Revista Internacional de Sociología 83 (1)
enero-marzo 2025, e269
ISSN-L: 0034-9712, eISSN: 1988-429X
https://doi.org/10.3989/ris.2025.83.1.1283

“Justicia es memoria”. Salida del carbón, justicia de reconocimiento y sostenibilidad cultural en la transición energética española

"Justice is memory". Coal phase-out, recognition justice, and cultural sustainability in the Spanish energy transition

Alexia Sanz-Hernández

Facultad de Ciencias Sociales y Humanas e Instituto de Investigación de Empleo, Sociedad Digital y Sostenibilidad (IEDIS), Universidad de Zaragoza, Teruel, España.

https://orcid.org/0000-0002-3284-6065

Ángel Alonso-Domínguez

Facultad de Comercio, Turismo y Ciencias Sociales Jovellanos, Universidad de Oviedo, Gijón, España.

https://orcid.org/0000-0002-3482-4329

Rosario Marcos-Santiago

Facultad de Educación, Universidad de León, León, España.

https://orcid.org/0000-0002-4208-0980

Adelina Rodríguez Pacios

Facultad de Educación, Universidad de León, León, España.

https://orcid.org/0000-0003-4524-2153

Xaquín Pérez-Sindín

Departamento de Economía Política, Universidad de Varsovia, Varsovia, Polonia.

https://orcid.org/0000-0002-7873-865X

Resumen

La transición energética desde el carbón hacia modelos de bajas emisiones de carbono no solo es un cambio tecnológico, es una transformación cultural y sistémica que afecta la forma en que las personas y las comunidades se perciben en el pasado, presente y futuro. Este estudio de caso múltiple en cuatro regiones españolas ligadas históricamente a la industria del carbón se enfoca en la justicia en la transición y conecta la salida del carbón con la sostenibilidad cultural, específicamente la memoria y la identidad del lugar. El diseño metodológico combina la revisión de documentos oficiales y literatura gris con un mapeo de noticias para analizar cualitativamente un corpus de 2772 artículos de prensa regional. Identificamos tres principales narrativas relacionadas con las injusticias de reconocimiento, destacando la importancia de abordar la sostenibilidad cultural para lograr una transición justa y sugiriendo una mayor consideración de los aspectos socioculturales en las políticas de transición.

Palabras clave: 
carbón; transición justa; sostenibilidad cultural; memoria; resistencia; identidad de lugar.
Abstract

The energy transition from coal to low-carbon models is not just a technological change; it's a cultural and systemic transformation that impacts how individuals and communities perceive themselves in the past, present, and future. This multiple-case study in four regions of Spain historically linked to the coal industry focuses on justice and connects coal phase-out with cultural sustainability, particularly memory and place identity. The methodological design combines official document and grey literature review with news mapping to qualitatively analyze a corpus of 2772 regional newspaper articles. We identified three primary narratives related to recognition injustices, emphasizing the importance of addressing cultural sustainability for a just transition and suggesting greater consideration of sociocultural aspects in transition policies.

Keywords: 
Coal; just transition; cultural sustainability; memory; resistance; local identity.

Recibido: 10/10/2023. Aceptado: 23/09/2024. Publicado: 28/03/2025

Cómo citar este artículo/Citation: Sanz-Hernández, Alexia, Ángel Alonso-Domínguez, Rosario Marcos-Santiago, Adelina Rodríguez Pacios y Xaquín Pérez-Sindín. (2025). “Justicia es memoria”. Salida del carbón, justicia de reconocimiento y sostenibilidad cultural en la transición energética española, Revista Internacional de Sociología 83 (1): e269. https://doi.org/10.3989/ris.2025.83.1.1283

CONTENIDO

Introducción

 

La demolición de las torres de refrigeración y chimeneas de las centrales térmicas españolas que han dominado durante décadas el paisaje industrial y formado parte de la identidad colectiva de comunidades históricas del carbón es el símbolo de un camino irreversible hacia la descarbonización. Andorra en Teruel, Soto de la Barca en Asturias, Compostilla en León o As Pontes en A Coruña, entre otros, se convierten en los escenarios de esta descarbonización y de la denominada transición justa del carbón a otras fuentes de energía limpias.

En un contexto de urgencia de la acción climática (Van Bommel y Höffken 2023Van Bommel, Natascha y Johanna I. Höffken. 2023. «The Urgency of Climate Action and the Aim for Justice in Energy Transitions - Dynamics and Complexity». Environmental Innovation and Societal Transitions 48: 100763. doi: https://doi.org/10.1016/j.eist.2023.100763.
), y de llamada internacional a la aceleración de la descarbonización, la eliminación de la producción y consumo de carbón se ha integrado en la agenda de las políticas nacionales de transición energética en numerosos países y regiones en el mundo. Ello está propiciando un prolijo debate académico acerca de cómo gestionar las políticas de aceleración deliberada de abandono del carbón (Johnstone y Stirling 2015Johnstone, Philip y Andy Stirling. 2015. «Comparing Nuclear Power Trajectories in Germany and the UK: From “Regimes” to “Democracies” in Sociotechnical Transitions and Discontinuities. SWPS (Working Paper Series) 2015-18, Consulta 3/10/2023 (https://ssrn.com/abstract=2744549).
).

Uno de los enfoques que ha ido ganando presencia como herramienta, tanto conceptual (Iwińska, Lis y Mączka 2021Iwińska, Katarzyna, Aleksandra Lis y Krzysztof Mączka. 2021. «From Framework to Boundary Object? Reviewing Gaps and Critical Trends in Global Energy Justice Research». Energy Research & Social Science 79: 102191. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2021.102191.
) como política, es el de una ‘transición justa’ (TJ). El concepto TJ se empezó a usar en los años setenta del siglo pasado y fue ganando popularidad en Estados Unidos en el ámbito sindical a principios de los años noventa (Wang y Levin 2021Wang, Xinxin y Kevin Lo. 2021. «Just Transition: A Conceptual Review». Energy Research & Social Science 82: 102291. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2021.102291.
). En 2013, en la 102.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se elabora y presenta el llamado “marco de políticas para una transición justa”, enfatizando que, en el proceso de transición hacia una economía baja en carbono, las y los trabajadores y las comunidades afectadas por los cambios relacionados con la lucha contra el cambio climático deben recibir un trato justo, que debe haber oportunidades de empleo decente y que el proceso debe ser inclusivo, no dejando a nadie atrás (OIT 2015Organización Internacional del Trabajo [OIT. 2015]. Directrices de política para una transición justa hacia economías y sociedades ambientalmente sostenibles para todos. Consulta 30/10/2024 (https://www.ilo.org/es/publications/directrices-de-pol%C3%ADtica-para-una-transici%C3%B3n-justa-hacia-econom%C3%ADas-y).
). De este modo, TJ ha pasado a ser uno de los conceptos más extendidos y populares en los debates políticos y académicos sobre cómo reconciliar las inquietudes ambientales, económicas y sociales, en la gestión de las políticas de transición energética en áreas especialmente vulnerables a la descarbonización (Freudenburg 2010Freudenburg, William R. 2010. «Addictive Economies: Extractive Industries and Vulnerable Localities in a Changing World Economy1». Rural Sociology 57(3): 305-32. doi: https://doi.org/10.1111/j.1549-0831.1992.tb00467.x.
). No obstante, es un concepto complejo y multidimensional. Tradicionalmente, se han identificado tres dimensiones básicas y superpuestas: distribución, reconocimiento y participación (Fraser 2009Fraser, Nancy. 2009. «Social justice in the age of identity politics». Pp. 72-91 en Geografic Thought: A Praxis Perspective, editado por George Henderson y Marvin Waterstone. London: Routledge.
). La justicia distributiva es entendida como la distribución equitativa de beneficios y cargas entre poblaciones (Upham, Sovacool y Ghosh 2022Upham, Paul, Benjamin Sovacool y Bipashyee Ghosh. 2022. «Just Transitions for Industrial Decarbonisation: A Framework for Innovation, Participation, and Justice». Renewable and Sustainable Energy Reviews 167: 112699. doi: https://doi.org/10.1016/j.rser.2022.112699.
); la justicia procedimental va referida a la necesidad de asegurar que los procedimientos sean justos, equitativos e inclusivos para todos los que elijan participar (Wilgosh, Sorman y Barcena 2022Wilgosh, Becca, Alevgul H. Sorman,e Iñaki Bárcena. 2022. «When Two Movements Collide: Learning from Labour and Environmental Struggles for Future Just Transitions». Futures 137: 102903. doi: https://doi.org/10.1016/j.futures.2022.102903.
); finalmente, la justicia de reconocimiento, la que ocupa nuestro interés, es entendida como la comprensión y el reconocimiento de desigualdades históricas y continuas (Carley, Evans y Konisky 2018Carley, Sanya, Tom P. Evans y David M. Konisky. 2018. «Adaptation, Culture, and the Energy Transition in American Coal Country». Energy Research & Social Science 37: 133-39. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2017.10.007.
) y se vincula con la identidad (Wilgosh, Sorman y Barcena 2022Wilgosh, Becca, Alevgul H. Sorman,e Iñaki Bárcena. 2022. «When Two Movements Collide: Learning from Labour and Environmental Struggles for Future Just Transitions». Futures 137: 102903. doi: https://doi.org/10.1016/j.futures.2022.102903.
). Otros autores como Heffron y McCauley (2017)Heffron, Raphael J. y Darren McCauley. 2017. «The Concept of Energy Justice across the Disciplines». Energy Policy 105: 658-67. doi: https://doi.org/10.1016/j.enpol.2017.03.018.
, agregan a los tres principios comunes de justicia las nociones de tiempo y espacio, que son claves en el análisis de la sostenibilidad cultural de las políticas de TJ.

España fue uno de los primeros países, junto con Canadá o Nueva Zelanda, donde se adoptaron políticas, estrategias y mecanismos de TJ claramente definidos en sectores específicos como el carbón (Krawchenko y Gordon 2021Krawchenko, Tamara Antonia y Megan Gordon. 2021. «How Do We Manage a Just Transition? A Comparative Review of National and Regional Just Transition Initiatives». Sustainability 13(11): 6070. doi: https://doi.org/10.3390/su13116070.
). Esto ocurría tras décadas de políticas de reestructuración minera y reindustrialización que habían intentado dar respuesta a la crisis del sector carbonífero. Cabe apuntar que las primeras políticas de TJ se diseñaron incluso antes de las estrategias de lucha contra el cambio climático. Las políticas energéticas nacionales, tradicionalmente de carácter errático (Haas 2019Haas, Tobias. 2019. «Comparing Energy Transitions in Germany and Spain Using a Political Economy Perspective». Environmental Innovation and Societal Transitions 31: 200-210. doi: https://doi.org/10.1016/j.eist.2018.11.004.
), se alinearon con las climáticas con la llegada al gobierno del partido socialista (PSOE) en 2018, con la puesta en marcha del Acuerdo Marco para una transición Justa de la minería de carbón y desarrollo sostenible de las comarcas mineras para el periodo 2019-2027 (Real Decreto-Ley 25/2018). El Acuerdo supuso un punto de inflexión y marcó un cambio fundamental de discurso de los actores. Poco después, la transición energética se institucionaliza con la creación del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) y el Instituto para la Transición Justa (2020); este último es el organismo responsable de la elaboración e implementación de la Estrategia Española de Transición Justa, aprobada en 2019 para maximizar las oportunidades de empleo en la transformación del modelo económico hacia la neutralidad climática. También en 2019, se aprueba el Plan de Acción Urgente para comarcas de carbón y centrales en cierre 2019-2021 y, en el 2020, se firma el Acuerdo para una Transición Energética Justa para las centrales térmicas en cierre: el empleo, la industria y los territorios. Las herramientas de establecimiento de la estrategia gubernamental y elaboración de los planes integrales de acción territorial han sido los denominados Contratos de Transición Justa (CTJ); se han firmado hasta 15 CTJ en otras quince zonas afectadas de ocho comunidades autónomas. Todo ello está posicionado con el resto de piezas que componen el Marco Estratégico de Energía y Clima en España: la Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo (ELP) 2050, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030 y la Ley de Cambio Climático y Transición Energética (Ley 7/2021, de 20 de mayo). Dicho marco nacional se alinea, a su vez, con el Pacto Verde Europeo, que es la estrategia de la Unión Europea para la transición hacia una economía climáticamente neutra. En la actualidad, las políticas y estrategias de los países europeos con regiones afectadas como España, cuentan con una importante financiación regulada a través del Mecanismo de Transición Justa desarrollado por la Comisión Europea para movilizar los Fondos de Transición Justa en el periodo 2021-2027 (EU, 2021European Union (EU). 2021. Regulation (EU) 2021/1056 of the European Parliament and of the Council of 24 June 2021 establishing the Just Transition Fund. Official Journal of the European Union. Consulta 13/5/2024 (https://eur-lex.europa.eu/eli/reg/2021/1056/oj).
).

Además de este marco de políticas de transición justa brevemente introducido, que hace especial hincapié en las estrategias para paliar el impacto socioeconómico de la transición, en este estudio incorporamos la dimensión sociocultural utilizando como segunda lente conceptual la noción de memoria (estrechamente vinculada con la de identidad); esto nos permite también conectar con la noción de sostenibilidad cultural, escasamente explorada en las transiciones (Apostol, Mäkelä y Vinnari 2023Apostol, Oana, Hannele Mäkelä y Eija Vinnari. 2023. «Cultural Sustainability and the Construction of (in)Commensurability: Cultural Heritage at the Roşia Montană Mining Site». Critical Perspectives on Accounting 102577. doi: https://doi.org/10.1016/j.cpa.2023.102577.
).

Caldecott, Sartor y Spencer (2017)Caldecott, Bert, Oliver Sartor y Thomas Spencer. 2017. Lessons from previous "COAL TRANSITIONS” High-level Summary for Decision-makers. IDDRI and Climate Strategies. Consulta 13/05/2024 (https://www.iddri.org/sites/default/files/import/publications/coal_synthesisreport_v04.pdf).
realizan una revisión de ejemplos históricos de transiciones del carbón focalizada en España, Estados Unidos, Gran Bretaña, República Checa, Países Bajos y Polonia. El estudio deja como lección la dificultad del proceso y sus efectos duraderos en individuos y regiones, y como recomendación la necesidad de atender a la identidad como un factor que hace que el cierre del carbón sea particularmente desafiante desde una perspectiva de economía política. De esta manera, las y los autores destacan que “los cierres de minas de carbón no son solo una cuestión de eficiencia económica o racionalidad, sino que están ligados a identidades individuales y culturales, así como a la política de identidad” (Caldecott, Sartor y Spencer 2017: 5Caldecott, Bert, Oliver Sartor y Thomas Spencer. 2017. Lessons from previous "COAL TRANSITIONS” High-level Summary for Decision-makers. IDDRI and Climate Strategies. Consulta 13/05/2024 (https://www.iddri.org/sites/default/files/import/publications/coal_synthesisreport_v04.pdf).
). Las industrias extractivas, como la del carbón, tienen una alta capacidad para articular relaciones socioculturales y conformar duraderos paisajes espaciales, temporales y narrativos. Con la desindustrialización y cuando las actividades mineras cesan, se destruyen regímenes sociales enteros (Halvaksz 2008Halvaksz, Jamon Alex. 2008. «Whose Closure? Appearances, Temporality, and Mineral Extraction in Papua New Guinea». Journal of the Royal Anthropological Institute 14(1): 21-37. doi: https://doi.org/10.1111/j.1467-9655.2007.00476.x.
), que van asociados tanto a procesos de desplazamiento espacial (emigración, despoblación) (Bora y Voiculescu 2021Bora, Iuliana,y Mircea Voiculescu. 2021. «Resettlement, Intergenerational Memory, Place Attachment, and Place Identity in Roșia Jiu Coal Mine - Gorj County, Romania». Journal of Rural Studies 86: 578-86. doi: https://doi.org/10.1016/j.jrurstud.2021.07.008.
) y temporal (Askland 2018Askland, Hedda Haugen. 2018. «A Dying Village: Mining and the Experiential Condition of Displacement». The Extractive Industries and Society 5(2): 230-36. doi: https://doi.org/10.1016/j.exis.2018.02.007.
) que implican ruptura con el pasado y la identidad colectiva, como a dinámicas de reemplazamiento identitario. En el ámbito anglosajón, se han investigado extensamente las consecuencias de la desindustrialización para la identidad de individuos y comunidades. El trabajo de Bluestone y Harrison (1982)Bluestone, Barry y Bennett Harrison. 1982. The Deindustrialization of America: Plant Closing, Community Abandonment, and the Dismantling of Basic Industry. New York: Basic Books.
marcó un punto de inflexión en este abordaje; asimismo, otros estudios posteriores otorgaron visibilidad a aspectos sociológicos previamente subestimados, tales como la pérdida de identidad y valores, o el deterioro del bienestar físico y mental tras estos traumas colectivos (Dudley 1994Dudley, Katherine. 1994. The End of the Line: Lost jobs, new lives in Postindustrial America. Chicago: Chicago University Press.
; Bamberger y Davidson 1998Bamberger, Bill y Cathy Davidson. 1998. Closing: The life and death of an American Factory. London: Norton.
; Linkon y Russo 2002Linkon, Sherry y John Russo. 2002. Steeltown U.S.A.: Work and Memory in Youngstown. Lawrence: University Press of Kansas.
; Cowie y Heathcott 2003Cowie, Jefferson y Joseph Heathcott. 2003. «The Meanings of Deindustrialization». Cornell University ILR School Cornell University ILR School.
; Strangleman 2008Strangleman, Tim. 2008. «The Remembrance of a Lost Work: Nostalgia, Labour and the Visual». En Ming Jue: Photographs of Longbridge and Nanjing, editado por S. Whipps, pp. 1-20. Walsall: New Art Gallery.
; Strangleman y Rhodes 2014Strangleman, T. y James Rhodes. 2014. «The “New” Sociology of Deindustrialisation? Understanding Industrial Change». Sociology Compass 8(4): 411-421. doi: https://doi.org/10.1111/soc4.12143.
).

En el contexto español, Pérez Sindín y Van Assche (2021)Pérez-Sindín, Xaquín S. y Kristof Van Assche. 2021. «“Coal [from Colombia] Is Our Life”. Bourdieu, the Miners (after They Are Miners) and Resistance in As Pontes». Resources Policy 71: 102006. doi: https://doi.org/10.1016/j.resourpol.2021.102006.
ilustran con el caso de As Pontes que las identidades sociales asociadas con la extracción de recursos pueden sobrevivir a la extracción misma; mientras que Sanz-Hernández (2020)Sanz-Hernández, Alexia. 2020. «How to Change the Sources of Meaning of Resistance Identities in Historically Coal-Reliant Mining Communities». Energy Policy 139: 111353. doi: https://doi.org/10.1016/j.enpol.2020.111353.
explica el proceso de cambio de identidades de resistencia a identidades proyecto (Castells 2003Castells, Manuel. 2003. El poder de la identidad. 2. Aufl. Madrid: Alianza Editorial.
) en el caso de las cuencas mineras turolenses. Ambos estudios coinciden en resaltar la persistencia de identidades y esperanzas asociadas de un retorno imposible al pasado (cristalizado en la memoria), y la relevancia de esta cuestión en el diseño de estrategias para la diversificación económica y la reinvención comunitaria. Esto es así porque, como afirma Nora (1989)Nora, Pierre. 1989. «Between Memory and History: Les Lieux de Mémoire». Representations 26: 7-24. doi: https://doi.org/10.2307/2928520.
, la memoria es vida y emociones, es un fenómeno perpetuamente actual, que nos introduce en el pasado colectivo y hace que seamos lo que somos como comunidad (Jones 2011Jones, Owain. 2011. «Geography, Memory and Non-Representational Geographies: Geography, Memory and Non-Representational Geographies». Geography Compass 5(12): 875-85. doi: https://doi.org/10.1111/j.1749-8198.2011.00459.x.
). La memoria se encuentra en lo concreto, en los espacios, gestos, imágenes y objetos (Nora 1989Nora, Pierre. 1989. «Between Memory and History: Les Lieux de Mémoire». Representations 26: 7-24. doi: https://doi.org/10.2307/2928520.
); pero es también un concepto temporal, identitario y narrativo (Ricoeur 1987Ricoeur, Paul. 1987. Tiempo y narración. Vol. 1. Configuración del tiempo en el relato histórico. Madrid: Ediciones Cristiandad, D. L.
) que puede analizarse en acción porque es dinámica (efectiva y afectiva) (Sanz Hernández 2000Sanz-Hernández, Alexia. 2000. Ojos Negros. La memoria de un pueblo. Teruel: Instituto de Estudios Turolenses.
). La memoria colectiva se estructura a través del relato, pero este necesita de la explicación que la persona que narra otorga a esos hechos, de acuerdo con el marco social en el que acaecen acontecimientos clave que se conviertan en hilos conductores que dan coherencia al pasado. Los relatos son “puntos de inflexión” (Mendoza 2004: 5Mendoza, Jorge. 2004. «Las formas del recuerdo. La memoria narrativa». Athenea digital: revista de pensamiento e investigación social 6:153-168, doi: https://doi.org/10.5565/rev/athenead/v1n6.158.
) que ofrecen una perspectiva particular y que, al mismo tiempo, determinan lo que las personas consideran memorable (Vázquez 2001Vázquez, Félix. 2001. La Memoria como Acción Social: relaciones, significados e imaginario. Barcelona: Paidós.
). Cuando comparten el mismo marco social, dan forma a una especie de vestigio, oral o escrito; y, convertidos en artefactos de memoria, hacen que pervivan trazos del pasado. Los testimonios representan la adquisición de una deuda con parte del pasado, pero también con el futuro que está por venir. Quizás por ello, la memoria colectiva está plagada de testimonios que se repiten relatando constantemente los mismos acontecimientos con el objetivo de evitar el olvido, impedir la repetición de dinámicas históricas, o quizás también de aliviar el dolor y la sensación de injusticia.

Desde una perspectiva basada en la memoria, la salida del carbón y la transición energética (re)activan y configuran nuevos paisajes culturales en los que la memoria juega un papel relevante, tanto para defender el legado del carbón y negar el cambio desde identidades de resistencia como para contribuir a la creación de escenarios futuros desde identidades proyecto, en los que siempre parece difícil desprenderse del carbón (independientemente de las particularidades de cada zona afectada). Muchos actores disputan por preservar la memoria del carbón y, con ella, dar continuidad a sus identidades del carbón, más allá de la propia existencia de este.

Al centrarse en aspectos socioculturales de la eliminación del carbón como parte de las políticas de TJ en cuatro regiones mineras españolas (de Aragón, Asturias, Galicia y Castilla y León), este artículo contribuye a una mejor comprensión de la conexión entre la salida del carbón, la justicia y la sostenibilidad cultural. Es importante señalar que, inicialmente, nuestro estudio sobre la transición energética en España (iniciado en 2020) pretendía abordar cómo los actores locales de los territorios afectados conceptualizaban y experimentaban la (in)justicia en la salida del carbón, tomando como base sus manifestaciones en los medios de comunicación regionales. En este contexto, la narrativa “justicia es memoria” surgió más como un descubrimiento en el proceso de investigación, que como resultado de una búsqueda intencional (Ibáñez 1994Ibáñez, Jesús. 1994. El regreso del sujeto: la investigación social de segundo orden (2a ed). Mexico Madrid: Siglo Veintiuno.
). Aquí, profundizamos en el posicionamiento de diversos actores en las sucesivas fases del proceso de aplicación de las políticas de transición justa para dar cuenta de la centralidad de la dimensión cultural (identidad y memoria) en la gobernanza. El caso de España puede ser particularmente instructivo para estudiar el tema más amplio de las políticas de aceleración deliberada de eliminación del carbón y TJ incorporando la dimensión cultural e identitaria para incrementar la evidencia empírica sobre la sostenibilidad cultural, más escasa que la relativa a los pilares clásicos del desarrollo sostenible: económico, ecológico y social (Apostol, Mäkelä y Vinnari 2023Apostol, Oana, Hannele Mäkelä y Eija Vinnari. 2023. «Cultural Sustainability and the Construction of (in)Commensurability: Cultural Heritage at the Roşia Montană Mining Site». Critical Perspectives on Accounting 102577. doi: https://doi.org/10.1016/j.cpa.2023.102577.
).

A partir de este punto, el artículo se estructura de la siguiente manera. En primer lugar, en la sección 2 examinamos la literatura que conecta sostenibilidad cultural y salida del carbón desde un enfoque de justicia en la transición y presentamos el marco analítico que hemos desarrollado. La sección 3 presenta los estudios de caso, la metodología y los materiales. En las secciones 4 y 5, presentamos los hallazgos de nuestro análisis empírico y los discutimos en relación con la investigación previa. Finalmente, la sección 6 concluye recogiendo las implicaciones del estudio, sus limitaciones y algunas ideas para futuras investigaciones.

Marco teórico y analítico: dando valor a la dimensión cultural en las transiciones justas

 

En la literatura académica sobre una salida del carbón justa atravesada por la lente conceptual de la sostenibilidad cultural, hay varias áreas de discusión complementarias y necesarias que marcan nuestras líneas teórico-conceptuales y que definen el marco teórico, contextual y analítico de este artículo; este se representa en la figura 1, y se desarrolla a continuación.

Marco analítico
Fuente: elaboración propia
Figura 1.  Marco analítico

La noción ‘sostenibilidad cultural’ es un concepto tan complejo y ambiguo como los términos que lo componen. Así, la cultura, en palabras de Geertz (1992)Geertz, Clifford. 1992. La interpretación de las culturas. Barcelona: Gedisa.
es un marco de creencias, símbolos y valores desde los que las personas definen su mundo, expresan sus sentimientos y emiten sus juicios. En el caso de las cuencas mineras del carbón en España, los actores locales se basan en sus creencias y valores al manifestar su visión de la TJ desde escenarios mineros basados en la cultura del carbón a escenarios postcarbón; estas creencias y valores están también tras las emociones y expresiones acerca de cómo se sienten ante el cambio de escenarios que han constituido su hogar y el de sus antepasados, que llenan su memoria y que son una fuente de identidad. Finalmente, estas creencias y valores moldean las (in)acciones de los actores para afrontar los escenarios futuros.

En lo que se refiere a la noción de sostenibilidad, hay una literatura transdisciplinar en rápido crecimiento (Apostol, Mäkelä y Vinnari 2023Apostol, Oana, Hannele Mäkelä y Eija Vinnari. 2023. «Cultural Sustainability and the Construction of (in)Commensurability: Cultural Heritage at the Roşia Montană Mining Site». Critical Perspectives on Accounting 102577. doi: https://doi.org/10.1016/j.cpa.2023.102577.
) proponiendo la consideración de otras dimensiones complementarias a los tres pilares ya institucionalizados en la noción de desarrollo sostenible, (económico, social y ambiental); estas dimensiones son, por ejemplo, el tiempo, el espacio (Seghezzo 2009Seghezzo, Lucas. 2009. «The Five Dimensions of Sustainability». Environmental Politics 18(4): 539-56. doi: https://doi.org/10.1080/09644010903063669.
) o la cultura (Hawkes 2003Hawkes, Jon. 2003. The Fourth Pillar of Sustainability: Culture’s Essential Role in Public Planning (repr). Victoria: Cultural Development Network.
; Meireis y Rippl 2020Meireis, Torsten, y Gabriele Rippl (eds). 2020. Cultural Sustainability: Perspectives from the Humanities and Social Sciences. First issued in paperback. London New York: Routledge Taylor & Francis Group, earthscan from Routledge.
). Así, en la senda de Hawkes (2003)Hawkes, Jon. 2003. The Fourth Pillar of Sustainability: Culture’s Essential Role in Public Planning (repr). Victoria: Cultural Development Network.
, que había sugerido la sostenibilidad cultural como el cuarto pilar de la sostenibilidad enfatizando el papel de la cultura en la planificación local, Soini y Birkeland (2014)Soini, Katriina e Inger Birkeland. 2014. «Exploring the Scientific Discourse on Cultural Sustainability». Geoforum 51: 213-223. https://doi.org/10.1016/j.geoforum.2013.12.001.
ubican los estudios sobre sostenibilidad cultural en los siete ámbitos siguientes: patrimonio cultural, vitalidad cultural, viabilidad económica, diversidad cultural, localidad, resiliencia ecocultural y civilización ecocultural. Igualmente, Seghezzo (2009)Seghezzo, Lucas. 2009. «The Five Dimensions of Sustainability». Environmental Politics 18(4): 539-56. doi: https://doi.org/10.1080/09644010903063669.
defiende entender la sostenibilidad como el marco conceptual para discutir los aspectos territoriales, temporales y personales del desarrollo y demanda el reconocimiento de las condiciones, limitaciones y oportunidades locales en el diseño de políticas más sostenibles, que, para no quedarse en el presente, deben incorporar la dimensión temporal de permanencia, relativa a la planificación y la consideración de los efectos futuros de las acciones y omisiones del hoy. Finalmente, el autor defiende que la noción de sostenibilidad debería incluir una dimensión "personal", ineludible para tratar cuestiones de identidad, valores, derechos, felicidad y bienestar en un marco de justicia y equidad intra e intergeneracional (Zuindeau 2007Zuindeau, Bertrand. 2007. «Territorial Equity and Sustainable Development». Environmental Values 16(2): 253-68. doi: https://doi.org/10.3197/096327107780474564.
).

De acuerdo con estas premisas, en nuestro estudio también prestamos atención, en primer lugar, a las nociones de lugar y tiempo, porque la conceptualización y el uso del espacio y el tiempo son los pilares de la identidad cultural materializada en la memoria a través de la patrimonialización de vestigios (orales, escritos, físicos…), lugares y artefactos de memoria que hacen que esta perviva y sea compartida. En segundo lugar, consideramos la dimensión cultural porque la salida del carbón conlleva amenazas (injusticias), también en clave cultural, a espacios, tiempos, identidades y memorias.

Dimensión espacial: el lugar, apego e identidad

 

Como venimos diciendo, las personas establecen una relación específica espacial, temporal y emocional con los lugares que contribuye a articular identidades y que es de gran importancia en la acción climática (Devine-Wright 2013Devine-Wright, Patrick. 2013. «Think Global, Act Local? The Relevance of Place Attachments and Place Identities in a Climate Changed World». Global Environmental Change 23(1): 61-69. doi: https://doi.org/10.1016/j.gloenvcha.2012.08.003.
) y la gestión de la descarbonización (Eadson, Van Veelen y Backius 2023Eadson, Will, Bregje Van Veelen y Stefan Backius. 2023. «Decarbonising Industry: A Places-of-Work Research Agenda». The Extractive Industries and Society 15: 101307. doi: https://doi.org/10.1016/j.exis.2023.101307.
). Autores como Della Bosca y Gillespie (2018)Della Bosca, Hannah y Josephine Gillespie. 2018. «The Coal Story: Generational Coal Mining Communities and Strategies of Energy Transition in Australia». Energy Policy 120: 734-40. doi: https://doi.org/10.1016/j.enpol.2018.04.032.
argumentan que la hostilidad y resistencia en comunidades mineras intergeneracionales emerge ante políticas anticarbón que no han tenido en cuenta las asociaciones intangibles con el carbón, como la identidad del lugar, el desarrollo comunitario y la sensación de certeza sobre el futuro.

Las nociones de apego al lugar o identidad social han sido utilizadas en estudios sobre la aceptación u oposición a la actividad minera del carbón, los cambios generacionales inducidos por la minería y la postminería, el desplazamiento y reasentamiento poblacional vinculado a la minería y la patrimonialización (cristalización de la memoria) del pasado minero de un lugar para comprender el lugar y la temporalidad (Wilson 2019Wilson, Sigismond A. 2019. «Mining-Induced Displacement and Resettlement: The Case of Rutile Mining Communities in Sierra Leone». Journal of Sustainable Mining 18(2): 67-76. doi: https://doi.org/10.1016/j.jsm.2019.03.001.
; Frantál 2016Frantál, Bohumil. 2016. «Living on Coal: Mined-out Identity, Community Displacement and Forming of Anti-Coal Resistance in the Most Region, Czech Republic». Resources Policy 49: 385-93. doi: https://doi.org/10.1016/j.resourpol.2016.07.011.
; Wheeler 2014Wheeler, Rebecca. 2014. «Mining Memories in a Rural Community: Landscape, Temporality and Place Identity». Journal of Rural Studies 36: 22-32. doi: https://doi.org/10.1016/j.jrurstud.2014.06.005.
).

Asimismo, hay una extensa literatura que profundiza en las (in)justicias de reconocimiento conectando con la noción de (in)justicia espacial, para destacar las geografías de las transiciones justas o injustas (Weller 2019Weller, Sally A. 2019. «Just Transition? Strategic Framing and the Challenges Facing Coal Dependent Communities». Environment and Planning C: Politics and Space 37(2): 298-316. doi: https://doi.org/10.1177/2399654418784304.
). La justicia espacial (Soja 2010Soja, Edward W. 2010. Seeking spatial justice. Minneapolis: University of Minnesota Press.
) implica la equitativa distribución de beneficios y cargas en las transiciones, evitando desigualdades regionales y reduciendo la brecha entre ganadores y perdedores (Garvey et al. 2022Garvey, Alice, Jonathan B. Norman, Milena Büchs y John Barrett. 2022. «A “Spatially Just” Transition? A Critical Review of Regional Equity in Decarbonisation Pathways». Energy Research & Social Science 88: 102630. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2022.102630.
). Este enfoque reemplaza al de cohesión territorial en el debate académico y político (Jones 2011Jones, Owain. 2011. «Geography, Memory and Non-Representational Geographies: Geography, Memory and Non-Representational Geographies». Geography Compass 5(12): 875-85. doi: https://doi.org/10.1111/j.1749-8198.2011.00459.x.
) sobre quiénes son las víctimas de las transiciones bajas en carbono (Sovacool 2021Sovacool, Benjamin K. 2021. «Who Are the Victims of Low-Carbon Transitions? Towards a Political Ecology of Climate Change Mitigation». Energy Research & Social Science 1(73): 101916. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2021.101916.
).

Dimensión temporal: permanencia, continuidad y futuros imaginados colectivamente

 

La consideración de la dimensión temporal sugiere tres niveles analíticos posibles. Primero, la salida del carbón se vincula con una aceleración de la descarbonización en un tiempo global y homogéneo de aceleración social, definido por Torres Navarro (2015)Torres Navarro, Felipe. 2015. «Secularización y Aceleración. Bases teológicas del concepto sociológico de “aceleración social”». Revista Internacional de Sociología 73(2): e009. doi: https://doi.org/10.3989/ris.2013.08.08.
como “el frenesí por obtener lo que se pretende en el menor tiempo posible”.

Segundo, la salida del carbón puede analizarse como parte de un fenómeno de media duración como es la desindustrialización que viene estudiándose desde los años setenta, sobre todo en Reino Unido y Estados Unidos. Algunos de estos estudios atienden a la identidad de individuos y comunidades (Cowie y Heathcott 2003Cowie, Jefferson y Joseph Heathcott. 2003. «The Meanings of Deindustrialization». Cornell University ILR School Cornell University ILR School.
; Strangleman 2008Strangleman, Tim. 2008. «The Remembrance of a Lost Work: Nostalgia, Labour and the Visual». En Ming Jue: Photographs of Longbridge and Nanjing, editado por S. Whipps, pp. 1-20. Walsall: New Art Gallery.
), y a la estrecha relación entre apego al lugar y trabajo, evidenciando la complejidad de los procesos de desindustrialización (Strangleman 2017Strangleman, Tim. 2017. «Deindustrialisation and the Historical Sociological Imagination: Making Sense of Work and Industrial Change». Sociology 51(2): 466-82. doi: https://doi.org/10.1177/0038038515622906.
) y la necesidad de considerar no solo sus aspectos económicos, sino también los sociopolíticos y culturales (Eadson, Van Veelen y Backius 2023Eadson, Will, Bregje Van Veelen y Stefan Backius. 2023. «Decarbonising Industry: A Places-of-Work Research Agenda». The Extractive Industries and Society 15: 101307. doi: https://doi.org/10.1016/j.exis.2023.101307.
). Así, la expresión sociológica ‘comunidades ocupacionales’ de Strangleman (2008)Strangleman, Tim. 2008. «The Remembrance of a Lost Work: Nostalgia, Labour and the Visual». En Ming Jue: Photographs of Longbridge and Nanjing, editado por S. Whipps, pp. 1-20. Walsall: New Art Gallery.
describe a aquellas localidades que encontraban su razón de ser en ciertos tipos de trabajo y en la industria arraigada en el lugar, lo que es fundamental para la comprensión de su cultura y de su modo de afrontar el futuro, siendo el sector del carbón un ejemplo paradigmático. Por su parte, Cowie y Heathcott acuñaron la expresión “nostalgia de las chimeneas” (2003Cowie, Jefferson y Joseph Heathcott. 2003. «The Meanings of Deindustrialization». Cornell University ILR School Cornell University ILR School.
) para referirse a la comparación que las personas y comunidades afectadas establecen entre los buenos empleos industriales del pasado (seguridad, estabilidad, prestaciones y beneficios) y los menos ventajosos empleos actuales o futuros. En el caso de España, la desindustrialización del carbón en cada región siguió un patrón diferente, de acuerdo con su configuración histórica y trayectoria industrial (Strangleman 2008Strangleman, Tim. 2008. «The Remembrance of a Lost Work: Nostalgia, Labour and the Visual». En Ming Jue: Photographs of Longbridge and Nanjing, editado por S. Whipps, pp. 1-20. Walsall: New Art Gallery.
), pero similar en cuanto al elevado coste para las y los trabajadores afectados, sus familias, comunidades y regiones. A pesar de ello, la sociología española apenas ha prestado atención a estos procesos (Alonso-Domínguez 2020Alonso-Domínguez, Ángel. 2020. «Réquiem por la industria de Gijón: pérdida de la identidad colectiva, conflictos emocionales y consecuencias sociales». Sociología del Trabajo 97: 45-58. doi: https://doi.org/10.5209/stra.71111.
), a diferencia del ámbito anglosajón, en donde encontramos enfoques que se apartan del estudio de la desindustrialización como proceso específico, enmarcado en una coyuntura histórica determinada y unas circunstancias concretas, para adentrarse en la reconfiguración del espacio que antes ocupaba la industria y en otras consecuencias que afectan a las personas y que no pueden estudiarse de manera aislada de sus contextos territoriales (Cowie 2015Cowie, Jefferson. 2015. Capital Moves: RCA's Seventy-Year Quest for Cheap Labor. ITHACA; LONDON: Cornell University Press. doi: https://doi.org/10.7591/j.ctvtv935g.3.
; Mah 2012Mah, Alice. 2012. Industrial Ruination, Community, and Place: Landscapes and Legacies of Urban Decline. Toronto: Toronto University Press.
; Johnson 1995Johnson, Christopher. 1995. The Life and Death of Industrial Languedoc 1700-1920. Oxford: Oxford University Press
).

Finalmente, la salida del carbón puede entenderse como una política deliberada de aceleración de una transición o transformación específica en un momento dado. En la actualidad, es una pieza clave para cumplir los objetivos del Acuerdo de París (IPCC 2023Intergovernmental Panel On Climate Change [IPCC]. 2023. Climate Change 2022 - Impacts, Adaptation and Vulnerability: Working Group II Contribution to the Sixth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change (1.a ed.). Cambridge: Cambridge University Press.
) en la lucha contra el cambio climático, y se focaliza en la disminución de materias primas, tecnologías y procesos relacionados con la industria del carbón (Trencher et al. 2022Trencher, Gregory, Adrian Rinscheid, Daniel Rosenbloom y Nhi Truong. 2022. «The rise of phase-out as a critical decarbonisation approach: a systematic review». Environmental Research Letters 17(12): 123002. doi: https://doi.org/10.1088/1748-9326/ac9fe3.
; Rinscheid, Trencher y Rosenbloom 2022Rinscheid, Adrian, Gregory Trencher y Daniel Rosenbloom. 2022. «Phase-out as a Policy Approach to Address Sustainability Challenges». Pp. 225-48 en Technologies in Decline, coordinado por Zahar Koretsky, Peter Stegmaier, Bruno Turnheim y Harro van Lente. London: Routledge.
). Ahora bien, con las políticas de aceleración de la transición y de descarbonización rápida se corre el riesgo de instalarse en un “CO2centrismo” que anime políticas ambientales excesivamente focalizadas en medir la reducción del CO2, relegando a un segundo plano a las personas y a las comunidades (Moreno, Speich Chassé y Fuhr 2016Moreno, Cristina, Daniel Speich Chassé y Lili Fuhr. 2016. La métrica del carbono ¿el CO2 como medida de todas las cosas? México: Fundación Heinrich Böll.
); de ahí la relevancia de que las políticas de transición adopten un enfoque que conecte justicia con sostenibilidad cultural.

Amenazas culturales en la salida del carbón y el papel de la memoria

 

Diferentes estudios resaltan el sentimiento de amenaza cultural que implica la eliminación del carbón (Svobodova, Owen y Harris 2021Svobodova, K., J. R. Owen y J. Harris. 2021. «The Global Energy Transition and Place Attachment in Coal Mining Communities: Implications for Heavily Industrialized Landscapes». Energy Research & Social Science 71: 101831. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2020.101831.
) y el subsiguiente de pérdida asociado a la autopercepción de sí mismos como perdedores (Cha 2020Cha, J. Mijin. 2020. «A Just Transition for Whom? Politics, Contestation, and Social Identity in the Disruption of Coal in the Powder River Basin». Energy Research & Social Science 69: 101657. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2020.101657.
). La pérdida muestra múltiples capas; no solo es pérdida socioeconómica (Żuk 2023Żuk, Piotr. 2023. «The Sense of Socio-Economic Threat and the Perception of Climate Challenges and Attitudes towards Energy Transition among Residents of Coal Basins: The Case of Turoszów Basin in Poland». Resources Policy 82: 103509. doi: https://doi.org/10.1016/j.resourpol.2023.103509.
) o de status y poder (Linkon 2018Linkon, Sherry. 2018. The Half-Life of Deindustrialization: Working-Class Writing about Economic Restructuring. Ann Arbor, MI: University of Michigan Press.
); es también cultural e identitaria (Carley, Evans y Konisky 2018Carley, Sanya, Tom P. Evans y David M. Konisky. 2018. «Adaptation, Culture, and the Energy Transition in American Coal Country». Energy Research & Social Science 37: 133-39. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2017.10.007.
; Della Bosca y Gillespie 2018Della Bosca, Hannah y Josephine Gillespie. 2018. «The Coal Story: Generational Coal Mining Communities and Strategies of Energy Transition in Australia». Energy Policy 120: 734-40. doi: https://doi.org/10.1016/j.enpol.2018.04.032.
). El sentimiento de pérdida, desposesión y desempoderamiento ha sido también estudiado como resultado del desplazamiento de carácter temporal, o “tiempo roto” (Askland 2018Askland, Hedda Haugen. 2018. «A Dying Village: Mining and the Experiential Condition of Displacement». The Extractive Industries and Society 5(2): 230-36. doi: https://doi.org/10.1016/j.exis.2018.02.007.
).

Pese a la visión amenazante de la transición, la memoria y los lazos culturales contribuyen a reforzar el sentimiento de apego al territorio y la identidad local, lo que lleva a algunos residentes a permanecer en las regiones mineras de carbón, a pesar del futuro laboral incierto (Graff, Carley y Konisky 2018Graff, Michelle, Sanya Carley y David M. Konisky. 2018. «Stakeholder Perceptions of the United States Energy Transition: Local-Level Dynamics and Community Responses to National Politics and Policy». Energy Research & Social Science 43: 144-57. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2018.05.017.
). En este sentido, al aglutinar dispositivos identitarios de los contextos locales específicos, la memoria puede usarse como una herramienta de gobernanza (por ejemplo, cuando los actores recurren a ella para legitimar sus posiciones), a la par que como objeto de gobernanza (cuando los actores gestionan la memoria como parte de sus alternativas políticas o propuestas estratégicas). Desde este punto de vista, la TJ puede comprenderse como un proceso de negociación identitaria entre actores que subyace al diseño colectivo de escenarios futuros (Donnelly 2023Donnelly, K. 2023. «Imagined Futures in the Context of the Energy Transition: A Case Study from the Central Highlands Region of Queensland, Australia». Energy Research & Social Science 103: 103216. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2023.103216.
) y a la elección entre las distintas trayectorias alternativas. Estas están vinculadas a cómo las comunidades se perciben y proyectan en el tiempo y a sus lazos culturales con el carbón (Cha 2020Cha, J. Mijin. 2020. «A Just Transition for Whom? Politics, Contestation, and Social Identity in the Disruption of Coal in the Powder River Basin». Energy Research & Social Science 69: 101657. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2020.101657.
). Así es como la memoria puede actuar como mecanismo de gobernanza y como parte de las políticas del tiempo en la gestión de la TJ.

Toda la literatura presentada pone de manifiesto que la memoria es un concepto con al menos tres dimensiones: temporal, al conectar una pluralidad de temporalidades; espacial, porque necesita materializarse en lugares y artefactos culturales, y finalmente narrativa, porque la memoria tiene que ser expresada y plasmada en relatos para ser compartida y efectiva en la construcción de escenarios comunitarios futuros (Feola et al. 2023Feola, Giuseppe, Michael K. Goodman, Jaime Suzunaga y Jenny Soler. 2023. «Collective Memories, Place-Framing and the Politics of Imaginary Futures in Sustainability Transitions and Transformation». Geoforum 138: 103668. doi: https://doi.org/10.1016/j.geoforum.2022.103668.
). Las tramas narrativas, además de los lugares y los artefactos culturales donde cristaliza la memoria, son importantes para entender la resistencia de las identidades sociales del carbón, más allá de su desaparición.

Contexto, método y materiales

 

Las cuencas carboníferas españolas y el fin del carbón

 

España, comprometida con las directrices europeas y acuerdos internacionales para eliminar gradualmente los combustibles fósiles, ha impulsado una transición energética heredera de la particular historia en cada región carbonífera (figura 2). Así, Asturias, tiene una larga tradición minera que se remonta al siglo XVI, siendo una de las regiones que primero culminó el calendario de cierre de pozos mineros. En Castilla y León (especialmente León y Palencia) y Aragón (Teruel) la tradición carbonífera data de principios del siglo XX y las minas y centrales térmicas se han mantenido abiertas hasta 2020. Finalmente, en Galicia (concretamente As Pontes, en A Coruña), la vinculación con el carbón es más reciente, produciéndose el cierre de la central en 2023.

Hitos y etapas que ejemplifican el proceso de descarbonización en las cuatro zonas consideradas
Fuente: elaboración propia
Figura 2.  Hitos y etapas que ejemplifican el proceso de descarbonización en las cuatro zonas consideradas

Desde el fin de la guerra civil española (1939), la extracción del carbón en estas áreas ha estado estrechamente ligada a la generación de energía, llegando las comunidades a desarrollar una alta dependencia de las minas y centrales térmicas. El declive del carbón español se produce sobre todo a partir de 1985 por la pérdida de competitividad frente al carbón importado y las sucesivas directivas europeas a partir de 1995 que imponen límites de emisiones atmosféricas cada vez más estrictos; es el caso de la Directiva 2001/80/CE que limitaba drásticamente las emisiones atmosféricas a partir del 1 de enero de 2008 y que fue clave en el cierre de muchas minas, como la de As Pontes en 2007. Sin embargo, las políticas nacionales de abandono del carbón vinculadas a objetivos climáticos de modo explícito arrancan realmente en 2018, para desembocar en el cierre de la mayoría de minas que todavía permanecían abiertas y muchas centrales térmicas. La transición española, altamente influenciada por la política energética y climática europea, puede calificarse de efectiva si tenemos en cuenta la notable reducción de la participación del carbón en el mix energético nacional, el descenso en la producción y consumo de carbón nacional o la desaparición del empleo en el sector (que en 1985 contaba con 52 910 empleos) (figura 3).

Descenso de empleo y marco europeo y nacional básico regulador de la eliminación del carbón
Fuente: elaboración propia
Figura 3.  Descenso de empleo y marco europeo y nacional básico regulador de la eliminación del carbón

La salida del carbón se ha acompañado de medidas para aliviar el impacto adverso en las áreas afectadas (figura 3), que, no obstante, se perciben como poco efectivas (Del Río, 2017Del Río, Pablo. 2017. Coal Transition in Spain. London: IDDRI and Climate Strategies.
). Los programas de apoyo al sector comenzaron en la década de 1970. Hasta 2014, se otorgaron subsidios a las empresas de servicios públicos y compañías eléctricas para la compra de carbón nacional. Desde 1990 hasta enero de 2019, la mayor parte de las minas de carbón españolas fueron cerrando, aunque el proceso no fue lineal ni sincrónico en todas las regiones de nuestro estudio. Así, en Asturias la declaración de la pandemia de la Covid-19 posibilitó una inesperada prórroga al emblemático Pozo Nicolasa. En 2020, también la mayoría de las centrales térmicas se desconectaron después de que el gobierno y los sindicatos llegaran a un acuerdo a finales de 2018, que prácticamente puso fin a la generación de electricidad a partir de carbón (Sanz-Hernández et al. 2020Sanz-Hernández, Alexia, Cristina Ferrer, María Esther López-Rodríguez y Miguel Marco-Fondevila. 2020. «Visions, Innovations, and Justice? Transition Contracts in Spain as Policy Mix Instruments». Energy Research & Social Science 70: 101762. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2020.101762.
), con la excepción del indulto temporal de algunas centrales térmicas como las de Aboño y Soto de Ribera, también en Asturias, nuevamente beneficiadas por las medidas sanitarias. En marzo de 2021, el gobierno español, los sindicatos y quienes tienen la propiedad de plantas de energía térmica en España firmaron el Acuerdo para una transición energética justa para las centrales térmicas en cierre (MITECO 2021Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). 2021. Acuerdo por una transición energética justa para centrales térmicas en cierre: el empleo, la industria y los territorios. Consulta 29/05/2024 (https://www.transicionjusta.gob.es/content/dam/itj/files-1/Documents/acuerdoporunatransicionenergeticajustaparacentralestermicasencierrees.pdf).
). Las partes llegaron a un acuerdo para fortalecer los términos de los CTJ y brindar apoyo a las y los trabajadores y las áreas vulnerables.

A pesar de encontrarse en pleno proceso de descarbonización, las cuatro zonas analizadas siguen siendo regiones de alta producción energética y bajo consumo (Pérez-Sindín, Lee y Nielsen 2022Pérez-Sindín, Xaquin S., Joohee Lee y Thomas Nielsen. 2022. «Exploring the Spatial Characteristics of Energy Injustice: A Comparison of the Power Generation Landscapes in Spain, Denmark, and South Korea». Energy Research & Social Science 91: 102682. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2022.102682.
). En plena transición energética generan un tercio de la energía del país, de modo que el lugar que ocupaba el carbón está siendo sustituido en un lapso de tiempo muy corto por la eólica fundamentalmente, sobre todo en el caso de Aragón, y Castilla y León (figura 4).

Evolución de la generación de energía renovable y no renovable (incluido carbón) y contribución específica del carbón (%) en las cuatro CCAA
Fuente: elaboración propia a partir de datos de la Red Eléctrica de España, REE (2023)
Figura 4.  Evolución de la generación de energía renovable y no renovable (incluido carbón) y contribución específica del carbón (%) en las cuatro CCAA

Los aspectos positivos de esta transición en materia de producción energética a partir de fuentes renovables no se reflejan tan claramente en las dimensiones humana y social. En el proceso de desindustrialización, estos territorios han perdido aproximadamente el 25 % de su población y forman parte de lo que se denomina la "España vaciada" o, como algunos políticos han expresado, "una España desaprovechada" que "tiene menos, pero merece más" (Ar795/político regional) 1 A partir de aquí, las referencias relativas a manifestaciones de actores en los medios regionales se citarán indicando las iniciales de la comunidad autónoma de referencia (Aragón, Ar; Asturias; As; Castilla y León CyL; Galicia, G), seguidas del número de noticia registrada en la base de datos y el perfil de actor local que se expresa, si no se trata de un periodista.

Diseño metodológico y corpus mediático

 

El diseño metodológico se asienta sobre un mapeo sistemático de noticias de la prensa regional para la recopilación de datos y un posterior análisis de contenido con el apoyo de MAXQDA22. El análisis se ha servido igualmente de la revisión de literatura académica y de documentación oficial y literatura gris en las redes. Las etapas relevantes del diseño de investigación se recogen en la figura 5.

Etapas, decisiones y acciones del diseño de investigación
Fuente: elaboración propia
Figura 5.  Etapas, decisiones y acciones del diseño de investigación

La elección de una metodología discursiva a partir de la prensa regional frente a otras estrategias metodológicas como grupos de discusión o entrevistas obedece a una serie de ventajas que apuntamos a continuación. La primera es su capacidad para generar el dato que nos aproxima a nuestro objeto de estudio. La manifestación de los actores en los medios es una práctica comunicativa cuyo análisis conduce a quien investiga al descubrimiento de narraciones (relatos, narrativas, discursos). La cobertura mediática de las políticas de TJ en el contexto de la eliminación del carbón en España representa un proceso (re)productivo de legitimidad que es aprovechado tanto por quienes defienden como por quienes se oponen al uso del carbón para la generación de energía o de otras alternativas (principalmente energías renovables). Los medios han silenciado, cubierto o amplificado temas, argumentos y narrativas, dando más o menos protagonismo a los diferentes actores; el análisis de estos aspectos puede proporcionar un enfoque metodológico ventajoso para comprender los procesos de construcción narrativa y las luchas por la legitimidad discursiva. Los actores expresan sus puntos de vista generalmente de manera individual, pero su posición dinámica y cambiante puede representar a grupos e instituciones. Además, a lo largo del tiempo, sus puntos de vista pueden generar coaliciones discursivas que resultan exitosas y efectivas para dominar los debates políticos e influir en las decisiones de políticas (Markard, Rinscheid, y Widdel 2021Markard, Jochen, Adrian Rinscheid y Linda Widdel. 2021. «Analyzing Transitions through the Lens of Discourse Networks: Coal Phase-out in Germany». Environmental Innovation and Societal Transitions 40: 315-31. doi: https://doi.org/10.1016/j.eist.2021.08.001.
).

Asimismo, y frente a otras fuentes secundarias utilizadas a menudo para capturar los discursos políticos (p. ej., documentos de las sesiones parlamentarias) y sociales, los artículos de periódico tienen una serie de ventajas: a) suelen dar voz a numerosos actores sociales, a pesar del excesivo peso del discurso oficial y gubernamental, que es muy frecuente (Sanz-Hernández 2019Sanz-Hernández, Alexia. 2019. «Medios de comunicación y stakeholders: contribución al debate público de la pobreza y justicia energética en España». Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 168: 73-92. http://dx.doi.org/10.5477/cis/reis.168.73.
), b) suelen recoger la heterogeneidad de razones y argumentos de los diferentes actores (Leipprand y Flachsland 2018Leipprand, Anna y Christian Flachsland. 2018. «Regime destabilization in energy transitions: the German debate on the future of coal». Energy Res. Soc. Sci., 40: 190-204. https://doi.org/10.1016/j.erss.2018.02.004
), precisamente por el interés de los medios en reflejar el conflicto y la resistencia con el objetivo de atraer la atención de una mayor audiencia, aunque en ocasiones algunas posiciones estén infrarrepresentadas, c) su regularidad a través del tiempo permite hacer un seguimiento continuado del modo en que se construyen las narrativas y los cambios que se producen en ellas, posibilitando investigaciones empíricas sistemáticas y estudios longitudinales donde el factor tiempo es relevante (Markard, Rinscheid y Widdel 2021Markard, Jochen, Adrian Rinscheid y Linda Widdel. 2021. «Analyzing Transitions through the Lens of Discourse Networks: Coal Phase-out in Germany». Environmental Innovation and Societal Transitions 40: 315-31. doi: https://doi.org/10.1016/j.eist.2021.08.001.
); d) su presencia en todos los niveles territoriales favorece llegar a cualquier actor local a través de la prensa regional (los actores locales suelen estar subrepresentados en la prensa nacional).

Como puede apreciarse, estos aspectos ventajosos van de la mano de sus principales limitaciones, que surgen del hecho de que las manifestaciones de los actores analizados no se obtienen directamente de ellos (como en el caso de entrevistas, por ejemplo), sino que la prensa media el proceso. De ahí la necesaria cautela metodológica y consideración de posibles sesgos de los medios (Niven 2002Niven, David. 2002. Tilt? The Search for Media bias, New York: Praeger.
). Estos han sido enfatizados en la literatura sobre sesgo mediático y también en algunos estudios sobre minería del carbón en los medios (Sanz-Hernández 2024Sanz-Hernández, Alexia. 2024. «Temporal negotiations and injustices in the energy transition: Perspectives from a Spanish coal region». Energy Research & Social Science 112: 103453. https://doi.org/10.1016/j.erss.2024.103453.
; Entman 2007Entman, Robert M. 2007. «Framing bias: media in the distribution of power». J. Commun. 57: 163-173. https://doi.org/10.1111/j.1460-2466.2006.00336.x.
), destacando dos sesgos principales: el sesgo en la toma de decisiones que opera dentro de las mentes de los periodistas individuales y dentro de los procesos de las instituciones periodísticas, encarnados en reglas y normas (generalmente no declaradas) que guían su procesamiento de información e influyen en el enmarcado de los textos mediáticos; y el sesgo de contenido, referido a la reproducción recurrente de patrones dentro de la comunicación mediada que puede favorecer a ciertos actores sobre otros. De este modo, los medios seleccionan a los actores a quienes les dan voz, enfatizan ciertos argumentos sobre otros y toman decisiones editoriales. Aun así, la variedad y amplitud de medios existentes, la profunda cobertura mediática del proceso de transición del carbón y la invitación a numerosos actores a tomar la voz justifica la decisión metodológica. En relación con esta última cuestión, se han identificado en torno a 175 actores diferentes en cada área de estudio, con un predominio del discurso proveniente de actores gubernamentales (en el nivel nacional y local especialmente, pero también regional) y de todos los partidos políticos (especialmente en periodos electorales); ambos colectivos representan el 50 % de los actores y muestran una gran pluralidad ideológica. La otra mitad se reparte entre la población afectada (trabajadores y trabajadoras, familias, vecinos…), sindicatos, asociaciones, personas expertas periodistas, otras y otros representantes políticos europeos o agentes sociales y, en último lugar, quienes representan a las compañías energéticas y del sector privado, la voz más minoritaria 2 Sanz-Hernández (2024) realiza un análisis de actores en profundidad en el caso de Aragón que puede complementar lo expuesto. .

El corpus empírico de manifestaciones de los actores locales clave se conforma a partir de una revisión sistemática inicial de artículos periodísticos realizada desde la base de datos MyNews. En los artículos periodísticos, los actores se expresan diciendo cosas sobre el declive o eliminación del carbón y la TJ, a la vez que transmiten significados culturales que se pueden rastrear indagando en las palabras o frases clave (códigos); su análisis interpretativo permite descubrir en el corpus mediático e interpretar las dimensiones semánticas de la narrativa central de este artículo: “justicia es memoria”.

Conectando la literatura académica con los hallazgos empíricos obtenidos inductivamente, detectamos tres narrativas principales que conectan memoria con justicia; estas se presentarán a continuación en la sección de resultados.

Resultados

 

Acontecimientos críticos y cobertura mediática de la transición justa en los medios regionales

 

El corpus mediático está conformado por 2772 noticias en medios regionales de Aragón (823 noticias, 30 % del total), Asturias (534, 19 %), Castilla y León (973, 35 %) y Galicia (442,16 %). Su distribución temporal se recoge en la figura 6, resaltando que los debates mediáticos se generan como respuesta a determinados eventos o hitos que son contestados por los actores locales.

Cobertura mediática regional e hitos en la TJ
Fuente: elaboración propia
Figura 6.  Cobertura mediática regional e hitos en la TJ

Aragón, Asturias y Castilla y León muestran patrones temporales similares en la cobertura mediática de la TJ, dado que la mayor parte de sus minas y centrales térmicas se ven afectadas al mismo tiempo por los hitos relacionados con los cierres. Sin embargo, el debate en los medios regionales gallegos es más tardío por la particularidad de la posibilidad de continuidad en el tiempo de la central térmica de As Pontes hasta 2030.

En todo el periodo analizado, se han identificado tres etapas discursivas (figura 6), que han representado un hito en la definición del debate público: una primera etapa de oposición (negación y resistencia), una segunda etapa de aparición de la resignación e intentos de retrasar la transición y una tercera etapa de aceptación y pretendida aceleración de la implantación de proyectos sustitutivos.

La primera etapa de negación del cambio y legitimación del carbón recoge un volumen importante de discursos de resistencia, sobre todo de actores locales y regionales, como sindicatos, alcaldes y alcaldesas de pueblos y comunidades afectadas; estos conforman una gran coalición discursiva que legitima y defiende la continuidad del carbón y el compromiso con el carbón autóctono: “La Xunta (PP) y As Pontes (PSOE) exigen la continuidad de la central térmica” (G80). Los argumentos legitimadores de la continuidad del carbón se centran fundamentalmente en la conservación del empleo y la supervivencia del territorio y se enmarcan en un discurso de resistencia que evidencia los conflictos y choques discursivos entre actores locales, de una parte, y no locales (regionales y sobre todo nacionales) de otra parte, que lleva a enfrentamientos internos dentro de los propios partidos políticos, por ejemplo: al PSOE en el gobierno con los socialistas regionales (As25; CyL161). En este sentido, surgen incoherencias discursivas a lo largo del proceso, ya que los actores tienen que adaptarse para dar respuesta a diferentes presiones antagónicas, como puede ser la de la estrategia energética y la del compromiso con el territorio: “Iglesias (PODEMOS) rectifica y ya no propone la supresión de las ayudas al carbón” (As9). En esta primera etapa, marcada por las identidades mineras, la justicia se expresa como necesidad de preservar el modo de vida vinculado al carbón y las identidades local y ocupacional basadas en él.

La segunda es una etapa de inflexión que representa el paso de la resistencia a la negociación; el objetivo de los actores locales, ya que no pueden impedir la salida del carbón, es fundamentalmente retrasar la transición. Por ello, puede decirse que esta es la primera muestra de la victoria de la política de la resignación. Esta etapa recoge el mayor número de manifestaciones de los actores locales (y regionales) en los medios, en respuesta al relato dominante o “deriva ecologista” de los actores nacionales en el gobierno (As301/Diputado, PP).

Así, el segundo semestre de 2018 es un momento clave y marca el punto de inflexión cuando la mayoría de los actores locales comienzan a aceptar la inevitabilidad de la transición energética, aunque todavía sin renunciar definitivamente al carbón autóctono. A partir de ahora, las coaliciones discursivas locales se centran en la negociación temporal de la transición para retardarla. El rechazo a la pérdida del carbón ya solo emerge ocasionalmente y en contextos de movilización social, como la protagonizada por las y los camioneros en As Pontes en 2019 (G138). En este punto la realidad choca con las expectativas, porque se aspiraba a “mantener una pequeña parte de la minería hasta el año 2030” (CyL363/portavoz político PP) o las centrales térmicas en funcionamiento (G170). De ahí que la memoria sea usada por los actores locales, sobre todo, para cuestionar el ritmo y trayectoria del cambio.

El cuestionamiento de que la transición sea “justa de verdad” (CyL279/Plataforma de trabajadores) está impregnado de la desconfianza y temor que alimenta la memoria ante la posibilidad de que se repita el mismo patrón de las reestructuraciones ya vividas, reeditando la negación del futuro a la comunidad. En ese relato, aparecen tres elementos narrativos destacables para el diseño de políticas de TJ: a) la falta de atención a los argumentos discursivos de los actores locales, algo que puede, nuevamente, resultar clave en el diseño de políticas de TJ: “La gente de la calle debemos empoderarnos para que otros no decidan por nosotros” (AS452/agrupación independiente de asociaciones); b) el cortoplacismo de los objetivos de las políticas de TJ, que olvidan las estrategias territoriales a medio o largo plazo, negando así un futuro sostenible a los territorios: “Acuerdo para hoy en el carbón que olvida el mañana” (CyL212), y c) la inefectividad de las políticas previas.

En esta trama narrativa la memoria presenta dos funciones, una práctica aleccionadora para recordar lo que no debe repetirse: “Turón, es el caso más sangrante (…). Es un cementerio viviente. Llegaron empresas con las ayudas de los fondos mineros y a los cinco años, cuando se agotaron, cerraron” (As249/trabajador minas). Y otra obstaculizadora para justificar la necesidad de retrasar la transición: “Nos oponemos tajantemente a que se produzca un cierre brusco de esta central sin que se hayan establecido mecanismos de adaptación” (Ar261/gobierno regional); “El cierre abrupto, no. La transición justa” (G176).

En las dos primeras etapas que acabamos de repasar, se impone un discurso emocional amplificado por la propia prensa; este se percibe especialmente intenso ante la firma del Acuerdo Marco para una TJ y el Real Decreto-Ley 25/2018 de medidas urgentes, que algunos llegan a calificar de “paranoia carbonicida” (CyL 278). En este sentido, el campo semántico de la muerte es recurrentemente utilizado: “sentencia de muerte”, “letal” (Ar261), “crónica de una muerte anunciada”, “más de 20 años llorando por el ocaso de la minería” (CyL329), “pueblo fantasma” (G81), a menudo vinculado al recuerdo idílico de paraísos industriales que se desmoronan (G81) (o ya perdidos). Todas estas manifestaciones entroncan con el argumento de resistencia de que prescindir del carbón agravará la despoblación o “sangría poblacional” (CyL279/Plataforma trabajadores) y pondrá en “riesgo la supervivencia” de comarcas y provincias (Ar85/gobierno regional); esta narrativa cobra especial relevancia en el proceso de negociación temporal de esta segunda etapa: “esto no puede hacerse de un día para otro, necesitamos tiempo... ¡Solo tiempo!” (As 249/minero).

Finalmente, la tercera es una etapa en la que la resignación se transforma en (in)acción y en la que coexisten los discursos derrotistas y de resignación con narrativas más propositivas, entre las que no falta la visión esperanzada de encontrar una “segunda vida para el carbón”. Pero, a medida que se producen incumplimientos de acuerdos o surgen retrasos en los plazos, crece la desconfianza de los actores locales, ya expresada desde la primera etapa: “Hay que ver qué plan y si va a haber cumplimiento o no porque la situación de las comarcas mineras es crítica. Necesitamos más que preocupación por estos territorios y condolencias por el cierre del carbón. Necesitamos medidas e inversiones” (As43/alcalde). Si en la segunda etapa los actores locales no aceptaban una “descarbonización exprés” (As132/portavoz PSOE regional), en la tercera hay un predomino de los discursos aceleradores: “Los vecinos aún no han podido palpar una transición justa. Si se pretende que sea justa, tiene que ser inmediata” (CyL518/Asociación de comarcas Mineras, ACOM). La inmediatez se vincula en todos los casos con la reclamación de llegada de inversiones y proyectos y su implementación en el territorio. En este deseo particular, las coaliciones regionales de actores se amplían al sumarse fundaciones, compañías energéticas, organizaciones ecologistas o la propia prensa. Por ello, el relato predominante sigue siendo de base económica, haciendo hincapié ya en la inviabilidad del carbón y la esperanza de las energías renovables; comienza a cobrar mayor fuerza la fundamentación medioambiental. En esta última etapa, encontramos las pocas expresiones existentes que ponen de relieve los usos energizantes y transformativos de la memoria (superadores de la inacción). Algunos de ellos hacen referencia a los lugares y artefactos de la memoria de la desindustrialización del carbón que han conseguido salvaguardarse gracias a las inversiones derivadas de los planes y políticas de reestructuración anteriores.

“Justicia es memoria” como relato: memoria, identidad y justicia de reconocimiento

 

Encontramos tres tramas narrativas sobre la transición en las que aparece la reclamación de justicia basada en la memoria: la demanda de poder seguir habitando el territorio, la necesidad de ser únicos y perdurar en el tiempo como comunidad y la reclamación de ser tratados en igualdad de condiciones.

Primero, “justicia es poder habitar”. Los actores locales asocian el cierre de las minas y la desconexión de las centrales térmicas con consecuencias sociales perniciosas que empañan inevitablemente las visiones sobre la transición energética. La pérdida de puestos de trabajo directos e indirectos va unida al consecuente impacto negativo en las comunidades locales, como el aumento del paro y la emigración, la reducción de los ingresos, y el deterioro de la calidad de vida, infraestructuras locales o servicios básicos. Las y los vecinos claman por una reindustrialización justa que ofrezca alternativas viables (G69) para no tener que emigrar y, sobre todo, reclaman la posibilidad de quedarse en su territorio. “La catástrofe viene de atrás, es la muerte total de las cuencas porque ha habido cero reindustrialización. Estudié en la Escuela de Minas y todos mis compañeros se fueron de aquí porque no hay donde colgar el candil. Yo no quisiera marchar de aquí por nada del mundo porque lo más justo es poder quedarse” (As 249/trabajador minas). Todos mencionan sus temores a que se repitan las experiencias fracasadas de las reconversiones industriales de los años 80 y 90. En Asturias, “media cuenca vive en Gijón, para eso sirvieron las prejubilaciones” (As 249/propietaria negocio familiar); mientras que en As Pontes y la cuenca turolense “mucha gente prejubilada vive en municipios de costa” (G/70).

Segundo, “justicia es seguir siendo y perdurar en el tiempo” (identidad). La noción de identidad recoge los rasgos de singularidad y de continuidad (Lewicka 2008Lewicka, Maria. 2008. «Place Attachment, Place Identity, and Place Memory: Restoring the Forgotten City Past». Journal of Environmental Psychology 28(3): 209-31. doi: https://doi.org/10.1016/j.jenvp.2008.02.001.
), conjugando el significado de ser únicos en el propio espacio y el de perdurar a través del tiempo. Las políticas de reindustrialización en España han facilitado el sostenimiento de las culturas del carbón a través de la creación de lugares de memoria o espacios que patrimonializan el legado minero-energético (figura 7).

Patrimonio cultural del legado minero-energético en las zonas de estudio
Fuente: elaboración propia
Figura 7.  Patrimonio cultural del legado minero-energético en las zonas de estudio

A excepción del Campus de Mieres (Asturias) de uso educativo fundamentalmente, el resto de espacios tienen un uso esencialmente recreativo-cultural. La mayor parte han sido promovidos a instancias de la iniciativa pública local y, en menor medida, de los gobiernos regionales; solo en Castilla y León hay iniciativas impulsadas por el gobierno nacional (La Fábrica de la luz y la Térmica Cultural). Aunque son más escasos, también los hay con el respaldo de la financiación privada (compañías minero-energéticas o en colaboración con entidades bancarias), por ejemplo, el espacio minero de As Pontes tras la rehabilitación ambiental llevada a cabo por ENDESA de la que fuera la mayor mina de lignito nacional. Finalmente, conviene resaltar iniciativas cuyos promotores y sostenedores fundamentales tienen una importante base social (exmineros o voluntarios), como el parque tecnológico minero de Andorra-Sierra de Arcos (Teruel).

Estos espacios de memoria, artefactos y contenedores de narraciones sobre el legado minero-energético compensan en parte el desplazamiento espacial, temporal e identitario que conlleva el cierre de minas y centrales. Son, además, un ejemplo de los usos creativos y transformativos de la memoria. En todas estas iniciativas se pudo alcanzar un consenso entre las administraciones públicas, el sector privado y la sociedad civil.

Sin embargo, hay usos que no han llegado a ser y que ejemplifican la negociación conflictual por la memoria en la que se confronta el deseo de memoria de la comunidad frente a las políticas públicas del recambio y olvido. Algunas alternativas patrimonializadoras rechazadas por los gobiernos se están viviendo como actos de injusticia. Precisamente, los hitos recientes más ilustrativos que activan la trama narrativa “Justicia es memoria” en la transición del carbón se relacionan con el desmantelamiento de las infraestructuras de las centrales térmicas. En Aragón, el posible derribo de las torres de refrigeración y la chimenea de la central térmica de Andorra hizo emerger un movimiento de reivindicación para la preservación de estos dispositivos identitarios y de memoria en el tercer estadio discursivo: “El legado que tanto la minería como la central han dejado en Andorra debe tener un papel fundamental en el proceso de transición justa (…) Dejemos de intentar borrar nuestro pasado con el paso del tiempo” (Ar709/Portavoz político, Teruel Existe).

La amenaza cultural que suponía la demolición activó en Aragón una coalición discursiva minoritaria que incluía a académicos, profesionales de la cultura y algunos partidos políticos. La propuesta confrontó a quienes consideraban que el desmantelamiento de la central podía reactivar el empleo (sindicatos, trabajadores y trabajadoras, etc.) y quienes defendían la puesta en valor del patrimonio industrial, las “catedrales del carbón”: “es absurdo, es como si demolieran las catedrales” (Ar517; Ar708/ Portavoz político, Teruel Existe). En Aragón, el movimiento de resistencia estuvo liderado por la propia ciudadanía con la creación de una plataforma respaldada por la asociación aragonesa de defensa del patrimonio APUDEPA (Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés); su presidenta, el mismo día de la demolición, alegaba que las torres caían “por la voluntad del poder representado por Endesa” en alianza “con los gobiernos, con el de Aragón y con el MITECO” (Isabel Traver, elDiario.es, 20 de agosto de 2022, bajo el titular: David contra Goliat: la lucha por mantener en pie la ‘torre Eiffel’ turolense). Ni el gobierno nacional ni el regional respondieron a esta demanda, alegando que no se podía asumir la carga económica (elevados costos de remoción y mantenimiento del amianto) (Ar715/gobierno regional).

Algo similar se vivió con la voladura y demolición de las torres de refrigeración de dos de las centrales térmicas de la comunidad castellano-leonesa: Anllares, (Páramo del Sil, León) en junio de 2021 y Velilla del Río Carrión (Palencia) en octubre de 2021. Dichas construcciones industriales eran iconos en un territorio que “no ha pasado el duelo” porque “un siglo de bonanza económica no se olvida de golpe y plumazo”; por ello, su demolición fue el “símbolo del fin de la era de la producción de la energía a partir del carbón” (CyL745).

En ambos casos, los intentos de la sociedad civil y la academia por mantener dichos símbolos como patrimonio industrial fueron infructuosos. Los discursos identitarios no fueron lo suficientemente efectivos ni legitimados para evitar el derribo de las instalaciones; ahora los terrenos que ocupaban están disponibles para nuevos usos industriales.

En el caso de Galicia, la polémica por el uso futuro del suelo de la central de As Pontes está actualmente activa; la probable demolición de la chimenea ha suscitado importantes debates políticos que enfrentan a día de hoy al gobierno regional, que ha iniciado un expediente de declaración de la chimenea como bien de interés cultural (BIC), con las autoridades locales que manifiestan que el “medio millón de metros cuadrados para la instalación de nuevos proyectos industriales están ahora en riesgo” (bajo el titular “As Pontes no se fía”, economiadigital.es, 15/09/23).

La tercera trama narrativa que se ha identificado puede expresarse así: “justicia es ser en condiciones de igualdad a otros territorios”. La justicia de reconocimiento ha sido reclamada de varias maneras. Por un lado, los actores locales han demandado seguir siendo en el territorio en condiciones de igualdad y con el “mismo trato” que otros: “Para España, y en particular para Aragón, pedimos el mismo trato que recibirán otros países de la Unión Europea, donde la descarbonización se alargará hasta 2050" (Ar110/portavoz político, PSOE). Por otro lado, han recurrido a la memoria para recordar su condición histórica de ‘zonas de sacrificio’: "Hemos bajado a las entrañas de la tierra para generar energía para todos y ahora esa solidaridad debe revertir en el territorio” (Ar179/alcalde, PSOE). "Endesa lleva 60 años aquí y se ha llevado muchos beneficios. Algo tiene que revertir. No nos puede dejar tirados en la estacada" (Ar108/representante sindical CCOO).

La deuda histórica con el carbón, sus trabajadores y trabajadoras y las comarcas mineras percibida por los actores locales choca con la presión social y mediática creciente y el cambio de actitud con respecto al uso de los recursos fósiles: “La minería está demonizada porque no hay un lobby de presión que la defienda” (As55/representante sindical SOMA). Se perciben solos (“la aldea gala”, As168/gobierno regional; As69/representante sindical UGT), engañados (“Nos mienten aquí y en la UE”, As372/plataforma ciudadana) y no reconocidos: “Por ser los primeros ni siquiera nos felicitan” (AS 372/plataforma ciudadana); en este sentido, creen que “ir de abanderados de tecnologías muy verdes puede tener un sobrecoste importante” (As216/ Portavoz Colegio Ingenieros Minas).

Al final y con el tiempo, la necesidad de coherencia identitaria sitúa a la mayoría de los actores inicialmente contrarios a la transición energética en un pragmatismo autoimpuesto matizado por el sueño general de futuro territorial: “La Asociación de Regiones Mineras del Carbón de España (ACOM) ha cambiado su denominación por el de ‘Municipios en Transición Justa’ con el fin de presentar un discurso de transición energética acorde con los discursos que ofrece Europa y al que debemos adaptarnos si pretendemos conseguir fondos” (Ar810/ACOM).

Discusión

 

Las opiniones de los actores, las coaliciones discursivas y los temas principales que han aparecido en los medios regionales muestran una transición de carácter fundamentalmente económico que gira en torno al empleo (Wang y Lo 2021Wang, Xinxin y Kevin Lo. 2021. «Just Transition: A Conceptual Review». Energy Research & Social Science 82: 102291. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2021.102291.
). Así, en el debate mediático las cuestiones laborales se imponen con absoluta dominancia a las medioambientales (Evans y Phelan 2016Evans, Geoff y Liam Phelan. 2016. «Transition to a Post-Carbon Society: Linking Environmental Justice and Just Transition Discourses». Energy Policy 99: 329-39. doi: https://doi.org/10.1016/j.enpol.2016.05.003.
). Los aspectos socioculturales también ocupan poco espacio mediático, si bien son rastreables.

Entre los discursos de cada una de las cuatro cuencas analizadas hay una sobresaliente similitud narrativa; se trata de la continuidad narrativa en la reclamación de justicia de reconocimiento (identidad) que está muy ligada también a la justicia espacial (identidad de lugar) y la justicia temporal, expresada sobre todo como demanda de más tiempo con el objeto de que las políticas puedan generar impactos positivos y paliativos en el territorio.

La memoria actúa de manera diferente en cada una de las tres etapas discursivas identificadas, pero está presente y es recurrente en los contextos analizados; evoluciona y cobra fuerza en determinados momentos con variadas funcionalidades, especialmente cuando la comunidad percibe la amenaza de la desposesión y la pérdida que conlleva la ruptura de lazos culturales (Cha 2020Cha, J. Mijin. 2020. «A Just Transition for Whom? Politics, Contestation, and Social Identity in the Disruption of Coal in the Powder River Basin». Energy Research & Social Science 69: 101657. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2020.101657.
).

La narrativa social de la transición injusta tiene unas claras conexiones con la noción de identidad de lugar y memoria y está detrás de algunos elementos críticos de la TJ. El primero es la visibilidad lenta y tardía del discurso de lucha contra el cambio climático y un ambiguo apoyo regional/local a la descarbonización y a la transición energética, también constatada en otros estudios (Eadson, Van Veelen y Backius 2023Eadson, Will, Bregje Van Veelen y Stefan Backius. 2023. «Decarbonising Industry: A Places-of-Work Research Agenda». The Extractive Industries and Society 15: 101307. doi: https://doi.org/10.1016/j.exis.2023.101307.
). Los discursos hegemónicos del carbón se han desestabilizado en todo el mundo, lo que ha generado un clima de duda en torno al carbón y de presión social. Sin embargo, a nivel local las fuerzas contrarias a la hegemonía del carbón emergen con dificultad (Evans y Phelan 2016Evans, Geoff y Liam Phelan. 2016. «Transition to a Post-Carbon Society: Linking Environmental Justice and Just Transition Discourses». Energy Policy 99: 329-39. doi: https://doi.org/10.1016/j.enpol.2016.05.003.
). Los actores locales forman coaliciones territoriales para manifestarse a favor del carbón, lo que ha impedido la aparición de un discurso local alternativo explícito, al menos hasta la última etapa del proceso. Los medios y la mayoría de los actores han adoptado una postura de "resistencia espacial" que va más allá de las afiliaciones ideológicas, utilizando narrativas que exaltan el apego al lugar y la identidad social. Esta alineación del discurso espacial se entiende mejor dentro del marco de las economías adictivas (Freudenburg 2010Freudenburg, William R. 2010. «Addictive Economies: Extractive Industries and Vulnerable Localities in a Changing World Economy1». Rural Sociology 57(3): 305-32. doi: https://doi.org/10.1111/j.1549-0831.1992.tb00467.x.
), que suelen desarrollarse en torno a la extracción de recursos naturales; estas generan fuertes lazos culturales, apego al lugar y una compleja y perdurable identidad de resistencia. La oposición activa de estos actores ha silenciado otras voces territoriales alternativas, especialmente en las primeras fases de la transición. No obstante, la identidad de lugar y la memoria tienen un carácter adaptativo que se va poniendo de manifiesto con el cambio discursivo de los actores.

El segundo elemento crítico es el compromiso de la población en la planificación y construcción de escenarios futuros. La memoria media de diferentes maneras en el modo en que la comunidad imagina los futuros colectivamente y participa en su construcción (Donnelly 2023Donnelly, K. 2023. «Imagined Futures in the Context of the Energy Transition: A Case Study from the Central Highlands Region of Queensland, Australia». Energy Research & Social Science 103: 103216. doi: https://doi.org/10.1016/j.erss.2023.103216.
). Así, podemos señalar cinco aspectos:

  • Primero, la memoria alimenta la identidad resistencia, ralentizando o frenando la emergencia de identidades proyecto (Sanz-Hernández 2020Sanz-Hernández, Alexia. 2020. «How to Change the Sources of Meaning of Resistance Identities in Historically Coal-Reliant Mining Communities». Energy Policy 139: 111353. doi: https://doi.org/10.1016/j.enpol.2020.111353.
    ) mediante el recuerdo de patrones anteriores.

  • Segundo, la memoria puede hacer contribuciones transformativas al aportar la base social para la innovación y el cambio (legitimación, conocimiento y compromiso de la comunidad).

  • Tercero, la memoria crea un vínculo entre el lugar, el tiempo y las generaciones (justicia intergeneracional-memoria intergeneracional) mediante la patrimonialización cultural. La memoria del carbón es un legado generacional del que la mayor parte de los territorios no se quieren desprender; de hecho, el debate acerca de si la industria del carbón es un legado adecuado para las generaciones futuras se ha esquivado, en general.

  • Cuarto, la memoria es afectiva (Sanz Hernández 2000Sanz-Hernández, Alexia. 2000. Ojos Negros. La memoria de un pueblo. Teruel: Instituto de Estudios Turolenses.
    ) y contiene un sustrato emocional notable que a menudo los actores locales enfatizan con la pretensión de transformar subjetividades (Castells 2015Castells, Manuel. 2015. Networks of outrage and hope. Social movements in the Internet age. Cambridge: Polity Press.
    ). Los relatos del dossier de prensa están cargados, por un lado, de sentimientos de desesperanza, frustración e, incluso, de traición. Por otro lado, expresan una sensación de pérdida, desposesión y alienación ocasionada por un proceso de desmantelamiento industrial, frecuentemente disfrazado con términos eufemísticos como "reconversión industrial", "deslocalizaciones", "reestructuración" o "reducción de tamaño". Las y los trabajadores especialmente sienten que les han destruido su cultura y una forma de vida heredada de generaciones anteriores; se sienten expulsados definitivamente de un entorno laboral percibido positivamente, que además les proporcionaba cierto poder a pequeña escala (Linkon 2018Linkon, Sherry. 2018. The Half-Life of Deindustrialization: Working-Class Writing about Economic Restructuring. Ann Arbor, MI: University of Michigan Press.
    ).

  • Quinto y último, la memoria es efectiva. La defensa de la memoria e identidad del carbón de los actores locales forma parte de la construcción normativa que define cómo sería la identidad en el territorio. Además, la trama narrativa basada en la justicia de reconocimiento que exige un trato justo para el territorio y las personas que lo habitan ha demostrado ser la estrategia discursiva más eficiente y cohesionadora, que ha logrado unir todas las opiniones de los diferentes actores locales al desarrollar "argumentos pro-territorio" para abordar el conflicto. En primer lugar, en cada área se creó una gran coalición discursiva pro-carbón basada en la premisa de que sin carbón no había futuro. En segundo lugar, cada coalición discursiva local se centró en posponer el cierre de las infraestructuras minero-energéticas hasta que se implementaran políticas de reactivación económica, extendiendo así los plazos para prolongar el uso del carbón, como hicieron Alemania y Polonia. Finalmente, en todas las cuencas se está legitimando la transición energética, no sin cuestionar “si la llamada transición justa estará a la altura de su nombre y será una historia de éxito que se pueda extrapolar a otros territorios que han renunciado al carbón" (Ar809).

Conclusión

 

Al examinar el caso de España, las dimensiones culturales de la TJ en la salida del carbón y las implicaciones en términos de (in)justicias para las regiones afectadas, se hace una aportación a la investigación actual sobre la transición energética. En particular, esta investigación contribuye a los estudios sobre las herramientas de política destinadas a acelerar deliberadamente el declive del carbón y que tratan de reconciliar las preocupaciones ambientales y sociales sin descuidar las culturales, en áreas dependientes de combustibles fósiles que son particularmente vulnerables a la descarbonización y en donde los lazos culturales entre la población y el lugar son fuertes.

“La justicia es memoria” como narrativa ha aparecido en todas las regiones analizadas, presentando similitudes que hemos querido explicitar por encima de las diferencias territoriales, que, igualmente, merecerían mayor atención. “La justicia es memoria” es una narrativa significativa que refleja el modo en que los actores formulan su visión de sí mismos (identidad local), cómo integran la justicia de reconocimiento (como dimensión básica de la TJ) y cómo planifican sus escenarios futuros sostenibles y justos (ya sea desde la negación, ya desde la aceptación de la transición o transformación). Así, el artículo ha analizado cómo la memoria media en todas estas conexiones rastreando actores, hitos y tramas narrativas plasmadas en los medios regionales.

A pesar del discurso movilizador asentado en la memoria y los lazos culturales, los actores territoriales no lograron evitar el cierre de las minas de carbón o de las centrales térmicas, ni retrasar la transición, ni acelerar la implementación de los acuerdos de TJ previstos por el gobierno. Sin embargo, estos actores han reclamado una transición espacial, temporal y culturalmente justa, lo que ha podido tener impacto en la implementación de medidas e instrumentos de TJ. Los gobiernos, los partidos políticos y los sindicatos en el plano local han jugado un papel fundamental en la defensa de la identidad y la memoria en la TJ y en la reclamación de la consideración de sostenibilidad cultural en las políticas nacionales, más allá de sus posiciones ideológicas; no obstante, quedan para futuros abordajes aspectos muy sugerentes como la evolución ideológica de todos estos actores en el continuum de la transición. También han sido actores activos las y los trabajadores, familias y comunidades expresando sus conocimientos experienciales, lo que añade una dimensión de emociones, valores y realidad, fundidos en las tramas e historias personales y colectivas de los actores afectados.

En cuanto al papel de los medios, cabe añadir que han dado voz a los actores de las regiones o se han convertido ellos mismos en voces reclamando justicia y brindando una narrativa cercana, comprometida y empática. Otras veces, han sido meros reproductores del discurso oficial institucionalizado. Su rol y su apertura, paralela al de las comunidades, a otras posibles vidas sin el carbón, no se contempla aquí, pero sin duda merecería un análisis más profundo, al igual que la diferencia entre el discurso mediático regional y el de los medios nacionales.

Concluyendo, nuestro análisis discursivo ha mostrado cómo los hechos e hitos cronológicos más relevantes influyen y permean la evolución de los discursos, desde visiones predominantes de resistencia al cambio hasta perspectivas más o menos posibilistas. En el cambio discursivo, la memoria y la identidad (que son efectivas y afectivas) van mostrando su carácter obstaculizador, adaptativo o transformativo, contribuyendo a crear oportunidades de surgimiento o fortalecimiento de una fuente de conocimiento social que favorezca la innovación en diferentes ámbitos (tecnológicos, empresariales, sociales, etc.), o de una fuente de conocimiento emocional que facilite o impida la acción social en la construcción de los escenarios locales futuros. Por último, este estudio, en línea con una literatura creciente, reclama una mayor consideración de la sostenibilidad cultural en las políticas de desarrollo regional, lo que contribuirá a fortalecer los lazos culturales de las comunidades con sus lugares y, consecuentemente, a adoptar políticas más justas.

Financiación

 

El estudio presentado se enmarca en el proyecto Energy transition in Spanish coal regions: lnnovation, resilience and justice (INNOREJUST), ref. PID2020-114211RB-100, financiado por MCIN/ AEI/10.13039/501100011033/, Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Ciencia e Investigación.

Agradecimientos

 

Los autores y autoras quieren agradecer el soporte técnico proporcionado por Paula Jiménez Caballero en la preparación de la base de datos para el análisis empírico, así como los valiosos comentarios de los revisores y del Consejo Editorial de la revista.

Declaración de conflictos de intereses

 

Los autores y autoras de este artículo declaran no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o personales que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo.

Declaración de contribución de autoría

 

Alexia Sanz-Hernández: conceptualización, investigación, administración de proyecto análisis formal, investigación, metodología, redacción - borrador original, redacción - revisión.

Ángel Alonso-Domínguez: conceptualización, investigación, análisis formal, investigación, metodología, redacción - borrador original, redacción - revisión.

Rosario Marcos-Santiago: investigación, análisis formal, investigación, metodología, redacción - borrador original, redacción.

Adelina Rodríguez Pacios: investigación, análisis formal, investigación, metodología, redacción - borrador original, redacción.

Xaquín Pérez-Sindín: análisis formal, investigación, metodología, redacción - borrador original, redacción.

Notas

 
1

A partir de aquí, las referencias relativas a manifestaciones de actores en los medios regionales se citarán indicando las iniciales de la comunidad autónoma de referencia (Aragón, Ar; Asturias; As; Castilla y León CyL; Galicia, G), seguidas del número de noticia registrada en la base de datos y el perfil de actor local que se expresa, si no se trata de un periodista.

2

Sanz-Hernández (2024)Sanz-Hernández, Alexia. 2024. «Temporal negotiations and injustices in the energy transition: Perspectives from a Spanish coal region». Energy Research & Social Science 112: 103453. https://doi.org/10.1016/j.erss.2024.103453.
realiza un análisis de actores en profundidad en el caso de Aragón que puede complementar lo expuesto.

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Anexos

 
Tabla 1.  Criterios de inclusión/exclusión de periódicos y artículos.
Niveles en la toma de decisiones sobre las fuentes Inclusión Exclusión
Medios y periódicos Prensa regional en español de las principales zonas dependientes del carbón: Aragón, Asturias, Castilla y León y Galicia.
Prensa impresa y digital y todas sus ediciones territoriales.
Accesibilidad a los artículos completos.
Se excluyen documentos que aparecen en el recurso My News como boletines oficiales de cada Comunidad Autónoma.
Se excluyen ediciones dedicadas exclusivamente a ámbitos temáticos no pertinentes (p. ej., deportes, anuncios…).
Artículos y noticias Artículos de periódicos que mencionan la noción de transición justa en relación con el carbón.
Criterio de búsqueda booleana: “transición justa” AND carbon (10 % relevancia).
Tipos de artículos: noticias, reportajes, reseñas de notas de prensa, editoriales, artículos de opinión.
Artículos en español.
Periodo considerado: 1 de enero de 1996- 31 de diciembre de 2021.
Artículos en ediciones nacionales de periódicos de cobertura nacional que no hacen referencia al contexto territorial específico (al nivel regional).
Noticias repetidas con idéntico titular y texto que son publicadas en diferentes ediciones de un mismo periódico.
Inaccesibilidad al contenido completo de la noticia.
No pertinencia (p. ej., menciones breves en portadas).

Fuente: elaboración propia

Tabla 2.  Listado de medios de comunicación considerados en cada área de estudio.
Aragón Asturias Castilla y León Galicia
(23 medios/ediciones, 12 periódicos (prensa diaria, impresa (3) y digital (9) (16 medios/ediciones, 9 periódicos (prensa diaria, impresa (5) y digital (4) (53 medios/ediciones, 31 periódicos (prensa diaria, impresa (11) y digital (20) (58 medios/ediciones, 32 periódicos (prensa diaria, impresa (23) y digital (11)
El Periódico de Aragón
Heraldo de Aragón
QUE Diario Aragón
Comarca del Eo
El Comercio
La Nueva España
  • La Nueva España Cuencas

  • La Nueva España Gijón

  • La Nueva España Occidente

  • La Nueva España Oriente

  • La Nueva España Oviedo

La Voz de Asturias
QUE Diario
  • QUE Diario Asturias

ABC
  • ABC León

  • ABC - Natural

Diario de Burgos
Diario de León
El Adelanto
El Día de Segovia
El Día de Valladolid
El Mundo
  • El Mundo - El Correo de Burgos

  • El Mundo Ed. Castilla y León

  • El Mundo Ed. León

  • El Mundo (ed. Soria)

  • El Mundo Valladolid

  • El Mundo Valladolid - Mundo Agrario

El Norte de Castilla
  • El Norte de Castilla Deportes Palencia

  • El Norte de Castilla Deportes Valladoli

  • El Norte de Castilla Dinero y Empleo

  • El Norte de Castilla GPS

  • El Norte de Castilla La Sombra del Cipr

  • El Norte de Castilla Palencia

  • El Norte de Castilla Segovia

  • El Norte de Castilla Suplement Especial

  • El Norte de Castilla Suplemento Pucela

  • El Norte de Castilla TUSANUNCIOS

  • El Norte de Castilla Valladolid

  • El Norte de Castilla Vivir el Norte

  • El Norte de Castilla Zamora

Gaceta de Salamanca
La Opinión de Zamora
La Razón
  • La Razón Castilla y León

A Comarca do Morrazo
ABC
  • ABC Galicia

  • ABC - Viajar

Atlántico Diario
  • Deporte Campeón

  • Diario de Arousa

  • Diario de Bergantiños

  • Diario de Ferrol

  • Diario de Pontevedra

El Correo Gallego
El Ideal Gallego
El País
  • El País. Ed. Galicia

El Progreso
  • El Progreso Gente de Aquí

  • El Progreso Pícaros

  • El Progreso Revista

  • El Progreso Terra

  • El Progreso Ed. A Chaira A Chaira

  • El Progreso Ed. A Mariña A Mariña

  • El Progreso Ed. Rivera Sacra Rivera Sac

  • El Progreso Ed. A Chaira

  • El Progreso Ed. A Mariña

  • El Progreso Ed. Rivera Sacra

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TOTAL: incluyendo las ediciones provinciales o locales de algunos de los periódicos el número de medios impresos considerados asciende a 103.
45 MEDIOS DIGITALES / 42 MEDIOS IMPRESOS

Fuente: elaboración propia