Introducción
⌅La demolición de las torres de refrigeración y chimeneas de las centrales térmicas españolas que han dominado durante décadas el paisaje industrial y formado parte de la identidad colectiva de comunidades históricas del carbón es el símbolo de un camino irreversible hacia la descarbonización. Andorra en Teruel, Soto de la Barca en Asturias, Compostilla en León o As Pontes en A Coruña, entre otros, se convierten en los escenarios de esta descarbonización y de la denominada transición justa del carbón a otras fuentes de energía limpias.
En un contexto de urgencia de la acción climática (Van Bommel y Höffken 2023Van
Bommel, Natascha y Johanna I. Höffken. 2023. «The Urgency of Climate
Action and the Aim for Justice in Energy Transitions - Dynamics and
Complexity». Environmental Innovation and Societal Transitions 48: 100763. doi: https://doi.org/10.1016/j.eist.2023.100763.
),
y de llamada internacional a la aceleración de la descarbonización, la
eliminación de la producción y consumo de carbón se ha integrado en la
agenda de las políticas nacionales de transición energética en numerosos
países y regiones en el mundo. Ello está propiciando un prolijo debate
académico acerca de cómo gestionar las políticas de aceleración
deliberada de abandono del carbón (Johnstone y Stirling 2015Johnstone,
Philip y Andy Stirling. 2015. «Comparing Nuclear Power Trajectories in
Germany and the UK: From “Regimes” to “Democracies” in Sociotechnical Transitions and Discontinuities. SWPS (Working Paper Series) 2015-18, Consulta 3/10/2023 (https://ssrn.com/abstract=2744549).
).
Uno de los enfoques que ha ido ganando presencia como herramienta, tanto conceptual (Iwińska, Lis y Mączka 2021Iwińska,
Katarzyna, Aleksandra Lis y Krzysztof Mączka. 2021. «From Framework to
Boundary Object? Reviewing Gaps and Critical Trends in Global Energy
Justice Research». Energy Research & Social Science 79: 102191. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2021.102191.
)
como política, es el de una ‘transición justa’ (TJ). El concepto TJ se
empezó a usar en los años setenta del siglo pasado y fue ganando
popularidad en Estados Unidos en el ámbito sindical a principios de los
años noventa (Wang y Levin 2021Wang, Xinxin y Kevin Lo. 2021. «Just Transition: A Conceptual Review». Energy Research & Social Science 82: 102291. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2021.102291.
).
En 2013, en la 102.ª reunión de la Conferencia Internacional del
Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se elabora y
presenta el llamado “marco de políticas para una transición justa”,
enfatizando que, en el proceso de transición hacia una economía baja en
carbono, las y los trabajadores y las comunidades afectadas por los
cambios relacionados con la lucha contra el cambio climático deben
recibir un trato justo, que debe haber oportunidades de empleo decente y
que el proceso debe ser inclusivo, no dejando a nadie atrás (OIT 2015Organización Internacional del Trabajo [OIT. 2015]. Directrices de política para una transición justa hacia economías y sociedades ambientalmente sostenibles para todos. Consulta 30/10/2024 (https://www.ilo.org/es/publications/directrices-de-pol%C3%ADtica-para-una-transici%C3%B3n-justa-hacia-econom%C3%ADas-y).
).
De este modo, TJ ha pasado a ser uno de los conceptos más extendidos y
populares en los debates políticos y académicos sobre cómo reconciliar
las inquietudes ambientales, económicas y sociales, en la gestión de las
políticas de transición energética en áreas especialmente vulnerables a
la descarbonización (Freudenburg 2010Freudenburg,
William R. 2010. «Addictive Economies: Extractive Industries and
Vulnerable Localities in a Changing World Economy1». Rural Sociology 57(3): 305-32. doi: https://doi.org/10.1111/j.1549-0831.1992.tb00467.x.
).
No obstante, es un concepto complejo y multidimensional.
Tradicionalmente, se han identificado tres dimensiones básicas y
superpuestas: distribución, reconocimiento y participación (Fraser 2009Fraser, Nancy. 2009. «Social justice in the age of identity politics». Pp. 72-91 en Geografic Thought: A Praxis Perspective, editado por George Henderson y Marvin Waterstone. London: Routledge.
). La justicia distributiva es entendida como la distribución equitativa de beneficios y cargas entre poblaciones (Upham, Sovacool y Ghosh 2022Upham,
Paul, Benjamin Sovacool y Bipashyee Ghosh. 2022. «Just Transitions for
Industrial Decarbonisation: A Framework for Innovation, Participation,
and Justice». Renewable and Sustainable Energy Reviews 167: 112699. doi: https://doi.org/10.1016/j.rser.2022.112699.
);
la justicia procedimental va referida a la necesidad de asegurar que
los procedimientos sean justos, equitativos e inclusivos para todos los
que elijan participar (Wilgosh, Sorman y Barcena 2022Wilgosh,
Becca, Alevgul H. Sorman,e Iñaki Bárcena. 2022. «When Two Movements
Collide: Learning from Labour and Environmental Struggles for Future
Just Transitions». Futures 137: 102903. doi: https://doi.org/10.1016/j.futures.2022.102903.
);
finalmente, la justicia de reconocimiento, la que ocupa nuestro
interés, es entendida como la comprensión y el reconocimiento de
desigualdades históricas y continuas (Carley, Evans y Konisky 2018Carley,
Sanya, Tom P. Evans y David M. Konisky. 2018. «Adaptation, Culture, and
the Energy Transition in American Coal Country». Energy Research & Social Science 37: 133-39. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2017.10.007.
) y se vincula con la identidad (Wilgosh, Sorman y Barcena 2022Wilgosh,
Becca, Alevgul H. Sorman,e Iñaki Bárcena. 2022. «When Two Movements
Collide: Learning from Labour and Environmental Struggles for Future
Just Transitions». Futures 137: 102903. doi: https://doi.org/10.1016/j.futures.2022.102903.
). Otros autores como Heffron y McCauley (2017)Heffron, Raphael J. y Darren McCauley. 2017. «The Concept of Energy Justice across the Disciplines». Energy Policy 105: 658-67. doi: https://doi.org/10.1016/j.enpol.2017.03.018.
,
agregan a los tres principios comunes de justicia las nociones de
tiempo y espacio, que son claves en el análisis de la sostenibilidad
cultural de las políticas de TJ.
España fue uno de los primeros
países, junto con Canadá o Nueva Zelanda, donde se adoptaron políticas,
estrategias y mecanismos de TJ claramente definidos en sectores
específicos como el carbón (Krawchenko y Gordon 2021Krawchenko,
Tamara Antonia y Megan Gordon. 2021. «How Do We Manage a Just
Transition? A Comparative Review of National and Regional Just
Transition Initiatives». Sustainability 13(11): 6070. doi: https://doi.org/10.3390/su13116070.
).
Esto ocurría tras décadas de políticas de reestructuración minera y
reindustrialización que habían intentado dar respuesta a la crisis del
sector carbonífero. Cabe apuntar que las primeras políticas de TJ se
diseñaron incluso antes de las estrategias de lucha contra el cambio
climático. Las políticas energéticas nacionales, tradicionalmente de
carácter errático (Haas 2019Haas, Tobias. 2019. «Comparing Energy Transitions in Germany and Spain Using a Political Economy Perspective». Environmental Innovation and Societal Transitions 31: 200-210. doi: https://doi.org/10.1016/j.eist.2018.11.004.
),
se alinearon con las climáticas con la llegada al gobierno del partido
socialista (PSOE) en 2018, con la puesta en marcha del Acuerdo Marco
para una transición Justa de la minería de carbón y desarrollo
sostenible de las comarcas mineras para el periodo 2019-2027 (Real
Decreto-Ley 25/2018). El Acuerdo supuso un punto de inflexión y marcó un
cambio fundamental de discurso de los actores. Poco después, la
transición energética se institucionaliza con la creación del Ministerio
para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) y el
Instituto para la Transición Justa (2020); este último es el organismo
responsable de la elaboración e implementación de la Estrategia Española
de Transición Justa, aprobada en 2019 para maximizar las oportunidades
de empleo en la transformación del modelo económico hacia la neutralidad
climática. También en 2019, se aprueba el Plan de Acción Urgente para
comarcas de carbón y centrales en cierre 2019-2021 y, en el 2020, se
firma el Acuerdo para una Transición Energética Justa para las centrales térmicas en cierre: el empleo, la industria y los territorios.
Las herramientas de establecimiento de la estrategia gubernamental y
elaboración de los planes integrales de acción territorial han sido los
denominados Contratos de Transición Justa (CTJ); se han firmado hasta 15
CTJ en otras quince zonas afectadas de ocho comunidades autónomas. Todo
ello está posicionado con el resto de piezas que componen el Marco
Estratégico de Energía y Clima en España: la Estrategia de
Descarbonización a Largo Plazo (ELP) 2050, el Plan Nacional Integrado de
Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030 y la Ley de Cambio Climático y
Transición Energética (Ley 7/2021, de 20 de mayo). Dicho marco nacional
se alinea, a su vez, con el Pacto Verde Europeo, que es la estrategia de
la Unión Europea para la transición hacia una economía climáticamente
neutra. En la actualidad, las políticas y estrategias de los países
europeos con regiones afectadas como España, cuentan con una importante
financiación regulada a través del Mecanismo de Transición Justa
desarrollado por la Comisión Europea para movilizar los Fondos de
Transición Justa en el periodo 2021-2027 (EU, 2021European Union (EU). 2021. Regulation (EU) 2021/1056 of the European Parliament and of the Council of 24 June 2021 establishing the Just Transition Fund. Official Journal of the European Union. Consulta 13/5/2024 (https://eur-lex.europa.eu/eli/reg/2021/1056/oj).
).
Además
de este marco de políticas de transición justa brevemente introducido,
que hace especial hincapié en las estrategias para paliar el impacto
socioeconómico de la transición, en este estudio incorporamos la
dimensión sociocultural utilizando como segunda lente conceptual la
noción de memoria (estrechamente vinculada con la de identidad); esto
nos permite también conectar con la noción de sostenibilidad cultural,
escasamente explorada en las transiciones (Apostol, Mäkelä y Vinnari 2023Apostol,
Oana, Hannele Mäkelä y Eija Vinnari. 2023. «Cultural Sustainability and
the Construction of (in)Commensurability: Cultural Heritage at the
Roşia Montană Mining Site». Critical Perspectives on Accounting 102577. doi: https://doi.org/10.1016/j.cpa.2023.102577.
).
Caldecott, Sartor y Spencer (2017)Caldecott, Bert, Oliver Sartor y Thomas Spencer. 2017. Lessons from previous "COAL TRANSITIONS” High-level Summary for Decision-makers. IDDRI and Climate Strategies. Consulta 13/05/2024 (https://www.iddri.org/sites/default/files/import/publications/coal_synthesisreport_v04.pdf).
realizan una revisión de ejemplos históricos de transiciones del carbón
focalizada en España, Estados Unidos, Gran Bretaña, República Checa,
Países Bajos y Polonia. El estudio deja como lección la dificultad del
proceso y sus efectos duraderos en individuos y regiones, y como
recomendación la necesidad de atender a la identidad como un factor que
hace que el cierre del carbón sea particularmente desafiante desde una
perspectiva de economía política. De esta manera, las y los autores
destacan que “los cierres de minas de carbón no son solo una cuestión de
eficiencia económica o racionalidad, sino que están ligados a
identidades individuales y culturales, así como a la política de
identidad” (Caldecott, Sartor y Spencer 2017: 5Caldecott, Bert, Oliver Sartor y Thomas Spencer. 2017. Lessons from previous "COAL TRANSITIONS” High-level Summary for Decision-makers. IDDRI and Climate Strategies. Consulta 13/05/2024 (https://www.iddri.org/sites/default/files/import/publications/coal_synthesisreport_v04.pdf).
).
Las industrias extractivas, como la del carbón, tienen una alta
capacidad para articular relaciones socioculturales y conformar
duraderos paisajes espaciales, temporales y narrativos. Con la
desindustrialización y cuando las actividades mineras cesan, se
destruyen regímenes sociales enteros (Halvaksz 2008Halvaksz, Jamon Alex. 2008. «Whose Closure? Appearances, Temporality, and Mineral Extraction in Papua New Guinea». Journal of the Royal Anthropological Institute 14(1): 21-37. doi: https://doi.org/10.1111/j.1467-9655.2007.00476.x.
), que van asociados tanto a procesos de desplazamiento espacial (emigración, despoblación) (Bora y Voiculescu 2021Bora,
Iuliana,y Mircea Voiculescu. 2021. «Resettlement, Intergenerational
Memory, Place Attachment, and Place Identity in Roșia Jiu Coal Mine -
Gorj County, Romania». Journal of Rural Studies 86: 578-86. doi: https://doi.org/10.1016/j.jrurstud.2021.07.008.
) y temporal (Askland 2018Askland, Hedda Haugen. 2018. «A Dying Village: Mining and the Experiential Condition of Displacement». The Extractive Industries and Society 5(2): 230-36. doi: https://doi.org/10.1016/j.exis.2018.02.007.
)
que implican ruptura con el pasado y la identidad colectiva, como a
dinámicas de reemplazamiento identitario. En el ámbito anglosajón, se
han investigado extensamente las consecuencias de la
desindustrialización para la identidad de individuos y comunidades. El
trabajo de Bluestone y Harrison (1982)Bluestone, Barry y Bennett Harrison. 1982. The Deindustrialization of America: Plant Closing, Community Abandonment, and the Dismantling of Basic Industry. New York: Basic Books.
marcó un punto de inflexión en este abordaje; asimismo, otros estudios
posteriores otorgaron visibilidad a aspectos sociológicos previamente
subestimados, tales como la pérdida de identidad y valores, o el
deterioro del bienestar físico y mental tras estos traumas colectivos (Dudley 1994Dudley, Katherine. 1994. The End of the Line: Lost jobs, new lives in Postindustrial America. Chicago: Chicago University Press.
; Bamberger y Davidson 1998Bamberger, Bill y Cathy Davidson. 1998. Closing: The life and death of an American Factory. London: Norton.
; Linkon y Russo 2002Linkon, Sherry y John Russo. 2002. Steeltown U.S.A.: Work and Memory in Youngstown. Lawrence: University Press of Kansas.
; Cowie y Heathcott 2003Cowie, Jefferson y Joseph Heathcott. 2003. «The Meanings of Deindustrialization». Cornell University ILR School Cornell University ILR School.
; Strangleman 2008Strangleman, Tim. 2008. «The Remembrance of a Lost Work: Nostalgia, Labour and the Visual». En Ming Jue: Photographs of Longbridge and Nanjing, editado por S. Whipps, pp. 1-20. Walsall: New Art Gallery.
; Strangleman y Rhodes 2014Strangleman, T. y James Rhodes. 2014. «The “New” Sociology of Deindustrialisation? Understanding Industrial Change». Sociology Compass 8(4): 411-421. doi: https://doi.org/10.1111/soc4.12143.
).
En el contexto español, Pérez Sindín y Van Assche (2021)Pérez-Sindín,
Xaquín S. y Kristof Van Assche. 2021. «“Coal [from Colombia] Is Our
Life”. Bourdieu, the Miners (after They Are Miners) and Resistance in As
Pontes». Resources Policy 71: 102006. doi: https://doi.org/10.1016/j.resourpol.2021.102006.
ilustran con el caso de As Pontes que las identidades sociales
asociadas con la extracción de recursos pueden sobrevivir a la
extracción misma; mientras que Sanz-Hernández (2020)Sanz-Hernández,
Alexia. 2020. «How to Change the Sources of Meaning of Resistance
Identities in Historically Coal-Reliant Mining Communities». Energy Policy 139: 111353. doi: https://doi.org/10.1016/j.enpol.2020.111353.
explica el proceso de cambio de identidades de resistencia a identidades proyecto (Castells 2003Castells, Manuel. 2003. El poder de la identidad. 2. Aufl. Madrid: Alianza Editorial.
)
en el caso de las cuencas mineras turolenses. Ambos estudios coinciden
en resaltar la persistencia de identidades y esperanzas asociadas de un
retorno imposible al pasado (cristalizado en la memoria), y la
relevancia de esta cuestión en el diseño de estrategias para la
diversificación económica y la reinvención comunitaria. Esto es así
porque, como afirma Nora (1989)Nora, Pierre. 1989. «Between Memory and History: Les Lieux de Mémoire». Representations 26: 7-24. doi: https://doi.org/10.2307/2928520.
,
la memoria es vida y emociones, es un fenómeno perpetuamente actual,
que nos introduce en el pasado colectivo y hace que seamos lo que somos
como comunidad (Jones 2011Jones,
Owain. 2011. «Geography, Memory and Non-Representational Geographies:
Geography, Memory and Non-Representational Geographies». Geography Compass 5(12): 875-85. doi: https://doi.org/10.1111/j.1749-8198.2011.00459.x.
). La memoria se encuentra en lo concreto, en los espacios, gestos, imágenes y objetos (Nora 1989Nora, Pierre. 1989. «Between Memory and History: Les Lieux de Mémoire». Representations 26: 7-24. doi: https://doi.org/10.2307/2928520.
); pero es también un concepto temporal, identitario y narrativo (Ricoeur 1987Ricoeur, Paul. 1987. Tiempo y narración. Vol. 1. Configuración del tiempo en el relato histórico. Madrid: Ediciones Cristiandad, D. L.
) que puede analizarse en acción porque es dinámica (efectiva y afectiva) (Sanz Hernández 2000Sanz-Hernández, Alexia. 2000. Ojos Negros. La memoria de un pueblo. Teruel: Instituto de Estudios Turolenses.
).
La memoria colectiva se estructura a través del relato, pero este
necesita de la explicación que la persona que narra otorga a esos
hechos, de acuerdo con el marco social en el que acaecen acontecimientos
clave que se conviertan en hilos conductores que dan coherencia al
pasado. Los relatos son “puntos de inflexión” (Mendoza 2004: 5Mendoza, Jorge. 2004. «Las formas del recuerdo. La memoria narrativa». Athenea digital: revista de pensamiento e investigación social 6:153-168, doi: https://doi.org/10.5565/rev/athenead/v1n6.158.
) que ofrecen una perspectiva particular y que, al mismo tiempo, determinan lo que las personas consideran memorable (Vázquez 2001Vázquez, Félix. 2001. La Memoria como Acción Social: relaciones, significados e imaginario. Barcelona: Paidós.
).
Cuando comparten el mismo marco social, dan forma a una especie de
vestigio, oral o escrito; y, convertidos en artefactos de memoria, hacen
que pervivan trazos del pasado. Los testimonios representan la
adquisición de una deuda con parte del pasado, pero también con el
futuro que está por venir. Quizás por ello, la memoria colectiva está
plagada de testimonios que se repiten relatando constantemente los
mismos acontecimientos con el objetivo de evitar el olvido, impedir la
repetición de dinámicas históricas, o quizás también de aliviar el dolor
y la sensación de injusticia.
Desde una perspectiva basada en la memoria, la salida del carbón y la transición energética (re)activan y configuran nuevos paisajes culturales en los que la memoria juega un papel relevante, tanto para defender el legado del carbón y negar el cambio desde identidades de resistencia como para contribuir a la creación de escenarios futuros desde identidades proyecto, en los que siempre parece difícil desprenderse del carbón (independientemente de las particularidades de cada zona afectada). Muchos actores disputan por preservar la memoria del carbón y, con ella, dar continuidad a sus identidades del carbón, más allá de la propia existencia de este.
Al
centrarse en aspectos socioculturales de la eliminación del carbón como
parte de las políticas de TJ en cuatro regiones mineras españolas (de
Aragón, Asturias, Galicia y Castilla y León), este artículo contribuye a
una mejor comprensión de la conexión entre la salida del carbón, la
justicia y la sostenibilidad cultural. Es importante señalar que,
inicialmente, nuestro estudio sobre la transición energética en España
(iniciado en 2020) pretendía abordar cómo los actores locales de los
territorios afectados conceptualizaban y experimentaban la (in)justicia
en la salida del carbón, tomando como base sus manifestaciones en los
medios de comunicación regionales. En este contexto, la narrativa
“justicia es memoria” surgió más como un descubrimiento en el proceso de
investigación, que como resultado de una búsqueda intencional (Ibáñez 1994Ibáñez, Jesús. 1994. El regreso del sujeto: la investigación social de segundo orden (2a ed). Mexico Madrid: Siglo Veintiuno.
).
Aquí, profundizamos en el posicionamiento de diversos actores en las
sucesivas fases del proceso de aplicación de las políticas de transición
justa para dar cuenta de la centralidad de la dimensión cultural
(identidad y memoria) en la gobernanza. El caso de España puede ser
particularmente instructivo para estudiar el tema más amplio de las
políticas de aceleración deliberada de eliminación del carbón y TJ
incorporando la dimensión cultural e identitaria para incrementar la
evidencia empírica sobre la sostenibilidad cultural, más escasa que la
relativa a los pilares clásicos del desarrollo sostenible: económico,
ecológico y social (Apostol, Mäkelä y Vinnari 2023Apostol,
Oana, Hannele Mäkelä y Eija Vinnari. 2023. «Cultural Sustainability and
the Construction of (in)Commensurability: Cultural Heritage at the
Roşia Montană Mining Site». Critical Perspectives on Accounting 102577. doi: https://doi.org/10.1016/j.cpa.2023.102577.
).
A partir de este punto, el artículo se estructura de la siguiente manera. En primer lugar, en la sección 2 examinamos la literatura que conecta sostenibilidad cultural y salida del carbón desde un enfoque de justicia en la transición y presentamos el marco analítico que hemos desarrollado. La sección 3 presenta los estudios de caso, la metodología y los materiales. En las secciones 4 y 5, presentamos los hallazgos de nuestro análisis empírico y los discutimos en relación con la investigación previa. Finalmente, la sección 6 concluye recogiendo las implicaciones del estudio, sus limitaciones y algunas ideas para futuras investigaciones.
Marco teórico y analítico: dando valor a la dimensión cultural en las transiciones justas
⌅En la literatura académica sobre una salida del carbón justa atravesada por la lente conceptual de la sostenibilidad cultural, hay varias áreas de discusión complementarias y necesarias que marcan nuestras líneas teórico-conceptuales y que definen el marco teórico, contextual y analítico de este artículo; este se representa en la figura 1, y se desarrolla a continuación.
La noción
‘sostenibilidad cultural’ es un concepto tan complejo y ambiguo como
los términos que lo componen. Así, la cultura, en palabras de Geertz (1992)Geertz, Clifford. 1992. La interpretación de las culturas. Barcelona: Gedisa.
es un marco de creencias, símbolos y valores desde los que las personas
definen su mundo, expresan sus sentimientos y emiten sus juicios. En el
caso de las cuencas mineras del carbón en España, los actores locales
se basan en sus creencias y valores al manifestar su visión de la TJ
desde escenarios mineros basados en la cultura del carbón a escenarios
postcarbón; estas creencias y valores están también tras las emociones y
expresiones acerca de cómo se sienten ante el cambio de escenarios que
han constituido su hogar y el de sus antepasados, que llenan su memoria y
que son una fuente de identidad. Finalmente, estas creencias y valores
moldean las (in)acciones de los actores para afrontar los escenarios
futuros.
En lo que se refiere a la noción de sostenibilidad, hay una literatura transdisciplinar en rápido crecimiento (Apostol, Mäkelä y Vinnari 2023Apostol,
Oana, Hannele Mäkelä y Eija Vinnari. 2023. «Cultural Sustainability and
the Construction of (in)Commensurability: Cultural Heritage at the
Roşia Montană Mining Site». Critical Perspectives on Accounting 102577. doi: https://doi.org/10.1016/j.cpa.2023.102577.
)
proponiendo la consideración de otras dimensiones complementarias a los
tres pilares ya institucionalizados en la noción de desarrollo
sostenible, (económico, social y ambiental); estas dimensiones son, por
ejemplo, el tiempo, el espacio (Seghezzo 2009Seghezzo, Lucas. 2009. «The Five Dimensions of Sustainability». Environmental Politics 18(4): 539-56. doi: https://doi.org/10.1080/09644010903063669.
) o la cultura (Hawkes 2003Hawkes, Jon. 2003. The Fourth Pillar of Sustainability: Culture’s Essential Role in Public Planning (repr). Victoria: Cultural Development Network.
; Meireis y Rippl 2020Meireis, Torsten, y Gabriele Rippl (eds). 2020. Cultural Sustainability: Perspectives from the Humanities and Social Sciences. First issued in paperback. London New York: Routledge Taylor & Francis Group, earthscan from Routledge.
). Así, en la senda de Hawkes (2003)Hawkes, Jon. 2003. The Fourth Pillar of Sustainability: Culture’s Essential Role in Public Planning (repr). Victoria: Cultural Development Network.
,
que había sugerido la sostenibilidad cultural como el cuarto pilar de
la sostenibilidad enfatizando el papel de la cultura en la planificación
local, Soini y Birkeland (2014)Soini, Katriina e Inger Birkeland. 2014. «Exploring the Scientific Discourse on Cultural Sustainability». Geoforum 51: 213-223. https://doi.org/10.1016/j.geoforum.2013.12.001.
ubican los estudios sobre sostenibilidad cultural en los siete ámbitos
siguientes: patrimonio cultural, vitalidad cultural, viabilidad
económica, diversidad cultural, localidad, resiliencia ecocultural y
civilización ecocultural. Igualmente, Seghezzo (2009)Seghezzo, Lucas. 2009. «The Five Dimensions of Sustainability». Environmental Politics 18(4): 539-56. doi: https://doi.org/10.1080/09644010903063669.
defiende entender la sostenibilidad como el marco conceptual para
discutir los aspectos territoriales, temporales y personales del
desarrollo y demanda el reconocimiento de las condiciones, limitaciones y
oportunidades locales en el diseño de políticas más sostenibles, que,
para no quedarse en el presente, deben incorporar la dimensión temporal
de permanencia, relativa a la planificación y la consideración de los
efectos futuros de las acciones y omisiones del hoy. Finalmente, el
autor defiende que la noción de sostenibilidad debería incluir una
dimensión "personal", ineludible para tratar cuestiones de identidad,
valores, derechos, felicidad y bienestar en un marco de justicia y
equidad intra e intergeneracional (Zuindeau 2007Zuindeau, Bertrand. 2007. «Territorial Equity and Sustainable Development». Environmental Values 16(2): 253-68. doi: https://doi.org/10.3197/096327107780474564.
).
De acuerdo con estas premisas, en nuestro estudio también prestamos atención, en primer lugar, a las nociones de lugar y tiempo, porque la conceptualización y el uso del espacio y el tiempo son los pilares de la identidad cultural materializada en la memoria a través de la patrimonialización de vestigios (orales, escritos, físicos…), lugares y artefactos de memoria que hacen que esta perviva y sea compartida. En segundo lugar, consideramos la dimensión cultural porque la salida del carbón conlleva amenazas (injusticias), también en clave cultural, a espacios, tiempos, identidades y memorias.
Dimensión espacial: el lugar, apego e identidad
⌅Como
venimos diciendo, las personas establecen una relación específica
espacial, temporal y emocional con los lugares que contribuye a
articular identidades y que es de gran importancia en la acción
climática (Devine-Wright 2013Devine-Wright,
Patrick. 2013. «Think Global, Act Local? The Relevance of Place
Attachments and Place Identities in a Climate Changed World». Global Environmental Change 23(1): 61-69. doi: https://doi.org/10.1016/j.gloenvcha.2012.08.003.
) y la gestión de la descarbonización (Eadson, Van Veelen y Backius 2023Eadson, Will, Bregje Van Veelen y Stefan Backius. 2023. «Decarbonising Industry: A Places-of-Work Research Agenda». The Extractive Industries and Society 15: 101307. doi: https://doi.org/10.1016/j.exis.2023.101307.
). Autores como Della Bosca y Gillespie (2018)Della
Bosca, Hannah y Josephine Gillespie. 2018. «The Coal Story:
Generational Coal Mining Communities and Strategies of Energy Transition
in Australia». Energy Policy 120: 734-40. doi: https://doi.org/10.1016/j.enpol.2018.04.032.
argumentan que la hostilidad y resistencia en comunidades mineras
intergeneracionales emerge ante políticas anticarbón que no han tenido
en cuenta las asociaciones intangibles con el carbón, como la identidad
del lugar, el desarrollo comunitario y la sensación de certeza sobre el
futuro.
Las nociones de apego al lugar o identidad social han
sido utilizadas en estudios sobre la aceptación u oposición a la
actividad minera del carbón, los cambios generacionales inducidos por la
minería y la postminería, el desplazamiento y reasentamiento
poblacional vinculado a la minería y la patrimonialización
(cristalización de la memoria) del pasado minero de un lugar para
comprender el lugar y la temporalidad (Wilson 2019Wilson,
Sigismond A. 2019. «Mining-Induced Displacement and Resettlement: The
Case of Rutile Mining Communities in Sierra Leone». Journal of Sustainable Mining 18(2): 67-76. doi: https://doi.org/10.1016/j.jsm.2019.03.001.
; Frantál 2016Frantál,
Bohumil. 2016. «Living on Coal: Mined-out Identity, Community
Displacement and Forming of Anti-Coal Resistance in the Most Region,
Czech Republic». Resources Policy 49: 385-93. doi: https://doi.org/10.1016/j.resourpol.2016.07.011.
; Wheeler 2014Wheeler, Rebecca. 2014. «Mining Memories in a Rural Community: Landscape, Temporality and Place Identity». Journal of Rural Studies 36: 22-32. doi: https://doi.org/10.1016/j.jrurstud.2014.06.005.
).
Asimismo,
hay una extensa literatura que profundiza en las (in)justicias de
reconocimiento conectando con la noción de (in)justicia espacial, para
destacar las geografías de las transiciones justas o injustas (Weller 2019Weller, Sally A. 2019. «Just Transition? Strategic Framing and the Challenges Facing Coal Dependent Communities». Environment and Planning C: Politics and Space 37(2): 298-316. doi: https://doi.org/10.1177/2399654418784304.
). La justicia espacial (Soja 2010Soja, Edward W. 2010. Seeking spatial justice. Minneapolis: University of Minnesota Press.
)
implica la equitativa distribución de beneficios y cargas en las
transiciones, evitando desigualdades regionales y reduciendo la brecha
entre ganadores y perdedores (Garvey et al. 2022Garvey,
Alice, Jonathan B. Norman, Milena Büchs y John Barrett. 2022. «A
“Spatially Just” Transition? A Critical Review of Regional Equity in
Decarbonisation Pathways». Energy Research & Social Science 88: 102630. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2022.102630.
). Este enfoque reemplaza al de cohesión territorial en el debate académico y político (Jones 2011Jones,
Owain. 2011. «Geography, Memory and Non-Representational Geographies:
Geography, Memory and Non-Representational Geographies». Geography Compass 5(12): 875-85. doi: https://doi.org/10.1111/j.1749-8198.2011.00459.x.
) sobre quiénes son las víctimas de las transiciones bajas en carbono (Sovacool 2021Sovacool,
Benjamin K. 2021. «Who Are the Victims of Low-Carbon Transitions?
Towards a Political Ecology of Climate Change Mitigation». Energy Research & Social Science 1(73): 101916. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2021.101916.
).
Dimensión temporal: permanencia, continuidad y futuros imaginados colectivamente
⌅La
consideración de la dimensión temporal sugiere tres niveles analíticos
posibles. Primero, la salida del carbón se vincula con una aceleración
de la descarbonización en un tiempo global y homogéneo de aceleración
social, definido por Torres Navarro (2015)Torres
Navarro, Felipe. 2015. «Secularización y Aceleración. Bases teológicas
del concepto sociológico de “aceleración social”». Revista Internacional de Sociología 73(2): e009. doi: https://doi.org/10.3989/ris.2013.08.08.
como “el frenesí por obtener lo que se pretende en el menor tiempo posible”.
Segundo,
la salida del carbón puede analizarse como parte de un fenómeno de
media duración como es la desindustrialización que viene estudiándose
desde los años setenta, sobre todo en Reino Unido y Estados Unidos.
Algunos de estos estudios atienden a la identidad de individuos y
comunidades (Cowie y Heathcott 2003Cowie, Jefferson y Joseph Heathcott. 2003. «The Meanings of Deindustrialization». Cornell University ILR School Cornell University ILR School.
; Strangleman 2008Strangleman, Tim. 2008. «The Remembrance of a Lost Work: Nostalgia, Labour and the Visual». En Ming Jue: Photographs of Longbridge and Nanjing, editado por S. Whipps, pp. 1-20. Walsall: New Art Gallery.
),
y a la estrecha relación entre apego al lugar y trabajo, evidenciando
la complejidad de los procesos de desindustrialización (Strangleman 2017Strangleman,
Tim. 2017. «Deindustrialisation and the Historical Sociological
Imagination: Making Sense of Work and Industrial Change». Sociology 51(2): 466-82. doi: https://doi.org/10.1177/0038038515622906.
) y la necesidad de considerar no solo sus aspectos económicos, sino también los sociopolíticos y culturales (Eadson, Van Veelen y Backius 2023Eadson, Will, Bregje Van Veelen y Stefan Backius. 2023. «Decarbonising Industry: A Places-of-Work Research Agenda». The Extractive Industries and Society 15: 101307. doi: https://doi.org/10.1016/j.exis.2023.101307.
). Así, la expresión sociológica ‘comunidades ocupacionales’ de Strangleman (2008)Strangleman, Tim. 2008. «The Remembrance of a Lost Work: Nostalgia, Labour and the Visual». En Ming Jue: Photographs of Longbridge and Nanjing, editado por S. Whipps, pp. 1-20. Walsall: New Art Gallery.
describe a aquellas localidades que encontraban su razón de ser en
ciertos tipos de trabajo y en la industria arraigada en el lugar, lo que
es fundamental para la comprensión de su cultura y de su modo de
afrontar el futuro, siendo el sector del carbón un ejemplo
paradigmático. Por su parte, Cowie y Heathcott acuñaron la expresión
“nostalgia de las chimeneas” (2003Cowie, Jefferson y Joseph Heathcott. 2003. «The Meanings of Deindustrialization». Cornell University ILR School Cornell University ILR School.
)
para referirse a la comparación que las personas y comunidades
afectadas establecen entre los buenos empleos industriales del pasado
(seguridad, estabilidad, prestaciones y beneficios) y los menos
ventajosos empleos actuales o futuros. En el caso de España, la
desindustrialización del carbón en cada región siguió un patrón
diferente, de acuerdo con su configuración histórica y trayectoria
industrial (Strangleman 2008Strangleman, Tim. 2008. «The Remembrance of a Lost Work: Nostalgia, Labour and the Visual». En Ming Jue: Photographs of Longbridge and Nanjing, editado por S. Whipps, pp. 1-20. Walsall: New Art Gallery.
),
pero similar en cuanto al elevado coste para las y los trabajadores
afectados, sus familias, comunidades y regiones. A pesar de ello, la
sociología española apenas ha prestado atención a estos procesos (Alonso-Domínguez 2020Alonso-Domínguez,
Ángel. 2020. «Réquiem por la industria de Gijón: pérdida de la
identidad colectiva, conflictos emocionales y consecuencias sociales». Sociología del Trabajo 97: 45-58. doi: https://doi.org/10.5209/stra.71111.
),
a diferencia del ámbito anglosajón, en donde encontramos enfoques que
se apartan del estudio de la desindustrialización como proceso
específico, enmarcado en una coyuntura histórica determinada y unas
circunstancias concretas, para adentrarse en la reconfiguración del
espacio que antes ocupaba la industria y en otras consecuencias que
afectan a las personas y que no pueden estudiarse de manera aislada de
sus contextos territoriales (Cowie 2015Cowie, Jefferson. 2015. Capital Moves: RCA's Seventy-Year Quest for Cheap Labor. ITHACA; LONDON: Cornell University Press. doi: https://doi.org/10.7591/j.ctvtv935g.3.
; Mah 2012Mah, Alice. 2012. Industrial Ruination, Community, and Place: Landscapes and Legacies of Urban Decline. Toronto: Toronto University Press.
; Johnson 1995Johnson, Christopher. 1995. The Life and Death of Industrial Languedoc 1700-1920. Oxford: Oxford University Press
).
Finalmente,
la salida del carbón puede entenderse como una política deliberada de
aceleración de una transición o transformación específica en un momento
dado. En la actualidad, es una pieza clave para cumplir los objetivos
del Acuerdo de París (IPCC 2023Intergovernmental Panel On Climate Change [IPCC]. 2023. Climate
Change 2022 - Impacts, Adaptation and Vulnerability: Working Group II
Contribution to the Sixth Assessment Report of the Intergovernmental
Panel on Climate Change (1.a ed.). Cambridge: Cambridge University Press.
)
en la lucha contra el cambio climático, y se focaliza en la disminución
de materias primas, tecnologías y procesos relacionados con la
industria del carbón (Trencher et al. 2022Trencher,
Gregory, Adrian Rinscheid, Daniel Rosenbloom y Nhi Truong. 2022. «The
rise of phase-out as a critical decarbonisation approach: a systematic
review». Environmental Research Letters 17(12): 123002. doi: https://doi.org/10.1088/1748-9326/ac9fe3.
; Rinscheid, Trencher y Rosenbloom 2022Rinscheid,
Adrian, Gregory Trencher y Daniel Rosenbloom. 2022. «Phase-out as a
Policy Approach to Address Sustainability Challenges». Pp. 225-48 en Technologies in Decline, coordinado por Zahar Koretsky, Peter Stegmaier, Bruno Turnheim y Harro van Lente. London: Routledge.
).
Ahora bien, con las políticas de aceleración de la transición y de
descarbonización rápida se corre el riesgo de instalarse en un
“CO2centrismo” que anime políticas ambientales excesivamente focalizadas
en medir la reducción del CO2, relegando a un segundo plano a las
personas y a las comunidades (Moreno, Speich Chassé y Fuhr 2016Moreno, Cristina, Daniel Speich Chassé y Lili Fuhr. 2016. La métrica del carbono ¿el CO2 como medida de todas las cosas? México: Fundación Heinrich Böll.
); de ahí la relevancia de que las políticas de transición adopten un enfoque que conecte justicia con sostenibilidad cultural.
Amenazas culturales en la salida del carbón y el papel de la memoria
⌅Diferentes estudios resaltan el sentimiento de amenaza cultural que implica la eliminación del carbón (Svobodova, Owen y Harris 2021Svobodova,
K., J. R. Owen y J. Harris. 2021. «The Global Energy Transition and
Place Attachment in Coal Mining Communities: Implications for Heavily
Industrialized Landscapes». Energy Research & Social Science 71: 101831. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2020.101831.
) y el subsiguiente de pérdida asociado a la autopercepción de sí mismos como perdedores (Cha 2020Cha,
J. Mijin. 2020. «A Just Transition for Whom? Politics, Contestation,
and Social Identity in the Disruption of Coal in the Powder River
Basin». Energy Research & Social Science 69: 101657. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2020.101657.
). La pérdida muestra múltiples capas; no solo es pérdida socioeconómica (Żuk 2023Żuk,
Piotr. 2023. «The Sense of Socio-Economic Threat and the Perception of
Climate Challenges and Attitudes towards Energy Transition among
Residents of Coal Basins: The Case of Turoszów Basin in Poland». Resources Policy 82: 103509. doi: https://doi.org/10.1016/j.resourpol.2023.103509.
) o de status y poder (Linkon 2018Linkon, Sherry. 2018. The Half-Life of Deindustrialization: Working-Class Writing about Economic Restructuring. Ann Arbor, MI: University of Michigan Press.
); es también cultural e identitaria (Carley, Evans y Konisky 2018Carley,
Sanya, Tom P. Evans y David M. Konisky. 2018. «Adaptation, Culture, and
the Energy Transition in American Coal Country». Energy Research & Social Science 37: 133-39. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2017.10.007.
; Della Bosca y Gillespie 2018Della
Bosca, Hannah y Josephine Gillespie. 2018. «The Coal Story:
Generational Coal Mining Communities and Strategies of Energy Transition
in Australia». Energy Policy 120: 734-40. doi: https://doi.org/10.1016/j.enpol.2018.04.032.
).
El sentimiento de pérdida, desposesión y desempoderamiento ha sido
también estudiado como resultado del desplazamiento de carácter
temporal, o “tiempo roto” (Askland 2018Askland, Hedda Haugen. 2018. «A Dying Village: Mining and the Experiential Condition of Displacement». The Extractive Industries and Society 5(2): 230-36. doi: https://doi.org/10.1016/j.exis.2018.02.007.
).
Pese
a la visión amenazante de la transición, la memoria y los lazos
culturales contribuyen a reforzar el sentimiento de apego al territorio y
la identidad local, lo que lleva a algunos residentes a permanecer en
las regiones mineras de carbón, a pesar del futuro laboral incierto (Graff, Carley y Konisky 2018Graff,
Michelle, Sanya Carley y David M. Konisky. 2018. «Stakeholder
Perceptions of the United States Energy Transition: Local-Level Dynamics
and Community Responses to National Politics and Policy». Energy Research & Social Science 43: 144-57. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2018.05.017.
).
En este sentido, al aglutinar dispositivos identitarios de los
contextos locales específicos, la memoria puede usarse como una
herramienta de gobernanza (por ejemplo, cuando los actores recurren a
ella para legitimar sus posiciones), a la par que como objeto de
gobernanza (cuando los actores gestionan la memoria como parte de sus
alternativas políticas o propuestas estratégicas). Desde este punto de
vista, la TJ puede comprenderse como un proceso de negociación
identitaria entre actores que subyace al diseño colectivo de escenarios
futuros (Donnelly 2023Donnelly,
K. 2023. «Imagined Futures in the Context of the Energy Transition: A
Case Study from the Central Highlands Region of Queensland, Australia». Energy Research & Social Science 103: 103216. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2023.103216.
)
y a la elección entre las distintas trayectorias alternativas. Estas
están vinculadas a cómo las comunidades se perciben y proyectan en el
tiempo y a sus lazos culturales con el carbón (Cha 2020Cha,
J. Mijin. 2020. «A Just Transition for Whom? Politics, Contestation,
and Social Identity in the Disruption of Coal in the Powder River
Basin». Energy Research & Social Science 69: 101657. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2020.101657.
).
Así es como la memoria puede actuar como mecanismo de gobernanza y como
parte de las políticas del tiempo en la gestión de la TJ.
Toda
la literatura presentada pone de manifiesto que la memoria es un
concepto con al menos tres dimensiones: temporal, al conectar una
pluralidad de temporalidades; espacial, porque necesita materializarse
en lugares y artefactos culturales, y finalmente narrativa, porque la
memoria tiene que ser expresada y plasmada en relatos para ser
compartida y efectiva en la construcción de escenarios comunitarios
futuros (Feola et al. 2023Feola,
Giuseppe, Michael K. Goodman, Jaime Suzunaga y Jenny Soler. 2023.
«Collective Memories, Place-Framing and the Politics of Imaginary
Futures in Sustainability Transitions and Transformation». Geoforum 138: 103668. doi: https://doi.org/10.1016/j.geoforum.2022.103668.
).
Las tramas narrativas, además de los lugares y los artefactos
culturales donde cristaliza la memoria, son importantes para entender la
resistencia de las identidades sociales del carbón, más allá de su
desaparición.
Contexto, método y materiales
⌅Las cuencas carboníferas españolas y el fin del carbón
⌅España, comprometida con las directrices europeas y acuerdos internacionales para eliminar gradualmente los combustibles fósiles, ha impulsado una transición energética heredera de la particular historia en cada región carbonífera (figura 2). Así, Asturias, tiene una larga tradición minera que se remonta al siglo XVI, siendo una de las regiones que primero culminó el calendario de cierre de pozos mineros. En Castilla y León (especialmente León y Palencia) y Aragón (Teruel) la tradición carbonífera data de principios del siglo XX y las minas y centrales térmicas se han mantenido abiertas hasta 2020. Finalmente, en Galicia (concretamente As Pontes, en A Coruña), la vinculación con el carbón es más reciente, produciéndose el cierre de la central en 2023.
Desde el fin de la guerra civil española (1939), la extracción del carbón en estas áreas ha estado estrechamente ligada a la generación de energía, llegando las comunidades a desarrollar una alta dependencia de las minas y centrales térmicas. El declive del carbón español se produce sobre todo a partir de 1985 por la pérdida de competitividad frente al carbón importado y las sucesivas directivas europeas a partir de 1995 que imponen límites de emisiones atmosféricas cada vez más estrictos; es el caso de la Directiva 2001/80/CE que limitaba drásticamente las emisiones atmosféricas a partir del 1 de enero de 2008 y que fue clave en el cierre de muchas minas, como la de As Pontes en 2007. Sin embargo, las políticas nacionales de abandono del carbón vinculadas a objetivos climáticos de modo explícito arrancan realmente en 2018, para desembocar en el cierre de la mayoría de minas que todavía permanecían abiertas y muchas centrales térmicas. La transición española, altamente influenciada por la política energética y climática europea, puede calificarse de efectiva si tenemos en cuenta la notable reducción de la participación del carbón en el mix energético nacional, el descenso en la producción y consumo de carbón nacional o la desaparición del empleo en el sector (que en 1985 contaba con 52 910 empleos) (figura 3).
La salida del carbón se ha acompañado de medidas para aliviar el impacto adverso en las áreas afectadas (figura 3), que, no obstante, se perciben como poco efectivas (Del Río, 2017Del Río, Pablo. 2017. Coal Transition in Spain. London: IDDRI and Climate Strategies.
).
Los programas de apoyo al sector comenzaron en la década de 1970. Hasta
2014, se otorgaron subsidios a las empresas de servicios públicos y
compañías eléctricas para la compra de carbón nacional. Desde 1990 hasta
enero de 2019, la mayor parte de las minas de carbón españolas fueron
cerrando, aunque el proceso no fue lineal ni sincrónico en todas las
regiones de nuestro estudio. Así, en Asturias la declaración de la
pandemia de la Covid-19 posibilitó una inesperada prórroga al
emblemático Pozo Nicolasa. En 2020, también la mayoría de las centrales
térmicas se desconectaron después de que el gobierno y los sindicatos
llegaran a un acuerdo a finales de 2018, que prácticamente puso fin a la
generación de electricidad a partir de carbón (Sanz-Hernández et al. 2020Sanz-Hernández,
Alexia, Cristina Ferrer, María Esther López-Rodríguez y Miguel
Marco-Fondevila. 2020. «Visions, Innovations, and Justice? Transition
Contracts in Spain as Policy Mix Instruments». Energy Research & Social Science 70: 101762. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2020.101762.
),
con la excepción del indulto temporal de algunas centrales térmicas
como las de Aboño y Soto de Ribera, también en Asturias, nuevamente
beneficiadas por las medidas sanitarias. En marzo de 2021, el gobierno
español, los sindicatos y quienes tienen la propiedad de plantas de
energía térmica en España firmaron el Acuerdo para una transición energética justa para las centrales térmicas en cierre (MITECO 2021Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). 2021. Acuerdo por una transición energética justa para centrales térmicas en cierre: el empleo, la industria y los territorios. Consulta 29/05/2024 (https://www.transicionjusta.gob.es/content/dam/itj/files-1/Documents/acuerdoporunatransicionenergeticajustaparacentralestermicasencierrees.pdf).
).
Las partes llegaron a un acuerdo para fortalecer los términos de los
CTJ y brindar apoyo a las y los trabajadores y las áreas vulnerables.
A
pesar de encontrarse en pleno proceso de descarbonización, las cuatro
zonas analizadas siguen siendo regiones de alta producción energética y
bajo consumo (Pérez-Sindín, Lee y Nielsen 2022Pérez-Sindín,
Xaquin S., Joohee Lee y Thomas Nielsen. 2022. «Exploring the Spatial
Characteristics of Energy Injustice: A Comparison of the Power
Generation Landscapes in Spain, Denmark, and South Korea». Energy Research & Social Science 91: 102682. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2022.102682.
).
En plena transición energética generan un tercio de la energía del
país, de modo que el lugar que ocupaba el carbón está siendo sustituido
en un lapso de tiempo muy corto por la eólica fundamentalmente, sobre
todo en el caso de Aragón, y Castilla y León (figura 4).
Los aspectos positivos de esta transición en materia de producción energética a partir de fuentes renovables no se reflejan tan claramente en las dimensiones humana y social. En el proceso de desindustrialización, estos territorios han perdido aproximadamente el 25 % de su población y forman parte de lo que se denomina la "España vaciada" o, como algunos políticos han expresado, "una España desaprovechada" que "tiene menos, pero merece más" (Ar795/político regional) 1 A partir de aquí, las referencias relativas a manifestaciones de actores en los medios regionales se citarán indicando las iniciales de la comunidad autónoma de referencia (Aragón, Ar; Asturias; As; Castilla y León CyL; Galicia, G), seguidas del número de noticia registrada en la base de datos y el perfil de actor local que se expresa, si no se trata de un periodista.
Diseño metodológico y corpus mediático
⌅El diseño metodológico se asienta sobre un mapeo sistemático de noticias de la prensa regional para la recopilación de datos y un posterior análisis de contenido con el apoyo de MAXQDA22. El análisis se ha servido igualmente de la revisión de literatura académica y de documentación oficial y literatura gris en las redes. Las etapas relevantes del diseño de investigación se recogen en la figura 5.
La
elección de una metodología discursiva a partir de la prensa regional
frente a otras estrategias metodológicas como grupos de discusión o
entrevistas obedece a una serie de ventajas que apuntamos a
continuación. La primera es su capacidad para generar el dato que nos
aproxima a nuestro objeto de estudio. La manifestación de los actores en
los medios es una práctica comunicativa cuyo análisis conduce a quien
investiga al descubrimiento de narraciones (relatos, narrativas,
discursos). La cobertura mediática de las políticas de TJ en el contexto
de la eliminación del carbón en España representa un proceso
(re)productivo de legitimidad que es aprovechado tanto por quienes
defienden como por quienes se oponen al uso del carbón para la
generación de energía o de otras alternativas (principalmente energías
renovables). Los medios han silenciado, cubierto o amplificado temas,
argumentos y narrativas, dando más o menos protagonismo a los diferentes
actores; el análisis de estos aspectos puede proporcionar un enfoque
metodológico ventajoso para comprender los procesos de construcción
narrativa y las luchas por la legitimidad discursiva. Los actores
expresan sus puntos de vista generalmente de manera individual, pero su
posición dinámica y cambiante puede representar a grupos e
instituciones. Además, a lo largo del tiempo, sus puntos de vista pueden
generar coaliciones discursivas que resultan exitosas y efectivas para
dominar los debates políticos e influir en las decisiones de políticas (Markard, Rinscheid, y Widdel 2021Markard,
Jochen, Adrian Rinscheid y Linda Widdel. 2021. «Analyzing Transitions
through the Lens of Discourse Networks: Coal Phase-out in Germany». Environmental Innovation and Societal Transitions 40: 315-31. doi: https://doi.org/10.1016/j.eist.2021.08.001.
).
Asimismo,
y frente a otras fuentes secundarias utilizadas a menudo para capturar
los discursos políticos (p. ej., documentos de las sesiones
parlamentarias) y sociales, los artículos de periódico tienen una serie
de ventajas: a) suelen dar voz a numerosos actores sociales, a pesar del
excesivo peso del discurso oficial y gubernamental, que es muy
frecuente (Sanz-Hernández 2019Sanz-Hernández,
Alexia. 2019. «Medios de comunicación y stakeholders: contribución al
debate público de la pobreza y justicia energética en España». Revista
Española de Investigaciones Sociológicas, 168: 73-92. http://dx.doi.org/10.5477/cis/reis.168.73.
), b) suelen recoger la heterogeneidad de razones y argumentos de los diferentes actores (Leipprand y Flachsland 2018Leipprand,
Anna y Christian Flachsland. 2018. «Regime destabilization in energy
transitions: the German debate on the future of coal». Energy Res. Soc. Sci., 40: 190-204. https://doi.org/10.1016/j.erss.2018.02.004
),
precisamente por el interés de los medios en reflejar el conflicto y la
resistencia con el objetivo de atraer la atención de una mayor
audiencia, aunque en ocasiones algunas posiciones estén
infrarrepresentadas, c) su regularidad a través del tiempo permite hacer
un seguimiento continuado del modo en que se construyen las narrativas y
los cambios que se producen en ellas, posibilitando investigaciones
empíricas sistemáticas y estudios longitudinales donde el factor tiempo
es relevante (Markard, Rinscheid y Widdel 2021Markard,
Jochen, Adrian Rinscheid y Linda Widdel. 2021. «Analyzing Transitions
through the Lens of Discourse Networks: Coal Phase-out in Germany». Environmental Innovation and Societal Transitions 40: 315-31. doi: https://doi.org/10.1016/j.eist.2021.08.001.
);
d) su presencia en todos los niveles territoriales favorece llegar a
cualquier actor local a través de la prensa regional (los actores
locales suelen estar subrepresentados en la prensa nacional).
Como
puede apreciarse, estos aspectos ventajosos van de la mano de sus
principales limitaciones, que surgen del hecho de que las
manifestaciones de los actores analizados no se obtienen directamente de
ellos (como en el caso de entrevistas, por ejemplo), sino que la prensa
media el proceso. De ahí la necesaria cautela metodológica y
consideración de posibles sesgos de los medios (Niven 2002Niven, David. 2002. Tilt? The Search for Media bias, New York: Praeger.
).
Estos han sido enfatizados en la literatura sobre sesgo mediático y
también en algunos estudios sobre minería del carbón en los medios (Sanz-Hernández 2024Sanz-Hernández,
Alexia. 2024. «Temporal negotiations and injustices in the energy
transition: Perspectives from a Spanish coal region». Energy Research & Social Science 112: 103453. https://doi.org/10.1016/j.erss.2024.103453.
; Entman 2007Entman, Robert M. 2007. «Framing bias: media in the distribution of power». J. Commun. 57: 163-173. https://doi.org/10.1111/j.1460-2466.2006.00336.x.
),
destacando dos sesgos principales: el sesgo en la toma de decisiones
que opera dentro de las mentes de los periodistas individuales y dentro
de los procesos de las instituciones periodísticas, encarnados en reglas
y normas (generalmente no declaradas) que guían su procesamiento de
información e influyen en el enmarcado de los textos mediáticos; y el
sesgo de contenido, referido a la reproducción recurrente de patrones
dentro de la comunicación mediada que puede favorecer a ciertos actores
sobre otros. De este modo, los medios seleccionan a los actores a
quienes les dan voz, enfatizan ciertos argumentos sobre otros y toman
decisiones editoriales. Aun así, la variedad y amplitud de medios
existentes, la profunda cobertura mediática del proceso de transición
del carbón y la invitación a numerosos actores a tomar la voz justifica
la decisión metodológica. En relación con esta última cuestión, se han
identificado en torno a 175 actores diferentes en cada área de estudio,
con un predominio del discurso proveniente de actores gubernamentales
(en el nivel nacional y local especialmente, pero también regional) y de
todos los partidos políticos (especialmente en periodos electorales);
ambos colectivos representan el 50 % de los actores y muestran una gran
pluralidad ideológica. La otra mitad se reparte entre la población
afectada (trabajadores y trabajadoras, familias, vecinos…), sindicatos,
asociaciones, personas expertas periodistas, otras y otros
representantes políticos europeos o agentes sociales y, en último lugar,
quienes representan a las compañías energéticas y del sector privado,
la voz más minoritaria
2
Sanz-Hernández (2024) realiza un análisis de actores en profundidad en el caso de Aragón que puede complementar lo expuesto.
.
El corpus empírico de manifestaciones de los actores locales clave se conforma a partir de una revisión sistemática inicial de artículos periodísticos realizada desde la base de datos MyNews. En los artículos periodísticos, los actores se expresan diciendo cosas sobre el declive o eliminación del carbón y la TJ, a la vez que transmiten significados culturales que se pueden rastrear indagando en las palabras o frases clave (códigos); su análisis interpretativo permite descubrir en el corpus mediático e interpretar las dimensiones semánticas de la narrativa central de este artículo: “justicia es memoria”.
Conectando la literatura académica con los hallazgos empíricos obtenidos inductivamente, detectamos tres narrativas principales que conectan memoria con justicia; estas se presentarán a continuación en la sección de resultados.
Resultados
⌅Acontecimientos críticos y cobertura mediática de la transición justa en los medios regionales
⌅El corpus mediático está conformado por 2772 noticias en medios regionales de Aragón (823 noticias, 30 % del total), Asturias (534, 19 %), Castilla y León (973, 35 %) y Galicia (442,16 %). Su distribución temporal se recoge en la figura 6, resaltando que los debates mediáticos se generan como respuesta a determinados eventos o hitos que son contestados por los actores locales.
Aragón, Asturias y Castilla y León muestran patrones temporales similares en la cobertura mediática de la TJ, dado que la mayor parte de sus minas y centrales térmicas se ven afectadas al mismo tiempo por los hitos relacionados con los cierres. Sin embargo, el debate en los medios regionales gallegos es más tardío por la particularidad de la posibilidad de continuidad en el tiempo de la central térmica de As Pontes hasta 2030.
En todo el periodo analizado, se han identificado tres etapas discursivas (figura 6), que han representado un hito en la definición del debate público: una primera etapa de oposición (negación y resistencia), una segunda etapa de aparición de la resignación e intentos de retrasar la transición y una tercera etapa de aceptación y pretendida aceleración de la implantación de proyectos sustitutivos.
La primera etapa de negación del cambio y legitimación del carbón recoge un volumen importante de discursos de resistencia, sobre todo de actores locales y regionales, como sindicatos, alcaldes y alcaldesas de pueblos y comunidades afectadas; estos conforman una gran coalición discursiva que legitima y defiende la continuidad del carbón y el compromiso con el carbón autóctono: “La Xunta (PP) y As Pontes (PSOE) exigen la continuidad de la central térmica” (G80). Los argumentos legitimadores de la continuidad del carbón se centran fundamentalmente en la conservación del empleo y la supervivencia del territorio y se enmarcan en un discurso de resistencia que evidencia los conflictos y choques discursivos entre actores locales, de una parte, y no locales (regionales y sobre todo nacionales) de otra parte, que lleva a enfrentamientos internos dentro de los propios partidos políticos, por ejemplo: al PSOE en el gobierno con los socialistas regionales (As25; CyL161). En este sentido, surgen incoherencias discursivas a lo largo del proceso, ya que los actores tienen que adaptarse para dar respuesta a diferentes presiones antagónicas, como puede ser la de la estrategia energética y la del compromiso con el territorio: “Iglesias (PODEMOS) rectifica y ya no propone la supresión de las ayudas al carbón” (As9). En esta primera etapa, marcada por las identidades mineras, la justicia se expresa como necesidad de preservar el modo de vida vinculado al carbón y las identidades local y ocupacional basadas en él.
La segunda es una etapa de inflexión que representa el paso de la resistencia a la negociación; el objetivo de los actores locales, ya que no pueden impedir la salida del carbón, es fundamentalmente retrasar la transición. Por ello, puede decirse que esta es la primera muestra de la victoria de la política de la resignación. Esta etapa recoge el mayor número de manifestaciones de los actores locales (y regionales) en los medios, en respuesta al relato dominante o “deriva ecologista” de los actores nacionales en el gobierno (As301/Diputado, PP).
Así, el segundo semestre de 2018 es un momento clave y marca el punto de inflexión cuando la mayoría de los actores locales comienzan a aceptar la inevitabilidad de la transición energética, aunque todavía sin renunciar definitivamente al carbón autóctono. A partir de ahora, las coaliciones discursivas locales se centran en la negociación temporal de la transición para retardarla. El rechazo a la pérdida del carbón ya solo emerge ocasionalmente y en contextos de movilización social, como la protagonizada por las y los camioneros en As Pontes en 2019 (G138). En este punto la realidad choca con las expectativas, porque se aspiraba a “mantener una pequeña parte de la minería hasta el año 2030” (CyL363/portavoz político PP) o las centrales térmicas en funcionamiento (G170). De ahí que la memoria sea usada por los actores locales, sobre todo, para cuestionar el ritmo y trayectoria del cambio.
El cuestionamiento de que la transición sea “justa de verdad” (CyL279/Plataforma de trabajadores) está impregnado de la desconfianza y temor que alimenta la memoria ante la posibilidad de que se repita el mismo patrón de las reestructuraciones ya vividas, reeditando la negación del futuro a la comunidad. En ese relato, aparecen tres elementos narrativos destacables para el diseño de políticas de TJ: a) la falta de atención a los argumentos discursivos de los actores locales, algo que puede, nuevamente, resultar clave en el diseño de políticas de TJ: “La gente de la calle debemos empoderarnos para que otros no decidan por nosotros” (AS452/agrupación independiente de asociaciones); b) el cortoplacismo de los objetivos de las políticas de TJ, que olvidan las estrategias territoriales a medio o largo plazo, negando así un futuro sostenible a los territorios: “Acuerdo para hoy en el carbón que olvida el mañana” (CyL212), y c) la inefectividad de las políticas previas.
En esta trama narrativa la memoria presenta dos funciones, una práctica aleccionadora para recordar lo que no debe repetirse: “Turón, es el caso más sangrante (…). Es un cementerio viviente. Llegaron empresas con las ayudas de los fondos mineros y a los cinco años, cuando se agotaron, cerraron” (As249/trabajador minas). Y otra obstaculizadora para justificar la necesidad de retrasar la transición: “Nos oponemos tajantemente a que se produzca un cierre brusco de esta central sin que se hayan establecido mecanismos de adaptación” (Ar261/gobierno regional); “El cierre abrupto, no. La transición justa” (G176).
En las dos primeras etapas que acabamos de repasar, se impone un discurso emocional amplificado por la propia prensa; este se percibe especialmente intenso ante la firma del Acuerdo Marco para una TJ y el Real Decreto-Ley 25/2018 de medidas urgentes, que algunos llegan a calificar de “paranoia carbonicida” (CyL 278). En este sentido, el campo semántico de la muerte es recurrentemente utilizado: “sentencia de muerte”, “letal” (Ar261), “crónica de una muerte anunciada”, “más de 20 años llorando por el ocaso de la minería” (CyL329), “pueblo fantasma” (G81), a menudo vinculado al recuerdo idílico de paraísos industriales que se desmoronan (G81) (o ya perdidos). Todas estas manifestaciones entroncan con el argumento de resistencia de que prescindir del carbón agravará la despoblación o “sangría poblacional” (CyL279/Plataforma trabajadores) y pondrá en “riesgo la supervivencia” de comarcas y provincias (Ar85/gobierno regional); esta narrativa cobra especial relevancia en el proceso de negociación temporal de esta segunda etapa: “esto no puede hacerse de un día para otro, necesitamos tiempo... ¡Solo tiempo!” (As 249/minero).
Finalmente, la tercera es una etapa en la que la resignación se transforma en (in)acción y en la que coexisten los discursos derrotistas y de resignación con narrativas más propositivas, entre las que no falta la visión esperanzada de encontrar una “segunda vida para el carbón”. Pero, a medida que se producen incumplimientos de acuerdos o surgen retrasos en los plazos, crece la desconfianza de los actores locales, ya expresada desde la primera etapa: “Hay que ver qué plan y si va a haber cumplimiento o no porque la situación de las comarcas mineras es crítica. Necesitamos más que preocupación por estos territorios y condolencias por el cierre del carbón. Necesitamos medidas e inversiones” (As43/alcalde). Si en la segunda etapa los actores locales no aceptaban una “descarbonización exprés” (As132/portavoz PSOE regional), en la tercera hay un predomino de los discursos aceleradores: “Los vecinos aún no han podido palpar una transición justa. Si se pretende que sea justa, tiene que ser inmediata” (CyL518/Asociación de comarcas Mineras, ACOM). La inmediatez se vincula en todos los casos con la reclamación de llegada de inversiones y proyectos y su implementación en el territorio. En este deseo particular, las coaliciones regionales de actores se amplían al sumarse fundaciones, compañías energéticas, organizaciones ecologistas o la propia prensa. Por ello, el relato predominante sigue siendo de base económica, haciendo hincapié ya en la inviabilidad del carbón y la esperanza de las energías renovables; comienza a cobrar mayor fuerza la fundamentación medioambiental. En esta última etapa, encontramos las pocas expresiones existentes que ponen de relieve los usos energizantes y transformativos de la memoria (superadores de la inacción). Algunos de ellos hacen referencia a los lugares y artefactos de la memoria de la desindustrialización del carbón que han conseguido salvaguardarse gracias a las inversiones derivadas de los planes y políticas de reestructuración anteriores.
“Justicia es memoria” como relato: memoria, identidad y justicia de reconocimiento
⌅Encontramos tres tramas narrativas sobre la transición en las que aparece la reclamación de justicia basada en la memoria: la demanda de poder seguir habitando el territorio, la necesidad de ser únicos y perdurar en el tiempo como comunidad y la reclamación de ser tratados en igualdad de condiciones.
Primero, “justicia es poder habitar”. Los actores locales asocian el cierre de las minas y la desconexión de las centrales térmicas con consecuencias sociales perniciosas que empañan inevitablemente las visiones sobre la transición energética. La pérdida de puestos de trabajo directos e indirectos va unida al consecuente impacto negativo en las comunidades locales, como el aumento del paro y la emigración, la reducción de los ingresos, y el deterioro de la calidad de vida, infraestructuras locales o servicios básicos. Las y los vecinos claman por una reindustrialización justa que ofrezca alternativas viables (G69) para no tener que emigrar y, sobre todo, reclaman la posibilidad de quedarse en su territorio. “La catástrofe viene de atrás, es la muerte total de las cuencas porque ha habido cero reindustrialización. Estudié en la Escuela de Minas y todos mis compañeros se fueron de aquí porque no hay donde colgar el candil. Yo no quisiera marchar de aquí por nada del mundo porque lo más justo es poder quedarse” (As 249/trabajador minas). Todos mencionan sus temores a que se repitan las experiencias fracasadas de las reconversiones industriales de los años 80 y 90. En Asturias, “media cuenca vive en Gijón, para eso sirvieron las prejubilaciones” (As 249/propietaria negocio familiar); mientras que en As Pontes y la cuenca turolense “mucha gente prejubilada vive en municipios de costa” (G/70).
Segundo,
“justicia es seguir siendo y perdurar en el tiempo” (identidad). La
noción de identidad recoge los rasgos de singularidad y de continuidad (Lewicka 2008Lewicka, Maria. 2008. «Place Attachment, Place Identity, and Place Memory: Restoring the Forgotten City Past». Journal of Environmental Psychology 28(3): 209-31. doi: https://doi.org/10.1016/j.jenvp.2008.02.001.
),
conjugando el significado de ser únicos en el propio espacio y el de
perdurar a través del tiempo. Las políticas de reindustrialización en
España han facilitado el sostenimiento de las culturas del carbón a
través de la creación de lugares de memoria o espacios que
patrimonializan el legado minero-energético (figura 7).
A excepción del Campus de Mieres (Asturias) de uso educativo fundamentalmente, el resto de espacios tienen un uso esencialmente recreativo-cultural. La mayor parte han sido promovidos a instancias de la iniciativa pública local y, en menor medida, de los gobiernos regionales; solo en Castilla y León hay iniciativas impulsadas por el gobierno nacional (La Fábrica de la luz y la Térmica Cultural). Aunque son más escasos, también los hay con el respaldo de la financiación privada (compañías minero-energéticas o en colaboración con entidades bancarias), por ejemplo, el espacio minero de As Pontes tras la rehabilitación ambiental llevada a cabo por ENDESA de la que fuera la mayor mina de lignito nacional. Finalmente, conviene resaltar iniciativas cuyos promotores y sostenedores fundamentales tienen una importante base social (exmineros o voluntarios), como el parque tecnológico minero de Andorra-Sierra de Arcos (Teruel).
Estos espacios de memoria, artefactos y contenedores de narraciones sobre el legado minero-energético compensan en parte el desplazamiento espacial, temporal e identitario que conlleva el cierre de minas y centrales. Son, además, un ejemplo de los usos creativos y transformativos de la memoria. En todas estas iniciativas se pudo alcanzar un consenso entre las administraciones públicas, el sector privado y la sociedad civil.
Sin embargo, hay usos que no han llegado a ser y que ejemplifican la negociación conflictual por la memoria en la que se confronta el deseo de memoria de la comunidad frente a las políticas públicas del recambio y olvido. Algunas alternativas patrimonializadoras rechazadas por los gobiernos se están viviendo como actos de injusticia. Precisamente, los hitos recientes más ilustrativos que activan la trama narrativa “Justicia es memoria” en la transición del carbón se relacionan con el desmantelamiento de las infraestructuras de las centrales térmicas. En Aragón, el posible derribo de las torres de refrigeración y la chimenea de la central térmica de Andorra hizo emerger un movimiento de reivindicación para la preservación de estos dispositivos identitarios y de memoria en el tercer estadio discursivo: “El legado que tanto la minería como la central han dejado en Andorra debe tener un papel fundamental en el proceso de transición justa (…) Dejemos de intentar borrar nuestro pasado con el paso del tiempo” (Ar709/Portavoz político, Teruel Existe).
La amenaza cultural que suponía la demolición activó en Aragón una coalición discursiva minoritaria que incluía a académicos, profesionales de la cultura y algunos partidos políticos. La propuesta confrontó a quienes consideraban que el desmantelamiento de la central podía reactivar el empleo (sindicatos, trabajadores y trabajadoras, etc.) y quienes defendían la puesta en valor del patrimonio industrial, las “catedrales del carbón”: “es absurdo, es como si demolieran las catedrales” (Ar517; Ar708/ Portavoz político, Teruel Existe). En Aragón, el movimiento de resistencia estuvo liderado por la propia ciudadanía con la creación de una plataforma respaldada por la asociación aragonesa de defensa del patrimonio APUDEPA (Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés); su presidenta, el mismo día de la demolición, alegaba que las torres caían “por la voluntad del poder representado por Endesa” en alianza “con los gobiernos, con el de Aragón y con el MITECO” (Isabel Traver, elDiario.es, 20 de agosto de 2022, bajo el titular: David contra Goliat: la lucha por mantener en pie la ‘torre Eiffel’ turolense). Ni el gobierno nacional ni el regional respondieron a esta demanda, alegando que no se podía asumir la carga económica (elevados costos de remoción y mantenimiento del amianto) (Ar715/gobierno regional).
Algo similar se vivió con la voladura y demolición de las torres de refrigeración de dos de las centrales térmicas de la comunidad castellano-leonesa: Anllares, (Páramo del Sil, León) en junio de 2021 y Velilla del Río Carrión (Palencia) en octubre de 2021. Dichas construcciones industriales eran iconos en un territorio que “no ha pasado el duelo” porque “un siglo de bonanza económica no se olvida de golpe y plumazo”; por ello, su demolición fue el “símbolo del fin de la era de la producción de la energía a partir del carbón” (CyL745).
En ambos casos, los intentos de la sociedad civil y la academia por mantener dichos símbolos como patrimonio industrial fueron infructuosos. Los discursos identitarios no fueron lo suficientemente efectivos ni legitimados para evitar el derribo de las instalaciones; ahora los terrenos que ocupaban están disponibles para nuevos usos industriales.
En el caso de Galicia, la polémica por el uso futuro del suelo de la central de As Pontes está actualmente activa; la probable demolición de la chimenea ha suscitado importantes debates políticos que enfrentan a día de hoy al gobierno regional, que ha iniciado un expediente de declaración de la chimenea como bien de interés cultural (BIC), con las autoridades locales que manifiestan que el “medio millón de metros cuadrados para la instalación de nuevos proyectos industriales están ahora en riesgo” (bajo el titular “As Pontes no se fía”, economiadigital.es, 15/09/23).
La tercera trama narrativa que se ha identificado puede expresarse así: “justicia es ser en condiciones de igualdad a otros territorios”. La justicia de reconocimiento ha sido reclamada de varias maneras. Por un lado, los actores locales han demandado seguir siendo en el territorio en condiciones de igualdad y con el “mismo trato” que otros: “Para España, y en particular para Aragón, pedimos el mismo trato que recibirán otros países de la Unión Europea, donde la descarbonización se alargará hasta 2050" (Ar110/portavoz político, PSOE). Por otro lado, han recurrido a la memoria para recordar su condición histórica de ‘zonas de sacrificio’: "Hemos bajado a las entrañas de la tierra para generar energía para todos y ahora esa solidaridad debe revertir en el territorio” (Ar179/alcalde, PSOE). "Endesa lleva 60 años aquí y se ha llevado muchos beneficios. Algo tiene que revertir. No nos puede dejar tirados en la estacada" (Ar108/representante sindical CCOO).
La deuda histórica con el carbón, sus trabajadores y trabajadoras y las comarcas mineras percibida por los actores locales choca con la presión social y mediática creciente y el cambio de actitud con respecto al uso de los recursos fósiles: “La minería está demonizada porque no hay un lobby de presión que la defienda” (As55/representante sindical SOMA). Se perciben solos (“la aldea gala”, As168/gobierno regional; As69/representante sindical UGT), engañados (“Nos mienten aquí y en la UE”, As372/plataforma ciudadana) y no reconocidos: “Por ser los primeros ni siquiera nos felicitan” (AS 372/plataforma ciudadana); en este sentido, creen que “ir de abanderados de tecnologías muy verdes puede tener un sobrecoste importante” (As216/ Portavoz Colegio Ingenieros Minas).
Al final y con el tiempo, la necesidad de coherencia identitaria sitúa a la mayoría de los actores inicialmente contrarios a la transición energética en un pragmatismo autoimpuesto matizado por el sueño general de futuro territorial: “La Asociación de Regiones Mineras del Carbón de España (ACOM) ha cambiado su denominación por el de ‘Municipios en Transición Justa’ con el fin de presentar un discurso de transición energética acorde con los discursos que ofrece Europa y al que debemos adaptarnos si pretendemos conseguir fondos” (Ar810/ACOM).
Discusión
⌅Las
opiniones de los actores, las coaliciones discursivas y los temas
principales que han aparecido en los medios regionales muestran una
transición de carácter fundamentalmente económico que gira en torno al
empleo (Wang y Lo 2021Wang, Xinxin y Kevin Lo. 2021. «Just Transition: A Conceptual Review». Energy Research & Social Science 82: 102291. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2021.102291.
). Así, en el debate mediático las cuestiones laborales se imponen con absoluta dominancia a las medioambientales (Evans y Phelan 2016Evans,
Geoff y Liam Phelan. 2016. «Transition to a Post-Carbon Society:
Linking Environmental Justice and Just Transition Discourses». Energy Policy 99: 329-39. doi: https://doi.org/10.1016/j.enpol.2016.05.003.
). Los aspectos socioculturales también ocupan poco espacio mediático, si bien son rastreables.
Entre los discursos de cada una de las cuatro cuencas analizadas hay una sobresaliente similitud narrativa; se trata de la continuidad narrativa en la reclamación de justicia de reconocimiento (identidad) que está muy ligada también a la justicia espacial (identidad de lugar) y la justicia temporal, expresada sobre todo como demanda de más tiempo con el objeto de que las políticas puedan generar impactos positivos y paliativos en el territorio.
La memoria actúa de manera diferente
en cada una de las tres etapas discursivas identificadas, pero está
presente y es recurrente en los contextos analizados; evoluciona y cobra
fuerza en determinados momentos con variadas funcionalidades,
especialmente cuando la comunidad percibe la amenaza de la desposesión y
la pérdida que conlleva la ruptura de lazos culturales (Cha 2020Cha,
J. Mijin. 2020. «A Just Transition for Whom? Politics, Contestation,
and Social Identity in the Disruption of Coal in the Powder River
Basin». Energy Research & Social Science 69: 101657. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2020.101657.
).
La
narrativa social de la transición injusta tiene unas claras conexiones
con la noción de identidad de lugar y memoria y está detrás de algunos
elementos críticos de la TJ. El primero es la visibilidad lenta y tardía
del discurso de lucha contra el cambio climático y un ambiguo apoyo
regional/local a la descarbonización y a la transición energética,
también constatada en otros estudios (Eadson, Van Veelen y Backius 2023Eadson, Will, Bregje Van Veelen y Stefan Backius. 2023. «Decarbonising Industry: A Places-of-Work Research Agenda». The Extractive Industries and Society 15: 101307. doi: https://doi.org/10.1016/j.exis.2023.101307.
).
Los discursos hegemónicos del carbón se han desestabilizado en todo el
mundo, lo que ha generado un clima de duda en torno al carbón y de
presión social. Sin embargo, a nivel local las fuerzas contrarias a la
hegemonía del carbón emergen con dificultad (Evans y Phelan 2016Evans,
Geoff y Liam Phelan. 2016. «Transition to a Post-Carbon Society:
Linking Environmental Justice and Just Transition Discourses». Energy Policy 99: 329-39. doi: https://doi.org/10.1016/j.enpol.2016.05.003.
).
Los actores locales forman coaliciones territoriales para manifestarse a
favor del carbón, lo que ha impedido la aparición de un discurso local
alternativo explícito, al menos hasta la última etapa del proceso. Los
medios y la mayoría de los actores han adoptado una postura de
"resistencia espacial" que va más allá de las afiliaciones ideológicas,
utilizando narrativas que exaltan el apego al lugar y la identidad
social. Esta alineación del discurso espacial se entiende mejor dentro
del marco de las economías adictivas (Freudenburg 2010Freudenburg,
William R. 2010. «Addictive Economies: Extractive Industries and
Vulnerable Localities in a Changing World Economy1». Rural Sociology 57(3): 305-32. doi: https://doi.org/10.1111/j.1549-0831.1992.tb00467.x.
),
que suelen desarrollarse en torno a la extracción de recursos
naturales; estas generan fuertes lazos culturales, apego al lugar y una
compleja y perdurable identidad de resistencia. La oposición activa de
estos actores ha silenciado otras voces territoriales alternativas,
especialmente en las primeras fases de la transición. No obstante, la
identidad de lugar y la memoria tienen un carácter adaptativo que se va
poniendo de manifiesto con el cambio discursivo de los actores.
El
segundo elemento crítico es el compromiso de la población en la
planificación y construcción de escenarios futuros. La memoria media de
diferentes maneras en el modo en que la comunidad imagina los futuros
colectivamente y participa en su construcción (Donnelly 2023Donnelly,
K. 2023. «Imagined Futures in the Context of the Energy Transition: A
Case Study from the Central Highlands Region of Queensland, Australia». Energy Research & Social Science 103: 103216. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2023.103216.
). Así, podemos señalar cinco aspectos:
-
Primero, la memoria alimenta la identidad resistencia, ralentizando o frenando la emergencia de identidades proyecto (Sanz-Hernández 2020Sanz-Hernández, Alexia. 2020. «How to Change the Sources of Meaning of Resistance Identities in Historically Coal-Reliant Mining Communities». Energy Policy 139: 111353. doi: https://doi.org/10.1016/j.enpol.2020.111353.
) mediante el recuerdo de patrones anteriores. -
Segundo, la memoria puede hacer contribuciones transformativas al aportar la base social para la innovación y el cambio (legitimación, conocimiento y compromiso de la comunidad).
-
Tercero, la memoria crea un vínculo entre el lugar, el tiempo y las generaciones (justicia intergeneracional-memoria intergeneracional) mediante la patrimonialización cultural. La memoria del carbón es un legado generacional del que la mayor parte de los territorios no se quieren desprender; de hecho, el debate acerca de si la industria del carbón es un legado adecuado para las generaciones futuras se ha esquivado, en general.
-
Cuarto, la memoria es afectiva (Sanz Hernández 2000Sanz-Hernández, Alexia. 2000. Ojos Negros. La memoria de un pueblo. Teruel: Instituto de Estudios Turolenses.
) y contiene un sustrato emocional notable que a menudo los actores locales enfatizan con la pretensión de transformar subjetividades (Castells 2015Castells, Manuel. 2015. Networks of outrage and hope. Social movements in the Internet age. Cambridge: Polity Press.
). Los relatos del dossier de prensa están cargados, por un lado, de sentimientos de desesperanza, frustración e, incluso, de traición. Por otro lado, expresan una sensación de pérdida, desposesión y alienación ocasionada por un proceso de desmantelamiento industrial, frecuentemente disfrazado con términos eufemísticos como "reconversión industrial", "deslocalizaciones", "reestructuración" o "reducción de tamaño". Las y los trabajadores especialmente sienten que les han destruido su cultura y una forma de vida heredada de generaciones anteriores; se sienten expulsados definitivamente de un entorno laboral percibido positivamente, que además les proporcionaba cierto poder a pequeña escala (Linkon 2018Linkon, Sherry. 2018. The Half-Life of Deindustrialization: Working-Class Writing about Economic Restructuring. Ann Arbor, MI: University of Michigan Press.
). -
Quinto y último, la memoria es efectiva. La defensa de la memoria e identidad del carbón de los actores locales forma parte de la construcción normativa que define cómo sería la identidad en el territorio. Además, la trama narrativa basada en la justicia de reconocimiento que exige un trato justo para el territorio y las personas que lo habitan ha demostrado ser la estrategia discursiva más eficiente y cohesionadora, que ha logrado unir todas las opiniones de los diferentes actores locales al desarrollar "argumentos pro-territorio" para abordar el conflicto. En primer lugar, en cada área se creó una gran coalición discursiva pro-carbón basada en la premisa de que sin carbón no había futuro. En segundo lugar, cada coalición discursiva local se centró en posponer el cierre de las infraestructuras minero-energéticas hasta que se implementaran políticas de reactivación económica, extendiendo así los plazos para prolongar el uso del carbón, como hicieron Alemania y Polonia. Finalmente, en todas las cuencas se está legitimando la transición energética, no sin cuestionar “si la llamada transición justa estará a la altura de su nombre y será una historia de éxito que se pueda extrapolar a otros territorios que han renunciado al carbón" (Ar809).
Conclusión
⌅Al examinar el caso de España, las dimensiones culturales de la TJ en la salida del carbón y las implicaciones en términos de (in)justicias para las regiones afectadas, se hace una aportación a la investigación actual sobre la transición energética. En particular, esta investigación contribuye a los estudios sobre las herramientas de política destinadas a acelerar deliberadamente el declive del carbón y que tratan de reconciliar las preocupaciones ambientales y sociales sin descuidar las culturales, en áreas dependientes de combustibles fósiles que son particularmente vulnerables a la descarbonización y en donde los lazos culturales entre la población y el lugar son fuertes.
“La justicia es memoria” como narrativa ha aparecido en todas las regiones analizadas, presentando similitudes que hemos querido explicitar por encima de las diferencias territoriales, que, igualmente, merecerían mayor atención. “La justicia es memoria” es una narrativa significativa que refleja el modo en que los actores formulan su visión de sí mismos (identidad local), cómo integran la justicia de reconocimiento (como dimensión básica de la TJ) y cómo planifican sus escenarios futuros sostenibles y justos (ya sea desde la negación, ya desde la aceptación de la transición o transformación). Así, el artículo ha analizado cómo la memoria media en todas estas conexiones rastreando actores, hitos y tramas narrativas plasmadas en los medios regionales.
A pesar del discurso movilizador asentado en la memoria y los lazos culturales, los actores territoriales no lograron evitar el cierre de las minas de carbón o de las centrales térmicas, ni retrasar la transición, ni acelerar la implementación de los acuerdos de TJ previstos por el gobierno. Sin embargo, estos actores han reclamado una transición espacial, temporal y culturalmente justa, lo que ha podido tener impacto en la implementación de medidas e instrumentos de TJ. Los gobiernos, los partidos políticos y los sindicatos en el plano local han jugado un papel fundamental en la defensa de la identidad y la memoria en la TJ y en la reclamación de la consideración de sostenibilidad cultural en las políticas nacionales, más allá de sus posiciones ideológicas; no obstante, quedan para futuros abordajes aspectos muy sugerentes como la evolución ideológica de todos estos actores en el continuum de la transición. También han sido actores activos las y los trabajadores, familias y comunidades expresando sus conocimientos experienciales, lo que añade una dimensión de emociones, valores y realidad, fundidos en las tramas e historias personales y colectivas de los actores afectados.
En cuanto al papel de los medios, cabe añadir que han dado voz a los actores de las regiones o se han convertido ellos mismos en voces reclamando justicia y brindando una narrativa cercana, comprometida y empática. Otras veces, han sido meros reproductores del discurso oficial institucionalizado. Su rol y su apertura, paralela al de las comunidades, a otras posibles vidas sin el carbón, no se contempla aquí, pero sin duda merecería un análisis más profundo, al igual que la diferencia entre el discurso mediático regional y el de los medios nacionales.
Concluyendo, nuestro análisis discursivo ha mostrado cómo los hechos e hitos cronológicos más relevantes influyen y permean la evolución de los discursos, desde visiones predominantes de resistencia al cambio hasta perspectivas más o menos posibilistas. En el cambio discursivo, la memoria y la identidad (que son efectivas y afectivas) van mostrando su carácter obstaculizador, adaptativo o transformativo, contribuyendo a crear oportunidades de surgimiento o fortalecimiento de una fuente de conocimiento social que favorezca la innovación en diferentes ámbitos (tecnológicos, empresariales, sociales, etc.), o de una fuente de conocimiento emocional que facilite o impida la acción social en la construcción de los escenarios locales futuros. Por último, este estudio, en línea con una literatura creciente, reclama una mayor consideración de la sostenibilidad cultural en las políticas de desarrollo regional, lo que contribuirá a fortalecer los lazos culturales de las comunidades con sus lugares y, consecuentemente, a adoptar políticas más justas.
Financiación
⌅El estudio presentado se enmarca en el proyecto Energy transition in Spanish coal regions: lnnovation, resilience and justice (INNOREJUST), ref. PID2020-114211RB-100, financiado por MCIN/ AEI/10.13039/501100011033/, Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Ciencia e Investigación.
Agradecimientos
⌅Los autores y autoras quieren agradecer el soporte técnico proporcionado por Paula Jiménez Caballero en la preparación de la base de datos para el análisis empírico, así como los valiosos comentarios de los revisores y del Consejo Editorial de la revista.
Declaración de conflictos de intereses
⌅Los autores y autoras de este artículo declaran no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o personales que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo.
Declaración de contribución de autoría
⌅Alexia Sanz-Hernández: conceptualización, investigación, administración de proyecto análisis formal, investigación, metodología, redacción - borrador original, redacción - revisión.
Ángel Alonso-Domínguez: conceptualización, investigación, análisis formal, investigación, metodología, redacción - borrador original, redacción - revisión.
Rosario Marcos-Santiago: investigación, análisis formal, investigación, metodología, redacción - borrador original, redacción.
Adelina Rodríguez Pacios: investigación, análisis formal, investigación, metodología, redacción - borrador original, redacción.
Xaquín Pérez-Sindín: análisis formal, investigación, metodología, redacción - borrador original, redacción.