un abrazo como saludo o despedida”, “Saludar o despedirme con dos besos” y “Chocar la mano”. Las opciones de respuesta a cada una de las formas de saludo son una combinación que considera tanto la dimensión comportamental (lo hago o no) como el estado psicológico, pudiendo elegirse entre “Lo hago sin problemas”, “Lo hago, pero no me gusta”, “He dejado de hacerlo” o “Nunca lo he hecho”.

A efectos de medición, se considera que la opción “Lo hago sin problemas” expresa un patrón de resiliencia elevado, mientras que la respuesta “Lo hago, pero no me gusta” muestra la existencia de una histéresis de carácter emocional y “He dejado de hacerlo” es indicadora de la presencia de histéresis conductual (no ha recuperado las formas de saludo anteriores a la pandemia). Debido a la formulación de las preguntas, no es factible conocer la posible presencia simultánea de histéresis conductual e histéresis emocional, dada la restricción operativa de elección entre cada una de ellas. No obstante, dado que en la práctica la medición adopta funcionalmente la forma acumulada de Guttman, desde un punto de vista teórico la presencia de histéresis conductual implicaría la existencia de histéresis emocional. Las variables resiliencia e histéresis se construyen mediante la suma de las formas de saludos practicadas, estableciendo con ello un grado de intensidad. La distribución de las variables de histéresis, dado su interés teórico al representar una novedad analítica, se muestra desagregada en la tabla 3.

Las formas de saludo consideradas son, en su mayoría, trasversales socialmente, sin dependencia explícita de la posición social. Solamente la opción “Chocar la mano” es más generacional y asociada a un estilo de vida determinado. En ese sentido, las preguntas sobre las formas de saludo interpersonal muestran una diferencia significativa con las preguntas referidas al contacto de las personas con su entorno físico, en las que sí se observan limitaciones analíticas que proceden de la posición social. Por ejemplo, es improbable que determinadas posiciones sociales utilicen el trasporte público (como el autobús).

RESULTADOS Y ANÁLISIS

 

En este análisis de histéresis y resiliencia, se han considerado a las personas entrevistadas que opinaban que lo peor de la pandemia ha pasado ya, según Kubler-RossKübler-Ross, Elisabeth. 1993. Sobre la muerte y los moribundos. Barcelona: Grijalbo., en una primera fase de normalización de su vida cotidiana.

Tabla 1.  En qué estado se encuentra la pandemia
Porcentaje
Lo peor ha pasado ya 76,5
Seguimos en el peor momento 8,5
Lo peor está por llegar 8,1
No lo sabe, duda 5,7
N.C. 1,1
Total 100,0

Fuente: Centro de Investigaciones Sociológicas. Estudio E3366, barómetro de junio de 2022Centro de Investigaciones Sociológicas (Tezanos, Jose Félix, ed.). 2022. Cambios sociales en tiempos de pandemia. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas.

Se observa (tabla 1) que un 76,5 % de la población opina “Lo peor ha pasado ya”, estableciendo un número de casos estadísticamente significativo para su tratamiento posterior. Para estos casos que consideran normalizada su vida, y con base en su disposición con respecto a los tipos de saludo (tabla 2), medimos las variables de resiliencia e histéresis.

Tabla 2.  Lo peor ha pasado ya y efectos en interacción personal
Chocar la mano Saludar estrechando la mano Dar un abrazo como saludo o despedida Saludar o despedirme con dos besos
Lo hago sin problemas (resiliencia) 67,7 % 63,6 % 54,0 % 48,3 %
Lo hago, pero no me gusta (histéresis emocional) 6,6 % 6,5 % 8,4 % 11,7 %
He dejado de hacerlo (histéresis conductual) 14,5 % 23,0 % 29,0 % 33,5 %
Nunca lo he hecho 10,4 % 6,1 % 7,6 % 5,5 %
N.S. 0,3 % 0,4 % 0,4 % 0,2 %
N.C. 0,5 % 0,5 % 0,6 % 0,8 %
100 % 100 % 100 % 100 %

Fuente: elaboración propia sobre datos del Centro de Investigaciones Sociológicas. Estudio E3366. Barómetro de junio de 2022Centro de Investigaciones Sociológicas (Tezanos, Jose Félix, ed.). 2022. Cambios sociales en tiempos de pandemia. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas.

Se observa (tabla 2) que, conforme se incrementa el contacto físico del saludo (desde chocar puños hasta dar dos besos), disminuye el porcentaje de aquellos que lo hacen sin problemas (resilientes), incrementándose a su vez el porcentaje que expresan malestar (histéresis). Como se ha indicado, la estrategia de medición empleada para establecer un grado de histéresis o de resiliencia es de tipo acumulativo, sumando cuantos tipos diferentes de saludo se rechazan. Tal y como se observa en la última columna (tabla 3), considerando conjuntamente las dos histéresis, tanto la emocional como la conductual, los efectos de la pandemia son significativos. Solamente un 45,6 % ha regresado a la normalidad prepandémica en sus prácticas de saludo, mientras que el resto, el 54,4 %, continua experimentando algún grado de “cicatriz” que afecta a su comportamiento social.

Tabla 3.  Tipos de histéresis para aquellos que opinan que lo peor ha pasado ya
Histéresis conductual Histéresis emocional Histéresis total
Porcentaje Porcentaje Porcentaje
Grado de histéresis 0 55,8 77,9 45,6
1 14,9 13,9 15,1
2 11,6 6,1 13,8
3 9,0 1,4 11,4
4 8,8 ,7 14,1
Total 100 100,0 100,0

Fuente: elaboración propia sobre datos del Centro de Investigaciones Sociológicas. Estudio E3366. Barómetro de junio de 2022Centro de Investigaciones Sociológicas (Tezanos, Jose Félix, ed.). 2022. Cambios sociales en tiempos de pandemia. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas.

La histéresis emocional expresa una situación incómoda en la que se impone la “cortesía social”. Por razones diversas (por ejemplo, exigencia profesional o evitación de situaciones violentas, especialmente cuando otra persona inicia la interacción), estas personas ofrecen una apariencia de recuperación de la normalidad (resiliencia), si bien bajo una presión e incomodidad emocional (histéresis). Con ello, se revela que el grado observado de resiliencia puede estar sobreestimado debido al efecto de la cortesía social.

¿Qué factores son explicativos de la presencia de histéresis, así como de cada tipo de histéresis? Para dar respuesta a estas preguntas, se ha efectuado un análisis estructural que permite evaluar en conjunto el ajuste empírico del modelo especificado (Alaminos 2002). El modelo estructural que analiza las relaciones entre el género, la edad, la percepción de riesgo y la histéresis es un modelo saturado, sin grados de libertad. Tras su ajuste empírico, todos los coeficientes de asociación son significativos.

Gráfico 1.  Histéresis según la percepción de riesgo, género y edad (coeficientes estandarizados)
medium/medium-RIS-82-02-e250-gf1.png
Fuente: elaboración propia sobre datos del barómetro del CIS E3366

El análisis del modelo muestra que el género, específicamente las mujeres (-.12) y la edad más avanzada (.14) explican una mayor percepción subjetiva de riesgo. Las tres variables influyen en un mayor grado de histéresis, tanto mediante la percepción de riesgo (.11) como con efectos directos de género (-.17) y edad (.11).

El ajuste de un modelo que considere de forma diferenciada los dos tipos de histéresis tiene 1 grado de libertad para un chi-cuadrado de 2.58, un valor P significativo de .11 para una RMSA de 0.02. Analizadas de forma desagregada los dos tipos de histéresis, la primera observación se refiere a la covariación significativa entre los errores de las variables endógenas ‘histéresis emocional’ e ‘histéresis conductual’. Es una covariación de signo negativo (-.07) que expresa que, cuando se presenta la histéresis conductual (ha cambiado el tipo de saludo respecto a la época prepandémica), se reduce la histéresis emocional.

En definitiva, la tensión o malestar emocional que produce el tipo de saludo que no se desea realizar se reduce cuando se evita hacerlo. Y viceversa, el malestar emocional que produce tener que saludar como lo hacía con anterioridad a la pandemia se incrementa cuando no se puede evitar hacerlo. La covariación entre los errores expresa simultáneamente la consecuencia del diseño de las mediciones y la relación interna entre conducta y emoción. No siempre se puede evitar un saludo (por ejemplo, dar dos besos), con el consecuente malestar emocional para algunas personas. En ese sentido, la covariación entre errores muestra la tensión social entre emociones y conducta que introduce la histéresis en las prácticas sociales.

Con respecto a la especificación estructural, tal y como observábamos anteriormente, la percepción de riesgo mantiene la misma forma relacional en su asociación con género (-.12) y edad (.15). Sin embargo, la relación entre de las dos variables y sus efectos sobre cada una de las dos histéresis contiene variaciones muy significativas, tanto empírica como teóricamente.

En términos de relaciones estructurales, el género no muestra una relación directa estadísticamente significativa con la histéresis emocional y, en la práctica, incluso su efecto indirecto a través de la percepción de riesgo es de carácter supresor (-.12 x .08); sin embargo, su efecto a través de la covariación de los errores es de refuerzo (-.18 x -.07), algo que también sucede en el caso de la edad (-.11 x -.07), sugiriendo que tanto el género como la edad se encuentran implicados en la tensión existente entre emoción y conducta que ha sido comentada anteriormente. El género muestra un efecto negativo respecto a la histéresis conductual (-.18), indicando que esta es mayor entre las mujeres que entre los hombres.

En relación con la edad, se observa una pauta relacional en la que se produce un efecto negativo (-.08) sobre la histéresis emocional y positivo (.12) sobre la histéresis conductual. En definitiva, que cuanto más joven es la persona, mayor es su probabilidad de histéresis emocional (en definitiva, hacer lo que no desea, como es saludar en formulas prepandémicas), mientras que, cuanto mayor es la persona, menos histéresis emocional muestra, sugiriendo una mayor libertad de elección (sea por ciclo vital o maduración) en las formas de saludo.

Una interpretación esta que se ve reforzada por el patrón que muestra la edad con respecto a la histéresis conductual. Cuanto mayor es la edad de la persona, más probable es que haya cambiado sus formas de saludar después de la pandemia, por lo que sus restricciones emocionales son menores. Por el contrario, los más jóvenes han cambiado en menor grado dichos saludos, por lo que se encuentran más expuestos a la tensión entre lo que desearían (reflejado en la tensión emocional) y lo que practican. La estructura relacional muestra una mayor libertad para decidir las formas de saludo entre los más mayores (cambian su saludo respecto a la prepandemia) respecto a los más jóvenes (saludan igual que antes, pero les incomoda).

Gráfico 2.  Tipo de histéresis según la percepción de riesgo, género y edad (coeficientes estandarizados)
medium/medium-RIS-82-02-e250-gf2.png
Fuente: elaboración propia sobre datos del barómetro del CIS E3366

La percepción de riesgo muestra efectos directos positivos en el caso de las dos histéresis: un coeficiente estandarizado de .08 respecto a la histéresis emocional y del .11 sobre la histéresis conductual. En definitiva, cuando se incrementa la percepción de riesgo, se incrementa la probabilidad de histéresis en sus dos tipos, si bien es algo mayor su efecto sobre la histéresis conductual.

En todos los modelos se puede observar que la pandemia ha tenido un efecto evidente sobre los estilos de saludo en la vida cotidiana, si bien produce una tensión adicional en la medida que las prácticas sociales prepandémicas mantienen una inercia elevada en parte de la población. Una tensión que se resuelve mediante cambios de comportamiento o en el incremento de la tensión emocional entre aquellos (especialmente los jóvenes o personas laboralmente activas) que encuentran dificultades por las convenciones sociales (usos y costumbres) para reajustar sus estilos de vida.

La especificación de la estructura del modelo de resiliencia es un modelo saturado, sin grados de libertad, cuyo ajuste viene dado por la significación de todos los coeficientes relacionales. Una primera observación es que la forma de la relación entre género y edad con la percepción de riesgo permanece estable, tal y como era previsible. En segundo lugar, y dado que la resiliencia es teóricamente el concepto contrario a la histéresis, su relación aparece con el signo girado para todas las variables respecto a los modelos de histéresis. Esto es consistente con lo esperable teóricamente en la medida que las dos variables muestran efectos contrarios, de permanencia (resiliencia) y cambio (histéresis).

Gráfico 3.  Resiliencia según percepción de riesgo, género y edad(coeficientes estandarizados)
medium/medium-RIS-82-02-e250-gf3.png
Fuente: elaboración propia sobre datos del barómetro del CIS E3366

La percepción de riesgo conserva la misma relación estructural con la edad (.15) y el género (-.12), acorde con la interpretación que se ha efectuado en los dos modelos anteriores. Mayor edad y ser mujer implican una mayor probabilidad de percibir un riesgo más elevado.

El cambio significativo de la resiliencia respecto a la histéresis se observa en los signos de los efectos directos entre género, edad, percepción de riesgo y resiliencia. Así, cuanto mayor es la edad, menor es la resiliencia (-.11), indicando la debilitación del saludo en sus formas prepandémicas. El mismo giro de signo se observa en el caso del género, en que los hombres muestran un patrón más resiliente que las mujeres (.24). Por último, en lógica con la medición, el signo de la variable ‘percepción del riesgo aparece también girado (considerando la histéresis) en su relación con la resiliencia (-.13), indicando que cuanto mayor es la percepción de riesgo, menor probabilidad de comportamientos resilientes; y viceversa, la mayor resiliencia se asocia con una menor percepción de riesgo. En ese sentido, la resiliencia es empíricamente una realidad alternativa y complementaria de la histéresis en la respuesta a los impactos de la pandemia.

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

 

Esta investigación indaga en los efectos sociales de la pandemia con una novedad respecto a estudios anteriores. La mayoría de los estudios se han centrado en las vivencias experimentadas durante la crisis, sin efectuar un control específico sobre la fase en que se encontraba esta. En este caso, se identifica la fase de normalización mediante la selección de personas entrevistadas, procediendo a evaluar tres conceptos clave: percepción de riesgo, histéresis y resiliencia.

En los estudios previos, sin control de fase, se aprecia la relación entre la percepción de riesgo y el mantenimiento de una distancia social más elevada respecto a otros individuos (Garfin et al. 2021Garfin, Dana Rose, Baruch Fischhoff, E. Alison Holman y Roxane Cohen Silver. 2021. “Risk perceptions and health behaviors as COVID-19 emerged in the United States: Results from a probability-based nationally representative sample”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 584-598. https://doi.org/10.1037/xap0000374.), de forma semejante a la relación entre percepción de riesgo e histéresis conductual establecida en esta investigación. Con carácter más amplio, esa mayor distancia social también se aprecia en la asistencia a espacios públicos (Reinholtz, Maglio y Spiller 2021Reinholtz, N., Maglio, S.J. & Spiller, S.A. 2021. “Stocks, flows, and risk response to pandemic data”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 657-668. https://doi.org/10.1037/xap0000395.), disminuyendo dicha actividad social conforme se incrementa la percepción del riesgo de contagio entre los individuos. En general, la mayor percepción de riesgo se asocia con la adopción de medidas de distanciamiento y protección. En ese sentido, lo observado en esta investigación es consistente con otras investigaciones afines.

Una de las primeras conclusiones es que tanto la histéresis como la resiliencia son conceptos analíticos útiles para estudiar la vida cotidiana tras la pandemia. En el caso de los saludos interpersonales, el análisis de la histéresis muestra una tensión emocional en la práctica social del saludo. En ese sentido, una segunda conclusión relevante es la existencia de dos tipos de histéresis diferenciados. Por un lado, se detecta la histéresis conductual, expresada en cambios en la práctica social del saludo. Por otro, una histéresis emocional que se produce cuando las convenciones sociales fuerzan a un comportamiento no deseado. La existencia de histéresis emocional advierte sobre el riesgo potencial de sobreestimar la resiliencia basándose exclusivamente en los comportamientos observables.

Con la finalidad de explicar las condiciones en que se producen los dos tipos de histéresis y de resiliencia, se han considerado múltiples variables, no apreciándose diferencias en las formas de saludo interpersonal según la clase social, los ingresos o la educación. Sí se observan en lo que se refiere a la edad, el género y la percepción de riesgo. La edad es un factor muy significativo que implica un mayor riesgo objetivo de mortalidad por COVID-19 (Bavel, Baicker, y Boggio 2020Bavel, Jay Van, Katherine Baicker y Paulo Boggio. 2020. “Using social and behavioural science to support COVID-19 pandemic response”. Nature Human Behaviour 4:460–471. Available at: https://doi.org/10.1038/s41562-020-0884-z.) y, en relación con ello, se asocia a una mayor percepción de riesgo. En todo caso, los mayores se encuentran ubicados en una disyuntiva en la medida que, si bien las medidas de confinamiento y distanciamiento social reducen el riesgo a corto plazo, estudios previos muestran que se agravan los sentimientos de soledad, pudiendo producir efectos negativos sobre la salud a largo plazo (Luo et al. 2012Luo, Ye, Louise C.Hawkley, Linda J. Waite y John T. Cacioppo. 2012. “Loneliness, health, and mortality in old age: a national longitudinal study”. Social Science & Medicine 74: 907-914. Available at: https://doi.org/10.1016/j.socscimed.2011.11.028.).

En todo caso, se evidencia un mayor grado de histéresis en el caso de las personas de mayor edad. Una histéresis que, en su dimensionalidad adopta matices diferenciados, en la medida que una mayor edad implica una mayor histéresis conductual (cambiar el saludo), mientras que los más jóvenes muestran una mayor histéresis emocional (no cambian el saludo, pero les gustaría hacerlo).

El género es una variable muy relevante, dado que los efectos económicos y sociales de la pandemia muestran evidencias de un impacto asimétrico (Jepsen 2021Jepsen, Maria. 2021. “Good news for gender equality as we exit the Covid-19 crisis?” Social Europe. Consulta 1 de julio de 2022 (https://socialeurope.eu/good-news-for-gender-equality-as-we-exit-the-covid-19-crisis).; Young 2021Young, Brigitte. 2021. “Covid-19, women and the economy—it’s not all about care”. Social Europe. Consulta 1 de julio de 2022 (https://socialeurope.eu/covid-19-women-and-the-economy-its-not-all-about-care).; Bijl 2020Bijl, Marja. 2020. “The Covid-19 crisis is exacerbating gender inequalities—but who cares?”. Social Europe. Consulta 10 de diciembre de 2020 (https://socialeurope.eu/the-covid-19-crisis-is-exacerbating-gender-inequalities-but-who-cares).); según varios estudios (p. ej., Roethig 2020Roethig, Oliver. 2020. “Resilience in the corona crisis strongest where workers enjoy collective power”. Social Europe. Consulta 25 de abril de 2020. https://www.socialeurope.eu/resilience-in-the-corona-crisis-strongest-where-workers-enjoy-collective-power.), las consecuencias de la pandemia han afectado de forma diferenciada, en función de los diferentes roles sociales. Así, las situaciones de empleo más solidas y estables se encontraron en situaciones sociales menos frágiles y con una mejor posición para la resiliencia, al menos en lo referido a recuperar estilos de vida previos a la pandemia, que aquellos con empleos precarios. Y en los tipos de empleo, el género es una variable muy significativa.

Respecto a la percepción del riesgo, las variables género y edad mantienen una relación estructural estable. Así, las mujeres tienen una mayor percepción de riesgo que los hombres en las dos modalidades de histéresis, al igual que en el modelo de resiliencia. En relación con la edad, el incremento de esta se asocia significantemente con una mayor percepción de riesgo. Los más jóvenes perciben menos riesgo en la convivencia con el virus, mientras que los mayores sienten estar más expuestos a consecuencias negativas. Esta idea se extendió durante las fases más intensas de la pandemia, en las que la mortalidad se asoció claramente al envejecimiento. La mortalidad entre los ancianos fue muy superior a la que experimentaron los más jóvenes. Dicha percepción del riesgo permanece en el tiempo asociada a la edad. En la medida que ambas variables forman parte de un análisis estructural, el efecto del género es independiente de la edad y viceversa. Es decir, que independientemente de la edad, en las mujeres la percepción del riesgo es mayor que entre los hombres.

Estos resultados están alineados con otros estudios en los que se confirma que la edad y el género muestran una relación significativa con la percepción de riesgo. En el caso de la edad, las personas mayores perciben un mayor riesgo para su salud que los más jóvenes, lo que influye en un mayor distanciamiento social (Joslyn, Sinatra y Morrow 2021Joslyn, Susan, Gale M. Sinatra y Daniel Morrow. 2021. “Risk perception, decision-making, and risk communication in the time of COVID-19”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 579-583. https://doi.org/10.1037/xap0000407.) o en la adopción de otras medidas de protección (Reinhardt y Rossmann 2021Reinhardt, A. & Rossmann, C. 2021. “Age-related framing effects: Why vaccination against COVID-19 should be promoted differently in younger and older adults”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 669-678. https://doi.org/10.1037/xap0000378.). Una percepción del riesgo que, como hemos observado, también muestra diferencias según el género. Al igual que en esta investigación, los estudios de Garfin et al. (2021)Garfin, Dana Rose, Baruch Fischhoff, E. Alison Holman y Roxane Cohen Silver. 2021. “Risk perceptions and health behaviors as COVID-19 emerged in the United States: Results from a probability-based nationally representative sample”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 584-598. https://doi.org/10.1037/xap0000374. observan una mayor disposición a adoptar medidas de precaución frente al virus entre las mujeres que entre los hombres.

DECLARACIÓN DE CONFLICTOS DE INTERESES:

 

El autor y la autora de este artículo declaran no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o personales que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo.

DECLARACIÓN DE CONTRIBUCIÓN DE AUTORÍA:

 

Antonio Alaminos: conceptualización, análisis formal, investigación, metodología, redacción-revisión y edición.

Paloma Alaminos-Fernández: análisis formal, investigación, metodología, redacción-borrador original.

BIBLIOGRAFÍA

 

Abrams, Dominic, Margaret Wetherell, Sandra Cochrane, Michael A. Hogg y John C Turner. 1990. “Knowing what to think by knowing who you are: self-categorization and the nature of norm formation, conformity and group polarization”. British Journal of Social Psychology 29: 97-119. https://doi.org/10.1111/j.2044-8309.1990.tb00892.x.

Alaminos, Antonio. 1992. Investigación, sociedades y desarrollo. En Juan Salcedo, Carlos Vicente Moya Valgañón, Alfonso Pérez-Agote Poveda y José Félix Tezanos Tortajada (Coors.) Escritos de teoría sociológica en homenaje a Luis Rodríguez Zúñiga. Madrid: CIS

Alaminos, Antonio. 1998. Teoría y práctica de la encuesta. Alicante: ECU. http://hdl.handle.net/10045/49236.

Alaminos, Antonio. 2005. Análisis de la realidad social: El método estructural de covarianza. Alicante: Obets Ciencia Abierta http://hdl.handle.net/10045/2295

A. Alaminos, A. Alaminos-Fernández. 2022a. “Impactos de la pandemia de COVID-19 sobre la cohesión y el control social en España”. Pp. 209-235 en Cambios sociales en tiempo de pandemia, editado por J.F. Tezanos Tortajada. Madrid: CIS.

A. Alaminos, F. Francés, C. Penalva-Verdú, O. Santacreu. 2015. Introducción a los modelos estructurales en investigación social. Cuenca (Ecuador): PYDLOS. http://hdl.handle.net/10045/52627.

A. Alaminos, P. Alaminos-Fernández. 2022b. “L’incertezza europea in tempi di pandemia. Tra la salute e l’economia”. SocietàMutamentoPolitica 13(25): 9-21. https://doi.org/10.36253/smp-14256.

Baldwin, Richard & Weder di Mauro, Beatrice. 2020. Economics in the time of COVID-19. London: CEPR Press. Consulted: June 1, 2021. https://cepr.org/publications/books-and-reports/economics-time-covid-19.

Bavel, Jay Van, Katherine Baicker y Paulo Boggio. 2020. “Using social and behavioural science to support COVID-19 pandemic response”. Nature Human Behaviour 4:460–471. Available at: https://doi.org/10.1038/s41562-020-0884-z.

Berkowitz, Alan, D. 2005. “An overview of the social norms approach”. Pp. 193-214 in Changing the Culture of College Drinking: A Socially Situated Health Communication Campaign, edited by Lea Stewart y Linda Lederman. New York: Hampton Press.

Bicchieri, Cristina. 2006. The Grammar of Society. The Nature and Dynamics of Social Norms. Cambridge: Cambridge University Press. Available at: https://doi.org/10.1017/CBO9780511616037.

Bijl, Marja. 2020. “The Covid-19 crisis is exacerbating gender inequalities—but who cares?”. Social Europe. Consulta 10 de diciembre de 2020 (https://socialeurope.eu/the-covid-19-crisis-is-exacerbating-gender-inequalities-but-who-cares).

Bond, Robert M., Christopher J Fariss, Janson J. Jones, Adam D. Kramer, Cameron Marlow, Jaime E. Settle y James H. Fowler. 2012. “A 61-million-person experiment in social influence and political mobilization”. Nature 489(7415): 295-298. https://doi.org/10.1038/nature11421.

Bourdieu, Pierre. 1990. The Logic of Practice. Stanford: Stanford University Press.

Bourdieu, Pierre. 2000. Pascalian Meditations. Stanford: Stanford University Press.

De Bruin, W.B., & Bennett, D. (2020) “Relationships between initial COVID-19 risk perceptions and protective health behaviors: A national survey”. American Journal of Preventive Medicine 59(2): 157-167. https://doi.org/10.1016/j.amepre.2020.05.001.

Fernando Bruna, Matilde Massó e Isabel Neira. 2020. “¿Importa la cultura durante una pandemia? Una aproximación a la crisis española de la COVID-19”. Revista Española de Sociología 29(3): 747-758. Doi: http://dx.doi.org/10.22325/fes/res.2020.48.

Cabanyes Truffino, Javier. (2010) “Resiliencia: una aproximación al concepto”. Revista de Psiquiatría y Salud Mental 3(4): 145-1514. https://doi.org/10.1016/j.rpsm.2010.09.003.

Cant, Sarah. 2017. “Hysteresis, social congestion and debt: towards a sociology of mental health disorders in undergraduates”. Social Theory & Health 16: 311-325. https://doi.org/10.1057/s41285-017-0057-y.

Casero-Ripollés, Andreu. 2020. “Impact of covid-19 on the media system. communicative and democratic consequences of news consumption during the outbreak”. El profesional de la información 29(2). https://doi.org/10.3145/epi.2020.mar.23

Centola, Damon. 2011. “An experimental study of homophily in the adoption of health behavior”. Science 334: 1269-1272. https://doi.org/10.1126/science.1207055.

Centro de Investigaciones Sociológicas (Tezanos, Jose Félix, ed.). 2022. Cambios sociales en tiempos de pandemia. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas.

Costa-Sánchez, Carmen y Xose López-García. 2020. “Comunicación y crisis del coronavirus en España. Primeras lecciones”. El profesional de la información 29(3). https://doi.org/10.3145/epi.2020.may.04.

Cialdini, Robert B. y Noah J. Goldstein. 2004. “Social influence: compliance and conformity”. Annual Review of Psychology 55: 591-621. https://doi.org/10.1146/annurev.psych.55.090902.142015.

Cialdini, Robert B., Carl A. Kallgren, y Raymond R. Reno. 1991. “A focus theory of normative conduct: a theoretical refinement and reevaluation of the role of norms in human behavior”. Advances in Experimental Social Psychology 24: 201-234.

Coleman, James. 1991. Foundations of Social Theory. Cambridge (MA): Harvard University Press.

Dickie, Rachel, Susan Rasmussen, Rachel Cain, Lynn Williams y William MacKay. 2018. “The effects of perceived social norms on handwashing behaviour in students”. Psychology, Health & Medicine 23: 154-159.

Díez García, Ruben, Simone Belli, e Israel V. Márquez. 2020. “La COVID-19, pantallas y reflexividad social. Cómo el brote de un patógeno está afectando nuestra cotidianidad”. Revista Española de Sociología 29 (3): 759-768. http://dx.doi.org/10.22325/fes/res.2020.49.

Ellemers, Naomi. 2017. Morality and the Regulation of Social Behavior. London: Routledge.

Ellemers, Naomi y van den Bos, Kess. 2012. “Morality in groups: on the social-regulatory functions of right and wrong.” Social and Personality Psychology Compass 6:878–889. https://doi.org/10.1111/spc3.12001.

Elster, Jon. 2009. “Social Norms and the Explanation of Behavior”. Pp. 195-217 en The Oxford Handbook of Analytical Sociology, editado por P. Hedström y P. Bearman. New York: Oxford University Press.

Elster, Jon. 1976. “A Note on Hysteresis in the Social Sciences”. Synthese 33: 371-3912. https://doi.org/10.1007/BF00485452.

ESPACOV-II. 2021. Estudio Social sobre la Pandemia de COVID-19. IESA-CSIC. https://www.iesa.csic.es/wp-content/uploads/2021/02/Informe-ESPACOV-II-.pdf.

Estêvão, Pedro, Alexandre Calado y Luis Capucha. 2017. “Resilience: moving from a “heroic” notion to a sociological concept”. Sociologia, Problemas e Práticas (85): 9-254. https://doi.org/10.7458/SPP20178510115.

Fowler, Bridget. 2020. “Pierre Bourdieu on social transformation, with particular reference to political and symbolic revolutions”. Theory and Society 49: 439-463. https://doi.org/10.1007/s11186-019-09375-z.

Galindo, Jorge. 2015. “Erving Goffman y el orden de la interacción”. Acta Sociológica 66: 11-34. https://doi.org/10.1016/j.acso.2014.11.002.

García Calavia, Miguel Angel, Julián Cárdenas, Roberto L. Barbeito Iglesias. 2020. “Presentación del debate: Impactos sociales de la COVID-19: un nuevo reto para la sociología”. Revista Española de Sociología 29(3): 689-691. Doi: http://dx.doi.org/10.22325/fes/res.2020.42.

Garfin, Dana Rose, Baruch Fischhoff, E. Alison Holman y Roxane Cohen Silver. 2021. “Risk perceptions and health behaviors as COVID-19 emerged in the United States: Results from a probability-based nationally representative sample”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 584-598. https://doi.org/10.1037/xap0000374.

Garmezy, Norman A. 1990. “Reflections on the future”. Pp. 527-534 en Risk and protective factors in the development of psychopathology, editado por J. Rolf, A. Masten, D. Cicchetti, K. Nuechterlein, S. Weintraub.. New York: Cambridge University Press.

Gelfand, Michele, Jesse Harrington y Joshua C. Jackson. 2017. “The strength of social norms across human groups”. Perspectives on Psychological Science 12: 800-809. https://doi.org/10.1177/1745691617708631.

Gelfand, Michele et al. 2011. “Differences between tight and loose cultures: a 33-nation study”. Science 332: 1100-1104. https://doi.org/10.1126/science.1197754.

Glantz Meyer y Jeannette Johnson. 1999. Resilience and development: Positive life adaptations. New York: Plenum.

Goffman, Erving. 1974. La presentación de la persona en la vida cotidiana. Buenos Aires: Amorrortu.

Goffman, Erving. 1991. Los momentos y sus hombres. Barcelona: Paidos.

Gómez Martínez, Diana, y Angela Castrechini Trotta. 2021. “Medios de comunicación como agentes activos del conflicto: el caso de la Covid-19”. Ámbitos. Revista Internacional De Comunicación 53: 123-147. https://doi.org/10.12795/Ambitos.2021.i53.07.

Graham, Hannah. 2020. “Hysteresis and the sociological perspective in a time of crisis”. Acta Sociologica 63(4): 450-452 https://doi.org/10.1177%2F0001699320961814.

Greene, Joshua. 2013. Moral Tribes: Emotion, Reason, and the Gap between Us and Them. London: Penguin Press.

Haidt, Jonathan. 2001. “The emotional dog and its rational tail: a social intuitionist approach to moral judgment”. Psychological Review 108: 814-834. https://doi.org/10.1037/0033-295X.108.4.814.

Haidt, Jonathan. 2012. The Righteous Mind: Why Good People Are Divided by Politics and Religion. New York: Vintage.

Hardy, Clarisa. 2014. “Hysteresis.” Pp. 126-145 en Pierre Bourdieu: Key Concepts, editado por M. Grenfell. London: Routledge.

Hudson, Bob. 2020. Varieties of Resilience. Cambridge University Press.

Ibba, Daniela 2009. “El saludo, una aproximación pragmática”. Interlingüística 18: 585-594.

Janz, Nancy K. y Marshall H. Becker. 1984. “The health belief model: A decade later”. Health Education Quarterly 11(1): 1-47. https://doi.org/10.1177/10901981840110010.

Jepsen, Maria. 2021. “Good news for gender equality as we exit the Covid-19 crisis?” Social Europe. Consulta 1 de julio de 2022 (https://socialeurope.eu/good-news-for-gender-equality-as-we-exit-the-covid-19-crisis).

Joslyn, Susan, Gale M. Sinatra y Daniel Morrow. 2021. “Risk perception, decision-making, and risk communication in the time of COVID-19”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 579-583. https://doi.org/10.1037/xap0000407.

Kahneman, Walter. 2011. Thinking, fast and slow. London: Penguin Books.

Kahneman, Walter y Amos Tversky. 1979. “Prospect theory: An analysis of decision under risk”. Econometrica 47(2): 263-291. https://doi.org/10.2307/1914185.

Kitayama, Shinobu, Hyekyung Park, A. Timur Sevincer, Mayumi Karasawa y Ayse K. Uskul. 2009. “A cultural task analysis of implicit independence: comparing North America, Western Europe, and East Asia”. Journal of Personality and Social Psychology 97: 236-255. https://doi.org/10.1037/a0015999.

Kraemer, Moritz, Chia-Hung Yang, Bernardo Gutierrez, Chieh-Hsi Wu, Brennan Klein, David M. Pigott, Open COVID-19 Data Working Group, Louis du Plessis, Nuno R. Faria, Ruoran Li, William P. Hanage, John S. Brownstein, Maylis Layan, Alessandro Vespignani, Huaiyu Tian, Christopher Dye, Oliver G. Pybus, Samuel V. Scarpino (2020) “The effect of human mobility and control measures on the COVID-19 epidemic in China” Science 368, 493–497

Kübler-Ross, Elisabeth. 1993. Sobre la muerte y los moribundos. Barcelona: Grijalbo.

Linares, Francisco. 2007. “El problema de la emergencia de normas sociales en la acción colectiva. Una aproximación analítica”. Revista Internacional de Sociología 46: 131-160.

Lindell, Michael K. y Ronald W. Perry. 2012. “The protective action decision model: Theoretical modifications and additional evidence”. Risk Analysis 32(4): 616-632. https://doi.org/10.1111/j.1539-6924.2011.01647.x

Luckman, Ashley, Hossam Zeitoun, Andrea Isoni, Graham Loomes, Ivo Vlaev, Nattavudh Powdthavee y Daniel Read. 2021. “Risk compensation during COVID-19: The impact of face mask usage on social distancing”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 722-738. Available at: https://doi.org/10.1037/xap0000382.

Luo, Ye, Louise C.Hawkley, Linda J. Waite y John T. Cacioppo. 2012. “Loneliness, health, and mortality in old age: a national longitudinal study”. Social Science & Medicine 74: 907-914. Available at: https://doi.org/10.1016/j.socscimed.2011.11.028.

Luthar, Suniya y Gretta Cushing. 2002. “Measurement issues in the empirical study of resilience: An overview”. Pp. 129-160 Resilience and development: Positive life adaptations, editado por M.D. Glantz y J.L. Johnson. New York: Plenum.

Maddux, James y Rogers, Ronald (1983). Protection motivation and self-efficacy: A revised theory of fear appeals and attitude change. Journal of Experimental Social Psychology, 19(5), 469–479. https://doi.org/10.1016/0022-1031(83)90023-9

Markus, Hazel R. y Shinobu Kitayama. 1991. “Culture and the self: Implications for cognition, emotion, and motivation”. Psychological Review 98: 224-253. https://doi.org/10.1037/0033-295X.98.2.224.

Martínez García, José Saturnino. 2017. “El habitus. Una revisión analítica”. Revista Internacional de Sociología 75(3). https://doi.org/10.3989/ris.2017.75.3.15.115.

Masip, Pere, Sue Aran-Ramspott, Carlos Ruiz-Caballero, Jaume Suau, Ester Almenar y David Puertas-Graell. 2020. “Consumo informativo y cobertura mediática durante el confinamiento por el covid-19: Sobreinformación, sesgo ideológico y sensacionalismo”. El profesional de la información 29(3). https://doi.org/10.3145/epi.2020.may.12.

Masten, Ann, Karin Best y Norman Garmezy. 1990. “Resilience and development: Contributions from the study of children who overcome adversity”. Development and Psychopathology 2: 425-444.

Myrick, Jessica G. y Robin L. Nabi. 2017. “Fear arousal and health and risk messaging”. En Oxford Research Encyclopedia of Communication. https://doi.org/10.1093/acrefore/9780190228613.013.266.

Olsson, Lennart, Anne Jerneck, Henrik Thoren, Johannes Persson y David O’Byrne. 2015. “Why resilience is unappealing to social science: Theoretical and empirical investigations of the scientific use of resilience”. Science Advances 1(4): e14002177. https://doi.org/10.1126/sciadv.1400217.

Oltra, Christian y Àlex Boso. 2020. “Lecciones aprendidas de la crisis del coronavirus: preparación y resiliencia social”. Revista Española de Sociología 29 (3): 769-775. http://dx.doi.org/10.22325/fes/res.2020.50.

Painter, Marcus y Tiany Qiu. 2020. Political Beliefs affect Compliance with COVID-19 Social Distancing Orders. Consulta 1 de junio de 2021. https://voxeu.org/article/political-beliefs-and-compliance-social-distancing-orders.

Reinhardt, A. & Rossmann, C. 2021. “Age-related framing effects: Why vaccination against COVID-19 should be promoted differently in younger and older adults”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 669-678. https://doi.org/10.1037/xap0000378.

Reinholtz, N., Maglio, S.J. & Spiller, S.A. 2021. “Stocks, flows, and risk response to pandemic data”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 657-668. https://doi.org/10.1037/xap0000395.

Rinken, S., Domínguez-Álvarez, J.A., Trujillo, M., Lafuente, R., Sotomayor, R. & Serrano-del-Rosal, R. 2020. “Combined mobile-phone and social-media sampling for web survey on social effects of COVID-19 in Spain”. Survey Research Methods 14(2): 165-170. https://doi.org/10.18148/srm/2020.v14i2.7733.

Rodríguez-Andrés, Roberto. 2011. “La efectividad del uso del miedo como factor persuasivo en la comunicación de riesgos en las crisis sanitarias”. Revista de Comunicación y Salud 1(2): 33-6. https://doi.org/10.35669/revistadecomunicacionysalud.2011.1(2).33-46.

Roethig, Oliver. 2020. “Resilience in the corona crisis strongest where workers enjoy collective power”. Social Europe. Consulta 25 de abril de 2020. https://www.socialeurope.eu/resilience-in-the-corona-crisis-strongest-where-workers-enjoy-collective-power.

Rogers, Ronald W. y Steven Prentice-Dunn. 1997. “Protection motivation theory”. Pp. 113-132 en Handbook of health behavior research 1: Personal and social determinants, editado por D.S. Gochman. New York: Plenum Press.

Rutter Michael. 1990. “Psychosocial resilience and protective mechanisms”. Pp. 181-214 Risk and protective factors in the development of psychopathology, editado por J. Rolf, A.S. Masten, D. Cicchetti, K.H. Nuechterlein y S. Weintraub. New York: Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/CBO9780511752872.013.

Sabucedo, Jose Manuel, Mónica Alzate y Domenico Hur. 2020. “Covid-19 and the metaphor of war”. International Journal of Social Psychology 35(3): 618-624. https://doi.org/10.1080/02134748.2020.1783840.

San Martin, Alvaro, Marwan Sinaceur, Madi Amer, Steve Tompson, William Maddux y Shinobu Kitayama. 2018. “Self-assertive interdependence in Arab culture”. Nature Human Behaviour 2: 830-837. https://doi.org/10.1038/s41562-018-0435-z.

Schultz, P. Wesley, Jessica M. Nolan, Robert B. Cialdini, Noah J. Goldstein y Vladas Griskevicius. 2007. “The constructive, destructive, and reconstructive power of social norms”. Psychological Science 18: 429-434. https://doi.org/10.1111/j.1467-9280.2007.01917.x.

Serrano Pascual, Araceli, María Paz Martín Martín y Carlos de Castro Pericacho. 2019. “Sociologizando la resiliencia. El papel de la participación socio-comunitaria y política en las estrategias de afrontamiento de la crisis”. Revista Española De Sociología 28(2). 227-247. https://doi.org/10.22325/fes/res.2018.75.

Serrano-del-Rosal, Rafael, Biedma-Velázquez, Lourdes, Domínguez, Juan Antonio, García-Rodríguez, María Isabel, Lafuente, Regina, Sotomayor, Rafaela, Trujillo, Manuel, Rinken, Sebastián (2020), “Estudio Social sobre la Pandemia del COVID-19 (ESPACOV)”, data file (v1), 2020. DIGITAL.CSIC. http://dx.doi.org/10.20350/digitalCSIC/12517

Sparkman, Gregg, y Gregory M. Walton. 2017. “Dynamic norms promote sustainable behavior, even if it is counternormative”. Psychological Science 28: 1663-1674. https://doi.org/10.1177/0956797617719950.

Sparks, Paul, Richard Shepherd, Nicole Wieringa y Nicole Zimmermanns. 1995. “Perceived behavioural control, unrealistic optimism and dietary change: An exploratory study”. Appetite 24(3): 243-255. https://doi.org/10.1016/S0195-6663(95)99787-3.

Strand, Micahel, y Omar Lizardo. 2016. “The hysteresis effect: Theorising mismatch in action”. Journal for the Theory of Social Behaviour 47(2): 164-194. https://doi.org/10.1111/jtsb.12117.

Tarter, Ralph E. y Michael Vanyukov. 1999. “Re-visiting the validity of the construct of resilience”. Pp. 85-100 en Resiliency and development: Positive life adaptations, editado por M.D. Glantz y J.L. Johnson. New York: Plenum.

Tena-Sánchez, Jordi y Ariadna Güell-Sans. 2011. “¿Qué es una norma social? Una discusión de tres aproximaciones analíticas”. Revista Internacional de Sociología (RIS) 69(3): 561-583. DOI: 10.3989/ris.2009.02.17.

Tomasello, Michael. 2009. Why We Cooperate. Cambridge, Massachusetts: MIT Press.

Tooby, John y Leda Cosmides. 2010. “Groups in mind: the coalitional roots of war and morality”. Pp. 191-234 en Human Morality and Sociality: Evolutionary and Comparative Perspectives, editado por Høgh-Olesen H. London: Palgrave-Macmillan.

Triandis, Harry. 1995. Individualism And Collectivism. Nashville: Westview Press.

Tsai, Claire I. y Ying Zeng. 2021. “Risky but alluring: Severe COVID-19 pandemic influence increases risk taking”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 679-694. https://doi.org/10.1037/xap0000380.

Ullmann-Margalit, Edna. 1977. The Emergence of Norms. Oxford: Clarendon Press.

Ungar, Michael. 2008. “Resilience across Cultures”. The British Journal of Social Work 38(2): 218-235. https://doi.org/10.1093/bjsw/bcl343.

Vieites, Yan, Guilherme A. Ramos, Eduardo B. Andrade, Carlos Pereira y Amanda Medeiros. 2021. “Can self-protective behaviors increase unrealistic optimism? Evidence from the COVID-19 pandemic”. Journal of Experimental Psychology: Applied 27(4): 621-631. https://doi.org/10.1037/xap0000379.

Werner, Emmy y Ruth Smith. 1982. Vulnerable but invincible: A study of resilient children. New York: McGraw-Hill.

Wood, Wendy. 2000. “Attitude change: persuasion and social influence”. Annual Review of Psychology 51: 539-570. https://doi.org/10.1146/annurev.psych.51.1.539.

Young, Brigitte. 2021. “Covid-19, women and the economy—it’s not all about care”. Social Europe. Consulta 1 de julio de 2022 (https://socialeurope.eu/covid-19-women-and-the-economy-its-not-all-about-care).